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RANDOM UNIVERSE

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  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) ES1 Publicaciones: 10,302

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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

    SkyWolf @ es 1

  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,857
    Día 587: vagabundeos 0: espejismos y locuras

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    La mañana es despejada y sin VIENTO. Entran unas protuberancias sospechosas sobre la superficie  en calma, quizá producidas por las estelas de los barcos. Sin embargo, parecen repetirse. Si bien, solo rompen en la orilla. El cocodrilo divisa hacia el dique de Nasser Lives como si quisiera producirse la ola Taimadis, pero tampoco llega. Y deslumbrado por EL TRONO DE CORAL BLANCO, cree ver lo que son espumas orilleras muy lejanas, en la playa de la Hípica.

    El cocodrilo avanza por la orilla. Se detiene junto al dique. Confirma lo de la protuberancia a este lado. Al otro, también los hay pero más irregulares y sin espuma que valga. Lo de las orilleras lejanas parece eso, un espejismo. Pero el cocodrilo se coloca el invento, calienta, y sigue por la orilla hacia esas lejanas. Se introduce en la vaguada del cocodrilo. Pero no hay nada de nada.

    Desde allí sale remando hasta girar el dique. Al hacerlo, nota que  hay unas ondulaciones entrantes. Las sigue hacia la orilla. Siguen perteneciendo a la "pseudotaimadis". El problema viene dado porque la poza en la orilla tras el supuesto banco de arena, era demasiado grande. De hecho y tras los días de olas, apenas queda nada de ese banco. Es precisamente ahí donde quisiera levantarse esa protuberancia que se difumina al poco para tan solo romper en la orilla. Con todo, el cocodrilo se afana. Nota como en su remada hay un punto de más aceleración y se alza. Sobre la tabla hundida, se alza y después la lanza hacia arriba como si fuera una maniobra evasiva.

    El cocodrilo repite estás paripés unas cuantas veces. Y vuelve hacia la altura de las duchas de las series retaimadas intentándolo con otras olas similares que le tientan mientras avanza paralelo a la orilla sobre el final del banco de arena. El cocodrilo interpreta exactamente la misma operación anterior. Quizá a la tarde, se convierta en algo surfeable, pero de momento, nada.




    JoseUser12 @ es 1
  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) ES1 Publicaciones: 10,302
    editado 20.02.2021

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    pd
    200 Av Marias y 500 PN...


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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

    SkyWolf @ es 1

  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,857
    Día 588: vaguada de los surfistas: a la espera de olas

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    El leve de son de Mar parecía incrementarse, en una mañana congestinada de nieblas que no querían levantarse por ausencia casi total de VIENTO, quizá norte. Era desesperante, y por más que el cocodrilo esperaba, las ondulaciones seguían sin producir nada surfeable. Los pescadores de la caña intuyeron el lugar por donde el cocodrilo efectuaría su cuádruple serie retaimada con buceos, y por eso no estaban por ahí.

    El codo interno derecho no acaba de reponerse, y el mes de los horrores ya está llegando. Ten paciencia cocodrilo, y sobrevive probablemente a varios días seguidos sin un solo sufista en el agua con olas rompiendo como bombas. Por suerte, ya falta menos para quitarse el neoprenus.


    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,857
    Día 589: Cocodrilos 4, MAGONCETE 5: el tubo del surfista de la bajada de humos

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    La mañana es nublada y de aguas embravecidas, al fin. Además es domingo y logicamente, aprovechan los surfistas. El cocodrilo dispone de todo tipo de olas, puede hacer lo que quiera, teniendo en cuenta su nivel malus, mucha fuerza y equilibrio y muy poca agilidad, muy lento.

    Entra desplazándose un poco hasta encontrar las aguas más someras de Cocodrilos, empleando la ley del mínimo esfuerzo. Hay un grupo de surfistas en la zona donde las olas rompen mortalmente, la zona del tubo por desplome del Slater del aullido. Debiera bajar todavía un poco el oleaje para que encontrasen lo que buscan, la ola es rapidísima y coincide con bajíos arenosos. El cocodrilo sigue hacia la zona del gran Taimadus, donde destacan unos pocos surfistas que además no han salido muy hacia afuera. Hay un melenas que el cocodrilo no había visto nunca. Y Rebeca, que parecía sonriente y contenta, viendo la facilidad de movimientos y capacidad de localización del cocodrilo de la ola.

    Otra cosa era conseguir que esta gigantona rompiese lo justo para recibir el empujón, ya que los surfistas que están en la zona mortal realmente están intentándolo con olas de segunda rompiente. El cocodrilo detecta el supuesto pico. Rebeca anda algo conservadora, caída a su izquierda. El melenas está algo retrasado pero bastante bien si prefiere pillar olas más traseras. Que es lo que realmente el cocodrilo va a conseguir. Su estrategia consiste en dejar al melenas bien atrás, así si llega la ola gigante, le dará tiempo a dejarlo por la izquierda o por la derecha. Otra posibilidad es que el melenas pille la primera ola de la serie y se aleje. Entonces el cocodrilo rema detrás suya intentando que le intercepte la segunda o tercera ola de la serie. Cosa que sucede. El cocodrilo realiza el taimado y consigue que la espuma no le engulla, recupera hacia adelante y le cuesta alzarse debido a que la ola es muy rápida y no logra del todo escapar de la espuma. Pero al final se alza. Tan solo ha sido un 4. Rebeca sigue pareciendo contenta. Sobre todo cuando el cocodrilo acierta en retirarse con prontitud hacia un lado buscando la proximidad del dique de Nasser Lives.

    Precisamente otro surfista pasa por delante suya, aprovechando el ascensor. En cuanto el cocodrilo lo alcanza, apenas tiene que remar, en un periquete sale hasta la altura anterior. Pero ya no hay la misma suerte y el Taimadus se resiste, quizá en tendencia a reducir el oleaje. El cocodrilo acaba por dar la vuelta al dique.

    Allí intenta surfear la ola de la punta, pegado a las rocas. Pero no están tan fuerte como para eso. De manera que el cocodrilo va cayendo en diagonal siguiendo a la ola hasta la mismísima vaguada del cocodrilo. En este periplo, va encontrándose con surfistas menos avezados que buscan una ola más sencilla. Tacticamente el cocodrilo está haciendo todo lo correcto. Pero su falta de agilidad unido a la pérdida progresiva de fuerza, le quita todavía más velocidad. Las olas son grandes y el cocodrilo cae desde lo alto recibiendo varios wipeouts. En uno de ellos, corta la trayectoria de izquierda de otro melenas, que de todas maneras venía todavía alzándose. El cocodrilo se aleja todavía más. Aquí consigue al menos un 5. La lección es siempre la de haber comenzado por donde acabas terminando. Pero si haces eso, te cuesta evolucionar en otros aspectos. El cocodrilo se hace mucha autocrítica pero con el tiempo reconoce no haberse equivocado en nada, no podía hacer otra cosa. Está hecho papilla y sale surfeando una ola menor que le conduce hacia la orilla. La Cocodrilo 2 también necesita algo de pegado en la parte del espejo de popa, que ha sufrido de lo lindo.

