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  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) ES1 Publicaciones: 11,470


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    Ahora mismo diría
    ¡Buenas Tardes!

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    El Tiempo, es ...... Relativo

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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

    SkyWolf @ es 1

  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 5,504
    El Terremoto-gato andaba provisionalmente en la zona de los Balcanes, Japón, algunos vaivenes sentidos en localidades de Granada... Los sueños de Taimades podían presentar a monstruos muy reales. Por mucho que él siguiera siendo el ser más temible de sus propios sueeeeeeños...
                                           

    Taimades soñó con un internado, un centro de adoctrinamiento militar. En su grupo había adolescentes como él, chicos y chicas variando sus edades, apartados de sus familias. Había un patio que daba a la ciudad, que era grande y hermosa. Había un lugar con uniformes oscuros colgados en perchas. Por ellos supo Taimades de qué régimen se trataba. Taimades y el resto de jóvenes recibieron enseñanza de tipo militar: cosas sobre el modo en que agacharse al suelo, los tipos de armas, nombres, usos y funciones, munición..., y sobre todo la cuestión del adoctrinamiento. Todos eran rubios excepto Taimades y otro joven tan pequeño que casi era un niño, negrito.

    No era de extrañar que entre esas doctrinas racistas y sobre todo de castas, apareciese el típico grandullón del grupo dispuesto a meterse con Taimades esperando a que algún subordinado le riera la gracia. Pero Taimades sabía ser cruel con él anticipándose y devolviéndole fisicamente un castigo. Pero sabía que ese no era un buen camino, tampoco para el otro negrito, así que desde un comienzo pensó en escapar en cuanto tuviera la mínima oportunidad. Todavía no entendía en ese sentido, qué hacían ellos dos allí.

                                                                

    En uno de los últimos ejercicios, mucho más conceptuales que físicos, los jóvenes debíamos formar con el uniforme puesto, impecable, dar dos pasos al frente y decir bien fuerte algún tipo de consigna de su ideología exaltada, aunque eligiendo cada uno las palabras según nuestro criterio. La operación era supervisada por una inspectora con gafitas. Todos hacíamos en cierta manera mal el ejercicio. Unos perdían el equilibrio, ya fuera físico o debido a la entonación. En realidad se trataba de que cada uno repitiese corrigiendo los errores hasta hacerlo de manera perfecta. Finalmente le llegó el turno a Taimades, que no lo hizo ni mejor ni peor que el resto. La instructora llamó a otra especie de instructor, un estilista... Por lo visto, Taimades que había gritado su consigna, firme y apretando los puños hacia abajo como el resto de sus compañeros, con guantes de cuero negro, se había desequilibrado corporalmente. Así que el instructor sacó una cinta e incluso un compás, y midió el cuerpo de Taimades con exactitud milimétrica, para adaptar así el uniforme permitiendo que sus movimientos fueran perfectos.

    No parecía el típico adoctrinamiento militar que se le da a la tropa, más bien iba todo orientado para convertirse en mando militar. De ahí la importancia de la propaganda en videos en blanco y negro que nos ponían. Con la luz apagada era el único instante en que podíamos mirarnos e intentar decirnos algo. Había mucho miedo en todos porque habían sido separados de sus familias, la mayoría sentía ansiedad y solían apretar los dientes. La parte más desagradable del sueño fue cuando el dictador en persona entró en la sala y se sentó entre los jóvenes para presenciar él mismo las proyecciones del lavado de cerebro. Éste tampoco era idéntico al que se exhibía a las masas. Era todavía mucho más idealizado y procurando eliminar cualquier cosa negativa o agresiva. Además el contenido se volvía en ocasiones esotérico o incluso mundano en el sentido de provocar el deseo, aunque muy sutil para que el espectador joven no se diera cuenta. Excepto por supuesto Taimades, que entendía todo.

                                                                  

    A pesar de lo cual, en parte, Taimades gustaba de ese idealismo, no le parecía mal siempre y cuando fuera sincero, e incluso hubiera llegado más lejos en aquellas visiones de gloria... Pero en otras cosas sentía el profundo rechazo que sucede ante las mentiras y la ponzoña que esconden. El dictador se giraba mirando a Taimades porque entre ellos eran capaces de leerse el pensamiento, en sueños... Éste era extremadamente cruel y sobre todo maquiavélico. Tenía la visión más pesimista y odiosa posibles, tanto que faltaba a la verdad, y sobre todo dibujaba escenarios futuros totalmente utópicos. Aunque eso no le importaba porque contaba de hecho con la idea de que todo se acabaría estrellando, y por eso precisamente estaba preparando era nueva "hornada de líderes". Concretamente su idea era la de formar a aquéllos jóvenes como futuros o inmediatos líderes de su régimen.

    Taimades no entendía todavía las intenciones del dictador, sobre todo ante la diferencia racial de sí mismo y del negrito..., incluso el propio dictador no encajaba con su propia utopía. Fue ante los acontecimientos sucedidos en el sueño, donde Taimades descubriría los siniestros planes de aquella mente maquiavélica... Les habían hecho creer que la ciudad estaba defendida por un ejército a las afueras dotados con potentes ametralladoras. En ocasiones, ya que estaban en guerra, se oían aviones y bombardeos, y la luz tenía vaivenes de intensidad, provocando el grito de terror sobre todo en las chicas, ya que éstas vivían casi en permanente terror y al ver que se iba la luz, estallaban finalmente en pánico. La mentira consistía en decir que la fuente de alimenación de las ametralladoras era eléctrica, y que si la luz se hacía más débil, era una buena señal ya que estarían usando las ametralladoras para defendernos. Y por supuesto, que nosotros mismos pronto estaríamos entre esas tropas para dirigirlos, adoctrinarlos, y demás...

                                                               

    En uno de estos ataques, la luz se fue y los sonidos atronadores de la guerra entraron en la ciudad. Los jóvenes se pegaron a la pared interna de la sala unos contra otros al igual que los instructores que tampoco podían disimular el miedo. Excepto Taimades, que salió al cobertizo que precede al patio, para presenciar lo que ocurría. Ya que él aunque con el mismo miedo, no sentía el mismo apego que los demás por su propia vida y por las mentiras y consignas de ese régimen. Parecía que llovía del cielo pero en realidad era metralla o partículas de edificios u otras cosas deshechas. Agún avión volaba en el horizonte. Taimades se asomó todavía más conforme oyó disparos que avanzaban por las calles, supuestamente por el avance del ejército invasor.

    El desengaño fue mayúsculo, ya que la resistencia armada que vió Taimades estaba compuesta por civiles que disparaban espontaneamente desde los tejados. De hecho, Taimades podía ver a una mujer vestida elegantemente disparar desde lo alto de un edificio mientras otros intentaban emularla. Taimades aprovechó la ocasión para llamar a sus compañeros y que lo vieran para que salieran de su engaño: no estaban defendidos por soldados sino por milicias ciudadanas, o ni eso, simples ciudadanos que espontaneamente se defendían disparando desde azoteas y lugares elevados. Eran más bien esos jóvenes con su adoctrinamiento los que debieran formar a los ciudadanos corrientes en soldados y lavarles el cerebro, un completo engaño.

