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  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) Publicaciones: 8,847ES1

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    0000000000
    ¿?

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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

    SkyWolf @ es 1

  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) Publicaciones: 3,962ES1
    Y Taimades aumentó su dosis de bicicleta :)

    "Le Marie Maquillage", us(h)er catégorie

      
                                                Ver las imgenes de origen
                                          Coll du Cabrerizas: https://www.youtube.com/watch?v=mc3P1iCHlwM

    La tarde es despejada, de VIENTO moderado de levante a favor. Taimades deja atrás la larga recta llana de su casa. Cruza EL RÍO sobre uno de sus puentes. Los operarios del cable telefónico vuelven nuevamente a sus quehaceres. La cantidad de agua dentro del canalillo tradicional de cemento armado vuelve a superar apenas el volumen medio de una acequia de riego. Hay una posibilidad remota de lluvias entre el viernes y el sábado, según anuncian. Pero acabará llegando todo de golpe, solo hay que sumar lo que ha dejado de llover y hacerse una idea aproximada. El desangrado purpúreo de la Gran Buganvilla empieza a declinar desde un lado a otro, pero todavía se mantiene. "Recuérdalo, te amaré por y para siempre".

    Las cuestas comienzan junto al cuartel abandonado de Regulares, donde reposan los sentenciados Árboles: El Sauce centinela, todavía recuperándose de la degradación a la que fue sometido tan solo por no alcanzar la misma altura que la alta formación de Eucaliptos. Las pequeñas Chumberas resucitadas por las aguas eternas han quedado ensuciadas con plásticos que las circundan, al carecer de la protección de las ramas del centinela. Incluso han sido agredidas con el lanzamiento de un cono de plástico de tráfico, ahora incitador, y que permanecerá allí hasta el regreso de los degradadores asalariados, que seguramente volverán a eliminar a las pequeñas a coces. Las invasiones vengativas de la Higuera custodia para socorrer a las pequeñas fueron demasiado impulsivas, retrocediendo cuando el centinela parecía que empezaba a ganar terreno. El propósito del Eucalipto custodio parece estar más enfocado en parapetar al Sauce en su retaguardia. A partir de aquí se eleva la formación de altos Eucaliptos, alzándose también Taimades sobre la bicicleta. Todavía explosiona algún cucurucho de sus semillas secas al pasar debajo de la rueda. Las ramas de los tocones que periodicamente los degradadores vuelven a dejar pelados, intentan elevarse más y más hacia arriba. Los hijos de los Eucaliptos se resisten a fallecer, pero no han tenido ni un solo año de tregua. Estas operaciones son muy importantes para la ciudad del valle, y culminarán con seguridad en la escombrización total. Los muros blanqueados de la acera de enfrente en cuyo interior los Árboles centenarísimos fueron tratados como a escombros, siguen con la puerta cerrada y la valla policial de delante ladeada hacia el mismo lateral que la vez anterior. Cualquier intento humano por cambiar radicalmente este espacio con su patética filosofía basada en los presentes, se topará no con un pasado o un futuro vertebradores y equilibrizadores, sino con una verdad tanto atemporal como precisamente verdadera. Las consecuencias de esta falta de respeto serán entendidas como un castigo o una maldición, que son los sofismas que los humanos adjudican tras sus viles actos de vanidad adulta. Pues como alertaría virgo respecto a lo que sucede en la plaza de más arriba, cualquier comentario que no estuviera igual de bien camuflado que como lo hace la periodista del artículo, sería un acto de inmadurez, o en mi caso, uno de chochez extrema. Colocas la foto y expones los datos. Y con cinismo, en vez de algo que pueda resultar vejatorio colocas un "furor", y tratándose de mujeres o niños, el de "vida", todo ya muy bien estudiado gracias a la experiencia. En otras latitudes hubiéramos encontrado también el de "libertad" y cosas por el estilo. Imagino que ya puedes tener conocimiento de mis últimos episodios oníricos. Puede que la señora que saluda reiterativamente tu madre del círculo de las viudas, sea tu abuela. Por edad parece todavía posible. El bien y el mal son el enemigo. Tú siempre con la coraza canceriana y el modo furtivo instalado. Sin embargo en sueños no he encontrado que me eches en cara no hacer una paripé de cara a la sociedad de la que me beneficie, o bien que te acompañe en tus furtivismos. Pues según tú soy un cerdo. Y debo recordarte que yo no soy como tú, un cáncer. Encabezáis las listas de criminalidad a pesar de ser unos mosquitos muertos, dadas vuestras ideosincracias actuales unidos a la pertenencia al género humano. Un ser humano desvertebrado puede hacer mucho daño. Yo sé escuchar y obedecer, de lo contrario los efectos desatados por mí serían los que imaginas. Pero dado el estado desvertebradizador de la sociedad actual, prefieres seguir jugando a los mismos dobles juegos. Y eso a pesar de poderme escuchar y obedecer. Después vienen los complejos oníricos porque la gente piensa que eres mala y cosas por el estilo. Soy el resultado sumado de todo lo malo y todo lo bueno. Que nuestras cifras den un resultado muy aproximado no significa que no haya diferencias. Mis cifras numéricas pueden ser monstruosamente superiores a las tuyas. Y si sales con tu complejo de inferioridad intuitivo, no olvides que desde ahí arriba no somos vistos tan diferentes y que los propósitos son más importantes que nosotros mismos. Tienes en tus manos un propósito importantísimo, a alguien para servirte y al mismo tiempo escuchar, pudiendo elegir obedecer. Ya sé que es un panorama sin amores, sin juicios, sin paripés. No, no sirvo para un escapismo furtivo. Y tampoco para seducir a las hembras de tu camada... A veces me pregunto cuál será el tema de mi próximo sueño. Desconozco hacia donde me encaminan las pedaladas... Y eso a pesar de tener tantas respuestas. Quizá sea por no tener tu SONRISA, me falta el espejo. Las reglas del juego son esas, de lo contrario me escucharía a mí mismo, y se acabó. Sin Árboles tampoco habría humanos. Que sin embargo, siguen rechazando los frutos de la Gran Chumbera, que solo mantiene los justos por si los precisase el solitario. La iglesia sigue con sus puertas prudentemente cerradas. El único Árbol superviviente de la plaza de los Árboles mutilados sigue intentando crecer hacia arriba rodeado todavía del resto de esqueletos inertes muñonizados. Pero no debe quedarle mucho a juzgar por el aprisonamiento al que está sometido, y las presumibles obras constantes en el subsuelo, sin contar las talas despiadadas. Han vuelto a levantar todo el suelo y carretera del frontal del "Mercadoña", como cuando hicieron enfermar a los Árboles. Recordemos que uno murió y su tocón sigue colocado en el mismo sitio, y que otro ejemplar de tronco gruesísimo, un ejemplar centenarísimo no se sabe desde dónde trasladado, fue clavado entre los dos otros Árboles supervivientes, desmochado practicamente, y con el tronco enterrado a media altura. Parece que el nuevo cuento consiste en decir que la anterior administración hizo las cosas con muchas prisas electorales, y que las cosas se hicieron rematadamente mal. Y que ahora tienen que arreglar todos los desaguisados. Con lo cual hay más obras que nunca y más conchabamientos y paripés. Las obras de la calle trasera de Taimades de introducción de unos tubos rojos viene acompañada de toda una estructura a modo de pequeño túnel, con su ladrillo, encementado, y alcantarillado de acceso propio. Cada tramo de calle tiene un mes proyectado de cortes. Las obras empiezan poco después de las ocho de la mañana. Muchas de ellas, a un trabajador se le olvida quitar el dispositivo auditivo que indica que está dando marcha atrás. Pero siempre se acaba oyendo la voz gritando de una vecina, quejándose al poco. Y entonces desactivan el aparatito. Son los tiempos del conductor del patinete eléctrico que no rodea las rotondas pasando en sentido contrario y que sonríe burlonamente hacia los demás vehículos porque se cree más listo que los demás. Seguramente tú le insultarías e incluso atropellarías. Sin embargo yo aminoraría la velocidad y evitaría cualquier incidente simulando no alterarme en absoluto. Ya que hacia mis adentros le haría cosas mucho peores que un escorpio. Sé que eso te incomoda, lo mismo que lo del cerdus. Sin embargo, si me escucharas y obedecieras, no serías tan violenta como sé que eres por mis sueños.

    Taimades se sienta en el sillín, y contempla la ventana de la casa de la Cabrita, que sinceramente, en su abandono parece que cada vez la persiana se precipita más y más hacia abajo. La estatua de mármol blanco que representa a el Patrón de la ciudad del valle sigue de espaldas. El reloj digital de la farmacia en el lado de la acera a la sombra marca veinticinco grados. El semáforo está momentaneamente en rojo, hay un conductor detenido en sentido de ascenso y otro de descenso, con el lateral cortado por otro conductor que se cree más listo que los demás. Y además desciende un coche de la benemérita hacia el semáforo. Taimades es capaz de aminorar a pesar de acabar de alzarse. Un peatón cruza mientras el semáforo ya se pone en verde. Es uno de los listos del lateral, que sale de la farmacia. Poco más a arriba tiene aparcamientos libres. Pero a su modo de entender los juzga lejanos, y sobre todo sin sombra. El éxito de las personas adultas del que hacen apología los psicólogos que se ganan la vida con ésto, está basado en un credo muy definido de una vanidad elevada al límite. Adelantar a otro conductor al mínimo espacio que queda delante suyo, arriesgándose en chocar para después tener que dar un frenazo porque no se le ha abierto el semáforo, es algo que repetirá toda su vida si con ello cree que sigue ganando unos segundos respecto a sus otros rivales humanos. La clave está en para qué aprovecha él esos segundos de ventaja. Y si realmente el que los pierde en su seguridad y la de los demás, lo está perdiendo en realidad. La m. que venden los psicólogos, los políticos, y gentuza tanto del lado de la paripé del mal como la del bien, va orientada en favor de ese tipo de conductor. Porque gracias a imbéciles así pueden lucrarse. Sin embargo con esta actitud hacen daño al resto. Ya que estos psicógos, políticos, y gentuza del bien-mal, en realidad son sociópatas. Y serlo además les propicia una coraza resistente a los daños emocionales. Perfectamente cáncer puede ser una perfecta camarera de local de ambiente nocturno de bochinches. Sin embargo, si al atardecer aterriza por casualidad piscis con sus padres, huirá espantada. Yo me fui también y me senté en el pretil del puerto deportivo mirando a la luna. Y después volví cuando mis padres me reclamaron. Creo que entonces tan solo te llegaban poemas de Lorca o algún poeta similar, espaciados tras muchos meses. Además no iban a tu dirección, pero tú ya lo sabías. ¿Recuerdas la luna?... Taimades, tras superar la altura del semáforo, asciende la cuesta hasta dejar atrás a la curva del ataque a traición que es hacia donde conduce la tolerancia. Problemas con las madres. Taimades no se sienta hasta la altura del primero de los Ficus de la recta llana que antecede al repecho del Tercio.

    Un niño con un patinete a pie, intenta alcazar a Taimades por la carretera, intetando ponerse a su lado aprovechando su deceleración. Alguien le dice que se eche a un lado. Es el conductor de un patinete eléctrico que le adelanta y casi le arrolla. Por delante del niño hay otros, también con patinete y con pequeñas bicicletas. Algunos se echan el patinete al hombro o descabalgan de la bicicleta para ascender andando. Deben estar realizando algún tipo de competición. Cuando Taimades se alza para el repecho y sobrepasa al más adelantado, un gordito con una pequeña bicicleta que intentaba subirse al hombro, éste les grita a los que van por detrás para que se animen. Después tendrán agujetas. Taimades ya puede levantar la vista hacia el verde follaje de los Árboles respetados del cuartel. No vuelve a sentarse en la bicicleta hasta la altura del último de los Ficus del Poblado.

    Comienza la larga recta de los baches y parches soterrados que hace de transición entre el vil gris humano que queda atrás y el verde clorofílico del Pinar. Lo importante es que tu propósito siga adelante. Taimades se alza para los repuntes finales de desnivel.

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                                            Coll du le Jeune: https://www.youtube.com/watch?v=0GpveZRy2Cw

    LA MUJER DORMIDA y EL TRONO DE CORAL BLANCO prosiguen con su cortejo otoñal de avance inexorable de las sombras y tinieblas. Un ciclista anda dando vueltas a los Pinares altos con una bicicleta de carretera. Taimades desciende hacia los Pinares bajos. Se encaja entre las dos paredes rocosas de la antesala de la boca del abismo, desde donde la pequeña Palmera y el pequeño Olivo contemplan sobre su pedestal de piedra cómo es engullido.

    MAGÓN vuelve a comenzar a mandar sus huestes hacia tierra, portando incluso algunos estandartes blancos de espuma. Negrito está echándose una siesta en la jardinera de la desaladora. La siesta es muy profunda, y Negrito está totalmente estirado y despanzurrado, sin antender al tráfico que sube o baja por la curva. "Eres mi tempestad y mi calma".

    Ya abajo, Taimades se detiene a beber sus tres rituales sorbos de agua sobre el altar de cemento armado orientado hacia los dominios del dios local de la ciudad del valle. Misteriosamente, en esta ocasión no se divisa a la luna, debe ser un poco temprano para hacerlo. Hay dos cargueros fondeados en el roquedo de la Plaza, y otro que no se sabe si se acerca o se aleja desde la línea que donde se une la mar con el cielo. El barco de pasajeros ya se aproxima hacia la ciudad del valle. Solo hay un coche aquí detenido. Taimades se pone pronto en movimiento.

    La curva de las uñas de gato, en la que Taimades se alza sobre la bicicleta agarrándola por los cuernos laterales del manillar milagroso, el del día del borrego. Los sueños de Negrito deben ser muy placenteros por su rostro de placer, sumido en un sueño profundo, y con la cabeza vuelta hacia arriba. Aunque al comenzar a girar, Taimades encuentra a otro Negrito. Éste está encogido en una esquina y entrecierra los ojos en su estrategia en la que pretende no ser visto. Sin embargo es demasiado oscuro como para no hacerlo con ojos taimados. Las curvas del sonido tintineante, una y dos, el estado físico parece correcto, las molestias en la rodilla derecha son muy leves, irrelevantes. La rampa del azul sobre el azul que conduce hacia la curva complicada, señalada con una línea ofensiva por EL TRONO DE CORAL BLANCO. El ciclista más débil siempre se arrima a la Jovencita por el lado más interno y empinado de la curva, más todavía que la mancha sanguinolenta derramada sobre el suelo. Taimades prueba a apurar al máximo, jugando con no caer peligrosamente en el canalillo lateral del bajante de aguas. La pezuña derecha ya pedalea dentro del canalillo, pero la rueda todavía no cae. Así acorta todavía más, al máximo la curva, aumentando las posibilidades de salir catapultado por la sinuosa y dura rampa de la bala perdida, cosa que efectivamente consigue. Pero todo el camino que acorta pegándose tanto a los laterales pasa factura por las pedaladas más duras que imprime. Tiene que acusarlo al llegar a la curva de la Esparraguera, donde las sombras llegan cada vez antes. Un coche desciende, pero después deja el camino abierto, lo suficiente como para que Taimades se abra en la curva y disfrute de unas pedaladas de tregua, alzado pero sin ir en aceleración ofensiva, tal y como obligan los anteriores desniveles. "Recuerda".  Tras dejar atrás las farolas encendidas de la Esparraguera, la presencia de EL TRONO DE CORAL BLANCO en la rampa de la ascensión lunar y aumento progresivo de desnivel también se retrasa un poco, pero llega igualmente, lo mismo que el sudor de grifo roto. A la sombra se encuentra la penúltima de la Chumbera que se eleva muy empinada hacia el cielo. VIENTO nortado opositor refrescante, y la visión de la Chumbera en todo lo alto asomando por el pretil. Por supuesto, EL TRONO DE CORAL BLANCO le incide y la destaca todavía más en contraste con la pared a la sombra de yeso gris y lágrimas de arcilla. Taimades gira la curva, la rampa ya casi está a la sombra, el perfil dentado de la boca del abismo ya amenaza con cerrar el carril. Eleva por tanto la verdadera fuerza, LA IRA, en dirección hacia la curva en lo alto, siguiendo el reflejo del recodo de piedra. La aceleración lleva a la bicicleta a superar rapidamente la zona de sombras y salir de las fauces que ya se cierran. La referencia visual directa de EL TRONO DE CORAL BLANCO hace que Taimades ya pueda elevar LA IRA hacia LA IRA. Todo es bastante rápido debido a EL VIENTO, esta vez a favor. Palán, palán. Un cuerpo fofaningorro es escupido de la boca del abismo. Con dificultad cambia las garras de los cuernos laterales al manillar y empieza a aumentar los piñones de desarrollo, son los cuatro restantes, no es para tanto. Las pedaladas de Taimades son espaciadas y oscila manteniéndose alzado sobre la bicicleta. Incluso roza con las espiguitas laterales reanimadoras, que resisten a pesar de estar secas desde hace tiempo, y no haberse renovado todavía. Una sola exhalación para el Aromito debido a la mayor velocidad al ir alzado. Y la salida hacia la rampa de Aratamar, permaneciendo obedientemente alzado. Los dolores lumbares ya van en aumento, por todo lo demás no hay inconvenientes, excepto una mosca que por un momento se detuvo en el entrecejo, aunque afortunadamente se alejó al llegar a la curva del zapato de tacón con brillantes. El ciclista de la bicicleta de carretera descendió ahora por aquí. Taimades resiste alzado e introduce el tercer plato, que llegará un día en que vuelva a dejar de entrar, ya que le sigue costando un poco. Todo lo que tiene que hacer es resistir los dolores lumbares en aumento durante la carretera de los Pinares altos. Taimades todavía identifica a los individuos que encuentra y sus quehaceres, por ejemplo el que fuma de una cachimba. "Más alto que nosotros... solo el cielo". (Sonidos guturales: "¡KIKIRIQUÍ...!"). Gira hacia la rotonda de los tres Olivos y completa las pedaladas que le restan, sentándose al llegar a la rotonda, punto más elevado de la ciudad del valle, sobre las dos cuestas del dieciséis porciento, donde uno de los dos geranios rojos apunta con tres flores hacia LA MUJER DORMIDA. Bebe sus otros tres sorbos de agua. ¡Tempestad perfecta!.