    De vuelta por la orilla, el cocodrilo tras cruzar la altura del dique, vuelve a ver a los surfistas avezados de la zona de la ola por desplome del Slater del aullido. Que precisamente acaba de entrar en el agua a la carrera y con sonrisa infantil. Mientras la que debía estar al otro lado del dique, es Hadiya. Hay unas mujeres con un perro mirando preocupadas desde la orilla. Aunque el oleaje ha bajado un pelín, sigue siendo una zona de wipeouts mortales. Y precisamente el cocodrilo ve varios de ellos. Si las tablas también resisten eso, es por ser nuevas. Entonces, el surfista de la bajada de humos, con una pequeña tabla roja, tiene su momento mágico. Taimades ya había planteado de encarar ese tubo tan rápido de derecha, de izquierda atravesando el pico.

    El surfista de la bajada de humos tiene suerte en primer lugar con la velocidad de la ola y haberla pillado en el momento justo, antes de que arquee. Ha girado a la izquierda muy rápido, el cocodrilo solo podría hacer eso en bodyboarder. Entonces la ola arquea y queda justo debajo del pico. La ola es tan rápida, que en vez de salir por el otro lado, el pico se le desploma encima. Ya le pasó al Slater del aullido. Solo dura un segundo. Pero tuvo la peculiaridad de que atravesó la ola sin caerse, lo hizo realmente cuando salió por arriba, cayendo aturdido. Entonces empezó a aullar tras su gesta, y fue a contárselo al recien llegado Slater del aullido, ya que nadie más le había visto. Cualquier error en esta zona y puede ser fatal. El cocodrilo acepta las vicisitudes de su nivel y no cae en la tentación, salvándose así mismo y a la tabla, listos para proseguir mañana.

    Ahora arranca a llover con fuerza... Menuda siesta....................................................


    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,857
    Día 590: vaguada de los padres del cocodrilo 5: fans ancianos

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    La mañana es nublada, de VIENTO de poniente consistente. Los surfistas se van a sus trabajos, aparentemente con sus olas. Tienen suerte en los domingos, ultimamente. El cocodrilo como surfista lento y malus no puede abandonarse a descansos para aumentar velocidad a cambio de ganar fuerza. Si no se castiga no mejorará esa agilidad, y no realiza ningún tipo de trabajo donde requiera de esfuerzos y forma física, teniendo además el handicap de haber comenzado tarde con el surf. Debe perseverar. Y aunque la Mar esté completamente lisa, si de camino a la orilla ve de reojo la mínima estelita orillera en la vaguada de los padres del cocodrilo, identificando lo que cree que es el pico de la estatua de la mujer manca de Arrouf, no hay dudas. Una ola diminuta, lenta pero que incita a espabilar para poder surfearla, es lo que requiere el cocodrilo.

    No son locuras, si espera un poco surge una miniserie de tres de tarde en tarde y con suerte es surfeable. El cocodrilo aguarda en la pocita. Pero una primera ola le avisa de que debe salir hasta el banco de arena, con paciencia va a surfear. La ola que le viene por la izquierda no le sirve, es la que le viene por la derecha. Además, hay dos o tres olas con suerte que vienen algo más fuerte, y estando taimado el cocodrilo puede correr hacia afuera, a por ella. Unas 5 olas surfeadas más los intentos fallidos por falta de empujones al principio. Del 2 al 3. Y saliendo a por ella, un 5 muy divertido. Un anciano rutilante se sienta detrás de las casetas de los aseos para no perderse lo que hace el cocodrilo. Pero no repetirá con resultados tan buenos, tan solo con lo que permita la ola, un 4 como mucho.

    No había agua en las duchas.




    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,857
    Día 591: vaguada de los padres del cocodrilo 5: papilla

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    La mañana es despejada y sin VIENTO. Y los restos de las movidas de anteriores días y otras reboliscas, dan bastante potencia a las olas, todas las vaguadas están activas. No necesariamente las olas de Cocodrilos son las más codiciadas, pues el pico más alto y parece que lentorro, sita en la vaguada de los padres del cocodrilo. Que ya lleva cavilando tiempo sobre estas cuestiones. La ola de calidad te la levantan esas rocas, la lenta que necesita. Otra cosa es la velocidad y capacidad de giro para que no te pille la espuma. Pero la ola es fantástica y el cocodrilo es optimista. Se ha olvidado de lo del codo interno derecho y la molestia nueva en el arranque del brazo izquierdo en la espalda alta, que debe tratarse de una licantaimadización.

    El principal motivo de que los surfistas no merodeen esta zona es que está salpicada de rocas, es el pipeline rifeño. Pero el cocodrilo, a pesar de sus wipeouts, ya tiene control sobre los mismos. Pero siempre hay un riesgo sobre el surfista y sobre la tabla. En todo caso, es raro que en zonas de bajío arenoso, haya rocas. Precisamente el pico, se genera en zona de fondo de rocas. Desde aquí parte una derecha que cae hacia el pico de Arrouf, y una izquierda que cae hacia la zona de la ola del lisántropo. Lo mejor surfeado por el cocodrilo fue la primera ola, el resto fue producto de la crisis física que atraviesa, pero no tiene más remedio que pasar así sus primeros cinco o seis años surferos como consecuencia de no haberlos pasado el resto de su vida.

    El cocodrilo baja el pico, logicamente más veloz en la práctica que lo que se ve desde la orilla, en bodyboarder de izquierda aprovechando su todavía agilidad, y se sube en la tabla obteniendo un 5, no pudiendo obtener más al ser engullido por la espuma, que tampoco permitía salir impulsado hacia adelante acto seguido. Todo lo demás fueron luchas fatales contra la espuma, con alzamientos siendo ya alcanzado por la misma, anticipaciones en las que no acababa de caer por delante, y similares. La inclinación de la ola era más potente que lo esperado y si no tubeaba era por el vicio que tenía en espumear. Al menos la valentía del cocodrilo sobre las rocas, y sus peleas que como mucho acabaron en otros cincos y puede que en algún 6, pero con resultados muy feos, llamaron la atención de un par de jovencitos que pasaron un rato viendo las evoluciones del cocodrilo, que logicamente no mejoraban.

    Finalmente, hizo un recorrido paralelo a las rompientes desde esta vaguada hasta la zona de las duchas de salida, donde ya estaba activa la ola de Cocodrilos. Que no estaba nada mal, pero era algo potente para un cocodrilo ya muy quemado y alcanzado por las espumas, con las que peleó hasta el final. Queda hecho papilla, con contractura en los hombros... Al menos la Cocodrilo 2 sale indemne y el cocodrilo supo caer bien para evitar chocar con las rocas. La Cocodrilo 4 sigue evolucionando, no va mal.




    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,857
    Día 592: Gran Taimadus 4: recibiendo espuma por detrás

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    La mañana es nublada y fría, de VIENTO de levante todavía entrante, capaz de incrementar el oleaje pero no de hacerlo de demasiada calidad, olas algo gruesas. Hay varias opciones. Junto al dique de Nasser Lives hay dos surfistas que en sus salidas, son engullidos por las espumas por detrás. Por muy habilidosos que sean, sus segundajes no acaban siendo mucho mayores que los del cocodrilo. Las olas en la vaguada de los padres del cocodrilo, con paciencia, pueden dar lugar a alguna ola que con una buena salida y algo de suerte... Son las mejores olas, pero ya se sabe que con fondo de rocas, desnudadas por la marejada. Y las franjas de olas de Cocodrilos, que son grandes y poderosas. Pueden hacer mucho daño, pero si el cocodrilo busca la zona de aguas más someras donde mueren las derechas y las izquierdas, pudiera probar a surfear las olas más someras. Calienta, entra en el agua, y mientras lo hace, contempla como rompe hacia la punta del dique, el gran Taimadus.