    Por fin apareció un grupo incursor del "ejército" enemigo. Era otro engaño. También eran civiles de toda condición que parecían haber sido armados a toda prisa y lanzados contra su enemigo a la fuerza con la única esperanza de matar para sobrevivir: en el grupo había tan solo un hombre adulto, otro era un anciano, un joven, y unas dos o tres mujeres de diversas edades. Tan solo una de ellas portaba un arma y disparaba hostilmente devolviendo el fuego mientras corrían por las calles sin ninguna esperanza. Taimades veía en sueños la realidad y la crueldad de la guerra, donde todos en realidad son civiles empujados a la fuerza de una manera injusta.

                                                                

    Pero mientras el resto de los aterrorizados compañeros de Taimades se escondieron de nuevo para no ser atacados, éste comprendió que así lo único que iban a conseguir era convertirse en víctimas de los atacantes, ya que una de ellas disparaba y a matar, y de haber entrado en "la escuela", habría matado a todos en esa locura. Así que sacó su pistola para disparar, además apuntó a esa mujer con intención manifiesta de matar. Sin embargo le falló la puntería. Pero eso envalentonó a sus compañeros que no querían ser menos, dispararon sus armas todos a la vez de manera que todos los asaltantes cayeron acribillados.

    Acto seguido, los aterrorizados jóvenes volvieron a meterse dentro, y llegaron unos camiones con soldados. Envolvieron a los todavía moribundos con unas sábanas blancas que en realidad eran impermeables, y que solo les dejaban ver el rostro. Aquella operación la hicieron para que los jóvenes a los cuales se les había privado de ver todo tipo de horrores, también mantuviesen en sus mentes una imagen idealizada del enemigo. Realmente deshumanizada. Pero eso no iba con la personalidad de Taimades que recorrió y reconoció a los cadáveres y sus heridas mortales, en soledad. Precisamente el único hombre del grupo no estaba todavía muerto, pero agonizaba de muerte.

    Taimades se agachó, le puso la mano encima y le pidió disculpas. Pero el hombre se quejaba y agonizaba sin el menor consuelo. Taimades le confesó que no debía sufrir más, que el infierno, el miedo y el terror que le esperaban a los vivos al menos ya no iba a tener que soportarlo él. Pero el moribundo señaló al anciano que sí yacía al lado, diciendo que era su padre. Por eso Taimades no podía consolarle, aquel hombre agonizaba y sufría espantosamente. Pensó en levantarse y ultimarlo rematándole para evitar tan horrible escena. Pero no fue capaz, e intentando reducirlo con las dos manos lloró y le pidió perdón en nombre de todo su grupo, culpando de todo a quien les había metido en aquella guerra. Finalmente murió, y Taimades ya en pie siguió reconociendo a más víctimas...

                                                               

    El resto de jóvenes miraban ahora aterrorizados a Taimades, todos juntos desde debajo del cobertizo. Los soldados del camión volvieron para llevarse a los muertos. Nadie daba órdenes ya a Taimades, que intentaba ordenar en su mente lo sucedido. Y es que el dictador había elegido un plan sucesorio muy macabro. Ya de por sí su ascenso y lavado de cerebro, y maquiavelismos para entrar en esa guerra, resultaban ya repugnantes. Pero Taimades comprendió realmente el plan que urdía en su mente. Sus ideas racistas eran tan radicales e influenciadas por los sistemas de castas, que creía que una vez elegida la raza perfecta, la imperfecta o imperfectas lo mismo podían ser eliminadas que pasar a convertirse en dirigentes. Era un maquiavelismo absoluto. Daba igual que Taimades no pensase igual que el resto de sus compañeros, incluso que mostrase sentimientos y dignidad hacia enemigos o sus compañeros. Ellos le temerían, de hecho así le miraban en el sueño. El dictador había elegido en ese sentido a un sucesor todavía más moreno que él. E incluso, más "perfeccionista", ya tenía incluso un nuevo sucesor todavía más negro, el otro niño todavía más negro. Así el sistema era más seguro.

                                                                

    Taimades vislumbró el futuro de esa sociedad de haber salido victoriosa, con los rubios triunfantes y sus dictadores cada vez más negros, incuestionables y divinizados incluso a pesar de que dieran mal ejemplo con sus actos. Taimades estaba seguro de que la idea que les sería presentada entonces sería la de una especie de seres que estaban para servirles y garantizar su felicidad, una especie de dictador-esclavo... Por supuesto todas las atrocidades de la guerra serían borradas y lo mismo se haría en adelante.

    Taimades entendía lo que eran las castas, y como en tribus donde no hay diferencias raciales, los propios humanos las crean, por ejemplo alargando y deformando la nariz, las orejas e incluso los cráneos. Este tipo de maldad humana con orientaciones políticas cainistas era la misma de siempre. En una mente maquiavélica y totalmente pesimista, se había asumido que ya que no había solución al problema, lo lógico era instaurar una tiranía basada en la mentira y el engaño. Taimades rechazaba ésto por faltar a la verdad. Incluso fomentar el mestizaje era algo que consideraba absurdo, ya que lo bueno o lo malo solo era relativo a la adaptación de cada cual en su entorno. No había por tanto razas perfectas, y los mestizos igual que podían salir bien, podían salir mal. Taimades tenía pensamientos tiránicos e idealistas, pero no inspirados por mentiras y obscenidades. Esa felicidad era por tanto inviable. De haber sido posible, Taimades se hubiera vuelto adicto a ese régimen. Por el contrario, lo aborrecía.

                                                               

    Tomó la decisión, y ya que se veía que su liderazgo ya no era algo cuestionado, ya que el dictador había desaparecido de la escena y la ciudad era un caos, que no estaba dispuesto a que ese grupo de jóvenes se desperdigase por la ciudad intentando lavar el cerebro a los civiles para convertirlos en soldados, sobre la marcha, en una guerra de guerrillas. Al contrario, Taimades veía incluso en su enemigo a víctimas que de ser posible salvaría. Sin embargo se encontraba atrapado por la guerra. Eso lo sabía de antemano el dictador, que pensaba que Taimades eligiría "el mal menor", haciendo lo que él quería. Pero se equivocó, o mejor dicho, fracasó por mentiroso. Taimades en vez de eso se centró en el grupo de jóvenes y los organizó como su propia milicia. Le daba igual si el resto de la ciudad caía, o el número de civiles que muriesen fuera del bando que fuesen. Lo único productivo que podía hacer Taimades era salvar a ese grupo de jóvenes, el único debidamente pertrechado y entrenado. La ideología o raza de los mismos le daba igual. Probablemente si no los salvaba, todos incluyendo él mismo morirían: tanto los de el "ejército" invasor como los del "ejército" invadido.

    Taimades tenía la convicción de que era útil de que de todo aquello, alguien sobreviviese, para que en un futuro ese horror fuera tenido en cuenta por quienes decidieran seguir a esos líderes malvados. Tan solo sobrevivir era ya una conquista. Lo que viniera después sería malo, de todas formas. Pero podría construirse con ilusión y de forma segura, con unos cimientos más fuertes. Pero no era posible llevar a cabo esas locuras. Pensó también que aquella mente maquiavélica también podía haber predicho todo eso, y haber puesto en ese sentido el poder en sus manos... Aun con esas, Taimades criticó al dictador que se encontró en sueños. Ya que su inteligencia le indicaba que si de verdad hubiera sido bueno, hubiera dimitido, hubiera dejado su cargo una vez que hubiera llegado al poder y lo hubiera dejado en manos de otros que no hubieran provocado la guerra y la ruina.

    Como Sila, que tras sus fechorías, supo retirarse de la vida pública prudentmente, y no dejó un caos tras de sí. Y se echó la siesta.