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                                          Coll du Cementerie: https://www.youtube.com/watch?v=oJyZkDnR2ng

    Taimades desciende las dos cuestas. Pasa revista a los tres pequeños Cipreses, en fila y firmes. Y acompaña a la inercia de la bicicleta junto al desfiladero arbolado de EL RÍO Nano. Hasta que el recodo de vetas grises y doradas reclama toda la atención.

    Y se abren la amplia Arboleda y el amplio graderío de vetas grises y doradas que se elevan hacia LA BLANCA SONRISA que refleja a EL TRONO DE CORAL BLANCO sin ser alcanzada ni por los eones ni por los creadores divinos. Y en lo alto se alza la solitaria Palmera aferrándose con fuerza al cielo.

    El afluente principal de EL RÍO a su paso por el vallado sigue totalmente seco. Tras cuartearse, la tierra empieza a convertirse en polvo. En el interior del cañaveral del otro lado a la sombra, probablemente tampoco quede nada de agua. Allí viven pequeñas aves autóctonas relacionadas con el agua y seguramente algún anfibio, si es que no los han extinguido. Cuando era joven, Taimades todavía escuchaba el croar en la desembocadura de EL RÍO. Y en la Hípica también se encontraban ranas, en la época en que regaban y mantenían el césped de la piscina del Trébol regando con abundante agua, siempre oloroso y bien cortado. Los renacuajos vivían en los surtidores de agua que se cerraban con una tapa, pero siempre tenían un mínimo de pérdidas y se inundaban. La valiente Adelfa sobrevive como puede al fuego y a la sequía. Bajo los Sauces centinelas que preparan nuevas floraciones, se desliza volando el pájaro negro de pico afilado amarillo, que por lo visto es un tipo de ave exótica que se adapta muy bien a estos climas. La cola de coches fronteriza comienza esta vez un poquito más tarde. Una avioneta toma altura tras despegar del aeropuerto.

    Tras dejar atrás a la rotonda monstruosamente grande, Taimades remonta el puentecillo sobre el cauce real de EL RÍO seco. Los grupos reducidos bajo la Acacia Aromo ya vuelven a mostrar sus características raciales primigenias. Poco a poco los irán taimando, y seguramente violentando. Todavía no han llegado a esa fase. Y merece la pena recordarlo ahora, sobre todo para que cuando llegue ese día, se recuerde que las cosas no eran así en otros tiempos. La violencia es un arma poderosa en sociedades corruptas y en descomposición, incluyendo la criminalidad reincidente de cientos de puestas en la calle, "en libertad", como los pariperiles buenos y malos propugnan. Violentos y lujuriosamente activos, sinónimo de éxito social, lo cual puede sobreestimularse con sustancias dopantes. Taimades se alza para la cuestecilla. Hay algún mena de los que ascienden por el lateral, que en vez de quedarse mirando al ciclista petrificado porque éste avanza en su dirección para regatearle rapidamente, debieran romper la formación de avance en paralelo con otros, teniendo en cuenta con ello el tráfico de coches que pueda venirles. Quizá puedan tener riñas o peleas si alguno se coloca por delante. Aunque las peleas son más frecuntes cuando vienen acompañadas del calor estival. Taimades mira hacia la cima del mundo tras el cuádruple vallado, pero esta vez hay sorpresa.

    Y es que al llegar a abajo, por fin han desplazado la caseta de los obreros permitiendo ver la cima del mundo por encima de todo el conjunto, simulando ser la última de las cupulitas piramidales de tejadillos verdes nacarados a los pies del templo, con su oscuro pezón con forma de castillo tocando el cielo.  Tampoco podía durar para siempre. Algunos menas sonrientes más descienden por la cuesta del doce porciento donde Taimades ya va alzado, quedándose a solas con la parte final y más dura de la cuesta.

    Ya sentado al hacer cima, y avanzando agonizantemente hacia EL TRONO DE CORAL BLANCO introduciendo todos los piñones de desarrollo, Taimades encuentra a Don Burro "por las orejas". Y es que estaba bastante bien camuflado tras un montículo al fondo, pero sus orejas puntiaguadas se movieron como las antenas de una cucaracha. Taimades le saluda y se despide sonoramente, y se alza con severas pedaladas para la cuesta del fuerte de los menas. Un motorista se ha detenido en el lateral en lo alto en el sentido contrario, desde donde está viendo la dureza y velocidad de las pedaladas. Taimades se sienta a la altura del último de los Olivos de la cuesta. Y se recupera lo justo para tener fuerzas y alzarse definitivamente para el repecho del aeropuerto, pudiendo beber su resto del agua y descendiendo a toda velocidad hacia la zona del maldito ARROYO Mezquita.

    Que aunque sigue aguardando en su morada del cielo, mantiene su rastro negro y tétrico dentro de la ciudad del valle a modo de aviso.

    "Los sueños de Negrito"


    JoseUser12 @ es 1
  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) Publicaciones: 8,847ES1

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    Con el Tiempo, Aprenderás.



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    SkyWolf @ es 1

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    Y Taimades aumentó su dosis de bicicleta :)

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                                        Coll du Cabrerizas: https://www.youtube.com/watch?v=mc3P1iCHlwM

    La tarde es de intervalos nubosos, con apariciones intencionadas de EL TRONO DE CORAL BLANCO. Taimades deja atrás la larga recta llana de su casa. Cruza EL RÍO eterno sobre uno de sus puentes. Sigue sin llover, y su cantidad de agua dentro del tradicional canalillo de cemento armado cada vez se asemeja más a la de una acequia de riego. Puede que deje de verse en un momento dado, si las hierbas que ya pueblan el centro del canalillo más arriba, descienden un poco más. O puede que se desborde y arroje los despojos de la ciudad del valle a la mar. La Gran Buganvilla prosigue desbordando su masa purpúrea desde lo alto, hasta el lecho del cauce desviado. Aunque realmente también puede considerarse su cauce real, ya que todas las zonas bajas de la ciudad del valle lo son. "Recuérdalo, te amaré por y para siempre".

    Las cuestas comienzan junto al cuartel abandonado de Regulares, donde reposan los sentenciados Árboles: Taimades detecta inmediatamente algo extraño. Todo está intacto, pero falta el cono de plástico de tráfico anaranjado, arrojado despectivamente hacia las pequeñas Chumberas. Acto seguido lo busca por todas partes, hacia uno u otro lado, e incluso bajo el Sauce centinela o junto al Eucalipto o Higuera custodios. Pero no hay ni rastro del mismo. Y Taimades no puede despistarse, pues una peatona se detiene junto al paso. Taimades frena en seco pero no pierde el equilibrio, cediendo el paso debidamente. Se pregunta si se tratará o no de una acción humana, aunque ambas resultan igual de sorprendentes. Quizá la respuesta más conciliadora para el lector sea pensar en algún vigilante nocturno ocasional, que haciendo su ronda haya decidido descender el terraplén hasta la última esquina del recinto con esta intención concreta. Aunque ha sido muy cuidadoso, y todo alrededor parece demasiado intacto... Taimades se alza sobre la bicicleta junto a la formación de altos Eucaliptos que se elevan a continuación, solo los de troncos más gruesos y negros resistentes a las talas periódicas, pues sus hijos no tan afortunados intentan crecer de sus tocones mutilados, en un angustioso y desesperado intento por superar las degradaciones asalariadas. Los muros blanqueados de la acera de enfrente, en cuyo interior los Árboles centenarísimos fueron tratados como a escombros, siguen con las puertas cerradas. Esta vez hay aparcados dos coches de los vecinos delante, un todoterreno y un turismo, ambos con el frontal apuntando hacia afuera por si tienen que salir escopeteados. Taimades gira el cuello de la tontícolis (tortícolis), que con los propios esfuerzos se quita o se mitiga, y se cerciora de que la valla policial sigue en el mismo sitio, bien pegada a la puerta y desplazada habilmente hacia un lado. La Gran Chumbera mantiene algunos frutos adosados en un lateral, en claro desfase de madurez, por si algún día los necesitase el solitario, ya que el resto de simios parlantes se niegan a aceptar sus frutos. Las puertas de la iglesia siguen prudentemente cerradas. El único Árbol superviviente de la plaza de los Árboles mutilados, sigue intentando crecer hacia arriba rodeado todavía del resto de esqueletos inertes muñonizados.

    Taimades se sienta sobre el sillín y gira hacia la ventana de la casa de la Cabrita. Parece ser que la persiana o su mecanismo han cedido definitivamente, y ha terminado por cerrarse ella sola, llegando hasta abajo. Quizá sus rendijitas transmitan algo de luz al interior. La estatua de mármol blanco que representa a el Patrón de la ciudad del valle sigue de espaldas. El reloj digital de la farmacia en el lado contrario de la acera a la sombra, sigue anclado en los veinticinco grados. Taimades se alza sobre la bicicleta a la altura del semáforo donde se empina y se hace más dura la cuesta. Remonta el dormiloncito y la arqueta semihundida debido al conductor que aparca en el lateral y que se cree más listo que los demás. Un poco más a arriba tiene aparcamientos laterales de sobra, pero prefiere éste a la sombra. El portón de la farmacia está cerrado, de manera que no ha venido a eso. Son los tiempos del patinete eléctrico descontrolado pitando en las aceras a los peatones para que se aparten, muertes en las aceras, desasosiego en las aceras. Pero también en las carreteras, donde las niñas a las que sus padres le han comprado el patinete tradicional, que no lleva motor y sigue recibiendo un buen impulso con el pie, sobre todo más racional, se echan a la carretera emulando a los gi. Los inventores de los deslizadores que estaban aprovechando las obras callejeras de degradación asalariada, no tenieron en cuenta la corrupción imperante, la tolerancia y la "libertad" asesina que iban a arrasar a continuación. Sin embargo ya debe ser practicamente imposible comprarte una bicicleta barata como las de antes, con sus zapatitas de freno y su cuadro de aluminio para toda la vida. Los que las venden de segunda mano se aprovechan y disparan sus precios, para ver si compras una de las nuevas. Taimades ya ha tenido que reparar la linterna de bolsillo de su madre, a la cual había advertido de lo que tuvo que hacer con la anterior, que todavía funciona desde los tiempos del pabellón militar gracias a la detección del chip autodestructor, y la gota de pegamento. Resulta que la nueva linterna, también con estas bombillitas led que duran muchísimo, pero con muchas más, no como la ,linterna de Taimades que solo tiene una, se enciende presionando un dispositivo desde atrás. Pero ya no encaja bien y tiene que presionarla por delante para que encienda. Sabedora de los consejos de Taimades, que más sabe por viejo que por Taimades, le pasó la linterna. Y en su base de operaciones, desmontó buscando el supuesto chip. Pero ya no lo tiene. Aunque tiene que hacer coincidir una arandela con puntos metálicos, entre la carcasa de la bombilla y el resto del mecanismo. Taimades estira el muelle. Pero resulta que no se trata de eso. No encaja bien a propósito, pues cuando está de estreno lo hace perfectamente, y a las semanas ya empieza con este problema... Pegamento de contacto con un trocito de alambre revestido cortado, introducido a presión por un lateral de la ranura... En la puerta de la casa de la anciana que rara vez saca ya los barreños con tierra de gato, hay precisamente aguardado a dos felinos, Naranjito y Patiblanco. Taimades deja atrás a la curva del ataque a traición, que es hacia donde conduce la tolerancia. Y no se sienta en la bicicleta hasta alcanzar la altura del primero de los Ficus de la recta llana que antecede al repecho del Tercio.

    Esta vez hay más coches aparcados entre Ficus y Ficus. Algunos de ellos, que aguardan para el taller aledaño, presentan daños, falta de parachoques, y cosas que en el peor de los casos y ante un presupuesto abultado, o impago, pudieran provocar el abandono. Demasiado grandes para que el chatarrero se los lleve montados en una bicicleta atados con cuerdas. Así han llegado a llevarse bultos enormes dignos de fotografiar, empujando a mano agonicamente. Taimades recuerda que las montañas del chatarrero se acumulan en la zona de entrada de la Bocana, la playa aledaña del país vecino. Todo lo que tires en el carromato del reciclado, va a parar al país vecino de manos de estos individuos que rapidamente llegan siguiéndote para introducirlas en los agujeros. El director del insituto del extrarradio donde trabajaba Taimades, bromeaba con otros docentes diciendo que algo que les molestaba o hería mucho a sus alumnos cuando se estaban portando mal, era decirles que acabarían trabajando de cartoneros. Afortunadamente Taimades nunca fue tan inocente como para seguirle el juego al enemigo. Si bien, tampoco le sirvió de mucho. Se aprovechan del interino veinteañero vilmente, y lo preparan para acuerdos corrupteriles para controlarlos de por vida. A otros les hacen creer que ellos mismos son ya miembros jefes de su mafia, pero en el fondo... El dique roto del agua. Dicen que hay que seguirse llevando bien con el exsuegro o suegro de Esapersonita, nunca se sabe. Porque vuelve a su puesto de anestesista, que es muy importante. No en la ciudad del valle, donde la educación y la sanidad son legendarios, a menos que seas un señor que venga del país vecino cargado de billetes. Pero sí fuera. Y si algún familiar se parte el cuello, entre lo uno y lo otro, y la retirada de los aparatos de diagnóstico por otros de mucho menos calidad, te lo mandan a tu casa para dejarlo lesionado de por vida. Hay que escapar en barco o avión, para regresar a las semanas con la operación realizada, el collarín para tres meses, y la promesa de una futura vida normal. Puedes querellarte contra el médico. Pero el que te saca las castañas del fuego son los contactos y los amigos, y entre ellos se rumorea todavía de la influencia del anestesista. Por eso si tienes una hija traviesa, tampoco pasa nada si te chinga un poco con su doncel. Más contenta que con el del rostro simiesco, seguro que va a estar mamá. No hay tanta diferencia entre el mal y el bien, la mujer de mala vida y la de buena vida. Tanto la una como la otra son enemigos de la verdad. Sobre todo cuando ello implica escuchar, obedecer, servir. Es mejor el furtivismo, como en la película de hace algunas noches, del criminal de cáncer. Falsedad. Y el agua se desborda.

    Taimades se alza para el repecho. Ya puede levantar la vista hacia el verde follaje de los Árboles respetados de cuartel. Hay un niño sentado con una mochila en la parada del autobús urbano. Sin embargo se levanta y sigue camino arriba. Taimades no se sienta nuevamente hasta la altura del último de los Ficus del Poblado.

    Unos pueden tapar a toda velocidad a la larga recta llena de baches y parches acumulados por eones, y otros volver a levantarla entera con la escusa de arreglar lo que se hace mal. Pero las fuerzas vivas y los degradadores asalariados siguen siendo los mismos. El vil gris humano se queda atrás dando paso al verde clorofílico del Pinar. Y Taimades se alza para los repuntes finales de desnivel.



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                                              Coll du le Jeune: https://www.youtube.com/watch?v=0GpveZRy2Cw

    LA MUJER DORMIDA y EL TRONO DE CORAL BLANCO interrumpen su cortejo otoñal de avance continuado de sombras y tinieblas, ya que la Dama ha vuelto a colocarse la chilaba. Taimades desciende hasta los Pinares bajos, encontrando cierta oposición de EL RÍO ascendente invisible. Se encaja entre las dos paredes rocosas de la antesala de la boca del abismo, hasta que la pequeña Palmera y el pequeño Olivo, contemplan desde lo alto de su pedestal de piedra cómo Taimades es engullido.

    La mar ser presenta algo agitada por EL VIENTO de levante nortado en aumento. Los estandartes blancos de espuma son escasos a pesar de todo. Los dos Negritos están sentados en la jardinera de la desaladora de aguas. Se están despertando de la siesta y prestan atención al pescador de la caña que ha aparcado cerca, aunque por un momento desvían su atención hacia Taimades, cerrando los ojos a modo de camuflaje. "Eres mi tempestad y mi calma".

    Ya abajo, Taimades se detiene a beber sus rituales tres sorbos de agua sobre el altar de cemento armado orientado hacia los dominios del dios local de la ciudad del valle. Hay cinco coches aparcados, pertenecientes todos supuestamente a los pescadores de la caña de pescar que hay abajo. Han instalado varias papeleras. Solo queda uno de los cargueros fondeado en el roquedo de la Plaza, de hecho es el único barco visible. Entre las nubes hay algunas más oscuras que otras. Hora de ponerse en marcha.