    Las olas de la Hípica también se veían romper, con MAGON a la cabeza. Pero las espumas eran brutales. El cocodrilo piensa usar este lugar como entrada y dirigirse hacia el gran Taimadus. La ola quizá fofeé por muy grande que sea, y la espuma le puede impulsar hacia adelante en un feroz bodyboarder con un final de alzamiento. Los dos surfistas, mucho más retrasados y en segunda línea de combate, eran el surfista tranquilo que se saludó con el cocodrilo en un momento dado, y el surfista de la bajada de humos con su misma tabla roja con la que hizo la gesta de meterse debajo del pico, tubeando, y atravesar la ola que se le cerró emergiendo todavía alzado.

    Taimades, que ha visto a la ola y sabe que tarda, ve indicios de que está en lo cierto, pero debe esperar demasiado. Con los minutos, acaba retrasándose para surfear algo, merodeando ya las zonas próximas a los otros surfistas. Allí consigue un par de tirones y alzamientos finales. El cocodrilo se refugia rapidamente en la proximidad de las rocas, donde a pesar de lo revuelto que está, hay un ascensor que conoce y le catapulta de inmediato a arriba del todo. Ello parece dar confianza a los otros surfistas, que ya ven al cocodrilo mucho más taimado (pobres surfistas). El surfista de la bajada de humos, es capaz de agachar tanto el culo, como él decía, de acabar casi sentado. Seguro que es una postura que entrena. Lo que intenta es salir de derecha huyendo de la espuma. No es gran cosa, pero como salgas de izquierda, la espuma te da por detrás inmediatamente. El cocodrilo reconoce que es un surfista malus practicamente incapaz de girar de derecha. Su mejor estrategia es la de volver a salir hacia afuera esperando tener suerte. Recibirá el impulso de las primeras espumas del gran Taimadus, y con ese impulso se alzará y así llegará a esa segunda línea de combate.

    Para colmo, está en lo cierto, esa ola acaba rompiendo y esa espuma inicial hace de motor. La ola es muy alta y el cocodrilo sostiene un feroz combate con la espuma, mientras intenta calibrar pasar por un pasillo entre la boya, que queda a su derecha, y el surfista de la bajada de humos que va a quedar por su izquierda. No importa que el cocodrilo esté cortando su salida de derecha cuando llegue esa ola. La ha conquistado él, y aunque avance en bodyboarder, es suya. Llegada la altura de alzamiento y con las miradas puestas en él, al cocodrilo le toca esforzarse olvidándose de sus lesioncillas de licantaimadizaciones. La pelea con la espuma prosigue a pesar de todo. El cocodrilo, que ya había sobrevivido inicialmente a esta ola haciendo el taimado, y recuperando después la posición, agarra a la Cocodrilo 2 por los cantos y sin ningún miramiento, no piensa caerse y tiene empuje de sobra. Cuatro segundos tras los cuales la tabla sale impulsada por los aires y ambos son engullidos por la espuma.

    El cocodrilo reentra con facilidad por el ascensor y pretende repetir su acción si es posible, aprovechando las peculiaridades de su tabla, que es la que le permite hacer estas cosas. Pero la ola tarda en llegar y se le hace muy tarde. Se aleja remando hacia el mismo lugar por donde entró. Allí pretende surfear una postrera ola de salida. No iba mal, pero ya estaba muy cerca del fondo cuando se alzó tras otro bodyboarder.

    Como nivel malus no está mal, pero las olas de mayor calidad en función de su nivel, siguen estando en la vaguada de los padres del cocodrilo. Al que le quedan años de licantaimadizaciones. Mientras, la Cocodrilo 4 evoluciona lentamente, como él, en la búsqueda de lo que más necesita. Más punta y más giro. Aunque todo se parezca cada vez más a la original Olaian 6, nadie quita ya la sabiduría aprendida al cocodrilo, junto a otros muchos trucos. Todavía tiene que testar a esa cola de pez y otras tantas cosas.




    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,857
    Día 593: MAGON 5 - Cocodrilos 0 : el desaparecido >:)>:)>:)

    Surfing monster crocodile shuts Australian beach - Mirror Online


    La situación surfísitca es parecida. Quizá en bajada, pero solo quizá porque vienen algunas olas fuertes. Los dos surfistas vuelven a estar en las inmediaciones del dique de Nasser Lives. Donde hay un hombre fumando en las rocas, que efectivamente, señala hacia las olas de la Hípica hacia donde se encamina el cocodrilo. Ha visto que las espumazas de MAGON tardan un poco en dehacerse en grandes espumas, hay que intentar caer desde arriba.

    El cocodrilo utiliza el ascensor, entrando cerca de las rocas. Tiene que saludar al de las rocas, que le ha dicho algo. En un periquete, el cocodrilo ya va en busca de la zona de las boyas más juntas, en la vaguada del cocodrilo. La ola es muy buena y media los 2 metros. El cocodrilo todavía no lo sabe, pero su padre comenta que ha visto en las noticias que un hombre se ha caído ayer desde este dique y que le están buscando. Es cierto, desde ayer, el buque de salvamento no para de dar sospechosas pasadas. Suerte que el cocodrilo es ajeno al tema. Seguramente el hombre del dique fumando es su amigo :'(

    El cocodrilo llega a su vaguada y no tarda en interpretar que debe ponerse justo por detrás de una de las boyas, donde va a romper la ola y donde está seguro por no entrar nunca en trayectoria... Un primer bodyboarder que le salió sin querer, ya que la ola le enganchó. Un segundo intencionado con alzamiento final, 3 segundos. Maniobra evasiva lanzando la tabla para evitar males mayores, wipeout. La mejor ola es una en que el cocodrilo desgraciadamente se queda a un pelín de caer por delante, pero no lo acaba por conseguir. Cabalgó una ola de más de 2 metros pero sin caer desde arriba, una lástima, duró 5 segundos...

    Tras olas menos afortunadas debido al bajón físico, el cocodrilo ve llegar a una ola gigante, oscura y muy empinada, que no deja de amenazar con romper en su avance. El cocodrilo rema y rema usando también sus pezuñas, hacia afuera, dejando bastante atrás a la boya. No se equivoca, 3 metros o más. El cocodrilo no puede evitar hacer lo que pueda con el dios, desconociendo que ya se ha cobrado una víctima. Le hace el taimado y el cocodrilo acierta, cayendo por una pendiente que pronto se vuelve un infierno espumoso con un empuje brutal. En la pelea, el cocodrilo pierde la horizontalidad y algo de empuje que podía haberle sacado por delante. Pero el empuje es tan atroz que le da tiempo a enderezar y hacerlo, alzándose durante 3 segundos finales. En realidad, esta ola es mucho más meritoria que la la de 5.