                               




    JoseUser12 @ es 1
  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) ES1 Publicaciones: 11,470
    Ahora mismo diría...

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    Holas

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    Anochece

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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

    SkyWolf @ es 1

  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) ES1 Publicaciones: 11,470
    Ahora mismo diría
    Buenas Noches

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    (Ya sé quien es "EL" que Reporta Indiscriminadamente
    en éste Foro)
    Jajajaja





    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
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    SkyWolf @ es 1

  • benja084 (ES1)benja084 (ES1) ES1 Publicaciones: 9,678
    Ahora mismo diría... uff, 3 servidores a la vez es mucho para mi...  :/
    cat

    "There is no such a thing as an empty space or an empty time. There is always something to see, something to hear"
    "To pay attention, that is our endless and propper work"

    "No existe tal cosa como un espacio vacío o un tiempo vacio. Siempre hay algo que ver, algo que oír"
    "Prestar atención, ese es nuestro interminable y apropiado trabajo"
  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) ES1 Publicaciones: 11,470


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    Ahora mismo diría
    Buenas Noches


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    SkyWolf @ es 1

  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 5,504
    Taimades alargó durante la noche sus deseos, y éstos no fueron aplacados durante sus sueños... Así que buscó en ellos desesperadamente lo que buscaba, y afortunadamente no lo encontró ya que las consecuencias pudieran haber sido impredecibles. Al despertar sus deseos también eran insaciables. Por eso intentó centrar sus fantasías durante el día en "esa persona", al igual que en la hora de la siesta donde intentaba igualmente aplacar sus deseos desatados... Finalmente, decidió aumentar su dosis de bicicleta... :)
                                   
                                                       

    "Le Marie Maquillage" us(h)er catégorie

                                            
    Coll du Cabrerizas:https://www.youtube.com/watch?v=VHMel5whV-M&list=PLN4fhsgoLN41Eia0HclCT5pOaAEifXiU4

    Seguía lloviendo en ocasiones durante las noches, pero para que el río aumentase de caudal era necesario que se recuperasen todos los pozos, y para eso tenían que llegar todavía las grandes trombas. Taimades tenía la mente dominguera, había puesto sus pensamientos en esa persona intentando mitigar otros deseos, y la ira se iba apoderando lentamente de él.

    Necesitaba cuanto antes comenzar los ascensos, y no se sintió agusto hasta empezar a subir por la cuesta del cuartel abandonado de Regulares, pasando por encima de los cucuruchos de la semilla del eucalipto. Había gente en el portal de la iglesia, que tenía las puertas imprudentemente abiertas debido a alguna ceremonia. Taimades miró hacia adentro el crucifijo al final de la estancia con luz mortecina... La ventana de la casa de la cabrita seguía entornada de la misma manera. Parecía como si alguien llegase a esa casa eventualmente, hiciera los cambios y después desapareciese varios días.

    El levante nortado era muy flojito, era una tarde agradable para la bicicleta. Tras subir a buen ritmo por la cuesta donde permanece algún anciano sentado a la sombra, Taimades dejó caer alguna gota de sudor. Aumentó sus desarrollos llegando al Tercio y volvió a observar la higuera talada. Ascendió hasta los pinos muy rápido, zarandeando a la bicicleta a un lado y otro. Había ira en esas pedaladas.

                                           
                                        Coll du le Jeune: https://www.youtube.com/watch?v=1VqHXVtFH_0

    La Mujer Dormida llevaba puesto un velo semitransparente de nubes que invitaba al soñador al deseo. Ascendía algo de frescor por el abismo (sonidos guturales: "¡aooo..., aaa...!"). La marejada de días anteriores se había echado. Taimades bebió abajo sus tres sorbos de agua y vislumbró hacia arriba la parte del trazado correspondiente al ascenso, bien camuflado por las rocas.

    Las curvas del escalón, una y dos. Y el ataque arrimándose muy adentro, por la curva complicada que apunta directamente hacia el trono de coral blanco. Unas bocanadas de aire, ascenso por la curva de la esparraguera, y de nuevo el ascenso progresivo por la penúltima rampa (sonidos guturales: "¡aooo..., aaaa..., aaaaaaaa...!"). Y un nuevo ataque en la última rampa, de nuevo hacia el trono de coral blanco (sonidos guturales: "¡aaaaaaa..., aaaaaa..., aaaaaaaaa...!").

    Después Taimades aumentó sus desarrollos progresivamente para darse brios en su nuevo ascenso a los pinos (sonidos guturales: "¡aooo..., aaaa...!"). Acabando a toda velocidad sobre las cuestas del 16%. Seguía habiendo ira en las pedaladas de Taimades.

                                                      
                                      Coll du Cementerie: https://www.youtube.com/watch?v=w49un5INdxE

    Taimades recorrió con la vista el sendero de río Nano pero estaba cuajado de árboles. Tan solo el afluente principal del río tenía agua justo en la barrera fronteriza. Algo de agua se estaría filtrando al subterráneo, pero todavía no lo suficiente para llenar las reservas y refortalecer al río. Por algún motivo tampoco había afluencia bajo la acacia-aromo por segunda vez.

    Para colmo Taimades había salido más tarde de lo normal y lo molestaron con una llamada. Sin embargo descubrió que era capaz de sacarlo usando una sola mano, sin necesidad de deternerse. Lo único que falló fue olvidarse momentaneamente de bajar un plato, pero tampoco la cuesta era para tanto. Después subió de nuevo la cuesta del 12%, hacia el trono de coral blanco.

    Don Burro estaba escondido.

    El dolor lumbar no llegó a hacerse fuerte. En esta ocasión la Montaña premiaba al equipo Carrera, con la quinta victoria de la temporada. Inexplicablemente el resto de ciclistas no había hecho aparición.

                                                                      




    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 5,504
    editado 02.10.2016
                                                              

    Esa misma noche volvieron los sueños en auxilio de Taimades, cuya fase licantrópica no se sabe si se estaba aplacando del todo.

    En su sueño, un par de señoras cincuentonas le estaban buscando. Taimades se encontraba en una casa que tenía la puerta abierta, parecía un puesto de socorro. Pero de otro tipo. Las mujeres confesaron que pertenecían a un grupo de brujas y que se habían metido en un problema muy serio.

    Inmediatamente Taimades les recomendó que salieran a la calle y fueran directamente al lugar donde estaban el resto de brujas, ya que Taimades no le temía a esas cosas en sueños, más bien el temido era él. De camino las dos cincuentonas iban explicándole lo sucedido. En total eran cinco mujeres de la misma edad. Con los años habían roto con todos los lazos matrimoniales tradicionales y todos los convencionalismos. Y en sus ratos libres, fingiendo hacer otras labores, las cinco se reunían para dar rienda suelta a sus maldades.

    Al principio todo era muy femenino e inocente, sutil y perverso. Después la perversión se hizo más intensa, entre ellas. Estaban dispuestas a probarlo todo. Aparte de las cosas más sucias, también probaron del ocultismo y de todo lo que caía en sus manos. Finalmente las cosas que hacían eran ya tan malas que cuando dos de ellas quisieron separarse del grupo, intentaron matarlas. Por eso habían buscado a Taimades...