    La curva de las uñas de gato, en la que Taimades se alza sobre la bicicleta agarrándola por los cuernos laterales del manillar milagroso, el del día del borrego. El pescador de la caña tiene bajo su coche a varios gatos restantes de la camada, les ha suministrado comida de gatos en forma de galletas baratas, y muestran cierto entusiasmo. La curvas del sonido tintineante, una y dos, ya no queda nada de la tontícolis, al tensarse todos los músculos de la espalda. La rampa del gris sobre el azul que conduce hacia la curva complicada, que durante ese mínimo instante estuvo marcada por una línea ofesiva por EL TRONO DE CORAL BLANCO. El ciclista más débil siempre se arrima a la Jovencita por el lado más interno y empinado de la curva, más todavía que la mancha sanguinolenta derramada sobre el suelo. La inercia de salida por la sinuosa y dura rampa de la bala perdida es interesante, los hadeos de salida son más fuertes que los de entrada, hay que expulsar todo lo que el cuerpo ha quemado en la curva. Las sombras de la curva de la Esparraguera siguen llegando cada vez antes, por eso mismo no hay que aminorar al alcanzar las mismas. Allí yace Aratamar, vestida de blanco y con lunares negros, agitada hacia un lado y hacia otro por EL VIENTO que asciende por la curva. La longitud de sus alas va reduciéndose conforme se consume, y el vestido se le va rompiendo y haciendo harapos. Las farolas amarillas de la Esparraguera están encendidas. "Recuerda". EL TRONO DE CORAL BLANCO ha vuelto a ocultarse para la rampa de la ascensión lunar y aumento progresivo de desnivel. Aunque al rato, Taimades casi alcanza a ver su propia sombra, agitándose hacia un lado y otro de forma lenta y muy pronunciada. La rampa de la Chumbera que se eleva muy empinada hacia el cielo viene acompañada de VIENTO opositor. Y tras girar la curva, las sombras no permiten ver el perfil dentado de las fauces del abismo cerrándose, ni el reflejo de EL TRONO DE CORAL BLANCO en la curva de lo alto. No queda más remedio que bajar la vista hasta ponerla encima del blanco de los calcetines del equipo Carrera. Taimades eleva la verdadera fuerza, solo LA IRA. La bicicleta sale impulsada en una ofensiva constante mientras Taimades permanece con el cuerpo muy volcado hacia adelante, incluso hubo un curioso acelerón final. Palán, palán. Un cuerpo fofaningorro es escupido de la boca del abismo. Sigue alzado sobre la bicicleta en dirección a donde debe estar EL TRONO DE CORAL BLANCO ocultado por las nubes, de las que casi asoma. Primero una de las garras desciende al manillar, luego la otra, no hay equilibrio de momento para más. Se añade el resto de piñones de refuerzo y con espaciadas pedaladas acelera por la pequeña recta llana de la agonía, alcanzando la rampa de Aratamar donde proseguirá alzado obedientemente, resistiendo los incipientes dolores lumbares. La actividad antrópica en la carretera de los Pinares altos era más escasa que en días anteriores. El tercer plato entró esta vez rapidamente. "Más alto que nosotros... solo el cielo". Una parejita está sentada en un banco, bajo los Pinos. Ella lleva las piernas al aire y está sentada sobre el hombre de las gafitas. Que aparenta ser más joven que ella, que viste como una jovencita pero para nada lo es. Taimades gira y resiste las duras pedaladas aunque cortas hasta alcanzar la rotonda de los tres Olivos, punto más elevado de la ciudad del valle, sobre las dos cuestas del dieciséis porciento. Se sienta en el sillín y comprueba que uno de los dos geranios rojos ya solo tiene dos flores apuntando hacia LA MUJER DORMIDA. Ya puede beber sus otros tres sorbos de agua. ¡Tempestad perfecta!. (silencio gutural)


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                                                Coll du Cementerie: https://www.youtube.com/watch?v=oJyZkDnR2ng

    Taimades desciende las dos cuestas. Pasa revista a los tres pequeños Cipreses, en fila y firmes. Y acompaña a la inercia de la bicicleta junto al desfiladero arbolado de EL RÍO Nano, hasta que el recodo anunciador de vetas grises y doradas reclama toda la atención.

    Como en un cuento tradicional donde todo es perfecto porque es verdadero, EL TRONO DE CORAL BLANCO está enfocando a la solitaria Palmera que se está aferrando en todo lo alto al cielo. Pero al llegar Taimades empieza a descender hacia LA BLANCA SONRISA DE LOS VIENTOS, que ahora sí, reflaja a EL TRONO DE CORAL BLANCO sin ser alcanzada ni por los eones ni por los creadores divinos levantándose sobre la amplia Arboleda y el amplio graderío de vetas grises y doradas.

    Llegan lejanas llamadas a la oración trasladadas por EL VIENTO. El afluente principal de EL RÍO a su paso por el vallado fronterizo está más seco que nunca, afectando a los juncos del otro lado e incluso a las cañas, que parecen caerse vencidas. La valiente Adelfa resiste por su costado menos afectado por las llamas. Los Sauces centinelas aprovechan las circunstancias para dar rienda suelta a una nueva y lujuriosa floración, cada vez más potente y explosiva. La cola de coches fronteriza es hoy especialmente corta. Huele a moñiga, no importa demasiado siempre que se trate exclusivamente de origen animal. Hoy no estaba el vil vendedor de refrescos. No se sabe si los coches de policía andarían buscándole. Lo cierto es que Taimades vio a tres en varios puntos aislados de su trayecto, así que andaban buscando a alguien.

    Remonta el puentecillo sobre el cauce real de EL RÍO seco. Por las terrazas repletas de despojos a base plásticos y cartones, trepa un joven Negrito, que acto seguido se pone a buscar entre esos restos por si encuentra algo de comer. Cerca hay una hoguera encendida, así que debe tener cuidado de no caer en ella. Otros negros, pero no felinos, se agrupan sentados bajo la Acacia Aromo. Una mujer grita a un niño para que no se meta corriendo en la carretera, pues parece algo alocado.

    Taimades se alza para la cuestecilla con fuerte desarrollo y pedaladas. En los laterales también hay más grupos de individuos sentados bajo la Acacia Aromo. Uno de ellos en vez de un lamento, grita una especie de "¡Uuuuuuhhhhghhh...!", que viene a reflejar un sentimiento que refleja algo de brutalidad. Pero en lo alto todo vuelve a finalizar sobre el sillín. Los mayores esfuerzos vienen a partir de ahora, en la cuesta del doce porciento. Un ciclista desciende por la cuesta en bicicleta de carretera. Los menas de la cima prestan toda su atención a la llegada agónica de Taimades, ya se encuentren a un lado u otro de la carretera.

    Don Burro casi vuelve a pasar inadvertido, de no ser porque es el primero en detectar a Taimades y realiza un gesto brusco volviéndose hacia el mismo, delatándose. Taimades le saluda y despide con fuerza, aunque ya casi no le ve debido a lo bien camuflado que está. Y se alza con todas sus fuerzas para la cuesta del fuerte de los menas, rodeada de Olivos. Otro alzamiento más para el repecho del aeropuerto y todas las cuestas quedan solucionadas, pudiendo beber su resto del agua y descendiendo a toda velocidad hacia la zona del maldito ARROYO Mezquita.

    Que sigue aguardando en su morada del cielo. Es como si su reptiliana lengua hubiera penetrado furtivamente en la ciudad del valle empujando las latas y envases vacíos, mezclando los restos de sus contenidos hasta formar un engrudus, que en una extraña alquimia se hubiera vuelto negro, de un negro intensísimo, como si fuera lava volcánica seca.

    "La desaparición del cono de plástico de tráfico arrojado sobre las pequeñas Chumberas y la muerte de Aratamar"




    JoseUser12 @ es 1
  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) Publicaciones: 8,847ES1

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    Viernes...

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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

    SkyWolf @ es 1

  • PKMN Goromoiz (ES1)PKMN Goromoiz (ES1) Publicaciones: 1,343ES1
    Desde el 2018 creo que no entraba aquí. Me quedé en la página 107... creo.
    Bueno, ya va siendo hora de confesar algo:
    "Si vas caminando, es que no vas lento" - El Pequeño Jimmy (su mama le golpeó con un zapato). Y una cosa más:
    "Papa, no soi un omvre soi un macho" - El Pequeño Timmy (su papa le pego un puyetaso).

    REFLEXIÓN:

    "SI ALGUIEN TE SALUDA VERBALMENTE, ES QUE TE HA HABLADO"

    i aora asta la prosima.





  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) Publicaciones: 3,962ES1
    Y Taimades aumentó su dosis de bicicleta :)

    "Le Marie Maquillage", us(h)er catégorie

      
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                                           Coll du Cabrerizas: https://www.youtube.com/watch?v=mc3P1iCHlwM

    La tarde es relativamente despejada, adornada con algunas nubes. EL VIENTO es de poniente moderado. Taimades deja atrás la larga recta llana de su casa dispuesto a todo, a pesar de las molestias cervicales. Parece que resiste a duras penas, como otras veces que ha acabado por salir adelante con estas cosas. Pero las semanas son largas y no se sabe cómo acabarán. También hay otras preocupaciones de salud familiar que solo pueden tener un mal final. Por eso lo mejor que se puede hacer es proseguir por el camino correcto, el de la verdad, el del escarabajo y el caracol. Un camino con enemigos, los adultos pariperiles del bien y los adultos pariperiles del mal. Una m. bien grande para todos ellos, de entrada, ahora que andan un poco revuletos y andan preocupados de encontrar con quién tomarla. Una prioridad sobre la que Taimades ya está alertado en sueños, recomendando que huya hacia la playa, hacia la mar, en dirección opuestamente contraria a esta bazofia, tanto de descerebrados como de personas cuyas vidas en su interior son un fracaso y quieren utilizarla para pagarla contigo... Taimades cruza EL RÍO sobre uno de sus puentes. Busca por si se siguen realizando operaciones relacionadas con el cable telefónico debajo de los puentes, o incluso si hay nueva presencia de individuos afincados. Todo es posible en sociedades tan mentirosas, donde además la mentira se fomenta como señal de madurez y de éxito. Taimades desde luego que no es seguidor de los telediarios, pero hay cosas que intuye. Tras la llegada de los locales para varios tipos de acera y todo lo que subyace detrás, llegan los tinglados a pie de calle, tiendecitas moradas que son colorines de los que nuevamente se apropian los caciques, ya que en la práctica todos son lo mismo. Antes estaba en el paseo marítimo, pero sus ocupantes, siempre jóvenes pues son los más facilmente captables o receptivos a este tipo de mentira, resultaban paradojicamente maltratados por EL TRONO DE CORAL BLANCO, así que se trasladaron a la sombra de los Ficus, siempre sobretalados, del primer barrio donde vivió Taimades. Es de suponer que existirán casetas estrategicamente en todas las provincias, en una progresión del extremismo de la paripé y las mentiras sin límite, en una sociedad que en la práctica empeora cada vez más. El lazo rosa es muy grande. También vivimos con estas modas de las escarapelas, que si ya tiene que portarlas el seleccionador de fútbol en su "uniforme", pronto se exigirá en ciertas profesiones y en momentos políticos de paripé clave. En hojas de ruta trazadas de antemano cuyo objetivo no es procurar una guerra abierta, sino un caos total donde la corrupción pueda manejarse con mayor soltura. Por un lado estarán los fanáticos imbecilizados, y por el otro los pragmáticos ladrones. Del mismo modo en que las banderas se hicieron cada vez más grandes, los lazos se hacen cada vez más grandes. Puede que otros lazos de otros colores se sientan discriminados ante el tamaño o el gigantismo proporcionales. Como el tamaño en las estelas de los dioses de la antigua sumeria en comparación con los mortales. Es una involución, un robo, y una imbecilización y brutalización de la sociedad que puede comprobarse con datos objetivos y en progresión ascendente. Y toda esta ideosincracia está amparada por científicos del ámbito de la psicología, y de escritores de renombre. Todos jugando a la paripé del adulto malo y el adulto bueno. Cáncer igual sigue jugando a interpretar los dos. Desde los trece en que nos conocimos, hasta por lo menos los setenta y tres si para entonces seguimos vivos. No ha llovido, sin embargo la cantidad de agua dentro del tradicional canalillo de cemento armado se mantiene ligeramente superior a la de una acequia de riego. La Gran Buganvilla purpúrea insiste con fuerza en su sangrado en cascada hacia el lecho del cauce desviado de EL RÍO. "Recuérdalo, te amaré por y para siempre".

    Las cuestas comienzan junto al cuartel abandonado de Regulares, donde sitan los sentenciados Árboles: El Sauce centinela cuyas ramas ya casi cubren a las primeras pequeñas Chumberas, libradas misteriosamente del cono de plástico de tráfico arrojado sobre las mismas. Poco más pueden hacer también el Eucalipto y la Higuera custodios, ahora que ha finalizado el periodo estival y los degradadores asalariados no darán tiempo, tampoco a los hijos de la formación de altos Eucaliptos que se elevan a continuación, a que prosperen demasiado. Taimades se alza por primera vez sobre la bicicleta junto a esta formación, y la maglia celeste empieza a ganar velocidad. Los muros blanqueados de la acera de enfrente en cuyo interior los Árboles centenarísimos fueron tratados como a escombros siguen con la puerta cerrada, la valla policial desplazada colocada delante, y en esta ocasión ningún vehículo de los vecinos, que cada vez controlan mejor las operaciones picarescas que realizan para ganarse este aparcamiento. La Gran Chumbera mantendrá unos pocos frutos por si algún día los necesita el solitario. El resto ya han desaparecido del suelo, rechazados por los humanos. Las puertas de la iglesia siguen prudentemente cerradas. El único Árbol superviviente de la plaza de los Árboles mutilados sigue intentando crecer hacia arriba rodeado todavía del resto de esqueletos inertes muñonizados.

    Taimades se sienta y contempla la persiana de la casa de la Cabrita, totalmente vencida hacia abajo. La estatua de mármol blanco que representa a el Patrón de la ciudad del valle sigue de espaldas. El reloj digital de la farmacia en el lado contrario de la acera a la sombra marca veintitres grados. Taimades se alza sobre la bicicleta a la altura del semáforo donde se empina y se hace más dura la cuesta. Remonta el dormiloncito y la arqueta semihundida, merced a otro conductor de los que se creen más listos que los demás. Ahora está de moda que este tipo de gi. lleve una camiseta personalizada haciendo referencia a la paripé incendiaria que más le sugestiona. Era una mañana de tantas en las que te despierta la interminable grúa de las entubaciones subterráneas asalariadas, que de alguna manera han de hacer juego con las talas. Habían colocado banderas nacionales a la grúa, y pensé que en otras regiones, el mismo tipo de individuos o de gi., pondrían otras que más les agradase. Me detuve al girar en un semáforo, en un paso de peatones que se le había encendido el muñequito verde. Cruzaron un hombre empujando un carrito de niño y un cincuentón o sexagenario con una de estas camisetas anteriormente citadas. La misma hacía referencia al emblema del Tercio y cosas similares. El gi. se dirigió hacia mí diciendo un "¿qué pasa si está en verde?", como si estuviera retando al contricante del rostro simiesco que considera que puede convertirse en un blanco perfecto. En estas tierras ya ha aparecido también la camiseta personalizada con símbolos independentistas del Rif y ese signo tumbado de piscis que por lo visto en amazigh representa a el hombre "libre" desde un punto de vista teológico que poco importa a estos gi. Y pensé que en otras regiones seguramente esta misma escena se estaba repintiendo con otros gi. y otro tipo de camisetas personalizadas que deben existir para ellos a tal efecto. Entre los encapuchados que van quemando cosas en el telediario que media en el partido de fútbol, donde ya no existe el centro del campo y en el toma y daca puede pasar cualquier cosa, lo cual evidencia que no vas a ganar ningún título y es otra paripé, hay cabezas canosas entre los camorristas... Hay personas viles, frustradas por su propia vileza y sus paripés del bien y del mal. Tu padre que mira desafiante, o tu madre que resopla. Les gustaría tener un blanco perfecto para volcar sus frustraciones. Pero los decenios irán pasando y tendrán que conformarse con ir enganchando a otros donceles, que acabarán mucho peor parados por haber llegado más lejos y haber gozado de previos favoritismos, volviéndose toda la falsedad después en su contra. Hoy tu madre ha imprimido un chancletazo peculiar al comenzar a ascender por el espigón, en su entrada a paso ligero. Incluso ha alzado algún brazo en el aire de forma extraña, acompañando sus movimientos de ascenso. Así que no me perdí el desfile. Mis sueños son raros. Sueño caer desde el cielo y encontrar una amortiguación segura en lo alto de unos Ficus. Los Ficus son muy altos aunque debieran serlo más pues en sus copas están talados con un corte recto, como hicieron con los vetustos Eucaliptos que median entre la playa de la Hípica y la piscina del Trébol. Sin embargo, de todos los troncos solo uno tenía ramas laterales y verdor. A ese me agarré y descendí, dentro del recinto de la Hípica. Quise indagar más en mi sueño por qué los otros Árboles estaban muertos. Pero la base de los troncos estaba tapada por una especie de caseta al estilo ferial. Entré en ella. Y descubrí que en realidad surgían del mismo tronco y acto seguido las ramas se dividían de esa peculiar forma, que erroneamente daba la sensación de que se tratasen de varios Árboles juntos. Son sueños muy complicados de interpretar. El sueño me dice que creo ver a varios Árboles pero que en realidad se trata de uno. Que no está muerto, tan solo todas sus ramas excepto una. La incorruptible... Escribiendo se racionalizan mejor los sueños. Taimades deja atrás a la curva del ataque a traición, que es hacia donde conduce la tolerancia. Y no se sienta hasta alcanzar la altura del primero de los Ficus de la recta llana que antecede al repecho del Tercio.