    Un grupo de unos 8 individuos entró por el dique, pero no parecían ser pescadores de la caña. Sin embargo, el cocodrilo todavía no sabía nada, mejor. Tras esta ola y a pesar de que reentró en todas las olas sin dificultad, el cocodrilo pone rumbo a la orilla, de sobra castigado. Tiene el tiempo justo para dar la vuelta por la orilla al dique y usar el ascensor por el otro lado para cambiar de ola y de vaguada. Allí tan solo permanece el surfista tranquilo, con una tabla roja tipo fish que le viene muy bien. El cocodrilo acabaría dejándose empujar por dos olas. Pero la espuma rapidamente le engulló sin poder hacer nada. Ambos surfistas se fueron a la vez, y allí quedó el buque de salvamento y los individuos desesperados desde el dique.

    Como hay una corriente de ascensor, que ya desde niño el cocodrilo conocía en el dique sur, el naúfrago ha debido salir hacia afuera y si se ha puesto nervioso y se ha ahogado. Mes de los horrores...

    Hay video y todo...


    Efectivamente, está prohibido pescar y estar dentro del dique. Una lástima. El cuerpo que buscan está más hacia afuera, aparecerá hacia alguna orilla. El dios local................




    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,857
    Día 594: MAGON 5: el bodyboarder interminable >:)>:)>:)>:)

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    La mañana es nublada y EL VIENTo de levante no ha parado de aumentar. Las olas sobremontan el dique del Puerto moruno. Tan solo hay en principio, un windsurfista en el agua en la zona de la Hípica. El cocodrilo se planteaba si entrar por San Lorenzo. Pero conforme llega a la zona por donde otras veces ha entrado por Cocodrilos, encuentra un periodo de calma que coincide en intervalos donde aprieta mucho El VIENTO. El problema es la cantidad de oleaje que encontraría tras superar la primera rompiente, la proximidad al dique horizontal semihundido, y las olas del gran Taimadus que rompen incluso antes de la altura de lo que es el dique de Nasser Lives.

    El cocodrilo debe intentarlo. Estira y con la Cocodrilo 2 bajo el brazo, entra realizando el mínimo esfuerzo, parándose cuando vienen olas, pero no deteniéndose cuando cae en hoyos de la arena. La corriente le empuja hacia un lateral y hacia la orilla. Pero el cocodrilo decide no luchar demasiado, conforme el agua ya le va cubriendo y ya solo sostiene a la tabla por la correa. Esta corriente le acaba por llevar a un ascensor de salida, superando la primera barrera de olas. Ahora el cocodrilo anda en un hervidero de olas y tiene que remar en diagonal hacia el exterior, porque si lo hiciera de frente, se encontraría con los Cocodrilos del dique. Confunde una boya que toma de referencia, con la de las series retaimadas. No cocodrilo, se trata de la que  casi coincide con la altura del primero de los Cocodrilos de ese dique, debes seguir alejándote. Lo que ocurre es que al mismo tiempo, llegan enormes olas que quieren romper. El cocodrilo debe escapar hacia altas Mares, la altura por donde se ve al windsurfista. Rema dejando a un lado al dique horizontal. Debido al enorme sube y baja, el cocodrilo ve lo realmente grande que es este dique y la cantidad de Cocodrilos que tiene realmente hacia afuera, respecto al Cocodrilo que habitualmente ve en mareas bajas. Hasta ahora no ha dejado de remar, no puede relajarse.

    Llegan momentos difíciles cuando las olas grandes rompen sobre el cocodrilo provocando wipeouts. Demasiado grandes para el cocopatus. Además, si viene una serie, la espumaza tira del invento y el cocodrilo espera que no se rompa, sobre todo porque duda en si salvaría a la tabla, y sería un desastre. Afortunadamente eso no pasa, y el cocodrilo logra salir lo suficiente a altas Mares como para sentarse en la tabla por primera vez. Ahora, entre descansos de sentada y avances, debe alcanzar la altura de las boyas de las redes, que le alejarán con seguridad del dique de Nasser Lives. El windsurfista se fue y será sustituido por un grupo de gaviotas grises inmaduras, novatas, que dudan si el cocodrilo es un verdadero depredador.

    Solo antes las gigantonas, que más que por la altura impresionan por el tamaño, el cocodrilo va introduciéndose en la Hípica. Seguramente está siendo vigilado desde la torreta de la benemérita en el dique sur. El cocodrilo detecta una autopista de espuma. Coincide con la vaguada del cocodrilo, hacia la costa. Está por fuera de las corcheras de las redes, como si estuviera navegando. Con más verguenza que miedo, de momento, el cocodrilo se gira hacia las montañas que se le aproximan. De tarde en tarde se empinan más, amenazando con crestas espumosas. Son fofas pero gigantes, pudiendo superar los 4 metros. El cocodrilo vio avanzar hacia él una izquierda, pero parecía una deformación dado su tamaño, que parecía para gigantes. Sobremontó esa espuma antes de que le pillara. Y retrocedió hasta colocarse justo entre dos de las boyas de las corcheras, a la espera de lo inevitable. Que sea lo que MAGON quiera...

    La ola era muy grande y negra y avanzaba detrás de otra verde que le hacía de pantalla, igualmente grande, que ocultó afortunadamente esa visión al cocodrilo. La ola rompió más hacia afuera, debía ser enorme, de más de 4 metros. El cocodrilo solo recuerda ver de refilón su espuma blanca, se giró hacia adelante, la ola de pantalla pasó, y el dios ya rompiendo y barriendo todo a su paso, encimó al cocodrilo. Que lejos de surfear unas 6 olas como en otras ocasiones, va hacerlo tan solo en dos.

    Llega un bodyboarder interminable que va a llevar al cocodrilo hasta la altura de las boyas que delimitarían la zona de baño. La ola debía ser una gigante espumosa, pero tan gigante que dejaba una parte por delante con una pendiente surfeable. El dios golpea e impulsa el espejo de popa de la Cocodrilo 2 en reiteradas ocasiones, tentándole con la fatal idea de alzarse. Como lo haga, al siguiente empentón, le engulle. Es un juego mortal en que el cocodrilo, consciente de la masa que tiene por detrás, se amilana sobradamente. Por contra, es tanto el tiempo que el cocodrilo estuvo en ese bodyboarder, que le dio tiempo a pensar en lo absurdo que sería contar el tiempo. Puede que fuera más medio minuto. Cuando el cocodrilo siente que la masa que tiene por detrás ya está más deshecha, se alza. La espuma le alcanza y un segundo más tarde está en el agua y sin consecuencias. Tiene una boya a su lado. Pero el cocodrilo ha perdido toda referencia espacial, no sabe ni dónde está. Tiene que mirar mucho a su alrededor entre la superficie blanca, para asumir que está ahí.

    Todavía le queda una buena ola surfeable. Es pan comido en comparación con el gigante anterior. Aquí es donde consigue el 5. El cocodrilo no sabe qué habría sucedido si se hubiera alzado con la ola de antes. Quizá algún día lo descubra. La Cocodrilo 2 se ha comportado perfectamente, el cocodrilo está muy contento. Abatido, se deja empujar hasta la orilla. Se encuentra en un estado de shock en el que tras haber realizado un recorrido tan largo y a tanta velocidad, nada le parece ya lo mismo.