    El edificio se encontraba cerca de la plaza central de la ciudad del valle. Era un edificio muy alto, rematado en un ático, donde se reunían las cinco. Y allí subieron. En realidad usaron el ascensor hasta el piso inmediatamente inferior y después subieron el piso restante a pie. Taimades iba por delante tocando la pared. De repente sintió el peligro y la señal de hostilidad hacia las dos mujeres, debían retirarse de inmediato porque las estaban esperando con intención de matarlas. Bajaron de nuevo al piso anterior y llamaron a la puerta de una anciana que vivía sola y les sirvió una taza con cualquier tipo de cosa que Taimades no bebió. Se limitó a mirar la casa y sobre todo por las ventanas hacia afuera, mientras las otras dos confesaban a la anciana las atrocidades que habían llegado a hacer.

    No era de extrañar que quisieran matarlas, ya que las cosas que habían perpetrado eran auténticos crímenes muy perfeccionados por la experiencia, y por tanto se sentían capaces de hacerlo. La anciana asentía sin parecer sorprenderse por nada, daba la impresión de llevar mucho tiempo sola. Gran parte del éxito de esas cinco malvadas consistía en que abusaban de cualquiera que cayese en sus manos. Les daba igual si acababan haciendo daños irreparables, corrompiendo o incluso matando, porque no seguían ningún patrón coherente. Simplemente abusaban de quien pillaban, ocasionalmente. Les daba igual su sexo o edad. Era algo que ya de por sí hacían anteriormente entre ellas. Unas sentían que así se resarcían por algún daño sufrido, y otras exteriorizaban corrupciones a las que habían sido sometidas... Pronto se agotaban y buscaban nuevas experiencias. Y con éxito, habían después abusado de cualquier imprudente o joven que había caido en sus manos. Les hacían daños mentales muy graves, sometiéndolos a un pánico feroz. Quizá matar no era su intención, pero sucedía casi por "accidente", incluso les parecía un acto de compasión final, y todas se ponían a lloriquear. Sufrían por lo que hacían, pero eso también las excitaba. Se habían convertido en unos monstruos.

    Muchos sitúan en las historias de terror a los lugares más macabros como los sótanos y similares. Pero en este caso Taimades había ido a un ático. Empezó a reflexionar mirando hacia el exterior. Daba vértigo mirar hacia abajo, era desagradable, un lugar realmente malo para vivir, no le gustaba. Entonces el cielo se oscureció y volvió tormentoso. Taimades supo que se trataba de la ira que se aproximaba al lugar y destruiría todo. Así que dijo a las mujeres que debían abandonar cuanto antes el edificio porque todo sería destruido. Finalmente salieron de allí mientras una profunda oscuridad envolvía los altos del edificio engulléndolo sin remisión. Acabando así con toda esa maldad. Parecía injusto, pero era así, las dos mujeres se salvaron y huyeron llorando, impunes y cada una por su lado. Y Taimades volvió a su misterioso lugar que tenía la puerta abierta para atender a este tipo de visitas...

    Durante el día, Taimades estuvo mirando varios áticos de edificios. Pensó que sin duda a la gente le gusta vivir en ellos por sentirse apartados de todo, aunque con ello acaban utilizándolos para perpetrar maldades. Siendo lugares mejor ventilados y soleados, la mayor parte de ellos tienen cerradas las ventanas, para que nadie les vea. Además, como el único punto débil suele ser el ruido que pueden transmitir hacia abajo, casi todos completan la estructura con una pequeña habitación auxiliar construida encima ilegalmente, lo mejor disimulada que pueden, e igualmente con todas las persianas muy echaditas. Taimades comprobó que efectivamente, los malvados gustan de los áticos, y empezó a cavilar acerca de lo que pretendía enseñarle el sueño.

    No es que Taimades no estuviera en lo cierto respecto al ejemplo de su vecina y su hermana. Esos dos modelos de maldad eran tan ciertos como repetitivos en su sociedad con los valores tradicionales en retroceso o viciados. Pero no era el único modelo. También estaba este otro, el de las amigas cincuentonas, capaces también de hacer daños físicos y psicológicos muy graves, tanto con sus víctimas como entre ellas mismas, por mucho que representasen las barbaridades muy probablemente sufridas al crecer en ambientes como el de la casa de la vecina... El sueño venía en auxilio de Taimades por la sensación de ira y fustraciones típicas que tenía al pensar en "esa persona". Taimades por algún motivo debía estar en posesión de toda la verdad, y conocer a todo el mal para combatirlo o destruirlo allá donde estuviese. Y también comprender las dinámicas de grupo, sobre todo las mujeres. Ya que Taimades no socializaba y mucho menos entendía a las mujeres y sus perversiones, miserias y capacidad de hacer y sobre todo de contagiar el mal.

    Lo que su sueño le traía era un mensaje positivo respecto al hecho de sentir ira al pensar en esa persona y en como acabaron las cosas, convirtiéndose en la persona más odiada, maltratada y despreciada por ella misma. Y por qué o qué cosas había decidido ella rechazarlo y vilipendiarlo. Qué eran esas cosas tan importantes que ella debía preservar a tal precio. Por qué era él tan molesto, tan inconveniente, y podía ser tratado con ese desprecio, humillación, y sobre todo sometido a tanto dolor... Taimades estaba en su derecho de conocer ese mal y comprender por qué esa ira era justa.

    Era muy triste. Pero si esa persona había elegido cualquiera de esos caminos que llevan al mal, lo que Taimades debía tener presente es la característica autodestructiva del mal, como en el sueño de los barcos enganchados en los que el fuego se extendía de uno a otro. Y lo que el sueño le mostraba es por qué se originaba ese fuego. Por el descontrol. Aquellas señoras que jugaban a brujas creyeron que eran capaces de controlar todas las barbaridades que hacían, que nunca las pillarían, que su disciplina nunca se rompería o bien matarían a quién intentase escapar.

    Pero el sueño tiene anexos muy interesantes. Por un lado muestra a Taimades el estado en que se encuentra la sociedad, y a desconfiar de los pequeños grupos de mujeres que se reunen para entretenerse con sus "labores". Por otro lado estaba el papel de la anciana que vivía sola. Porque sí es cierto que como en el caso de "esa persona" pueda haber un exceso de apego hacia la madre propio del signo de cáncer y demás. Pero en ello en teoría no debiera haber nada malo... Sin embargo Taimades podía comprobar como estas "madres", que habían servido de refugio y de nido para el mal, quedaban después solas, abandonadas y arruinadas a la vejez: estas nenas que tanto las quieren y que tan perversos placeres les dan o les suministran, haciéndoles sentir las hembras alfa de la manada, después las abandonan.

    Por supuesto, al final aparece el Tirano, para destruirlas a todas. Excepto a las dos que quisieron escapar... De nuevo había dos mujeres "disfrazadas" en los sueños de Taimades. Por tanto una de ellas era susceptible que fuera quien debía ser. En cuyo caso, el sueño desembocaba finalmente en el Tirano. La destrucción del mal. Taimades lo único que debía hacer era estar preparado para indicar el camino correcto a quienes quisieran huir del horror. Debía seguir ese camino, y no sentir miedo o complejos por sentir ira en el trono de coral blanco. Porque es verdadero y justo, su deber y salvación.

                                               


    Post edited by JoseUser12 (ES1) on


    JoseUser12 @ es 1
  • NedisaneKM (HIS1)NedisaneKM (HIS1) Publicaciones: 9
    Ahora mismo diria que usaran Wikipedia para algo mas util. ¬_¬
  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) ES1 Publicaciones: 11,470

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    Ahora mismooooooo, diríaaaa
    ¡Buenas Tardes!