    Los restos del cochecito blanco siguen abandonados junto al Arbolito del tronco torcido, que es el único cuyas ramas muestran peor aspecto por estar menos pobladas de hojas. Ahora también los gi. canosos aparecen en interlocuciones muy molestas por el teléfono móvil, al cual virgo le activa el volumen. Primero suena el que se dirige a una especie de aula diciendo que cuando era niño era tartamudo y que aguantó todos los golpes que le dieron para llegar a dónde está ahora, y que nunca les quiten sus sueños, rompiendo en aplausos. Yo recuerdo más la letra de la canción de "Rambo". Le llamas búho al chico blanco que como tantos otros te llaman mono en el colegio, se cabrea, y se pelea contigo a la salida del mismo. Tras recibir y encajar los golpes, les das los tuyos hasta tirarlo al suelo. Al día siguiente el niño aparece con la cara negra por los morados, mientras el sensible piscis reprime las lágrimas. Esa es la historia de verdad. El Cabro, que presenció la pelea, me comentó que peleaba como "Rocky", recibiendo primero los golpes para cansarlo y después darle tú... Virgo le comentó que tanto este niño como el hermano mayor que lo levantó del suelo y se lo llevó a rastras, de pelo oscuro el menor y rubio el mayor, tenían una hermana mucho más mayor, y que cuando era joven había sido mi niñera y me había limpiado el culo. Pues eran de orígenes muy humildes, de las cabañas militares... La lección de que si le pegas fuerte a un rostro blanco, puedes convertirlo en más negro que tu propio rostro... La verdad no consigue aplausos. Quizá sí el otro gi. que suelta un discurso conservador donde nombra a Franco y filosofea sobre la "libertad" y la democracia actuales, citando a la invasión a la que está sometido por los musulmanes... El que sea valiente que empiece citando al gran hermano y a sus bases dentro del territorio, con capacidad para hacer ahí lo que quiera. Y a partir de aquí empezamos a hablar de las verdaderas fuerzas que operan en nuestro entorno. Las películas de mafiosos de Kitano son divertidas, pero también muy realistas y extrapolables a otros territorios del mundo. El personaje del matón vengativo que decide cargárselos a todos para después él mismo pegarse un tiro, es también muy canceriano. La sociedad puede ser tan desvertebrada como esas mismas intituciones mafiosas, donde se cuela un jefe burocrático que planea unas traiciones que no acaban por asentarse en los valores tradicionales del resto de la mafia: "Ni siquiera llevaba los tatuajes..." Había un grupo de mujeres esta mañana, preguntando al conserje, ahora que la temporada de baño ha acabado, hay muy poca gente y se es más permisivo en la entrada, si podían pasar en lo sucesivo. Una de ellas llevaba tatuado el tobillo. Pero a diferencia de llevar los nombres de sus amigos en castellano, como la Hamilton rifeña, la mujer aproximadamente de mi edad aunque yo aparente ser diez años más joven, tenía tatuados caracteres árabes. Pues así deben ser sus clientes. Sin embargo el mal de las mujeres divorciadas tras sus primeros partos y sus hazañas, también son otra paripé muy similar a la que interpreta el bien. Y cáncer normalmente se esconde en la coraza que le proporcionan ambas paripés. Escuchar y obedecer ya no está de moda. Aunque todas las aguas desemboquen en el mismo punto. Creo haber visto en el telediario a una bandera arcoiris, también, entre los encapuchados. En otros tiempos estos colores hacían referencia a la aparición o el paso de las tormentas. Representaba la promesa de dios de no volver a enviar LA IRA y el diluvio contra la humanidad y el resto de su creación. Pero aunque no sobrevivieron los gigantes, descendientes de los nephilim, que con su maldad eran los que habían corrompido a la humanidad, lo cierto es que la vileza ha vuelto a ocupar y con creces ese lugar. Quizá el mito no está del todo bien elaborado. La verdad es mucho más aterradora. Y simple. Aunque haya ganadores y perdedores, la casa de apuestas siempre gana. De manera que los jugadores siempre pierden, y la casa siempre gana. La verdadera fuerza siempre se impone.

    Taimades se alza en la rotonda para no coincidir con los coches que ya le acechan por detrás, permaneciendo así para el repecho. Ya puede levantar la vista hacia los Árboles respetados del cuartel. Y sentarse sobre la bicicleta, pero solo cuando alcance definitivamente la altura del último de los Ficus del Poblado.

    Comienza la larga recta de parches y baches soterrados. El vil gris humano da paso al verde clorofílico del Pinar. Y Taimades se alza para los repuntes finales de desnivel.

                                    

                            
                                          Coll du MAGÓN: https://www.youtube.com/watch?v=DYypDogG2kM

    Ya desde la playa se oyeron en la mañana deflagraciones explosivas de consideración por esta zona. La valla que prohíbe el paso hacia el abismo está colocada y el coche militar de delante prohibe el paso al coche rojo que le gustaría seguir adelante. Taimades ya sabe que esta vez le toca ascender las cuestas del dieciséis porciento. Así de paso no se sobrecargará tanto en teoría la espalda por no ir tanto tiempo alzado, aunque los esfuerzos son más grandes. De momento bebe sus primeros tres sorbos de agua al llegar a la rotonda de los tres Olivos, donde dos flores rojas de uno de los dos geranios, apuntan hacia LA MUJER DORMIDA.

    Taimades pasa revista a los tres pequeños Cipreses, en fila y firmes. Poco después hay novedades, concretamente, altas. Se trata de otras concavidades donde también parece que han plantado Arbolitos, aunque parece que son de hoja caduca, como Jacarandas o algo similar. El último de los tallos es el más pequeño y solo tiene una hoja, como si fuera el resto que quedase de las sobras. Sin embargo el último surco está destinado a una pequeña Palmera, que cierra la formación. Aunque la Palmera ya estaba, desde hace poco menos de un año. Algún dátil que llegó con alguna fuerte racha de VIENTO de levante desde algun lugar elevado... De paso se han molestado en hacerle igualmente una concavidad. Solo faltan las lluvias...

    Taimades acompaña a la inercia de la bicicleta junto al desfiladero Arbolado de EL RÍO Nano, hasta que el recodo anunciador de vetas grises y doradas reclama toda la atención.

    Y se abren la amplia Arboleda y el amplio graderío de vetas grises y doradas que se elevan hacia LA BLANCA SONRISA que refleja a EL TRONO DE CORAL BLANCO sin ser alcanzada ni por los eones ni por los creadores divinos. Y en lo alto se alza llameante la solitaria Palmera aferrándose con fuerza al cielo.

    Taimades gira en la rotonda, poniéndose nuevamente de frente hacia LA BLANCA SONRISA. Ya lleva el segundo plato metido y tan solo tendrá que ir reduciendo piñones progresivamente hasta quedarse con el segundo y alzarse, con la primera de las cuestas, cuyo desnivel hacia el final se hace progresivo y va disminuyendo. Se sienta a la altura de los nuevos refuerzos, en fila y firmes, con palitos que ayudan a esa tarea. Y con el mismo desarrollo metido recupera el aliento para la última de las cuestas. Cuyo perfil recuerda más al de una ola que se empina para tubear, complicando la zona previa a la más elevada, donde la pendiente ya empieza a aminorar. Taimades se sienta al llegar nuevamente a la rotonda y contemplar a las dos flores, que ahora le apuntan a él. Ya puede beber sus otros tres sorbos de agua y descender nuevamente.

    Contemplando nuevamente a LA BLANCA SONRISA...


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                                             Coll du Cementerie: https://www.youtube.com/watch?v=oJyZkDnR2ng

    El afluente principal de EL RÍO a su paso por el vallado fronterizo vuelve a mostrar agua, lo cual es recibido con sorpresa por Taimades. El agua no rebasa y apenas alcanza el cemento armado, pero sobresale bajo los juncos. Es tan reciente y la tierra ha estado tanto tiempo seca, que todavía debajo del agua se la ve cuarteada. Las criaturas acuáticas que viven bajo los juncos deben haberlo pasado muy mal, incluyendo a las pequeñas aves siempre tímidas.

    La valiente Adelfa puede que note alguna agua subterránea que fluya por debajo. Aunque no haya llovido, hizo levante y estuvo nublado. Si hay agua es gracias a los grandes Árboles que se salvaron de los incendios, cuando el país vecino mandó a sus propios hidroaviones, que realizaron maniobras peligrosísimas. Taimades recuerda a la lluvia invisible caerle encima en medio de una niebla espesísima, conforme pasaba bajo estos Árboles... Los conductores de la cola de coches fronteriza siguen prefiriendo la comodidad de la sombra bajo los Sauces centinelas, a pesar de que pueda considerarse el primer día del año con temperaturas relativamente otoñales. Con todo, el vil vendedor de agua y refrescos está sentado en su mesita. La descripción de sus enseres y refrigerios es tan patética que simplemente con ella pudiera escribirse otra historia de TERROR. Los agentes de diferentes Cuerpos tienen sus vehículos enfrentados cortando el paso de la vía, aunque por el arcén hay espacio de sobra para la bicicleta. Los agentes también parecen discutir, uno de ellos defiende a los conductores buenos frente a los malos, y logicamente no debe convencer a los más taimados. Todos son el enemigo. Y el vendedor de refrigerios, el más vil de todos, con unas arrugas negras bajo los ojos...

    La rotonda monstruosamente grande queda atrás. El majestuoso Eucalipto acompaña a el cauce real de EL RÍO seco que ahora sobremonta Taimades sobre el puentecillo. La zona de la Acacia Aromo vuelve a estar animada. Pero Taimades centra su atención en un grupo de menas que hay sentados junto a la carretera, la mitad mirando hacia la misma, y la otra mitad hacia los otros, como si formaran un corro. Desde lo alto de la bicicleta, Taimades puede ver sus cabezas tiñosas, con sus pelos todavía castaños, y las zonas donde los tienen pegajosos y las calvas donde les faltan... Una además es hembra, y lo tiene un poco más largo, de manera que eso altera todavía más la sensibilidad de Taimades, que diariamente cepilla tras la hora de comer a sus gatas, o lavaba a la perra coja de pelo más corto con su gel especial para evitar precisamente que se pusiera tiñosa, preocupación que tuvo después al desprenderse de ella. La vocecilla de la niña, que le recuerda a la de Hadiya, refuerza todavía más todo ésto, y Taimades echa otro último vistazo a su pelo tiñoso. Acto seguido, conforme se acerca a la cuestecilla donde se alzará sobre la bicicleta, piensa que en el fondo le impacta más, pero que con ello también discrimina a los menas macho, que otras veces ha visto así. Respecto al trato que van a recibir, en la práctica va a ser muy similar, así que ya da igual que los menas sean machos o hembras. LA IRA de Taimades se eleva mientras ya va alzado por la cuestecilla, pues gracias a sus estudios sabe que toda la miseria y calamidades del mundo serían evitables si se quisiera, en apenas un decenio. Y no digamos lo de las cabezas tiñosas. Esta es la verdad que no se comparte en las redes sociales. Pero sí la que contempla un ser superior, que también te contempla a ti cepillando el pelo diariamente a las gatitas mientras se mueren de gusto y acuden si es necesario, desperezándose de su siesta y saltando desde lo alto del armario. Con suerte incluso reciben alguna caricia de anticipo antes de que llegue la noche. Taimades recibe visiones de castigo. Auténticos tsunamis nocturnos, y no los democráticos de los que hablan los de las barricadas incendiarias de los telediarios, donde el hombre alto y gordo acude con un contenedor de plástico para volcarlo y avivar las llamas, próximas a dos Arbolitos cuyas hojas se ven afectadas. Auténticos tsunamis con cadáveres humanos triturados y mezclados con la basura bajo las luces de las linternas de los primeros rescatadores, mientras todavía había youtubers que afirmaban que todo podía ser falso. Esta noche una de las gatitas ha estado pasándome la lengua rasposa por el pelo, mientras no podía quitarme al horror de la cabeza. LA IRA. IRA.

    Ya desde lo alto, Taimades divisa a dos niños negritos subidos sobre la misma bicicleta. Pero justo antes de comenzar la cuesta del doce porciento, se bajan. El que pedaleaba, mira hacia atrás a Taimades con cierto resentimiento. Que pronto los deja atrás y se alza como un resote al contemplar a la cima del mundo en lo alto de todo el conjunto, con su oscuro pezón con forma de castillo tocando el cielo, simulando ser la última de las cupulitas piramidales de tejadillos verdes nacarados a los pies del templo. Esta simple imagen consiguió que Taimades se elevase sobre toda la miseria que dejaba atrás. Hizo cima mientras una fila de menas se deslizaba desde la colina aledaña de Olivos en dirección al templo, cruzando la carretera sin hacer comentarios sobre Taimades, pero prestando mucha atención y guardando silencio.

    Don Burro aguarda al final del todo, mirando hacia la posición de Taimades, que le saluda y despide sonoramente. Y se alza para ascender con todas sus fuerzas la cuesta del fuerte de los menas. Sentándose en la cima, junto a la sombra del último de los Olivos de la cuesta, bajo el que espiaban los ojos de un mena. Pues bajo su sombra en esta ocasión debía haber más de uno.

    Un alzamiento más y Taimades finaliza todas sus cuestas con el repecho del aeropuerto. Puede beber su resto del agua y descender a toda velocidad hacia la zona del maldito ARROYO Mezquita. Esta vez los dos ciclistas veteranos en bicicleta de carretera llegaron demasiado tarde, acompañados del vuelo de una garza blanca. Y otro más rezagado iba detrás.

    Resulta inquietante la mancha negra, de color negro abismo que se introduce dentro de la ciudad del valle simulando a EL ARROYO. Pues parece avanzar poco a poco, cada vez más. ¿Llegará a engullirlo todo?

    El equipo Carrera alcanza las cincuenta y cuatro victorias de etapa en la temporada.

    "La mena de la cabeza tiñosa, el lazo rosa, los movimientos de tu madre, y el negro abismo"


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    JoseUser12 @ es 1
  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) Publicaciones: 8,847ES1

    Resultado de imagen de perros humedad entre las almohadillas de patas

    Ahora mismo diría....


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    Nada

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    de Nada...


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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

    SkyWolf @ es 1

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    Con el Tiempo, Aprenderás.



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    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

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  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) Publicaciones: 3,962ES1
    Y Taimades aumentó su dosis de bicicleta :)

    "Le Marie Maquillage", us(h)er catégorie

      
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                                            Coll du Cabrerizas: https://www.youtube.com/watch?v=mc3P1iCHlwM

    La tarde es despejada, de VIENTO de poniente opositor moderado, de evolución diurna. Sigue sin llover, pero ya han pronosticado alguna especie de diluvius para la madrugada entre el domingo y el lunes, que parece ser la predilecta de este tipo de eventos, con prolongación indefinida a lo largo de los siguientes días. Taimades deja atrás a la larga recta llana de su casa. Cruza EL RÍO sobre uno de sus puentes. La cantidad de agua dentro del canalillo tradicional de cemento armado apenas supera el equivalente al de una acequia de riego. Las plantas crecen cubriendo el canalillo y avanzan cada vez más hacia abajo. El purpúreo desangrado de la Gran Buganvilla solo remite por uno de sus laterales. "Recuérdalo, te amaré por y para siempre".

    Las cuestas comienzan junto al cuartel abandonado de Regulares donde se agitan levemente los sentanciados Árboles: El Sauce centinela casi consigue cubrir ya a la primera de las pequeñas. La Higuera custodia frena su avanzadilla. Taimades se alza sobre la bicicleta junto a la formación de altos Eucaliptos que se elevan a continuación. Los muros blanqueados de la acera de enfrente en cuyo interior los Árboles centenarísimos fueron tratados como a escombros, siguen con la puerta cerrada y la valla policial delante, apartada a un lado. La Gran Chumbera solo mantiene unos pocos frutos para el solitario. Las puertas de la iglesia siguen prudentemente cerradas. El único Árbol superviviente de la plaza de los Árboles mutilados sigue intentando crecer hacia arriba rodeado todavía del resto de esqueletos inertes muñonizados. Es complicado con el tronco cegado. En otros lugares hacen lo mismo, disimulando con gravilla a la que le echan agua con cemento. El resultado es el mismo, pero con paripé incluida. La paripé nos convierte en adultos responsables.

    Taimades se sienta sobre la bicicleta. La ventana de la casa de la Cabrita sigue con la persiana vencida hacia abajo. La estatua de mármol blanco que representa a el Patrón de la ciudad del valle, sigue de espaldas. El reloj digital de la farmacia en el lado contrario de la acera a la sombra, sigue marcando veintitrés grados. Taimades se alza sobre la bicicleta a la altura del semáforo donde se empina y se hace más dura la cuesta, remontando el dormiloncito y la arqueta semihundida, merced a otro conductor que se cree más listo que los demás. Sigue siendo fundamental proseguir en sentido contrario a la perversión de los pariperiles buenos y los pariperiles malos. Y estar atento tal como mostró el sueño, a ese Árbol con ramas corruptas, que solo se mantiene vivo gracias a una. De lo contrario no seguiría vivo. Hay quienes en su desesperación y ansias de pagarla con alguien, buscan modelos pasados creyendo que esa es la solución. No les importa si fracasan si con ello vuelven a estar sometidos y regresan al estatus pasado. Sin embargo muchos olvidan, obsesionados con la política, a las bases y al gran hermano. La paripé de Franco y de la transición en realidad fue un traspaso de poderes a manos judeomasónicas. Es mejor unirte a ellos, más ventajoso. No estamos tan lejos de Japón como parece. Pero muchos no han meditado o no conocen lo suficiente sobre el poder y las capacidades que otorgan estas bases. Capaces de contener todo tipo de armamento, combinando tierra, mar y aire, creando una situación de superioridad que les permite también defenderse ante una agresión. Hay estados dentro del país del Lovacabrus que no están tan bien atados como éste. Ni tan comprometidos. Un solo comunicado sobre el conflicto del Perejil y se acaba el cachondeo. Es absurdo repetir todo el proceso histórico, si el poder ya está en esas bases. Para todo lo demás, nosotros nos lo guisamos y nos lo comemos. Donde más dinero negro y del crimen se mueve en el mundo. Puede que el cainismo no sea más que un modo de entretenimiento. O como indica el sueño, que sea una desviación para disimular corrupciones y relaciones con esos tentáculos del mundo del crimen. Tener un presidente piscis es otro peligro añadido. Pero un peligro mundial, ya que si tiene que tomar decisiones van a ser terminales y definitivas. La foto de las Azores, el equivalente cladestino a las bandas con las que te enfrentas... Seguro que algo trama "el guapito de cara" y consignas electorales púnicas. Y al final, como indica el sueño, son esos que reciben daños entre los bochinches los que realmente pagan las consecuencias. Puede que los sueños de Taimades tengan incluso una significación más amplia, puede que tengan que ver también con Esapersona. Sin darte cuenta puedes acabar metido entre personas en guerra. Y en la corrupción puede estar la clave de todo. Pero las aguas eternas volverán y arrastrarán toda la inmundicia. Solo una llama puede quedar encendida. Misterioso propósito el de cáncer, y duro y largo camino el de Taimades. Que de momento deja atrás a la curva del ataque a traición, que es hacia donde conduce la tolerancia. Y no se sienta nuevamente hasta alcanzar la altura del primero de los Ficus de la recta llana que antecede al repecho del Tercio.

    Hay novedades entorno al depósito roto de aguas. Lo han acordonado y vallado, y además han colocado una especie de pivotes de color azul marino. También es zona maldita, de desfile de condenados al paredón. Y un lugar yermo. Más adelante y bajo la explanada es donde Taimades cree que se encuentra el poblado prehistórico que vio en sueños, de tipo comercial. Ahora toca alzarse para el repecho, complicado por EL VIENTO opositor. Ya puede levantar la vista hacia los Árboles respetados del cuartel. No se sienta hasta la altura del último de los Ficus del Poblado.

    Da comienzo la larga recta de parches y baches soterrados durante eones, hasta la llegada del apocalipsis político. Pero las fuerzas vivas son las mismas. Un ir y venir constante. Lanzarte al vacío y agarrarte a las ramas del único tronco que no se ha corrompido. Y el vil gris humano queda atrás dando paso al verde clorofílico del Pinar. Y Taimades se alza para los repuntes finales de desnivel.