    Hay un fotógrafo sobre el dique haciéndole fotos. Pero no está por él, sino por el surfista de la bajada de humos, que envalentonado, se dispone a meterse. Aunque logicamente, el cocodrilo ha robado momentaneamente algo de protagonismo. Hay dos surfistas vestidos y abrigados desde el paseo, que acompañaron al de la bajada de humos, que realizó calentamientos en la arena. Una era Hadiya, y el otro bajo la capucha, aunque debiera ser el Slater del aullido, parecía por su mirada felina y su sonrisa contenida, Fran. Ninguno de ellos hizo el menor gesto hacia el cocodrilo, que afectado todavía por lo vivido anteriormente, tampoco fue capaz de esbozar un simple saludo.

    Mientras volvía a la base, el cocodrilo comprobó que el surfista de la bajada de humos usó las rocas del dique para avanzar sobre ellas, y tirarse en algún momento desde allí, supuestamente hacia el lado de la Hípica.

    Ahora toca revisar más detenidamente a la Cocodrilo 2, que se ha portado de maravilla.




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    Día 595: MAGON 4: ascensor taimado >:)>:)>:)

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    Las condiciones son muy parecidas a las del día anterior, con la salvedad de que EL VIENTO fuerte de levante ha desempinado las olas y ya no se ven a las mismas rebasando el Puerto moruno. El cocodrilo ya tiene perfectamente localizado el ascensor, ladeado un poco frente al cocodrilo del dique horizontal semihundido. A tal punto que mientras entra, ve a un surfista que ha sido repelido por las olas hacia la orilla. Había dos en la zona de Cocodrilos, el tranquilo y presumiblemente el de la bajada de humos. Que por lo visto, habría ejecutado la misma entrada por el ascensor, que es lo más cómodo.

    En su salida hacia alta Mar, el cocodrilo sufre algún wipeout más. Duda en si surfear por aquí al Gran Taimadus, que parecía hoy la ola más potente. Pero el cocodrilo ya tiene en el punto de mira a MAGON. Llega sin procurar cansarse mucho, tras varias sentadas eventuales. El cocodrilo pasa largo rato por la zona merodeando y acechando a la ola. Esta vez debe colocarse tras la altura de las boyas de las corcheras de la red del verano. Pero cuando la ola aprieta, llega ya amenazando con romper. El tamaño es gigantesco, lo mismo que una ola cualquiera pero en formato grande. Sin embargo el cocodrilo sabe que esta ola no hace daño y da tiempo que que te subas tranquilamente.

    Esta vez el cocodrilo no piensa dejar la oportunidad de alzarse antes. Aunque primero debe pelear por caer delante de la espuma sin clavar, para ello ejecuta el taimado, perfecto. Aunque cuando quiere alzarse pronto, la punta de la tabla se desestabiliza, dobla un poco, y el cocodrilo tiene que enderezarla, perdiendo segundos valiosos. Le da tiempo a pensar incluso a pensar en la forma de la propia tabla, los cantos, lo especial que es, y las velocidades a las que debe estarse moviendo. No aguanta más, esta vez pasa la altura de las boyas que por suerte quedan a un lado, y se alza. La lucha con la espuma ya es sobre la tabla, cuatro segundos para el cocodrilo, que poco a poco empieza a taimarse con el dios local. En esta zona ya hace pezuña. La superficie está totalmente blanca y tranquila. Al cocodrilo le da tiempo para prepararse para la siguiente tanda, alguna más de camino hacia la orilla.

    Algunos surfistas menos avezados intentan entrar no muy lejos, en vano, sin darse cuenta o imaginarse el rodeo que ha dado el cocodrilo. Un surfista más avezado lo intenta por el ascensor junto al dique. No lo pasó bien e iba con la tabla soltada, pero lo consiguió. Si bien de camino hacia aguas exteriores también tuvo que pelearse con algunas espumas. El de la coleta rubia y perro negro que seguía abrigado en la zona del dique debía ser Fran. Le lanza iracundo una piedra al perro, que sale disparado hacia la misma. Igual está lesionado. Ya ayer tenía la mirada felina.

    La Cocodrilo 2 sigue resistiendo, al igual que el cocodrilo.




    JoseUser12 @ es 1
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    Día 596: Taimadus 6, y el bodyboarder vitoreado 1

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    La mañana es nublada, de VIENTO fuerte y consistente de levante que sin embargo  no logra forzar a que las olas se pongan todavía más furibundas, tiene que ser alguna suelta. El cocodrilo cree que esta vez podrá entrar por los ascensores del dique. Se va caminando hacia allí y a partir de ese momento no parará de tomar decisiones estratégicas correctas.

    Todos los surfistas, están hacia el lado de la vaguada de las surfistas. El tipo de oleaje en ambos lados es grueso pero con olas grandes. Para colmo, siguen entrando surfistas por ese lado. El cocodrilo reconoce la testuz del Slater del aullido. Hadiya se encuentra en segunda línea de olas. Nadie la molesta y hasta pudiera obtener alguna ola de más calidad, de las que gustan a Rebeca. Es raro que algún surfista se le aproxime tras un largo recorrido, cosa que sucede tras una lucha inicial con la espuma.

    El cocodrilo, que ya iba a cruzar el dique, se vuelve tras sus primeros pasos. Tiene unas olas algo complicadas pero para él solo en esta otra vaguada, debe hacer lo correcto. Y se introduce por el ascensor, donde acaba teniendo éxito en su entrada. La ola en cuestión se trata de la Taimadus. Llega fofuna y su salida es algo agresiva pero en comparación de lo surfeado en días anteriores, resulta lo ideal. El cocodrilo empieza con un 4. Y su entusiasmo le lleva sin mucha dificultad a un 6. Cuesta reentrar un poco, pero el cocodrilo tiene muy perfeccionado el cocopatus. Ya es capaz de hundir la punta, y cuando viene la ola, empujar con las pezuñas. Ello sumerge bastante a la tabla junto al cocodrilo, por debajo de la espuma. El cocodrilo está más fuerte y ya es capaz de hacerlo. Tras este reto superado, el cocodrilo quiere otros. Quizá alejándose de los surfistas cercanos al dique por el otro lado, encuentre un MAGON, suavizado.

    El cocodrilo rema hasta el ascensor sin saber todavía que su siguiente acción acabará siendo vitoreada. Sube por el ascensor y gira el dique. Los surfistas están algo más retrasados y caídos hacia un lado, en un corredor que coincide con un pasillo de espuma. Están a distintas alturas. El cocodrilo se sienta y analiza, al acecho. Rema hasta la posición de los surfistas, que todavía están bastante atrás, ellos por detrás de la altura del dique, y el cocodrilo hacia afuera. Efectivamente, la ola entra por aquí. El cocodrilo se queda un rato sentado, fantaseando con la gran ola, soñando con las que llegan más arqueadas pero rompen más hacia atrás. Hasta que detecta, como solo él sabe, a la ola monstruosa que avanza por el Puerto, una pared más oscura, que incluso a ratos espumea amenazadoramente.