    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

    SkyWolf @ es 1

  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) ES1 Publicaciones: 11,470
    04/10/2016

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    Ahora mismo diría
    Buenos dias

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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

    SkyWolf @ es 1

  • benja084 (ES1)benja084 (ES1) ES1 Publicaciones: 9,678
    Ahora mismo diria... Hola a todos!
    cat

    "There is no such a thing as an empty space or an empty time. There is always something to see, something to hear"
    "To pay attention, that is our endless and propper work"

    "No existe tal cosa como un espacio vacío o un tiempo vacio. Siempre hay algo que ver, algo que oír"
    "Prestar atención, ese es nuestro interminable y apropiado trabajo"
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 5,504
                                              

    Taimades debía descansar, retozar, dormir profundamente... Debía sumirse en los más profundos sueños, para que al despertar no recordase, donde estaba, qué hora era, ni absolutamente nada más. Sueeeeeña, Taimades, sueeeeeeña... Y al abrir los ojos, darse de nuevo la vuelta, y seguir soñaaaaaaaaaaaaannndo...

    (cantando) "Gira, gira, gira el taimado... Sueña, sueña, sueña, descarado..."





    JoseUser12 @ es 1
  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) ES1 Publicaciones: 11,470
    editado 04.10.2016

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    NO dejes de Soñar

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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

    SkyWolf @ es 1

  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 5,504
                                
    Y Taimades aumentó su dosis de bicicleta... :)

    "Le Marie Maquillage", us(h)er catégorie

                                           
    Coll du Cabrerizas:https://www.youtube.com/watch?v=VHMel5whV-M&list=PLN4fhsgoLN41Eia0HclCT5pOaAEifXiU4

    Hacía un día de calor bochornoso de lluvia, casi neblinoso. La gente se quejaba por la época y por no dejar de sudar. Taimades se enfunda los pies con los calcetines del equipo Carrera y deja atrás la larga recta llana de su casa. El río sigue con su débil hilito esperando la llegada de las trombas de agua. Taimades no se siente agusto hasta dejar atrás la fuente de Trara y comenzar sus ascensos por la cuesta del cuartel abandonado de Regulares, junto a los árboles y los cucuruchos de la semilla del eucalipto que llega desde el cuartel, donde a la chumbera se le empiezan a caer sus frutos.

    Las calles andaban algo vacías, igual era temprano. El cielo estaba nublado pero se adivinaba la posición del trono de coral blanco. Las puertas de la iglesia estaban ahora prudentemente cerradas. La ventana de la casa de la cabrita tenía ahora la persiana abierta hasta arriba pero con los visillos echados y la ventana cerrada. Soplaba una brisa del levante nortado, pero muy baja. Bochorno de sudor de grifo roto, pero nada que ver con los días sofocantes de agosto y el olor a asfalto quemado... Así que subió la parte dura de la cuesta a buen ritmo, aumentando los desarrollos al llegar al Tercio.

    Están de obras y hay tramos del carril contrario cortados. Un vistazo a la higuera talada a la altura del poblado y un ascenso rápido hasta los pinos con pedaladas de ira, hasta el fuerte de Cabrerizas altas donde crecen a un lado las higueras y en cuyo interior gimen las cotorras enjauladas (sonidos guturales: "¡aaaargh..., aaaargh...!").

                                                              
                                     Coll du le Jeune: https://www.youtube.com/watch?v=1VqHXVtFH_0

    La Mujer Dormida estaba cubierta por un velo de nubes. Ascendía el frescor marino en contraposición al fuego que se precipitaba por el abismo. Nubosidad por todas partes, casi neblinoso, la mar agitándose como si se preparase algún cambio pero sin poder predecir a qué. Abajo solo había un coche. Parecía abandonado porque no se veía a sus ocupantes por ninguna parte.

    Taimades bebe sus tres sorbos de agua. La plataforma que se ve en la mar corresponde  a los estudios que están haciendo para la ampliación del puerto... Las curvas del escalón, una (sonidos guturales: "¡aaao-aaao-aaao-aaaao-aaaao...!") y dos. El ascenso contenido por la rampa que conduce hacia la curva complicada, no tan contenido, hasta que muy pegado por el lado interno y empinado el muy taimado ataca en un impulso atávico hacia la curva de la esparraguera. Alguien que baja en coche le grita, pero Taimades asciende muy rápido y feroz y no entiende. Hasta que justo antes de llegar a la curva de la esparraguera los cielos se abren y aparece el trono de coral blanco...

    Esto refuerza a Taimades que apenas toma una tregua y sigue ascendiendo con el trono de coral blanco empujándole por la espalda. Quiere acabar pronto la penúltima rampa para atacar en la última. Tras la curva, eleva la vista para contemplarlo y lanza hacia el mismo otro feroz ataque. Después aumenta de desarrollos para darse brios y ascender hasta los pinos con el sudor de grifo roto, por la curva del zapato de tacón con brillantes (sonido gutural: "¡aooo...!"). El corredor solitario de otras tardes hoy solo se atreve a ir andando. Taimades acaba sus ascensos a toda velocidad. Sobre las cuestas del 16% y junto a los tres olivos, vuelve a aparecer fugazmente, el trono de coral blanco.

                                                 
                                    Coll du Cementerie: https://www.youtube.com/watch?v=w49un5INdxE

    Un descenso rápido, deteniendo la vista en los márgenes y en las inmediatas elevaciones del terreno. Todo parece muy tranquilo. Incluso el viento parece haberse echado. Hay algo de agua en el cañaveral del afluente principal del río a la altura del vallado, donde permanece aprisionada esperando refuerzos.

    Una parejita se ha hecho con una caja de madera y bajan del terraplén con la misma llena de chumbos maduros, antes de que se malogren. Hoy sí que había de nuevo animación bajo la acacia-aromo. Taimades tenía razón, había una banda de orquesta junto a un todoterreno, unos cinco músicos todos con coleta. Es de suponer que el público empezaba ya a estar harto y habían vuelto a la acacia-aromo a preparar la fogata, y "los coletas" se habían trasladado a la carretera de enfrente para tocar, estaban ensayando y dos menas abrazados bailoteaban por delante haciendo burlas.

    Un negro nubarrón tapaba al trono de coral blanco. Sin embargo intentó reaparecer mientras Taimades subía la cuesta del 12%. Y el calor que trasmitía era sofocante y el sudor de grifo roto. Taimades descubrió que Don Burro se esconde más abajo, donde hay tres palmeras juntas y debajo crece una higuera. Ahí se esconde camuflándose y solo su cabeza asoma sobre el montículo de las garzas blancas. Pero las orejas tiesas le delatan. Estaba mirando a Taimades y razonando sobre el mismo.

    Taimades tomó con paciencia el resto del recorrido. Hasta llegar a su antiguo barrio no encontró a ningún ciclista. El único que había y que no se dignó en abandonar el llano, miró a Taimades con envidia. Pero no miró su cuerpo obeso o sus piernas que nunca han sido depiladas. El ciclista sin casco miraba el rostro de Taimades, porque estaba sonriente. Y es que la Montaña recuerda a Taimades que para él siempre brillará el trono de coral blanco, porque ya ha comenzado a volar por el cielo infinito. La sonrisa de Taimades no había sido construida, como el amor, la religión y sus mentiras. Era sincera como el Tirano y la sonrisa de esa persona reflejada para siempre en el trono de coral blanco.