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                                              Coll du le Jeune: https://www.youtube.com/watch?v=0GpveZRy2Cw

     LA MUJER DORMIDA y EL TRONO DE CORAL BLANCO retoman su cortejo otoñal, de avance de sombras y tinieblas. Taimades desciende hacia los Pinares bajos. Se encaja entre las dos paredes rocosas de la antesala de la boca del abismo. Desde lo alto de su pedestal de piedra, la pequeña Palmera y el pequeño Olivo contemplan cómo es engullido.

    La mar parece engañosamente en calma, pues no muestra ningún tipo de estela entre zonas más o menos oxigenadas. Taimades adelanta al todoterreno negro, con un conductor solitario que se entretiene mucho mirando los paisajes. Finalmente acabaron las prácticas de tiro y han reabierto. Negrito y otros gatos de su camada echan una siesta en la jardinera de la desaladora. "Eres mi tempestad y mi calma".

    Ya abajo, Taimades bebe sus rituales tres sorbos de agua sobre el altar de cemento armado orientado hacia los dominios del dios local de la ciudad del valle. No hay barcos fondeados en el roquedo de la Plaza. El de pasajeros se aproxima ya hacia la ciudad del valle, y solo hay unos pocos barcos de recreo muy diseminados en la lejanía. Los coches aquí aparcados están vacíos y pertenecen a los pescadores de la caña. Taimades se pone en marcha y prepara el desarrollo para su ascenso, en un único alzamiento hasta el punto más elevado de la ciudad del valle.

    La curva de las uñas de gato, donde Taimades se alza sobre la bicicleta agarrándola por los cuernos laterales del manillar milagroso, el del día del borrego. Hace muchísimo tiempo que no llueve, y la visión de la misma tuerca se hace repetitiva. Parece de biela de bicicleta, pero más pequeña. Las curvas del sonido tintineante, una y dos, la molesta dolencia en la nuca parece superarse. La rampa del azul sobre el azul que conduce hacia la curva complicada, señalada con una línea ofensiva por EL TRONO DE CORAL BLANCO sobre el cemento armado. El ciclista más débil siempre se arrima a la Jovencita por el lado más interno y empinado de la curva, más todavía que la mancha sanguinolenta derramada precipitada sobre el suelo. Las piedrecitas no disueltas por la ausencia de lluvias fuerzan a Taimades a superarlas siguiendo una línea limpia por el lado más interno, casi precipitándose en el canalillo lateral de aguas (sonidos guturales: "¡AAAA..., AAAA...!"). Mantiene la intensidad de la pedaladas para intentar salir catapultado por la sinuosa y dura rampa de la bala perdida. No es EL VIENTO de poniente habitual que es extrañamente favorable en la rampa, sino todo lo contrario. Está enrarezido, contrariado. Los distintos tipos de cansancio de la ofensiva pueden afectar al nivel cardiopulmonar, pero no a las pedaladas, que solo pueden ralentizarse al llegar a la curva de la Esparraguera. No venía ningún coche, y el silencio se hizo ensordecedor, pero las farolas estaban encendidos, y el mensaje seguía escrito: "Recuerda". Taimades vuelve a sentir a EL TRONO DE CORAL BLANCO al salir por la rampa de la ascensión lunar y aumento progresivo de desnivel. EL VIENTO enrarecido y contrariado vuelve a ser opositor (sonidos guturales: "¡IAAA..., IAAA...!"). Levanta la vista hacia la Chumbera en la rampa que se eleva muy empinada hacia el cielo, entregando las últimas fuerzas físicas, y reservando la verdadera para la rampa siguiente. En la que el perfil dentado de la boca del abismo ya se ha cerrado, hasta casi lo alto donde la pared rocosa refleja a EL TRONO DE CORAL BLANCO hacia donde Taimades eleva la verdadera fuerza, LA IRA. Pero a medio camino y para el ciclista que resiste alzado, EL TRONO DE CORAL BLANCO todavía se muestra deslizándose sobre el filo rocoso. LA IRA hacia LA IRA. EL TRONO DE CORAL BLANCO señala a Taimades poco antes de hacer cima. Palán, palán. Un cuerpo fofaningorro es escupido de la boca del abismo. Resiste alzado, y primero desliza la garra izquierda hasta el centro del manillar. Después la derecha, con la que tiene que elevar todo el desarrollo restante. El último piñón entra dando una campanadita repicante, debido a la presión. Agonizando y oscilante, Taimades eleva la vista hacia EL TRONO DE CORAL BLANCO al que ya avanza directamente, recargándose y manteniendo LA IRA. Obedientemente, prosigue alzado por la rampa de Aratamar, sin que la oposición de EL VIENTO y la sobrecarga en los lumbares le hagan caer en el sillín. Alcanza el punto antes de entrar en la carretera de los Pinares altos donde puede introducir el tercer plato. Y así tiene la tracción necesaria para poder seguir alzado por la carretera, entreteniéndose ahora en diferenciar las copas de los seres superiores, ya sean Pinos o Eucaliptos. Fuerza la intensidad de sus pedaladas en una oposición final a EL VIENTO, incrementando incluso de velocidad. "Más alto que nosotros... solo el cielo". Y gira definitivamente hacia la rotonda de los tres Olivos, punto más elevado de la ciudad del valle, sobre las dos cuestas del dieciséis porciento. Donde uno de los dos geranios rojos sigue apuntando con dos flores hacia LA MUJER DORMIDA. Recuerda justo a tiempo beber sus tres sorbos de agua, distraído con la misma.


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                                           Coll du Cementerie: https://www.youtube.com/watch?v=oJyZkDnR2ng

    Taimades desciende las dos cuestas. Pasa revista a los tres pequeños Cipreses, en fila y firmes. No queda nada del pequeño ejército que se había levantado a continuación, incluyendo a la pequeña Palmera, que no tenía la culpa de que le hubieran realizado un surco alrededor para recibir agua. A alguien se le ha ocurrido retirar los Arbolitos, dejando sin embargo a los anteriores. Ha debido ser a conciencia, sobre todo para conseguir desraizar a la Palmera. Hay una guerra donde los humanos no se aclaran sobre lo que hacer. Un Árbol se planta un día, y al siguiente se desplanta. Taimades recuerda un caso de un agente pirómano. En sociedades corruptas resulta muy tentador a algunos enrolarse en ciertas filas. Pero tan culpables son los que intepretan la paripé del mal como la del bien. Ambos son el enemigo. E incluso criminalmente, el desvertebrado y desobediente de cáncer, puede jugar a interpretar ambas paripés tras las que se oculta como con una coraza. E imbecilmente declararse un hacedor. Yo hice ésto y lo otro. Yo planté Árboles furtivamente. Yo desplanté Árboles furtivamente... Pero el imbécil no sembró ninguno.

    Taimades acompaña a la inercia de la bicicleta junto al desfiladero arbolado de EL RÍO Nano, hasta que el recodo anunciador de vetas grises y doradas reclama toda la atención.

    Y se abren la amplia Arboleda y el amplio graderío de vetas grises y doradas que se elevan hacia LA BLANCA SONRISA DE LOS VIENTOS que refleja a EL TRONO DE CORAL BLANCO sin ser alcanzada ni por los eones ni por los creadores divinos. Y en lo alto se alza llameante la solitaria Palmera aferrándose con fuerza al cielo.

    El afluente principal de EL RÍO a su paso por el vallado ha vuelto a secarse. Conforme EL VIENTO húmedo de levante y la lluvia invisible proporcionada por los grandes Árboles se retiraron. Pero bajo los juncos y cañas se escucha el bullicio de insectos y animalillos, que parecen festejar las supuestas trombas que se avecinan. La valiente Adelfa, que resistió a las llamas, quizá no tenga nada que hacer ante eso, y está sentenciada. Los Sauces centinelas vuelven a estar entretenido con la cola de coches fronteriza. Como el vil vendedor de refrescos ante la retirada de los calores pierde un número considerable de víctimas, abandona su mesa a la sombra del vetusto Ciprés, y cargando el carrito de la compra, lo acerca a los conductores de la cola y los azuza con el mismo, como si fueran ganado.

    Taimades remonta ahora, dejada atrás la rotonda monstruosamente grande, el puentecillo sobre el cauce real de EL RÍO, todavía seco. La presencia de grupos bajo la Acacia Aromo tiene las características de siempre. Aunque un poco hacia afuera de la misma, y más cerca de la carretera donde la otra vez se encontraban los menas tiñosos, hay una curiosa pareja formada por un negro y una blanca. Taimades se fija mejor, pues todos suelen agruparse racistamente. Efectivamente, la mujer acerca un micrófono al hombre, que sonriente parece contarle historias. Los micrófonos ahora incorporan una especie de marcador digital. Debía ser una entrevista para la radio. Taimades no recuerda bien cuál es la emisora del logo negriverde... Tras una revisión, debe tratarse de Onda Cero. Los periodistas tienen habilidad a la hora de contrastar cosas, pero como diría acuario, comparar no es razonar. De todas maneras ya no está la mena de la cabeza tiñosa, y tampoco quedan tiendecitas de las que a veces se montan. Sería interesante conocer los sueños del negro de los siestorros, pero Taimades duda que estén comentando sobre eso. Por sus sueños sabe que hay criminales pendientes de castigar entre estos inmigrantes. A las masas de distintas ideologías se las engaña muy bien a la hora de camuflar este tráfico o suministro de personas hacia el primer mundo. Y también los hay violentos. En primer lugar entre ellos mismos. Pero preferimos agarrarnos a las ramas del tronco sano, y creemos que los troncos corruptos no pertenecen al mismo Árbol. Por eso son más útiles y verdaderas las lecciones dadas en las dosis de bicicleta, aunque parezcan las propias de un mero cronista.

    Y se alza sobre la bicicleta para la cuestecilla, donde asciende con fuerzas renovadas, atrayendo las miradas de algún mena que desciende en grupo. Ya arriba decelera y se sienta, reduciendo de desarrollo, para descender y colocarse a los pies de la cuesta del doce porciento. Y alzarse en cuanto tiene la visual en lo alto de todo el conjunto de la cima del mundo, con su oscuro pezón con forma de castillo tocando el cielo, simulando ser la última de las cupulitas piramidales de tejadillos verdes nacarados a los pies del templo. Un fuerte salto de cadena complica las cosas, además es para caer en un piñón más duro. Otro mena de los que desciende la cuesta se queda mirando, ahora con más preocupación. Pero hay otros sentados curiosamente a mitad de la cuesta. Uno de ellos incluso aplaude a Taimades. Que con la acostumbrada dificultad hace cima superando la pesada curva. La sombra de algunos menas sentados en la puerta del Cementerio, en sus bancos a la sombra, es detectada por la visión periférica, todavía conservada.

    Don Burro se encuentra al fondo de todo el escenario, mirando nuevamente hacia Taimades. Que le saluda y se despide. Parece mover alegremente el rabo. Taimades entrega el resto de sus pedaladas victoriosas en la cuesta del fuerte de los menas, casi rebotando cuando clava las puntas de las botas hacia abajo y las saca después hacia arriba, como si diera saltitos. El resultado es sobreagotador al hacer cima junto a la sombra del último de los Olivos de la cuesta, donde vuelve a caer desplomado. Pero solo necesita las fuerzas justas para ascender en un último alzamiento, el repecho del aeropuerto, finalizando todas sus cuestas entre los campos de Olivos y Eucaliptos.

    Desciende a toda velocidad hacia la zona del maldito ARROYO Mezquita tras beber su resto del agua. Aquí se acumulan los restos de plásticos dejados por los porteadores fronterizos, una calamidad, y miseria humana más desagradable, pero de menos interés político por ser aceptada voluntariamente. Esta es la miseria, la m. que realmente somos y que no se comenta porque carece de interés o usufructo. Este es el horror que provoca la estampida en los ojos enloquecidos de los caballos, rompiendo sus ligaduras y sobrepasando todas las barreras que encuentran a su paso. La lengua alquitranada, sinuosa y reptante, es de una oscuridad, o mejor dicho de una negrura tan fuerte que pareciera de origen mineral más que de suciedad o putrefacción.

    Cincuenta y cinco victorias de etapa para el equipo Carrera.

    "Descenderá con IRA sin discriminar a los justos de los injustos, a superiores de inferiores. Pero no alcanzará a LA BLANCA SONRISA y lo que aguarda aferrándose con fuerza sobre ella."


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    JoseUser12 @ es 1
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    Y Taimades aumentó su dosis de bicicleta :)

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    La tarde es despejada, con nubes muy altas que irán entrando pero con mucha lentitud, dando aviso de la que se avecina. Taimades da presión a las ruedas y deja atrás a la larga recta llana de su casa. Cruza EL RÍO sobre uno de sus puentes. La sequía dura ya demasiado y la cantidad de agua dentro del canalillo de cemento armado se asemeja al de una acequia de riego. Eso ha permitido que las plantas autóctonas hayan invadido el interior del canalillo, y avancen cada vez más hacia abajo. Pero junto con los avisos de lluvia a partir de la madrugada del domingo, la libélula vuelve a aparecer por las proximidades. Lleva ya anunciándolo desde hace tiempo, como si se preparase para un gran festín. Descargará de golpe lo que lleva reprimido. La Gran Buganvilla matiene en forma decreciente su prupúreo desangrado, aunque tras fuertes lluvias la floración que hasta ahora se ha mantenido, puede ser arrastrada hasta los mares. "Recuérdalo, te amaré por y para siempre".

    Las cuestas comienzan junto al cuartel abandonado de Regulares donde reposan los sentenciados Árboles: El Sauce centinela ha cubierto la rama con la que ya casi alcanza a la primera de las pequeñas Chumberas con flores amarillas, sin embargo aquí no tiene pareja. Pero sí custodios, como su Eucalipto e Higuera. La regeneración de la zona tras la degradación asalariada pudiera acabar siendo casi total hacia la primavera que es cuando regresan, con la intención de hacer el mayor daño posible sobre el verde clorofílico. A continuación se eleva la formación de altos Eucaliptos junto a su descendencia en el pequeño sotobosque de tocones ya ocultos por las ramas que se alzan sublevadas, sumándose Taimades a este movimiento con su propio alzamiento sobre la bicicleta. Juego de palabros. Esta calle ahora lleva el nombre de dos religiosos, pero siempre ha llevado el nombre de un falangista. "Falangista tal y que cual...". Taimades ha sentido curiosidad por los últimos disturbios cataláunicos, ya que cree que pueden estar relacionados con sus sueños. En los videos de youtube se muestra un caos donde la dinámica es de insultos y empujones contra todos, quema y destrucción generalizadas, pero sin muertos. Incluso son entrevistados los jovencitos enmascarados, cuya ideosincracia es la de reducirlo todo a la m. y tomar ellos mismos el control con su propia tiranía, ya que los familiares que tienen en casa y que les azuzan no tienen fuerzas para esas movidas. Taimades estudia las imágenes como si fuera un investigador policial, deteníéndolas en momentos clave y centrándose en los márgenes y zonas aparentemente desapercibidas. El que pasea en bicicleta ajeno a las cargas y locura desatadas, o una cabra con ganas de marcha que portaba una bandera nacional y estaba con los independentistas en la zona más caliente de la contienda, ya que en la vorágine humana no se distinguía nada con claridad, y seguramente la mente de esas personas estaba perturbada... Pero lo del falangista viene dado a que la propia organización cualga sus propios videos con sus propias andanzas en las calles, ya que aprovechan todo el caos. La estrategia es la de dar palizas que graban y cuelgan con toda naturalidad. Solo se detienen justo antes de provocar la muerte. Pues en realidad parecen disfrutar con toda esta dinámica, y las muertes pudieran parar el estado de las cosas... Los agentes van numerados, y dada la naturaleza de su trabajo, con linchamientos de compañeros y similares, no llevan armas de fuego, es decir, los agentes de la ley no pueden disparar a matar si les están agrediendo. Con lo cual siempre cabe el peligro de que los propios agentes se rebelen y se tomen la justicia por su mano. Dentro de un furgón puede pasar de todo. Es el fracaso de la corrupción, soñada por Taimades en la forma de los troncos secos, y de las mentiras que todos practican a la hora de fomentar sus ideologías, demagogia pura. Y de los colegios mejor no hablar. Es un ambiente propicio para que algún pisciano que no quiere saber nada, se vea involucrado en algo personal y empiece a matar. Y hay un ánimo propio de alumno de instituto embrutecido, que piensa que en algún momento vendrán a reprimirlo, y que eso es en el fondo lo mejor que puede pasar. Pero todo eso es falso. El proceso ya no va a repetirse. Porque el proceso finalizó con las bases del gran hermano, que es quien ostenta un poder absoluto. Y muy intimidatorio hacia las zonas limítrofes, ya que hablamos de fuerza nuclear y de todo tipo. Sin embargo hacia adentro, hay un determinismo histórico de cainismo que se quiere intentar repetir. Su diada es incluso la celebración del día de la entrada de las tropas monárquicas. Y su victoria por así decirlo, reside en provocar, para que les sometan cuanto antes. Se sienten agusto sometidos. Pero estos son los tiempos de la fuerza nuclear, la paz en corrupción criminal, y el embrutecimiento y división progresiva de la sociedad, incluyendo su masificación. Todos mienten. Citan a "la libertad" que es un término falso, incluso en sueños como proponía una escritora que pretendía ser politicamente correcta. El autoritarismo que todos piden a gritos mientras dan empujones para desahogarse, sin matar para prolongar su diversión, no va a llegar. Se ha idiotizado a las masas desde todos los medios e ideologías. El poder es total por parte del gran hermano. De hecho para el resto de vecinos y a nivel internacional es muy intimidatorio y es eso realmente lo que nos ha llevado a donde estamos... Aries pediría soluciones, pero ante esta verdad y la no intervención directa del gran hermano, que pudiera mandar al traste todo el teatro ferial, como el del sueño de los troncos, lo que queda es esperar que el fenómeno de las turbas se extienda como una infección. Abuso de mujeres, niños, odios raciales, religiosos, sabotaje comercial y turístico, afectando al fútbol que es el gran atractivo por influencia mediática. Como en el sueño, el único tronco no corrupto es el del gran hermano, que dentro de sus bases sigue siendo el mismo, con capacidad para desplegar todo su poderío cuando quiera. Así que en caso de caída "libre", el único lugar para asirse es el gran hermano. Y a él le dan igual los asuntos cainíticos internos siempre y cuando no afecte a la integridad estatal. Podemos matarnos o torturarnos aquí dentro, mientras, si queremos. Cocernos en nuestra propia salsa. Por eso el sueño anterior alerta sobre huir de la riada en sentido contrario. El que se ve atrapado con un infarto, pierde un ojo o un huevo, es realmente quien sale perdiendo. Taimades no podría soportar vivir en un lugar con un ambiente así, tan tolerante, y acabaría matando. El presidente piscis es otro peligro, ya que es lo que es por mucha mentira que sostenga. Terrorismo de estado, la foto de las Azores y la guerra del petróleo. Algo memorable legará este otro piscis tras dejarse hacer de todo para desatarse y hacerlo saltar todo por los aires. Ni siquiera el ruso, tras todas las bombas verbales que ha dejado escapar a nivel internacional, se ha metido con el poder militar situado por aquí. Eso es debido a las influencias en el pasado. Tampoco los alemanes, resentidos con el anglosajón y en contubernio con el francés atómico, junto a los acuerdos económicos chinos. Gibraltar es todavía una pesadilla donde acaban hundiendo el submarino. Lo único que se puede hacer es no agarrarte a los troncos corruptos, y caer sobre el que de verdad se mantiene fuerte. Aunque tristemente todos formen parte del mismo Árbol, bajo el tingladillo ferial soñado. Los muros blanqueados de la acera de enfrente en cuyo interior los Árboles centenarísimos fueron tratados como a escombros, siguen con la puerta cerrada y la valla policial desplazada hacia un lado. La Gran Chumbera mantiene solo unos pocos frutos para el solitario, ya que el resto son rechazados por los humanos, atentos a sus insultos, empujones y destrozos, sin matar para poder así prolongar su vil goce. Las puertas de la iglesia siguen prudentemente cerradas. El único Árbol superviviente de la plaza de los Árboles mutilados sigue intentando crecer hacia arriba rodeado todavía del resto de esqueletos inertes muñonizados.