    El cocodrilo mira hacia los surfistas, que no parecen por sus gestos, darse cuenta de nada. Por si alguno le mira, levanta el brazo hacia la ola, para que empiecen a sospechar algo. Entonces, el cocodrilo rema moviendo las pezuñas en un agresivo sprint en una diagonal entre el dique y los surfistas. Este movimiento también debió llamar la atención. Ya estaban avisados. La historia de hace unos días con MAGON se repite. El cocodrilo solo recuerda que la ola espumeó incitando a recibir el empujón y que parecía una izquierda gigante.

    El desastre es evitado por la maniobra conocida como el taimado, en que el cocodrilo adelanta a la Cocodrilo 2 sin llegar a soltarla. Ambos salen despedidos hacia adelante y acto seguido son engullidos por una espuma brutal que sin embargo empuja a velocidades insospechadas. Tanto que el cocodrilo ya encima a los surfistas. Pero la propia ola y el cocodrilo que hace el esfuerzo, fuerza una buena izquierda en la que ya la punta de la tabla asoma intentando escapar. Los surfistas estallan en vítores y los más expertos gritan un "¡bien!", mientras que el cocodrilo mantiene una pelea atroz por escapar y alzarse. Cuando al fin lo hace, está totalmente agotado, destrozado, apalizado. No era la ola final testimonial con la que quería acabar el día. Tarda un solo segundo en ser derribado. La superficie está blanca, los surfistas han quedado muy alejados en una lejana diagonal que demuestra el gran recorrido de izquierda llevado a cabo por el cocodrilo. Y algo tristes comprueban como no es capaz de reentrar. Ni de coña.

    Lo que está el cocodrilo es como mucho para enfilar su vaguada y salir surfeando un par de olitas, que es lo que hace, mientras los fotógrafos toman alguna instantánea desde la orilla y Hadiya quiere aproximarse a la misma. Pero el cocodrilo es tímido y está muy machacado. Lo que debe hacer es retirarse cuanto antes.

    FIN DEL MES DE FEBRERO

    Horscopo Acuario Febrero 2021 - Horscopo mensual

    Resumen:

    El cocodrilo y la Cocodrilo 2 resisten, que es lo fundamental. Hay un surfista malus que es capaz de llegar a todas las olas. Su tabla es muy rara y dura muy poco sobre la misma. Todo dependerá de su perseverancia, en adelante.

    LA OLA DEL MES


    Para el surfista de la bajada de humos, que supo interpretar que la derecha por desplome del Slater del aullido es rapidísima e imposible, y tras recibir un buen empujón y avanzar ya alzado como su agilidad y agache de culo se lo permite, giró de izquierda hacia el pico de arranque, con la idea de pasar por debajo. Y allí abajo y a la sombra de la ola se le hizo de noche. La succión es tan potente que no es simplemente que el pico se le cerrase encima, sino que además se le elevó por debajo. Dada su buena colocación y la velocidad de lo sucedido, emergió por arriba, perfectamente equilibrado. Logicamente, cayó acto seguido tras sentirse como si hubiera nacido de nuevo. Fue a contárselo a otros surfistas, pero solo lo vio el cocodrilo, que pasaba de regreso por la orilla.

    10

    EL WIPEOUT DEL MES

    o:)

    Considerando no la aparatosidad, sino los precedentes que el cocodrilo se ganó para poder alzarse finalmente durante un solo segundo antes de ser derribado en una complicada izquierda que le engullía con su espuma monstruosa, sin dudas, la ola del bodyboarder vitoreado:

    El cocodrilo rema hasta el ascensor sin saber todavía que su siguiente acción acabará siendo vitoreada. Sube por el ascensor y gira el dique. Los surfistas están algo más retrasados y caídos hacia un lado, en un corredor que coincide con un pasillo de espuma. Están a distintas alturas. El cocodrilo se sienta y analiza, al acecho. Rema hasta la posición de los surfistas, que todavía están bastante atrás, ellos por detrás de la altura del dique, y el cocodrilo hacia afuera. Efectivamente, la ola entra por aquí. El cocodrilo se queda un rato sentado, fantaseando con la gran ola, soñando con las que llegan más arqueadas pero rompen más hacia atrás. Hasta que detecta, como solo él sabe, a la ola monstruosa que avanza por el Puerto, una pared más oscura, que incluso a ratos espumea amenazadoramente.

    El cocodrilo mira hacia los surfistas, que no parecen por sus gestos, darse cuenta de nada. Por si alguno le mira, levanta el brazo hacia la ola, para que empiecen a sospechar algo. Entonces, el cocodrilo rema moviendo las pezuñas en un agresivo sprint en una diagonal entre el dique y los surfistas. Este movimiento también debió llamar la atención. Ya estaban avisados. La historia de hace unos días con MAGON se repite. El cocodrilo solo recuerda que la ola espumeó incitando a recibir el empujón y que parecía una izquierda gigante.

    El desastre es evitado por la maniobra conocida como el taimado, en que el cocodrilo adelanta a la Cocodrilo 2 sin llegar a soltarla. Ambos salen despedidos hacia adelante y acto seguido son engullidos por una espuma brutal que sin embargo empuja a velocidades insospechadas. Tanto que el cocodrilo ya encima a los surfistas. Pero la propia ola y el cocodrilo que hace el esfuerzo, fuerza una buena izquierda en la que ya la punta de la tabla asoma intentando escapar. Los surfistas estallan en vítores y los más expertos gritan un "¡bien!", mientras que el cocodrilo mantiene una pelea atroz por escapar y alzarse. Cuando al fin lo hace, está totalmente agotado, destrozado, apalizado. No era la ola final testimonial con la que quería acabar el día. Tarda un solo segundo en ser derribado. La superficie está blanca, los surfistas han quedado muy alejados en una lejana diagonal que demuestra el gran recorrido de izquierda llevado a cabo por el cocodrilo. Y algo tristes comprueban como no es capaz de reentrar. Ni de coña.

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    SoyYo Por qu la nia del nuevo video de Bomba Estreo ser su herona  favorita - Revista Perfil




    La vida es corta, la cosa es sencilla, déjate llevar
    Está sentada, la cosa es sencilla, poder respirar

    Conexión total, libertad, aire fresco para respirar
    Imaginando no hay rutina, no hay na’
    Caminando, y sonriendo verá
    Que el Sol sale después de la tempestad

    Allá para respirar ha ha (caminando va, caminando va)

    Vive bacano mira pa’l frente
    Sé positivo, sé positivo, que tu destino te llegará
    Vive bacano mira pa’l frente
    Sé positivo, sé positivo, que tu destino te llegará

    Llegará

    La vida es corta, la cosa es sencilla, déjate llevar
    Está sentada, la cosa es sencilla, poder respirar

    Conexión total, Libertad, respirar

    Vive bacano, mira pa’l frente (mira pa’l frente)
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    Vive bacano, mira pa’l frente (mira pa’l frente)
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    Por qu tenemos que seguir caminando y tropezando con las mismas piedras si  podemos volar Mala Rodriguez  Volar Mala rodrguez Seguir caminando



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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

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  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,857
    editado 01.03.2021
    Día 597: MAGÓN 5: La Ola del Best Paddle (nueva mejor ola surfeada) >:)>:)>:)>:)

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    No importa lo quemados que anden los codos internos del cocodrilo, ya que lo suple todo con su astucia y perseverancia. La mañana es nublada, el temporal no cesa. Ha arrancado una gran boya que ha arrojado hacia la orilla. Hoy es complicado meterse, sea por el ascensor que sea. Y el cocodrilo anda algo quemado y falto de tiempo para hacer el paddle saliendo desde San Lorenzo. Y recuerda sus propias palabras de días anteriores respecto al ascensor del dique sur. Lo conoce en realidad desde niño.