    El equipo Carrera conseguía además su sexta victoria de la temporada. Y menudos bañazos se daba después Taimades...

                                                           




    JoseUser12 @ es 1
  • xXRiUkXx (HIS1)xXRiUkXx (HIS1) HIS1 Publicaciones: 27
    editado 05.10.2016
    ahora mismo diría mmmm

    GGS APESTA
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 5,504
    Las bocanas de los puertos tienen sus peculiaridades y pueden resultar muy traidoras. En el caso de la película, unos bancos que había en la entrada creaba con el mal tiempo un rompeolas. El problema era salir de ese puerto, sangre fría con el acelerador y mucha paciencia, acelerando al pasar la ola y frenando cuando viene, e intentar avanzar hacia afuera. En la película se ve que todavía es más complicado y tiene que esquivar algunas olas que son imposibles, tragándose de todas maneras algunas... Una paliza psicológica muy fuerte.

                                 

    En mi puerto, con mal tiempo ocurre lo contrario, el levante entra de lleno, trae aguas frías y pesadas que se introducen por debajo, la corriente de convección sube por arriba y crea una corriente en superficie que te impide entrar a puerto. Las olas que te entran por la popa te empujan, pero el retroceso por la corriente puede ser todavía mayor... La solución es tener motores potentes. Pero hace años y con barcos más antiguos, el barco que venía de Málaga tenía que volverse cuando hacía temporal porque era imposible entrar en este puerto... Eso no significa que el problema siga estando ahí para embarcaciones pequeñas, de recreo.

    Taimades tenía ahora un velero donde nadie se atrevía a viajar como invitado. Taimades por experiencia solo salía a navegar con buen tiempo. Normalmente navega con el motor auxiliar porque navegar a vela es lentísimo, pero en caso de algún fallo siempre es mucho más barato usarla que llamar a "Salvamar" para que te remolque. Ayer que salió Taimades navegando hasta Aguadú, hacia el cabo, traían remolcando a un barco a motor... Pero la afición a los barcos se la inculcó su madre.

    El primer barco que tuvieron y con los años vendieron, sigue navegando pero con otro nombre, de hecho también lo vió ayer. Es de un solo motor intraborda. El título se lo sacó su madre, aunque Taimades casi siempre iba al timón. A veces salían en compañía de un anciano pescador que se ganaba la vida enseñando a novatos y como podía. Taimades aprendió mucho del viejo y lo iba a necesitar, ya que las novatadas e imprudencias en la mar acaban llegando tarde o temprano. Taimades y sus padres sin embargo eran muy optimistas con su barco, y costeando por el cabo Tres Forcas se alejaban cada vez más de cala en cala con la escusa de pescar o fondear, comer, y volver por la tarde...

    Tan optimistas fueron que un día decidieron doblar al otro lado del cabo Tres Forcas buscando unas calas fantásticas. La mañana era de "calma chicha". Es muy traidora porque siempre dura poco y los cambios son imprevisibles. Pero eso el novato no lo sabe y se aventura a alejarse sin importar las consecuencias al regreso... Ya doblando el cabo, que es bastante largo, abrupto, y con una laja muy traidora, "la del Tío Pinar" que anda a unos 17 metros de profundidad despegada de la costa y que obliga a los barcos a pasar por fuera del cabo, o por dentro del cabo... Incluso los patrones expertos se han estrellado en la laja y hay barcos hundidos en la zona, incluso importantes naufragios como el del "acorazado España", creo recordar, en la "laja Lupiana" que está no muy lejos...

    Al pasar el cabo entró un vientecillo de levante que les empujó por detrás. No sospechaban lo que se iban a encontrar de vuelta. Además, al otro lado del cabo y protegidos por la "cala de Charranes", en un día soleado, apenas sentían el viento. Comieron, los padres se bebieron su vinito, que afortunadamente Taimades no probaba, y a la hora del regreso ya hacía vientorro incluso en la cala.

    En cuanto asomaron el cabo, sus aguas estaban agitadas como en una caldera, picada con olas que subían hacia arriba y hacia abajo, caoticamente. Con un barco tan pequeño y sin motor auxiliar era una temeridad pasar el cabo por fuera, alejándose de la laja que nunca llega a asomar, es muy traidora. Había que pasar por dentro tragándose las olas picadas, y cuanto antes porque el tiempo empeoraba mucho. Para colmo, unas nubes atrapadas en lo alto del cabo descendieron y todo se nubló. Las olas rompían en los cristales, no tenía parabrisas... Taimades navegaba a ciegas intentando no chocar con la laja y con la propia costa. Sus padres optaron por desahogarse con las botellas de vino. La madre asomaba la cabeza por fuera intentando advertir si íbamos a chocar con algo inminentemente, ya que en la cabina se veía mal. El padre en el asiento de copiloto sostenía una carta naútica. Canturreaban...

    Taimades se guiaba por la profundidad que le marcaba la sonda y lo que le decía la carta naútica sobre las profundidades del cabo. Las cartas fue difícil encontrarlas, un tesoro que compramos en Málaga. Taimades ahora lleva "chuletas" sobre los peligros y fondos, a partir de aquello. Pero entonces solo era un jovencito intentando salir del apuro. Necesitaba que el padre le mostrase la carta naútica. Finalmente tomó una profundidad que creyó segura entre la costa y la laja, y navegó según la profundidad que le marcaba la sonda, muy atento a si la profundidad subía o bajaba de golpe. Navegación a ciegas.

    Por fin doblaron el cabo, llevó su tiempo. Las olas ahora eran grandes y regulares, nunca habían llevado tan mal tiempo pero era un alivio en comparación con la que habían tenido liada en el cabo, además la nubosidad ya no era de niebla apelmazante... Solo quedaba la susodicha entrada a puerto... El viejo nunca había comentado ese detalle. En vez de eso se limitó a indicar a Taimades todos los puertos naturales y refugios que en caso de temporal podía encontrar en la costa, y como fondear con seguridad en ellos. Pues es triste, pero una parte de sus consejos se basaban en ocultar la realidad, para no asustarlos, cosa que a partir de ahora les ocurriría...

    La entrada a puerto, recibiendo las olas por popa y con el retroceso susodicho, fue complicada. Se trataba de ganar metro a metro hacia adelante en las idas y venidas, y por supuesto confiar que no hubiera fallo de motores. Taimades de momento no ha tenido mala suerte con el velero pero algún día tendrá inconvenientes y si no quiere ser rescatado con lo costoso que es (carísimo), tiene que estar dispuesto a navegar muchas horas y a prepararse para los inconvenientes. En teoría con mal tiempo hay que alejarse de la costa y navegar, en su defecto fondear, o en su defecto colocar un ancla flotante y capear temporales. Sin embargo con barcos tan pequeños y titulaciones tan básicas... El viejecillo te instruye sobre el refugio natural seguro. Tiene toda la experiencia del mundo, sabe lo que ocurre en esos casos. "La cala de la palmera" ya está fuera de territorio español. Está cerca de "la piedra partida", un bloque de piedra partida junto a la costa. La cala tiene la profundidad justa, fondo de piedra poco abrupto pero lo justo para anclas de roca, cuyo uso y aplicaciones también enseñó el viejecillo y perfeccionó Taimades.