    Taimades se sienta sobre la bicicleta y encuentra otro signo del diluvius que puede avecinarse. Un gato muerto tirado en el carril contrario, seguramente se trata de Naranjito, el de las siestas en verano bajo los coches que aparcan en la cuesta por donde se mueve una corriente de aire. Taimades pudiera haber parado para retirarlo, pero igual que los coches no se van a detener por el cadáver de un gato, tampoco lo van a hacer por un ciclista vivo en su trayectoria de descenso al doblar una curva. El atropello no es circunstancial, los gatos de virgo también están sensibles, llorosos y vomitivos. Tampoco es la última señal al respecto. La ventana de la casa de la Cabrita sigue con la persiana vencida hacia abajo. La estatua de mármol blanco que representa a el Patrón de la ciudad del valle, sigue de espaldas. El reloj digital de la farmacia en el lado contrario de la acera a la sombra, está de descanso. Taimades se alza sobre la bicicleta a la altura del semáforo donde se empina y se hace más dura la cuesta. EL VIENTO es de poniente pero suave. Remonta el dormiloncito y la arqueta semihundida, merced a un conductor que se cree más listo que los demás. Y prosigue ascendiendo gradualmente hasta llegar a la altura de la puerta de la casa de la anciana, que ya en muy rara ocasión saca el barreño con tierra de gatos, que en sus tiempos eran tres. En vez de eso, Naranjito Patiblanco está tirado en la acera y también tiene mala pinta, sucio. No se sabe si es una siesta o también está muerto. Los gatos están trastornados, el falso aparcelamiento espaciotemporal de los humanos no está nada claro para los felinos, que con antelación ya sienten estos cambios y sus cuerpos y patas están sucios y parecen mojadas. Igual intenta apenar a la anciana para que le deje entrar, ya que este gato es un especialista gimoteando y cosas similares ya apreciadas por Taimades... Que supera a la curva del ataque a traición, que es hacia donde conduce la tolerancia. Y no se sienta hasta alcanzar la altura del primero de los Ficus de la recta llana que antecede al repecho del Tercio.

    No queda claro para qué son los pivotes azules del recinto interior vallado del depósito roto. Taimades se alza tras pasar la rotonda, y al ascender el repecho ya puede levantar la vista hacia los Árboles respetados del cuartel. A pesar de todo, el Árbol del sueño no está del todo muerto. Pudiera ocurrir lo mismo con Esapersona. Te agarras a lo único verdadero que te encuentras en la vida. Así de sencillo. No se trata del fin de la revolución de las sonrisas. Esto es solo el comienzo. Y solo hay una. Y tú también estás solo, con el maillot celeste. Todos los corruptos y todos los falsos son el enemigo. Matarías a todos si pudieras. Pero puedes hacerles algo todavía peor, y más duradero que una paliza. Puedes escuchar y obedecer. Taimades no se sienta hasta la altura del último de los Ficus del Poblado.

    La larga recta llana de parches y baches soterrados durante eones sirve de transición entre el vil gris humano que queda atrás y el verde clorofílico del Pinar. Sin "libertad" falsa, sin amor a la patria, sin aprecio al prójimo o a uno mismo. Y Taimades se alza para los repuntes finales de desnivel.



                                         Coll du le Jeune: https://www.youtube.com/watch?v=0GpveZRy2Cw

    LA MUJER DORMIDA y EL TRONO DE CORAL BLANCO retoman su cortejo otoñal de avance de sombras y tinieblas. Taimades desciende hasta los Pinares bajos. Y se encaja entre las dos paredes rococosas de la antesala de la boca del abismo. Sobre su pedestal de piedra, la pequeña Palmera y el pequeño Olivo contemplan cómo Taimades es engullido.

    La mar se presenta en calma, pero sin presentar las franjas claroscuras de aguas más o menos oxigenadas. Hay un conductor que se pone detrás de Taimades en la rampa del azul sobre el azul. Otro viene ascendiendo y el conductor pita a Taimades de forma irracional, porque no puede adelantar. Pero Taimades ya está colocado en su lado derecho, haciendo lo correcto, de manera que no se inmuta. Es un mercedes de segunda mano con tres haris en su interior. Taimades hace bien en no alterarse porque el peligro viene después, una vez que ha dejado atrás a la curva de las uñas de gato, ya que una conductora joven de pelo rizado sale a toda velocidad invadiendo el carril contrario, con cara de asustada... "Eres mi tempestad y mi calma".

    Ya abajo, Taimades se detiene a beber sus tres rituales sorbos de agua sobre el altar de cemento armado orientado hacia los dominios del dios local de la ciudad del valle. No es visible la luna o carguero alguno fondeado en el roquedo de la Plaza. El barco de pasajeros ya se aproxima hacia la ciudad del valle. Además de los coches aparcados de los pescadores de la caña, hay visitantes nuevos propios del fin de semana, como parejitas sentadas en el pretil. También hay unos pocos moteros que han bajado hasta aquí. No tarda mucho en ponerse en movimiento, dispuesto a intentar con un solo alzamiento alcanzar el punto más elevado de la ciudad del valle. Negrito se ha colocado debajo del coche de uno de los pescadores de la caña, creyendo que así está camuflado a su sombra.

    La curva de las uñas de gato, en la que Taimades se alza sobre la bicicleta agarrándola por los cuernos laterales del manillar milagroso, el del día del borrego. La tuerquecita sigue en el mismo lugar debido a la ausencia de lluvias. Hasta ahora ha conseguido esquivar en lo posible a los cristales acumulados, con la suerte de no pinchar salvo una vez que recuerde, este verano. Las curvas del sonido tintineante, una y dos, Taimades tiene las piernas fuertes y está completamente recuperado de la tontícolis. La rampa del azul sobre el azul que conduce hacia la curva complicada, señalada con una línea ofensiva por EL TRONO DE CORAL BLANCO. Los moteros adelantan, pero no se arriman tanto a la Jovencita como el ciclista más débil, por el lado más interno y empinado de la curva, más todavía que la mancha sanguinolenta precipitada sobre el suelo, con cuidado de no pisar piedrecitas, no renovadas por la ausencia de lluvias. Manteniendo la fuerza de las pedaladas, Taimades consigue salir catapultado por la sinuosa y dura rampa de la bala perdida, que ya solo está bañada en su mitad por EL TRONO DE CORAL BLANCO. Al llegar a la curva de la Esparraguera, Taimades decelera y es adelantado por el coche de los tres haris, que esta vez ya no utilizan el claxon tocapelotas. Las farolas están encendidas. "Recuerda". La rampa de la ascensión lunar y aumento progresivo de desnivel. La rampa de la Chumbera que asoma desde lo alto del pretil hacia el acantilado, elevándose muy empinada hacia el cielo. Y la rampa ya engullida por las fauces del abismo. La referencia de EL TRONO DE CORAL BLANCO se encuentra en la cima, reflejándose en la garganta rocosa. Taimades eleva la verdadera fuerza. Que se refuerza a medio camino con una aparición fugaz de EL TRONO DE CORAL BLANCO que asoma por encima de la pared rocosa. LA IRA hacia LA IRA, hasta que finalmente EL TRONO DE CORAL BLANCO señala a Taimades. Palán, palán. Un cuerpo fofaningorro es escupido de la boca del abismo. Esquiva al saltamontes, que no se movió ni lo más mínimo. Se mantiene alzado e introduce el resto de piñones de desarrollo, procurando no forzar la pedalada para que entren lo más suave posible. Después llegan las espaciadas y potentes pedaladas. Antes de ingresar en la rampa de Aratamar vuelve su vista directamente hacia EL TRONO DE CORAL BLANCO para mantener elevada la verdadera fuerza. Asciende la rampa obedientemente, tras lo que introduce el tercer plato para poder seguir teniendo tracción en la carretera de los Pinares altos. Donde a la boca babeante sin limpiar se unía el sudor que se había metido en los ojos y medio cegaba a Taimades. A pesar de ello distinguió muchos coches aparcados en el lateral, y a dos jovencitas, una de ellas empañolada, que venían paseando desde el lateral del carril contrario. A la empañolada le impresionó el aspecto de Taimades: "¡hay que ver el niño..., morenito!". "Más alto que nosotros... solo el cielo". Solo tiene que resistir las pedaladas que le conducen hacia la rotonda de los tres Olivos, punto más elevado de la ciudad del valle, sobre las dos cuestas del dieciséis porciento. Donde uno de los geranios rojos apunta con dos flores hacia LA MUJER DORMIDA y con uno hacia LA MUJER DORMIDA (sonidos guturales: "¡KIQUIRIKÍ...!"). Ya puede beber sus otros tres sorbos de agua, tras secar los ojos. ¡Tempestad perfecta!


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                                       Coll du Cementerie: https://www.youtube.com/watch?v=oJyZkDnR2ng

    Taimades desciende las dos cuestas. Pasa revista a los tres pequeños Cipreses, en fila y firmes. Y acompaña a la inercia de la bicicleta junto al desfiladero arbolado de EL RÍO Nano, hasta que el recodo anunciador de vetas grises y doradas reclama toda la atención.

    Y se abren la amplia Arboleda y el amplio graderío de vetas grises y doradas que se elevan hacia LA BLANCA SONRISA que refleja a EL TRONO DE CORAL BLANCO sin ser alcanzada ni por los eones ni por los creadores divinos. Y en lo alto se alza la solitaria Palmera aferrándose con fuerza al cielo.

    El afluente principal de EL RÍO a su paso por el vallado fronterizo aparenta estar seco, aunque por un resquicio lateral asoma un poco de agua. Debe proceder de los grandes Árboles que han empezado a dosificarla. O en vísperas de recibir grandes cantidades, deshechan la vieja para renovarla. No hay señales de la cola de coches fronteriza. La valiente Adelfa aguarda posibles crecidas. Todavía tiene tras de sí el palé de madera del que se deshizo ya una vez. Han dejado una chaqueta colgada bajo uno de los Sauces centinelas, con suerte el propietario se la volverá a encontrar otro día que vuelva. La cola se encuentra en la rotonda monstruosamente grande, ya que es más corta y se ha redirigido por la carretera a Farhana.

    Al cruzar el puentecillo sobre el cauce real de EL RÍO seco, Taimades proyecta su vista en las ramas del majestuoso Eucalipto, que descienden en cascada hasta el lecho de EL RÍO. Esas sí que son buenas ramas para asirse. Quizá los inmigrantes pensaron lo mismo respecto a la ciudad del valle. Una trampa bien orquestada. Bajo la sombra de la Acacia Aromo vuelven a estratificarse racialmente. Taimades se alza para la cuestecilla. Cae nuevamente al hacer cima, y reduce para dejar preparado, el desarrollo para ascender la cuesta del doce porciento.

    Pero no se alza hasta tener la referencia visual sobre todo el conjunto de la cima del mundo, con su oscuro pezón con forma de castillo tocando el cielo, simulando ser la última de las cupulitas piramidales de tejadillos verdes nacarados a los pies del templo. Es entonces cuando Taimades vuelve a sentir ese aroma por un mínimo instante. Es como el de la habitación de un niño, pero un poco más agradable. Sumamente agradable. Pero dura eso, una simple brisa. No es la primera vez, en este extraño lugar. No hay menas sentados en el banco de la puerta del Cementerio cuando Taimades hace cima y se sienta, cegado por EL TRONO DE CORAL BLANCO.

    Don Burro aguarda al fondo, y los menas todavía caminan junto a la carretera rumbo al Cementerio. También hay algunos en la zona de su particular Olivo. Taimades saluda y se despide sonoramente de Don Burro, para alzarse y pedalear con todas sus fuerzas la cuesta del fuerte de los menas, culminando su ascenso junto a la sombra del último de los Olivos de la cuesta, donde cae una vez más sobre el sillín. Con fuerzas justas, se alza para el repecho del aeropuerto, finalizando todos sus ascensos, bebiendo su resto del agua, y descendiendo a toda velocidad hacia la zona del maldito ARROYO Mezquita.

    Que mantiene su negro e intenso aviso introduciéndose morbidamente dentro de la ciudad del valle.

    Cincuenta y seis victorias de etapa para el equipo Carrera.

    "La muerte del trastornado Naranjito"






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    PACIENCIA


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    The Shearwater's Captain

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    "...Fear of the unknown... Uncharted..."


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    "...beyond the Horizon?"


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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

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  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) Publicaciones: 8,847ES1
    editado 21.10.2019

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    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

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  • zenddine (ES1)zenddine (ES1) Publicaciones: 68ES1
    ya me canse de todos joe siempre con lo mismo nomadas mas nomadas joe 

    ponjer tambien samu tengo hay herramienta del año pasado que la madera se podre 
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) Publicaciones: 3,962ES1
    Y Taimades aumentó su dosis de bicicleta :)

    "Le Marie Maquillage", us(h)er catégorie

         
                                             Ver las imgenes de origen
                                        Coll du Cabrerizas: https://www.youtube.com/watch?v=mc3P1iCHlwM

    La tarde es semidespejada, conforme se alejan los oscuros nubarrones de lluvia, debido a un suave VIENTO de poniente opositor. Taimades deja atrás la larga recta llana de su casa. Cruza EL RÍO sobre uno de sus puentes. La cantidad de agua que ahora lleva dentro del tradicional canalillo de cemento armado triplica a la anterior, pero con todo, es muy poca crecida en comparación con las lluvias. Aunque todo se trata de las apariencias, pues más hacia abajo la zona de la desembocadura está inundada. Ni se sabe los gastos de mantenimiento que serían necesarios para mantener la limpieza y el dorado que aplicaron en esa zona. Y es de suponer que el cerebro que lo diseñó lo hizo teniendo en cuenta el objetivo de quien se lo encargaba. EL RÍO administra ahora prudentemente sus aguas. O quizá sean las raíces de los Grandes Árboles, que tras liberar previamente la vieja, han renovado con toda la nueva que han podido. La Gran Buganvilla mantiene a pesar de las lluvias, su potente desangrado purpúreo hasta el lecho del cauce desviado. "Recuérdalo, te amaré por y para siempre".

    Las cuestas comienzan junto al cuartel abandonado de Regulares donde reposan los sentenciados Árboles: El Sauce centinela cuya rama ya casi alcanza a la primera de las pequeñas Chumberas, resucitadas con las aguas eternas. Su Eucalipto custodio y su Higuera también custodia, que parece iniciar una última avanzadilla antes de perder su verde clorofílico, aunque todavía parece quedarle para ello. La formación de altos Eucaliptos que se elevan a continuación huele tras ser humidificada tras las lluvias, y también la tierra grisácea, que adquiere un color más amarronado. Taimades se alza sobre la bicicleta junto a esta formación y a sus pequeños, que crecen en el sotobosque a partir de los tocones que todos los años se esfuerzan en mutilar los degradadores asalariados. Los muros blanqueados de la acera de enfrente en cuyo interior los Árboles centenarísimos fueron tratados como a escombros, siguen con la puerta cerrada y la valla policial pegada a la misma y desplazada hacia un lado. La Gran Chumbera mantiene unos pocos frutos, menos tras las lluvias, pensando en si algún día los necesitase el solitario, pues los otros aunque muy numerosos siguen siendo rechazados por los humanos, que ven preocupados como se quedan sin insectos, y a pesar de su agricultura siguen fomentando la miseria y la superpoblación, manteniendo la pobreza y el hambre por pura voluntad. Las puertas de la iglesia siguen prudentemente cerradas. El único Árbol superviviente de la plaza de los Árboles mutilados, con su base cegada para que los niños no entren en contacto con la tierra, sigue intentando crecer hacia arriba rodeado todavía del resto de esqueletos inertes muñonizados. Con las obras del frontal del Mercadoña y su acera nuevamente levantada, la tierra debe haberse inundado como la vez anterior en que uno de los Árboles murió. Solo ahora han aprovechado para retirar la base del tronco talada, pues parecía una nueva modalidad estética dejarla allí junto a otros esperpentos transplantados a la mitad de la altura de su tronco. No se sabe si con estas inundaciones rematarán la faena. Pero Taimades se ha fijado en un detalle. La argamasa con la que taponan los repiraderos de la base de los Árboles. Aquí hacen una paripé con gravilla, a la que en realidad echan cemento líquido. Taimades comprueba la solidez y espesor de la mezcla, ahora que han levantado todo, una vez más. Por lo menos alcanza los siete centímetros. Y es totalmente sólida, con los trozos de gravilla mezclados. Adelfas en las plazas y aceras...