    Como en una película, mientras el cocodrilo avanza solo por la orilla, Fran pasa por la arena muy embutido en su abrigo con el perro negro. No se dicen nada, uno es tímido y el otro lo contrario, pero ya es mucho el respeto ganado. Fran debe estar lesionado y no puede evitar al menos estar cerca de la playa. El cocodrilo carga con la Cocodrilo 2 tranquilamente, hasta el dique sur, pasando revista a todas las olas, y recordando tiempos pasados agradable. Esta relajación y confianza inciden positivamente en todas estas maniobras. El cocodrilo intuye de sobra que la corriente que lleva hacia el dique equivale a un ascensor. Este ascensor es de aguas mucho más someras que los demás. La corriente es fuerte. Pero se acaba tras la primera línea de rompiente de olas. Es perfecto, porque además se puede hacer pezuña y salir muy hacia afuera. El cocodrilo está casi a la altura de la torreta de la benemérita, que no quita ojo. Para cuando dos todoterrenos se aproximan ya por el dique, es tarde y el cocodrilo ya se aleja remando, rumbo a las grandes olas.

    En su primera sentada, se da cuenta de que no ve al dique de Nasser Lives. Es porque ha salido mucho hacia aguas exteriores, este ascensor es genial, está muy por detrás de la línea de las boyas de las redes. Ahora tiene que seguir remando hacia adentro, hacia la punta del dique. Hay unos tres individuos que no dejan de mirar desde su base, todavía vestidos de paisano. El cocodrilo siente pasar por debajo a una gran ola. Mira hacia la orilla y se da cuenta de que está a la altura de la vaguada del cocodrilo. Pero hay una pista de espuma ocasional más grande, un poco más hacia el dique, donde ayer.

    La olaza tarda en llegar, hay que esperarla, mientras los individuos del dique no quitan ojo. El cocodrilo se sitúa por detrás de las boyas de las redes. Un problema menos. El monstruo se aproxima desde la mitad de las aguas de el Puerto, espumeando ya con furia. Pero al llegar a la posición del cocodrilo, no rompe, es enorme pero no rompe. La segunda ola que viene detrás, sí que va a hacerlo. No está claro si es izquierda o derecha, es una barrera imponente de agua que va a barrer todo a su paso. El cocodrilo no necesitará de maniobras radicales como el taimado, ya que la ola llega rota, pero con una fuerza y recorrido sobrados.

    En esta ocasión, el cocodrilo no es tan pasivo mientras lucha con la espuma. Entiende que esos movimientos de salir por delante de la espuma, recibir empujones, y así una y otra vez con el resultado de un alzamiento en esas salidas, no acaba bien debido a la inclinación de la tabla. El cocodrilo debe caer con la espuma como si fuera una ola normal. Para ello, frena arqueando el lomo hacia atrás con lo que frena a la tabla cuando ésta quiere escapar por delante. El cocodrilo eleva el morro con elegancia, como Hadiya. Y mientras lo deja escapar, se va alzando con la lentitud que le caracteriza. Y escapa por delante de la espuma sobre la tabla... No importa que solo contabilizase cinco segundos y fuera un lineal, la velocidad era impresionante, sin que pudiera ver nada alrededor, y se sentían todas las vibraciones que recibía la Cocodrilo 2... La espuma engulle al cocodrilo...

    Ya hace pezuña, la serie le pasa por encima. Es la segunda línea de olas. El cocodrilo se recupera y surfea otro cinco con la ola siguiente. Aprovecha su buena racha con una tercera...

    Al salir por la orilla, los individuos que había en la base del dique se han transformado en surfistas, que no van a ser menos que el cocodrilo. Allá va el surfista de la bajada de humos. Quiere entrar por las rocas. Avanza sobre ellas, y en un momento dado, el cocodrilo le pierde de vista, creyendo que se ha tirado por el otro lado. Y su atención se desvía hacia otros tres surfistas. Uno de ellos es el auténtico Slater rifeño, que acaudilla a un surfista menudito y a otro de grandes melenas. Todavía hay más surfistas que pronto quieren seguir a este caudillo por las rocas...

    Pero se evidencia que no es tan sencillo. El de la bajada de humos no aparece al otro lado y el cocodrilo se pone en alerta. Pero le descubre en el lado contrario, sin parar de hacer patos. Resulta que se metió demasiado pronto, y ahora no es capaz de entrar, y si lo hace, quedará hecho polvo... El Slater rifeño avanza mucho más hacia adelante, como un cabro por las rocas. El melenas, lo intenta por el ascensor, en vano, no avanza ni retrocede. El Slater se paró en muchas ocasiones dudando de su empresa. Hasta que con el golpe de una ola, se lanzó al agua. El cocodrilo ya estaba alejado como para ver lo que sucedía al otro lado. No se sabe si los que le seguían por las rocas, tomaron su ejemplo, o la manera en que acabaron.

    El cocodrilo llega a la conclusión de que si no hacen la misma operación que él, no puede ser por ignorancia. Debe ser limitación. No están acostumbrados a esas remadas, o a salir a aguas tan exteriores. Igual les dan respeto esas olas tan grandes... Tanto los surfistas como el cocodrilo permanecerán seguramente durante largo tiempo en la ignorancia respectiva. Efectivamente, el cocodrilo es buen nadador. Pero su técnica se la debe a "Nutria", la entrenadora que también dio clases a Esapersona y a la Cabrita cuando eran jóvenes. Pobres surfistas...




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  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,857
    Día 598: Gran Taimadus 6, MAGON 5: corrientes misteriosas

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    El mes de los horrores no cesa en su cadencia de temporal. Mañana nublada, VIENTO de levante que no aminora. De momento, hoy ya solo quedaba un surfista activo, el cocodrilo, que tiene olas abundantes y algo feotas, pero tiene mucho donde elegir y probar. Hoy ya puede entrar por el ascensor taimado, por mitad de la playa de Cocodrilos. El Gran Taimadus parece ser hoy la ola más fuerte.

    El cocodrilo se prepara para recibir el empujón espumoso a la altura de la punta del dique de Nasser Lives, pero despegado del mismo. La espuma es grandota, pero el cocodrilo no logra salir por delante de ella. Lo intenta con una segunda, le empuja un poco pero no da resultado. El cocodrilo ya está a la altura de la boya. Aquí obtiene empujones algo extraños, pilla baches por el camino, con lo que su alzamiento final ya solo tiene 2 segundos. Algo burlón, el cocodrilo se deja arrastrar por una fuerte corriente que ya le lleva a la orilla próxima. El Gran Taimadus está fofo por culpa de tanto VIENTO y agitación.