    Nunca se puede contar con que vayan a venir a rescatarte. Además, puedes convertirte en rescatador improvisado debido a la obligatoriedad de socorrer en la mar. La cala de la palmera, porque justo ahí crece una palmera, tiene más árboles y otro tipo de vegetación abundante que en realidad protege a unas "terracitas" del viento marino para practicar la agricultura. Hay un burro que suele ser visible en la zona o bien se oyen sus rebuznos. La cala está protegida por otras calas, la combinación, aunque no esté del todo cerrada a la entrada del levante, es lo suficiente para estar seguro y al lado de la costa en casos de emergencia, y con presencia humana cerca.

    Si el viejo alertase sobre todos estos peligros, la gente se asustaría y se le arruinaría "el negocio". La gente se acaba deshaciendo de los barcos, por estos y otros motivos. Taimades navega solo porque no encuentra a nadie atrevido u obediente, además, es ya experimentado. Tiene primos regatistas profesionales, pero al primer bufido que les dió Taimades se enfurruñaron y se acabaron las compañías. Efectivamente, Taimades no necesitaba ayuda, los demás eran más bien una carga, aunque navegar solo no sea del todo bueno. Además, Taimades fondea, se tira al agua, se baña en las calas... Por supuesto los padres se borraron hace mucho tiempo de la navegación, por la edad y el respeto que da todo eso.

    Hoy ya se ha levantado el viento, y el viajecito a Aguadú hoy va a ser en bicicleta... Visto desde la mar, el recorrido más duro es sin duda el inicial, la curva complicada es más larga y empinada de lo que parece, y después de la de la esparraguera, que tiene forma de herradura pero cerrada como el hojal de una aguja, el resto de la subida ya no es tan pronunciada.

    Siguen los documentales, los estudios y la concienciación sobre lo que va a ocurrir con la zona de San Andrés y Cascadia. Son muchas centrales nucleares en esa zona, peor preparadas que Fukushima. Sin contar la diferencia entre los edificios japoneses y estadounidenses. Aunque hubo derribos, el terremoto de Kumamoto de este año de fuerza 7 fue justo debajo de la localidad y a poca profundidad, con imágenes escalofriantes de rebotar y caer al suelo, carreteras y montes rotos y desaparecidos... Casi todos los edificios resistieron (y no todos). Algo así o peor en Seattle o San Francisco sería devastador, caótico si no hay planes, sobre todo los que cada familia debe hacer (imaginar el peor escenario, de noche y sin luz, y tsunami a los 20 minutos).

    Hasta luego. Aquellos que no se hayan dormido todavía, les dejo la peli...

    La Hora Decisiva (The Finest Hours): https://www.youtube.com/watch?v=q-GaOEqMTWQ






    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 5,504
                                                                     

    Y para aquellos supervivientes a las historias de Taimades y su peliculita, les tenía reservada una dosis de bicicleta final :)

                                                          

    "Le Marie Maquillage", us(h)er catégorie

                                                
    Coll du Cabrerizas: https://www.youtube.com/watch?v=VHMel5whV-M&list=PLN4fhsgoLN41Eia0HclCT5pOaAEifXiU4

    El día era despejado, con una ligera brisa de norte con tendencias a girar a poniente. En ocasiones se podía sentir calor o no, por ese motivo. Taimades deja atrás la larga recta de su casa. El río sigue con su débil hilito, escondiéndose entre las algas que ya están muy crecidas. La plaza de toros queda atrás y en la fuente de Trara alguien comenta que venía de Aguadú y que allí había gente. Pero en realidad no había tantos coches, donde sí había era en los pinos, ya que la gente se acompleja por seguir yendo a la playa y prefiere ser devota del dominguerismo.

    El viento provocaba cierta musicalidad en los eucaliptos del cuartel abandonado de Regulares. Las puertas de la iglesia seguían prudentemente cerradas, y la ventana de la casa de la cabrita seguía de persiana subida, cerrada y con visillos echados. No obstante el contenedor con la puerta rota sigue ahí debajo. Taimades aumentó de ritmo en la parte más dura del ascenso a pesar de tener vientecillo de cara. Empezó a acusarlo en cierta medida aunque sabía que más a adelante el viento tendría que ayudarle. Así que prosiguió aumentando sus desarrollos para completar el resto del ascenso a los pinos.

                                                        
                                         Coll du le Jeune: https://www.youtube.com/watch?v=1VqHXVtFH_0

    Los ciclistas subían y bajaban. No había más de cinco coches abajo pero la mar no estaba agitada y eso permitía que hubiera algún bañista. Aunque Taimades nunca se habría bañado allí, tan cerca de unas rocas y con lo cambiante que puede ser la mar, sobre todo con ese viento falso de norte soplando y que puede cambiar a su gusto.

    Tres sorbos de agua y las cuestas del escalón, una y dos. Un jovencito que bajaba con otros sacando unos perros le advirtió reiteradas veces que la rueda trasera estaba floja. Era cierto, Taimades ya lo comprobó antes de salir y lo juzgó adecuado y que hincharla correspondería para la siguiente vez. Pero por experiencia sabía que debía ir así. Desde que volvió a coger la bici hacía un año, no había tenido reventones ni pinchazos. Un poco de potencia sacrificada por la eficacia y fiabilidad. Así que Taimades le ignoró y se centró en su ataque de la curva complicada, muy pegadito por dentro. (sonidos guturales: "¡aooo..., aooo..., aooo...!") Algunas bocanadas de aire en la curva de la esparraguera y el ascenso por la penúltima rampa con el norte de cara. Todavía Taimades atacó en la última rampa, acabando arriba exhausto.

    Era un buen síntoma que ya no le adelantasen en la subida. Terminó a toda velocidad sobre las cuestas del 16%, muy cansado.

                                                    
                                   Coll du Cementerie: https://www.youtube.com/watch?v=w49un5INdxE

    Taimades descendió suavemente por las cuestas. Todo estaba muy tranquilo. La visión de la Mujer Dormida no era del todo nítida, como sucede cuando el poniente es puro. Los cauces de los afluentes del río, secos, hoy había un control de carreteras antes de llegar a la acacia-aromo, bajo la cual volvía a haber de nuevo personal aunque menos animado porque la banda de "los coletas" ya se había retirado.

    Taimades podía dejarse guiar por el trono de coral blanco en su ascenso por la cuesta del 12%. Don Burro estaba pegado a un muro mirando de reojo a la carretera. Taimades resistió lo que le quedaba de ascenso intentando retirar el sudor de sus ojos. Las rachas cálidas podían ser las responsables.

    La Montaña recordaba a Taimades que no debía hacer caso a los consejos de los demás, porque ellos no saben del trono de coral blanco.

                                                         
    Y Taimades ya podía descansar... ... ... Y tener..., sueeeeeeeeños............




    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 5,504
                                                             

    Taimades no era como el resto de escritores de su época... Sus colegas, hubieran preferido escribir hablando sobre la ponzoña y miserias de la vida vigil, donde incluso los niños son ya capaces de convertirse en corruptores... O bien hubieran escrito sobre asuntos amorosos o religiosos, empozoñando la verdad con mentiras, intereses políticos y adaptaciones cinematográficas...

    Taimades sin embargo escribía sobre el trono de coral blanco. Por eso era considerado como un escritor de terror, ya que ese es el efecto que producían sus escritos en sus contemporáneos. Una sonrisa, un Tirano, y toda la vanidad y ponzoñas desaparecían dejando la verdad al desnudo. Las palabras de Taimades eran fuertes y atávicas, poderosas e imperecederas. Y nadie era capaz de rebatirlas. Tan solo causaba pavor.