    Taimades se sienta sobre la bicicleta. Gira hacia la ventana de la casa de la Cabrita, que está abierta. Tanto la persiana como uno de los laterales de cristal, como si alguien estuviese todavía allí adentro. A veces me cuesta olvidarme de tí al pasar por este punto, parándote delante del coche y mirándome esperando algún tipo de reacción. A pesar de ya haber sido advertido del asunto de las madres. Aunque tú nunca pronunciaste palabra y te limitaste a mirarme fijamente. No iba y no voy a unirme a la paripé del mal o del bien, de tu camada familiar y sus perversiones y corrupciones ocultas. Soy como soy por un propósito. Si no puedo encontrarte entre la franja de los trece y los setenta y tres años, eso es lo que hay. Hoy día es sencillo atribuir peculiaridades psicopáticas a los siervos de la verdad. Llegado el momento, todo le resultó muy sencillo a tu familia. Sin embargo, advierto que te equivocas si crees que es lo mejor para la misma. A todos los jugadores les llega la derrota. Y todos LOS RÍOS desembocan en el mismo sitio. Ya veo que tu familia me sigue teniendo ganas, debo ser más temido que los miembros de la paripé contraria, los enemigos. La estatua de mármol blanco que representa a el Patrón de la ciudad del valle, sigue de espaldas. El reloj digital de la farmacia en el lado contrario de la acera a la sombra marca veinte grados. Taimades se alza sobre la bicicleta a la altura del semáforo donde se empina y se hace más dura la cuesta. Remonta el dormiloncito y la arqueta semihundida merced a otro coche que ha aparcado en el lateral, otro conductor que se cree más listo que los demás. Y prosigue hasta llegar a la altura de la casa de la anciana, donde hay un plato con una franja decorativa en su borde interior que recuerda a los platos antiguos, con unas galletas de gato de las más baratas. Se las ha puesto fuera, ya que seguramente dejó al gato anoche a la intemperie con la lluvia y así pretende apaciguar su conciencia. Seguramente no tenga dinero para más tierra de gato, aunque todavía le de de comer de vez en cuando. Y a Naranjito Patiblanco le gustaría ser definitivamente un gato hogareño, y por eso representa esas escenas tan quejumbrosas, se gana la vida dando lástima. Taimades deja atrás a la curva del ataque a traición, que es hacia donde conduce la tolerancia. Y no se sienta hasta alcanzar la altura del primero de los Ficus de la recta llana que antecede al repecho del Tercio.

    Un camión asciende con velocidad hacia la rotonda, así que no hay que demorarse y hay que negociarla primero. Acto seguido se alza para el repecho, pudiendo levantar ya la vista hacia el verde follaje de los Árboles respetados del cuartel. Taimades no se sentará hasta alcanzar la altura del último de los Ficus del Poblado. Comienza la larga recta llana de parches y baches soterrados. La acera contraria, la del cuartel, está inundada porque un camión con un algibe de agua y un obrero con una manguera, están limpiando. Parece ser que tenían proyectada la actividad desde hacía tiempo para hoy, de otra manera no se explica que tras toda la noche de lluvias y el lavado de forma natural, se realice esta paripé asalariada. A menos que se trate de una más de tantas acciones productivas de la ciudad del valle, siempre desde el punto de vista desde donde se miren. El autobús azul urbano adelanta en esta recta, y a Taimades le llama la atención la propaganda electoral que hay por detrás, con los tres personajes más representativos del actual gobierno en pie y con los brazos cruzados con el slogan. Parece ser que el líder que la otra vez no pudo presentarse por enjuiciamientos, ahora resale. Lo más significativo, es que por debajo, Taimades logra ver que se avecinan generales para el próximo día diez. Las mentiras, la panacea del falso término de "libertad" en un protectorado militar con las bases del gran hermano, y la tolerancia dada durante años, no se van a cambiar por unas eleccioncitas. Todas las autoridades representativas mienten en ese sentido, debe parecerles una obligación. Mientras, se les da carnaza con el pugilismo. No importan los bochinches que sucedan, el que muera o resulte mutilado en fuego cruzado, allá él. Daños colaterales, como afirman los jóvenes revolucionarios encapuchados. Pues nadie va a venir como en tiempos pasados a sofocarles y someterles, siguiendo el patrón determinista histórico. Se han dado cuenta de que todo es una paripé y que pueden destrozar las aceras y obtener objetos con capacidad ofensiva mayor. Y eso es solo el principio. Pues en otras regiones, otros partidos políticos seguirán el mismo modelo, igual que las modas de las camisetas, o las independencias de las zonas geográficas de donde vives, llegan, incluso al norte de África. Y la violencia despiadada y camorrista de bandas, se impondrá en todas las sociedades. Aquí con determinadas juventudes. Pero también cuando los inmigrantes se mentalicen o los mentalicen de lo productiva y beneficiosa que resulta la paripé del mal. No lo parece, pero todavía vivimos en tiempos dorados, antes de catalanizarnos. Fenómeno que también se extenderá, por supuesto, a otras regiones primermundistas donde siempre nos han vilipendiado y temido. Ahora aparecen por diversas zonas del mundo, guiños hacia nuestra "cultura", o la imagen que se ha dado de ella.

    El vil gris humano queda atrás dando paso al verde clorofílico del Pinar. No hay superpotencia en el mundo que pueda sobrevivir en un enfrentamiento contra este verde clorofílico. Esta es la verdadera guerra. Y esta Era debiera ser precisamente en la que aprendemos a escuchar a esos seres inmediatamente superiores, obedecer, y si nos falta todavía ese entendimiento o datos racionales o científicos acuarianos, al menos servir. Estamos hablando de seres capaces de controlar y regular el clima, y también la composición del aire, también nuestro comportamiento. Y que se comunican de forma más precisa que con ninguna red informática desde hace eones. También regulan la composición del suelo y hasta producen electricidad. Son el eslabón inmediatamente superior, simplemente servirles es la clave para la felicidad humana. Alienarse con el ser superior... Y Taimades se alza sobre la bicicleta para los repuntes finales de desnivel.



    LA MUJER DORMIDA y EL TRONO DE CORAL BLANCO retoman su cortejo otoñal de avance de sombras y tinieblas. Taimades desciende hasta los Pinares bajos. Y al entrar entre las dos paredes rocosas de la antesala de la boca del abismo, se da cuenta de que Aratamar vestida de naranja con lunares blancos y negros acude a su encuentro desde el pequeño Aromito de las exhalaciones agónicas, dando una pasada justo por delante para dejarse ver. Poco después y desde lo alto de su pedestal de piedra, la pequeña Palmera y el pequeño Olivo contemplan cómo es engullido.

    La boca ha cerrado definitivamente sus fauces. La mar se presenta en calma pero sin el contraste entre zonas más o menos oxigenadas por el paso de las estelas de los barcos. Negrito se encuentra paseando entre las Uñas de Gato. "Eres mi tempestad y mi calma".

    Ya abajo, Taimades se detiene a beber sus rituales tres sorbos de agua sobre el altar de cemento armado orientado hacia los dominios del dios local de la ciudad del valle. Hay algunos pocos coches detenidos, y alguna parejita que se oye por ahí. No es visible la luna. Hay dos barcos fondeados en el roquedo de la Plaza. Y el de pasajeros de la ciudad del valle ya está entrando en el Puerto, mientras que un pesquero del país vecino parece que espera para entrar después. Hora de ponerse en marcha. Y elevar la vista buscando a la Chumbera, visible en todo lo alto por asomarse desde el pretil. Resulta que Negrito sigue merodeando entre las Uñas de Gato. Y parece saltar sobre algo, como si fuera un animalillo que hubiera capturado. Atentamente, le siguen con la mirada el resto de los gatos desde la puerta de la desladora de agua. Parece que Negrito tan solo está haciendo la paripé para llamar la atención, pues realmente no ha capturado nada, y tampoco ha generado el suficiente entusiasmo entre su camada, seguramente ya acostumbrados al mismo.

    La curva de las Uñas de Gato, en la que Taimades se alza sobre la bicicleta agarrándola por los cuernos laterales del manillar milagroso, el del día del borrego. La pesada tuerquecita que habitualmente encontraba, al fin se ha limpiado tras las lluvias, pero han aparecido nuevos objetos, y un botellín de cerveza de cristal roto en el lateral que hay que evitar. Las curvas del sonido tintineante, una y dos, que evidencian que Taimades sigue en buen tono físico (sonidos guturales: "¡AAAA..., AAAA...!"). La rampa del azul sobre el azul que conduce hacia la curva complicada, señalada con una línea ofensiva por EL TRONO DE CORAL BLANCO, que se hace cada vez más intensa. El ciclista más débil siempre se arrima a la Jovencita por el lado más interno y empinado de la curva, más todavía que la mancha sanguinolenta precipitada sobre el suelo. La lluvia ha limpiado casi todas las piedrecitas, que ya no molestas, de manera que además de apurar mucho junto al canalillo lateral del bajante de aguas, Taimades avanza muy estable, saliendo catapultado por la sinuosa y dura rampa de la bala perdida, donde las tinieblas avanzan superando ya la mitad de la altura de la misma. En la curva de la Esparraguera decelera y presta atención a las farolas amarillas encendidas de la Planta. "Recuerda". Un jovencito en una bicicleta pequeña y roja desciende. Sin embargo, Taimades que le ve de reojo desde la rampa de la ascensión lunar y aumento progresivo de desnivel, se da cuenta de que se detiene en la curva de la Esparraguera, y allí se queda sin avanzar. Taimades medita hasta que se da cuenta de que se oye algo de fuego real. Puede que al jovencito no le haga gracia este detalle y sea por eso. Taimades alcanza la rampa de la Chumbera donde puede darle nuevamente un vistazo. Y al girar la curva no encuentra ya la referencia de EL TRONO DE CORAL BLANCO, excepto reflejado en la curva rocosa de la garganta del abismo en lo alto. Hacia allí eleva Taimades la verdadera fuerza, LA IRA, de manera que la bicicleta se agita y convulsiona, y un coche que viene por detrás tiene dificultades para adelantar, debido a la velocidad, lo que hace dudar al conductor. Finalmente lo hace y Taimades antes de llegar a la cima es señalado por EL TRONO DE CORAL BLANCO. LA IRA hacia LA IRA con unas pedaladas más. Palán, palán. Un cuerpo fofaningorro es escupido de la boca del abismo. Prosigue a duras penas alzado, e intenta no perder el equilibrio mientras recoloca garra a garra en el manillar para aumentar todos los piñones de desarrollo. Mientras aplica largas y pausadas pedaladas, Taimades se da cuenta de que Aratamar junto a una compañera juegan al pilla pilla, vestidas ambas con los mismos colores que antes. La misma escena se repite con otra pareja exactamente igual en las proximidades del pequeño Aromito. Y finalmente, en el arranque de la rampa de Aratamar, la misma llega flotando y se detiene en el lateral de la curva, como si se cerciorase de que efectivamente, Taimades sigue alzado obedientemente. Y así asciende toda la rampa, enfrentando al suave VIENTO opositor. Sigue alzado al llegar a lo alto e introduce el tercer plato, ingresando así con el desarrollo necesario para la carretera de los Pinares altos. De nuevo habían vuelto las jovencitas a paseo, una de ellas empañolada, aunque no queda claro que fueran las mismas de la otra vez. Con todo, la animación antrópica en la zona era bastante escasa. "Más alto que nosotros... solo el cielo". La inercia de la bicicleta lleva a Taimades al cruce donde debe girar, todavía alzado, e imprimir unas últimas pedaladas de esfuerzo para alcanzar la rotonda de los tres Olivos, punto más elevado de la ciudad del valle, sobre las dos cuestas del dieciséis porciento. Donde uno de los dos geranios rojos apunta con cuatro flores hacia LA MUJER DORMIDA, y el otro con una hacia Taimades (sonidos guturales: "¡KIQUIRIKÍ..., KIQUIRIKÍ..., KIQUIRIKÍ...!"). Ya puede sentarse y beber sus otros tres sorbos de agua. ¡Tempestad perfecta!.


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                                       Coll du Cementerie: https://www.youtube.com/watch?v=oJyZkDnR2ng

    Taimades desciende las dos cuestas. Pasa revista a los tres pequeños Cipreses, que al fin han recibido las lluvias. En fila y firmes. Y acompaña a la inercia de la bicicleta junto al desfiladero arbolado de EL RÍO Nano. Hasta que el recodo anunciador de vetas grises y doradas reclama toda la atención.

    Y se abren la amplia Arboleda y el amplio graderío de vetas grises y doradas que se elevan hacia LA BLANCA SONRISA DE LOS VIENTOS que refleja a EL TRONO DE CORAL BLANCO sin ser alcanzada ni por los eones ni por los creadores divinos. Y en lo alto se alza la solitaria Palmera aferrándose con fuerza al cielo.

    El afluente principal de EL RÍO vuelve a sonar, las aguas vuelven a discurrir sobre el cemento armado, yendo a parar al otro lado, donde a pesar de los pesares se filtra y discurre por vías subterráneas. Justo al otro lado del vallado aparece nadando la primera ave acuática, feliz superviviente de la sequía. Pequeña y de pico fino, casi totalmente negra excepto por unas graciosas líneas blancas decorativas. Nadando y buscando seguramente insectos. O simplemente disfrutando de eso, volver a nadar. La valiente Adelfa ha vuelto a sobrevivir. Los Sauces centinelas vigilan a la cola de coches fronteriza. Un nuevo vendedor asedia a los conductores. En este caso, es un vendedor de golosinas que también porta un bidón. Pero no es agua lo que ofrece. Llena unos vasos de agua con una sustancia oscura. Se trata de café moruno... Eso no significa que el vil vendedor de agua siga en su posición de la mesita bajo el vetusto Ciprés, y encima con una posible vícitma cerca escuchando sus ofertas. Al pie de la carretera tiene preparado el carrito de la compra, por si quiere desplazarse hasta los propios coches para tentar a los conductores. Tiene sendas franjas o manchas oscuras bajo sus ojos, que le dan todavía un aspecto más literariamente espeluznante... Taimades deja atrás el cordón policial de la rotonda monstruosamente grande.

    Y remonta el puentecillo sobre el cauce real de EL RÍO, que también suena portando agua, y sobremonta el asfalto del camino que desciende hasta el lecho. Seguro que el majestuoso Eucalipto se siente agradecido. Las columnas de humo se elevan bajo la zona de la Acacia Aromo, que de nuevo vuelve a estar muy sucia con objetos de plástico. Taimades se alza para la cuestecilla, superando a un par de menas que avanzaban en el mismo sentido pero colocado uno junto al otro.

    Ya desde lo alto, Taimades puede ver la inmensa cola de coches aparcados en los laterales de la cuesta del Cementerio. Hoy toca funeral. Desciende hasta los pies de la cuesta, pero no se alza hasta tener la visual de la cima del mundo en lo alto de todo el conjunto, con su oscuro pezón con forma de castillo tocando el cielo, simulando ser la última de las cupulitas piramidales de tejadillos verdes nacarados a los pies del templo. Taimades avanza con velocidad aprovechando que no se oye la proximidad de coches, lo cual es muy conveniente dada la estrechez de la vía. Un mena ataviado con chilaba y vara de guardacoches, contempla el ascenso de Taimades, que a buen ritmo solo encuentra los primeros coches a la altura de la curva en lo alto. Debe resistir como pueda y tener cuidado por el lateral, por donde avanzan también un hombre que ayuda con el brazo a un anciano. Los dos a pie, y Taimades alzado, alcanzan la cima. Y aparecen dos ciclistas en sentido contrario para llevarse la victoria de etapa.

    Don Burro ha preferido quedarse en sus aposentos y no verlo. A pesar de todo, Taimades se alza con todas sus fuerzas para la cuesta del fuerte de los menas, que habían encendido una hoguera bajo su característico Olivo. También estaban afincados junto al último de los Olivos de la cuesta, donde Taimades se sienta. Desde allí vuelven a ser visibles los dos cargueros fondeados en el roquedo de la Plaza.

    Solo resta otro descenso y aprovechar algo de inercia para alzarse y superar el repecho del aeropuerto, finalizando todas sus cuestas entre los campos de Olivos y Eucaliptos, y pudiendo ya beber su resto del agua. Y descendiendo como no, a toda velocidad hacia la zona del maldito ARROYO Mezquita.

    Su viperina lengua se adentra en la ciudad del valle, acto seguido se une en un último y sinuoso avance que no consigue alcanzar la altura de la carretera bajo la que debe pasar. No hay rastros sanguinolentos a su paso, de manera que todo ha sido un aviso de avenidas más fuertes que están por llegar. Y ello depende igualmente de los Grandes Árboles, Jueces Supremos de la ciudad del valle, visibles desde aquí mismo.

    "Las paripés de Naranjito Patiblanco y de Negrito"


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    Ahora mismo diría...

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    La Ira me aburre...

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    El destino de los perdidos


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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

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    Nuna y Fox




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    Mavka

    Mavka.
    The Forest Song

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    largometraje del estudio ucraniano ANIMAGRAD (FILM.UA Group)
    llamado 'MAVKA: The Forest Song'
    MAVKA: La canción del bosque

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    Y Taimades aumentó su dosis de bicicleta :)

    "Le Marie Maquillage", us(h)er catégorie

       
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                                          Coll du Cabrerizas:https://www.youtube.com/watch?v=mc3P1iCHlwM

    La tarde es despejada, tras la retirada de los grandes nubarrones arrastrados por EL VIENTO de poniente opositor. Taimades deja atrás la larga recta llana de su casa, despidiéndose de uno de los mecánicos de bicicletas. Cruza EL RÍO sobre uno de sus puentes. Las aguas vuelven a estabilizarse dentro del tradicional canalillo de cemento armado. Abajo hay un jovencito, junto a la cascada de desangrado purpúreo de la Gran Buganvilla. Al lado suyo también hay otra enredadera de flores amarillas que también desciende en cascada. El jovencito está arrancado ramas con flores. E irritado, llama a otro jovencito que debe estar en los bajos del puente, ya que pudiera pasarse el día arrancando y arrancando sin apenas conseguir nada. Seguramente se le habrá ocurrido realizar alguna hoguera. Afortunadamente con las perversiones a esas edades falta la suficiente sesera, organización y seguidores dispuestos a llegar tan lejos en sus acciones. Llegan las impunidades, la tolerancia, el patinete eléctrico, y el éxito tras realizar actos bárbaros. En otros tiempos, los jovencitos hacían explotar ranas. Ahora ya no quedan. Pero sí débiles estructuras de una sociedad corrupta contra las que atentar. Resultaría aburrido meditar sobre tempestades y calmas, si lo uno sucede a lo otro, y si cada vez son más radicales. El hartazgo y la revolución son complicadas de llevar a cabo en un protectorado con bases militares del país del Lovecabrus. Sobre todo cuando de todas partes se miente, y en todas partes se encuentra corrupción. No es hartazgo. Es la falsa sensación de "libertad" e impunidad que va cundiendo, y la aparición de cientos, miles aspirantes a tiranos locales. Cuando en realidad y gracias a la corrupción, son en la práctica controlados por capos mafiosos del mundo del crimen organizado. Las paripés electorales son caras. La todavía octava economía del mundo puede permitirse eso y más. Pero todas estas "diversiones" no son sostenibles, pasa como con las ranas. Se destruye una acera para hacer otra, en vez de mejorar lo anterior, subiendo peldaños, progresando. Y a la vista de los resultados, te preguntas entre otros, si el adoquinado de colores no debiera tener también forma de arista, para que los camorristas se den cuenta más pronto de que pueden arrancarlos y dedicarse a lanzarlos contra todo lo que les rodee. Puede que incluso haya cerebros que ya preparan y planifican racionalmente un escenario de barbarie, y hasta los macetones metálicos guarden un propósito oculto. "Recuérdalo, te amaré por y para siempre".

    Las cuestas comienzan junto al cuartel abandonado de Regulares, donde se agitan los sentenciados Árboles: El Sauce centinela ya alcanza a cubrir a la primera de las pequeñas Chumberas y va a por la siguiente. Su Eucalipto custodio ya cubre toda su retaguardia e incluso parte de su copa. La Higuera custodia ya cumplió con su ofensivo cometido, y puede frenar su ofensiva, hasta la nueva llegada de los degradadores asalariados. Tras las ventanas de los despachos del ayuntamiento se ve a los mismos de siempre. Todos tienen sus conchabamientos, sus conexiones con los tentáculos del mundo del crimen, y el paraguas del protectorado militar del gran hermano. Soluciónalo con unas elecciones, o con un baño de "libertades" por las calles, en compañía de tu manada o camada, con la cabeza pegada en la pantallita, que en vez de abrirte horizontes, te los achica. Sucede algo parecido con Esapersona. A veces intentas autoconvencerte de que así deben estar las cosas hasta por lo menos los setenta y tres. Entonces te asalta un sueño o una fuerte opresión en el pecho. Efectivamente, este sistema de adoquines y macetones, y la consolidación de una sociedad bárbara parida de los centros docentes, no es sostenible. Y eso es así porque la verdad sigue siendo la verdadera fuerza. Hay científicos que para dar el salto a la fama utilizan en sus modelos evolutivos la expresión "la ley del más amable" para contraponerla a la darwinista. Las mentes más brillantes están puestas a la disposición de la mentira, a la cual tienen cada vez mejor blindada. Pero la verdad sigue estando en posesión de quien se alza sobre la bicicleta junto a la formación de altos Eucaliptos que se elevan a continuación, con su sotobosque de hijos mutilados que año tras año y tras degradación y degradación racionalizadamente corrupta, extienden nuevas ramas hacia el cielo. Escuchando y obedeciendo. La arrogancia de quien vende ser un dios tiene que ser pagada con la verdad, sostenida por ramas, no por alitas angelicales puestas al servicio de la mitología religiosa. No hay mayor relato de TERROR que el testimonio de verdad entregado por el obediente. Los muros blanqueados de la acera de enfrente en cuyo interior los Árboles centenarísimos fueron tratados como a escombros, siguen con las puertas cerradas, la valla policial pegada y descentrada, y un cochecito negro aparcado delante. En la acera y fijados a una señal de tráfico, hay otras dos vallas preparadas por si en algún momento dado hay que ponerse más serios con las paripés. La Gran Chumbera sigue manteniendo unos pocos frutos a un nivel mucho más lento y desfasado de maduración, por si son alguna vez requeridos por el solitario. El resto de los frutos son actualmente despreciados por el resto de humanos, autoproclamados "dioses libres". Las puertas de la iglesia siguen prudentemente cerradas. El único Árbol superviviente de la plaza de los Árboles mutilados sigue intentando crecer hacia arriba rodeado todavía del resto de esqueletos inertes muñonizados.

    Taimades se sienta sobre la bicicleta. La ventana de la casa de la Cabrita vuelve a tener la persiana bajada hasta su tope más bajo. La estatua de mármol blanco que representa a el Patrón de la ciudad del valle sigue de espaldas. El reloj digital de la farmacia en el lado contrario de la acera a la sombra marca veinte grados. Taimades se alza sobre la bicicleta a la altura del semáforo donde se empina y se hace más dura la cuesta. Remonta el dormiloncito y la arqueta semihundida merced a otro coche aparcado en el lateral, cuyo conductor se cree más listo que los demás. Pasada la primera línea de contenedores y el nuevo paso de peatones elevado, hay un coche aparcado en el lateral mirando hacia abajo. Junto a él hay un jovencito con gorrita, y dentro, sentado en el lado del conductor, otro también con gorrita. Ambos siguen con la vista como si estuvieran hipnotizados, el ascenso de Taimades. Que no es veloz porque no usa monoplatos ni ventajismos de la nueva sociedad corrupta. Pero las pedaladas sí que son potentes y el tono físico todavía fuerte en la cuesta, sin que EL VIENTO opositor sea suficiente como para incordiar. Al menos hasta pasada la curva del ataque a traición, que es hacia donde conduce la tolerancia. La bolsa de basura, en este caso gris, haciendo ya juego con el vil humano, había quedado igualmente atrás. Taimades no se sienta hasta la altura del primero de los Ficus de la recta llana que antecede al repecho del Tercio.

    Allí se mantiene el débil Arbolito torcido, intentando guarecerse de los fríos venideros con la suficiente cantidad de hojas, en compañía de los restos abandonados y esparcidos del cochecito blanco. Una vez los gamberros le apoyaron el cochecito, y seguramente los vecinos lo recolocaron nuevamente donde yace otra vez. Mientras las elecciones van y vienen. Taimades pasa la rotonda, hacia la que esta vez no ascienden coches. Hicieron otra rotonda más, un poco hacia abajo, blindada con ladrillos para frenar las embestidas de los coches que se estrellen. Y se alza para el repecho, pudiendo ya elevar la vista hacia el verde follaje de los Árboles respetados del cuartel. Cada cuartel que desaparezca acarreará la degradación asalariada de los Árboles o su reducción a escombros. Para después plantar otros, que sirvan mejor a los intereses de los corruptos. Taimades no se sienta hasta la altura del último de los Ficus del Poblado.

    Comienza la larga recta adecentada de los baches y parches acumulados durante eones y tapados apresuradamente ante la llegada inminente de los apocalipsis electorales. Que no son para tanto, pues las fuerzas vivas siguen en sus despachos. Los que ya no están son los personajes más relevantes y el séquito familiar. Pero estarán a la vuelta de la esquina, y tras las peleas a puñetazos que interpretan tienen sus conchabamientos, y por supuesto, marranadas. El vil gris humano queda atrás dando paso al verde clorofílico del Pinar. El primero en dar la bienvenida es el Palán palán que mantiene a diferencia de la Adelfa, su floración amarilla. Taimades se alza para los repuntes finales de desnivel, y al final esquiva al escarabajo, que al igual que el caracol indica que va por el camino correcto.


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                                          Coll du le Jeune: https://www.youtube.com/watch?v=0GpveZRy2Cw

    LA MUJER DORMIDA y EL TRONO DE CORAL BLANCO retoman su cortejo otoñal de avance de sombras y tinieblas. Taimades desciende hasta los Pinares bajos. Y desde allí se encaja entre las dos paredes rocosas de la antesala de la boca del abismo, donde la pequeña Palmera y el pequeño Olivo contemplan desde lo alto de su pedestal de piedra cómo Taimades es engullido.

    La mar se presenta en aparente calma. Es extraño encontrar algún borreguillo suelto a lo lejos. Pero si se captan grandes extensiones barridas por ráfagas de VIENTO que resultan de esta manera visibles, y que tienen forma de alas delta redondeadas. Ya abajo, Blanquigris duerme la siesta enroscado en la jardinera de la desaladora. Mientras que Negrito y Tres Pelos Negra, duermen en el suelo junto al pretil, enroscados de forma encarada. "Eres mi tempestad y mi calma".

    Ya abajo, Taimades se detiene a beber sus rituales tres sorbos de agua sobre el altar de cemento armado orientado hacia los dominios del dios local de la ciudad del valle. Hoy no hay coches aparcados exactamente aquí. La luna sigue sin ser visible. Hay un único carguero fondeado en el roquedo de la Plaza, eso es todo. Taimades se pone en movimiento para intentar nuevamente ascender hasta el punto más elevado de la ciudad del valle con un único alzamiento. Una mirada en primer lugar hacia la Chumbera que se asoma desde lo alto por el pretil.

    La curva de las Uñas de Gato, donde Taimades se alza sobre la bicicleta agarrándola por los cuernos laterales del manillar milagroso, el del día del borrego. Encuentra nuevamente la tuerquecita, la lluvia la movió un poco de lugar, nada más. Las curvas del sonido tintineante, una y dos, que indican a Taimades un poco de molestia articular sin importancia en las rodillas y algo de desfonde en el pecho. Cosas sin importancia que tan solo indican el cansancio que lleva ya por el avance de la semana. La rampa del azul sobre el azul que conduce hacia la curva complicada, señalada con una línea ofensiva sobre el cemento armado por EL TRONO DE CORAL BLANCO. El ciclista más débil siempre se arrima a la Jovencita por el lado más interno y empinado de la curva, más todavía que mancha sanguinolenta precipitada sobre el suelo. Tiene que seguir esquivando algunas piedrecitas no del todo arrastradas por la lluvia. Y sale minimamente catapultado por la sinuosa y dura rampa de la bala perdida, en una ofensiva que decrece al llegar a la curva de la Esparraguera. No se oye nada, pero el silencio es roto por el canto de un pajarillo. Entonces desciende un coche. Taimades ya se había abierto, pero ahora tiene que cerrarse, y bastante, pues roza con el antebrazo derecho a la Esparraguera y a sus farolas encendidas que se agitan. "Recuerda". La sensación al recibir a EL TRONO DE CORAL BLANCO empujando en la espalda en la rampa de la ascensión lunar y aumento progresivo de desnivel es ya muy distinta a las pasadas. El perfil de la sombra proyectada por Taimades también ha ido cambiando con el paso del tiempo. Es un ciclista muy ancho de hombros, y no es que esté desproporcionado, pues las piernas y los gemelos también son potentes. Lo único disonante es la posición tan echada hacia adelante que lleva, que intenta corregir por un instante elevando más el tronco. La pendiente se eleva más todavía en la rampa de la Chumbera, hacia la que Taimades vuelve la vista. Está medio señalada por EL TRONO DE CORAL BLANCO, y es una duda si llegará a dejar de estarlo en algún momento. Gira la curva y comienza la pesadilla universalmente reconocida por el soñador, independientemente del eslabón que ocupe en la cadena de EL TIRANO. EL TRONO DE CORAL BLANCO es reflejado en la garganta rocosa de la boca del abismo en lo alto. Taimades eleva la verdadera fuerza, LA IRA. La bicicleta resiste las pedaladas y tras contorsionarse sale despedida hacia arriba en veloz ofensiva. Hacia el final, Taimades es señalado nuevamente por EL TRONO DE CORAL BLANCO. LA IRA hacia LA IRA. Palán, palán. Un cuerpo fofaningorro es escupido de la boca del abismo. Cuando el equilibrio se lo permite, desciende garra a garra hacia el manillar e introduce los cuatro piñones restantes para tener tracción, ya que sigue alzado y elevando la vista directamente hacia EL TRONO DE CORAL BLANCO, elevando todavía la verdadera fuerza. Aunque debe mirar por cortos intervalos de tiempo. Una sola exhalación para el Aromito, y Taimades prosigue alzado obedientemente por la rampa de Aratamar, donde le aguarda la zona más despejada y expuesta a EL VIENTO opositor, que tampoco fue para tanto. Aplica el tercer plato para ingresar también alzado en la carretera de los Pinares altos, por donde prosigue. La aceleración y el rostro babeante y sudoroso que no ha podido ser limpiado, y que pudiera ser peor todavía de ser verano, no pasan desapercibidos a un jovencito que está en la zona de los aparcamientos: "¡wiou-wiou-wiou, la cuestecita del tirón...!". Su comentario es respondido por la sonrisa de otro que le acompañaba. No relacionan exactamente el resultado de lo que ven, con lo que Taimades en realidad está haciendo. "Más alto que nosotros... solo el cielo" (sonidos guturales: ¡KIQUIRIKÍ...!"). Gira la curva en dirección hacia la rotonda de los tres Olivos y se esfuerza en unas últimas pedaladas para alcanzar el punto más elevado de la ciudad del valle, sobre las dos cuestas del dieciséis porciento, donde uno de los dos geranios rojos apunta con cuatro flores hacia LA MUJER DORMIDA, y el otro con una hacia Taimades, que al fin se sienta. Aratamar vestida de tonos dorados se pasea delante de la bicicleta antes del descenso, tras beber sus otros tres sorbos de agua. ¡Tempestad perfecta!


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    Taimades desciende las dos cuestas. Pasa revista a los tres pequeños Cipreses, en fila y firmes. Y acompaña a la inercia de la bicicleta junto al desfiladero arbolado de EL RÍO Nano hasta que el recodo anunciador de vetas grises y doradas reclama toda la atención.

    Y se abren la amplia Arboleda y el amplio graderío de vetas grises y doradas que se elevan hacia LA BLANCA SONRISA que refleja a EL TRONO DE CORAL BLANCO sin ser alcanzada ni por los eones ni por los creadores divinos. Y en lo alto se alza llameante la solitaria Palmera aferrándose con fuerza al cielo.

    El afluente principal de EL RÍO a su paso por el vallado fronterizo, sigue haciendo traspasar agua hacia el otro lado, através del surco realizado en el cemento armado. Ya no es visible el ave acuática, aunque sus cantos alegres se escuchan bajo los juncos. La valiente Adelfa ha sido capaz de sobrevivir incluso a las llamas. La fogosidad del Sauce centinela macho se apaga, y todas sus flores amarillas se contraen. Las bolitas verdes de la hembra son muy escasas. Ya es tarde. Comienza la cola de coches fronteriza. En esta ocasión a Taimades no le apetece volver la vista hacia el vil vendedor de agua y refrescos. La rotonda monstruosamente grande es aprovechada para ser vallada separando los carriles y para realizar un control antes de que los coches accedan. La cola del "contrabando" pasará más tarde.

    Taimades remonta el puentecillo sobre el cauce real de EL RÍO, que ya ha dejado de fluir. Tan solo queda el charco de agua delator. La actividad bajo la Acacia Aromo es menor en esta ocasión, poco animada. Taimades se alza para la cuestecilla. Y prepara su desarrollo al sentarse al llegar a lo alto y dejar que la inercia de la bicicleta le coloque a los pies de la cuesta del doce porciento. Pero no se alza hasta tener la visual en todo lo alto de la cima del mundo, con su oscuro pezón con forma de castillo tocando el cielo, simulando ser la última de las cupulitas piramidales de tejadillos verdes nacarados a los pies del templo. Menas que suben y bajan flanquean la cuesta, y amenizan el ambiente con música moruna que brota de teléfonos móviles. Pues entre ellos hay un grupo de tres con ropa de deporte y zapatillas más caras, aparte de los aparatos. No sería el primero que vende sus cuerpos. Y graban sus hazañas en los teléfonos, con los que después extorsionan a los adultos con los que están. Cuyas profesiones y paripés que las busque el que le interese en otros medios. Porque el aburrecabras prosigue con sus pedaladas hasta hacer cima, y caer desplomado sobre la bicicleta. Los menas están sentados a escondidas tras el muro del Cementerio, calentándose en esta ocasión. Otros, duermen la siesta bajo su característico Olivo. Don Burro también parece aburrido y se ha retirado a sus aposentos. Aratamar vestida de blanco flota en mitad de la carretera. Taimades que pasa a su lado se alza sobre la bicicleta imprimiendo todas sus fuerzas restantes para el ascenso de la cuesta del fuerte de los menas, mientras los oscuros contornos de LA MUJER DORMIDA se deslizan entre los Olivos de la cuesta, siendo la altura del último el destino final de la ofensiva de Taimades, que cae nuevamente desplomado.

    Las últimas fuerzas y su alzamiento recaen en el ascenso del repecho del aeropuerto, ingresando entre nuevos campos de Eucaliptos y Olivos. Bebe su resto del agua y desciende a toda velocidad hacia la zona del maldito ARROYO Mezquita. El avión de pasajeros de la ciudad del valle también desciende pero avanzando en sentido contrario, la pista está muy cerca y puede verse el aterrizaje.

    A pesar de que EL ARROYO ha vuelto a retirarse nuevamente a su morada del cielo, ha limpiado de plásticos todo a su paso, y ya no es visible el mórbido abismo de oscuridad reptante.

    Cincuenta y siete victorias de etapa en la temporada para el equipo Carrera.

    "El testimonio de verdad entregado por el obediente aburrecabras"






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