    Taimades no viajaba a lugares lejanos, ya que sus viajes eran mucho más profundos y trascendentes. Pero en ocasiones gustaba de buscar el "google earth preview" y poner el modo "earth"... Taimades podía de esa manera viajar a cualquier parte. Solo tenía que seguir los ríos, las costas, las montañas, y era capaz de captar toda la belleza, toda la hermosura, y más tarde, en sueños, disfrutar de sus mares y desiertos, y contemplar el trono de coral blanco.

                                                                      

    En una ocasión siguió los afluentes serpenteantes del río Amazonas, intentando buscar los lugares más salvajes, huyendo de los roturados, hasta encontrar refugio en las cordilleras andinas para después ascender a los cielos en dirección al trono de coral blanco. En otra ocasión atravesó las fronteras europeas y se adentró en los bosques rusos, sus llanuras y sus hermosos ríos celestes que desembocan en las preciosas y blancas llanuras septentrionales que dan al mar, y disfrutó de sus vientos frescos que barren las olas levantando helada espuma hacia el trono de coral blanco...

                                                             

    En otra ocasión se quedó más cerca y se adentró por la costa através del río Kert por la llanura rifeña, practicamente desértica, adivinando por donde seguía el río bajo la tierra, dejando guiarse por los árboles y el rastro de pueblos y sembrados ya desaparecidos. Y se extendió hacia el desierto del Sáhara siguiendo remotos tiempos pasados donde todo era un vergel que se unía con el lejano Egipto, donde todavía persisten sus pirámides como montañas, reflejando la luz hacia el trono de coral blanco. Y en otra ocasión más ascendió por Sierra Morena hasta llegar a los bosques septentrionales extremeños que hacen frontera con Castilla, con sus elevados y finos árboles. Y ascendió todavía más hasta llegar a los bosques que hacen frontera entre Galicia y León, los pocos que a diferencia del resto de los gallegos que bajan junto a las rías, no están todavía roturados en cuadrículas donde todavía están en proceso de crecimiento. Y siguió hacia las montañas arboladas de Asturias, y las costas cántabras azotadas por el viento, y sus doradas playas. Y al llegar a las del País Vasco que forman bancos de arena y distintas lineas de playa, unas más alejadas de otras del azote atlántico, se adentró por sus cortos y caudalosos ríos. Encontró numerosos núcleos industriales y comerciales, pero siguió por las carreteras hacia los montes siguiendo los cortos y caudalosos ríos, por laderas arboladas que acaban en crestas, y en lo alto de esas vaguadas, encajados los caseríos, medio envueltos en la masa boscosa... Y desde ahí decidió bajar de nuevo a la costa pero en vez de siguiendo al río o a las carreteras, por la montaña y sus crestas arboladas y salvajes. Y de nuevo en la costa, ahora en la parte más rocosa, expuesta y espumosa, encontró unas islas, ligeramente separadas, verdes pero muy barridas por el viento y la espuma, y Taimades creyó que podía sentir y escuchar el modo en que el viento barría esas rocas y esas superficies verdes.

                                                               

    Y como si fuera el Tirano el que le estuviera hablando, Taimades cayó en un profundo sueño, y desde aquel lugar contempló de nuevo el trono de coral blanco. Y los sueños de Taimades fueron profundos, salvajes y atávicos, y de haberlos escrito hubiera provocado el pánico de sus contemporáneos.

    Y el siestorro de Taimades no tuvo comparación posible...

                                                                




    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 5,504
    Los siestorros y los baños de Taimades eran morrocotudos.

                                     

    En la playa barrida por el viento ya ni estaban presentes las cañas de los pescadores. Tan solo las manadas de gaviotas a las que Taimades levantó el vuelo. Encontró la fina carcasa de la parte superior del cráneo de un pájaro, que además tiene una pronunciada cresta en lo alto.

                                             

    Pero esa tarde Taimades había soñado con un bizcocho que llevaba tiempo olvidado. La siesta de Taimades también fue larga y morrocotuda, girándose una y otra vez hasta conseguir llegar al lugar, donde se encuentran los sueeeños...

                                                                

    Taimades se encontraba en la tienda de enmarcación de cuadros en su sueño. Y andaba preocupado por la salud de sus padres. Tras aboradar el tema del tabaquismo del padre, Taimades censuró a su madre por obesidad, culpando de ello a sus dolores reumáticos y artríticos... Había recibido un encargo de punto de cruz, una manualidad que gusta a las mujeres y que había que estirar en un tablero y después enmarcar. En la vida vigil le prometieron traer ese encargo, pero no habían venido y ya no había tiempo.

                                                         

    Sin embargo Taimades lo estaba llevando a cabo en sueños. Aunque tenía una distracción debido a un problema que sus padres tenían en la calle relacionado con el aparcamiento de su coche. Ésto trastornó de tal forma a Taimades, ya que sus padres hablaban del problema dando por entendido que él sabía de lo que se trataba sin ser en realidad así, que dió el trabajo por finalizado creyendo en falso que ya lo había acabado.

                                                                                               

    Cuando el cliente volvió a por su trabajo enmarcado de punto de cruz, Taimades le dijo que enseguida se lo entregaba. Pero el cliente entró como un niño presuroso al interior de la tienda a recoger su encargo, muy entusiasmado. Preguntó que qué era eso y Taimades arregló el asunto diciendo que esperase un poquito, que le faltaban unos toques de nada y que serían unos diez minutos. El hombre estaba impaciente.

                                                                      

    Sin embargo, conforme Taimades iba acabando su encargo, la enmarcación se fue hinchando y transformando en un bizcocho. Tomó mucho volumen y volvió esponjoso, de modo que cuando Taimades se lo entregó al cliente que decía que ya tenía tanta hambre que no podía soportarlo, llevaba agarrado el bizcocho con las dos manos porque amenazaba con partirse. Por suerte el cliente se conformó ante un apurado Taimades.

                                                                        

    Que cuando despertó tenía ganas lógicas de comer el bizcocho con el que había soñado. Y recordó un bizcocho que tenía olvidado hacía mucho tiempo, que era igual que el de su sueño. El bizcocho se lo había hecho su amiga la cabrita al final del verano en que la conoció a ella y a su amiga. La cabrita había bromeado con que sabía hacer el bizcocho, pero Taimades se reía y no se lo creyó. Finalmente resultó ser cierto, si bien creyó que el bizcocho en realidad lo haría su madre. Sin embargo Taimades con el paso de los años habló con la cabrita y le preguntó sobre el bizcocho que efectivamente hizo ella, aunque le pareció muy sencillo. Sin embargo a Taimades le había gustado, parecía un pan grande y no estaba muy dulce, de manera que le encantaba. La cabrita le dió las gracias pero Taimades no las aceptó porque decía que no era un cumplido, que en realidad le había gustado y que estaba harto de sus nuevos formalismos adultos y ficticios.

                                                                

    A la cabrita le pareció que Taimades era un grosero, y éste empezó a escribir sus "groserías". A Taimades le disgustaba que al desaparecer ella tampoco hubiera vuelto su amiga, ya que se trataba de esa persona. Con ese disgusto, Taimades había olvidado la cuestión secundaria. Jamás volvió a probar el bizcocho. Y Taimades soñaba todavía con el bizcocho, y deseaba todavía comer bizcocho. Y mientras no tuviera de nuevo su bizcocho, Taimades seguiría hambriento en sus sueños. Porque Taimades estaba hambriento...

                                         




    JoseUser12 @ es 1

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