    El cocodrilo tiene que aprovechar su tiempo. Da la vuelta al dique y pretende entrar por el ascensor de este lado. Hay cierto oleaje. La corriente era ambigua, lo mismo te sacaba que a ratos, quería meterte. Pero con un poco de remada, el cocodrilo sale sin problemas. Con MAGON tiene más suerte. No es que su empujón sea más potente, pero su espuma empina más y tiene un tirón más largo. El cocodrilo repite la maniobra que ya conoce y repite los 5 segundos. Al alzarse con otra ola mientras sale, comprueba que acaba muy atrás en la tabla como para luchar con estas espumazas. Entre que la tabla es corta y no tiene punta redonda, dado el peso del cocodrilo, acaba muy atrás al alzarse. Tendría que separar mucho más la pezuña delantera, adelantándola más...

    De salida, el cocodrilo ya duda en si intentar más cosas y se quita el invento. Hay una rubia que se asoma por encima de las rocas para ver la situación. No se puede reconocer porque va muy abrigada. El cocodriolo gira al otro lado del dique y todavía tiene un poco de tiempo. Por aquí, por este otro ascensor, le costará, efectivamente más.

    Todo iba bien y con mucha parsimonia el cocodrilo ya lo conseguía. Pero la misma corriente le llevó hacia un lateral y hacia la última rompiente. Acto serguido, fue enganchado por la corriente que le lleva a la orilla, la citada al principio: se trata de una corriente circular. El cocodrilo entiende que debe volver a aproximarse al dique, y para cuando la corriente se lo quiera llevar dando "el voltio", poners encima de la tabla y luchar por seguir hacia adelante por el dique. Si bien, en ese movimiento lateral, una ola traicionera ataca al cocodrilo. No tiene consecuencias, pero lleva agarrada por el invento a la Cocodrilo 2. El cocodrilo hizo bien en mantenerse firme hasta que la ola se llevó a la Cocodrilo 2, ya que las magulladuras y rasguños solo están en su zarpa diestra y no en otras zonas del cuerpo.

    Acto seguido, el cocodrilo encuentra además, un intervalo de calma y sale ya hacia adelante sin ningún problema, sobre la tabla, momento en que se retira la rubia. El cocodrilo quiere acabar intentando dominar al Gran Taimadus. Pero la historia se repite. Esta espuma es de menos calidad, al menos hoy. No es lo mismo una espuma, que otra, incluso ellas tienen distintos tipos de calidades. Pero ya hacia la zona que coincidirían con las olas mortales, que a veces arquean y hasta tubean, estas espumas sí que adquieren un poquito más de maldad, y dan tirón, como con el 2 de antes. Esta vez la ola no le hace raros al cocodrilo, que tuvo que usar un taimado para evitar una clavada. El tirón es bueno y se alza. 6 segundos.

    Un poco magullado pero solo con rasguños que manan una sangre calentita por el brazo diestro, el cocodrilo regresa a su guarida quejándose sobre todo de la molestia ya de los dos codos internos, aunque el resto del tren alto le duele. Hoy se ha machacado en los ascensores próximos al dique. El cocodrilo toma nota y aprende de cada corriente misteriosa y cuál puede ser la mejor elección.




    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,857
    Dïa 599: MAGÓN 1, vaguada de las surfistas 4: aprendiendo de las olas grandes

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    Las rocas originalesde la playa de los Cárabos empiezan a aflorar en la orilla desgastada. EL VIENTO no aminora, el oleaje sube un punto, hay que tener en cuenta que por las tardes lo hace todavía más. El cocodrilo pone en práctica todo lo que está aprendiendo: entrada por el ascensor del dique sur, paseando tranquilamente y echando un vistazo al viejo Ciprés.

    Entrar por este ascensor del dique de Nasser Lives habría sido un infierno de corrientes, tal y como el cocodrilo va a comprobar. Porque la ola tiende a romper algo cerca del mismo. Al otro lado, en Cocodrilos, la espuma del gran Taimadus no tiene la calidad necesaria para un buen tirón. Con todo, el cocodrilo falla en algunas ocasiones a la hora de pillar el tirón. Sale más hacia afuera. Consigue hacer cocopatus a las grandes olas. Se forman picos extraños. Hay una corriente que le tira hacia el dique, y eso no gusta al cocodrilo, que debe remar para escapar de ella. Una vez logrado ese propósito, el cocodrilo retrasa su posición hasta la altura de la punta del dique. El empujón es fuerte pero sin limpieza, hay muchas perturbaciones. Para colmo, cuando el cocodrilo ya tiene controlado el asunto, se lo piensa para alzarse, ya que quiere adelantarse más sobre la tabla. Por mucho pensar, acaba desequilibrado y solo resiste un segundo. Ya es tarde para regresar hacia afuera.

    Se queda un rato en la vaguada de las surfistas para conformarse con un 4 final. Como lección, procurar no surfear esta ola tan próxima al dique y esperar en la zona de la vaguada del cocodrilo a algo más estable.


    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,857
    Día 600: vaguada de las surfistas 6: tranquilo >:)>:)

    Surfing monster crocodile shuts Australian beach - Mirror Online



    La mañana es semidespejada y el oleaje baja un punto, regresando los pescadores de la caña que se ubican entre las rocas desnudas primigenias de la orilla. Las olas de la Hípica parecen más fuertes y el cocodrilo se encamina hacia el dique de Nasser Lives. A este lado hay una derechita lenta, a la que acude el surfista tranquilo, que comenta que hay bastantes olitas. Pero el cocodrilo prefiere no molestarle con su nivel malus y su mala o casi nula derecha. Lo suyo son las olas que casi alcanzan los 2 metros en la vaguada de las surfistas.

    Los ascensores están rehabilitados. El cocodrilo debe hacer las cosas bien, reentradas junto al dique por el ascensor, siempre rodeando la ola y taimándose cada vez más. Son olas muy complicadas para caerlas desde arriba, pero con tirón muy fuerte. Para mejorar sus segundajes el cocodrilo debe alzarse lo antes posible y Taimarse. De unas 7 olas surfeadas, logró un 4, algunos cincos, y la mejor fue una grande que obligó a hacer el taimado y rompió muy violenta. Pero el cocodrilo recuperó la posición y aprovechó su tirón, un 6.

    Toca mantenimiento para la Cocodrilo 2.



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  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,857
    Día 601: Cocodrilos 10

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    La mañana es nublada pero EL VIENTO se ha echado. De momento, el oleaje ha bajado un punto. Sobreviven todas las olas activas, pero el cocodrilo ya puede elegir en función de la calidad. Y en Cocodrilos tiene a esa izquierda de poco más de un metro, que es ideal para los segundajes largos y para alzarse cayendo con la ola. Deben notarse las evoluciones respecto a los días anteriores.

    Aunque hay presencia de pescadores de la caña, no están en la zona en que la marejada ha descarnado a la orilla arrastrando la arena, y se  muestran las rocas primigenias, donde el cocodrilo posa a la Cocodrilo 2 con el mantenimiento que le hizo ayer, y calienta. Hay un banco de arena externo ideal para estas olas, aunque hay que salir hasta que casi se pierde pezuña, y con las olas grandes, salir remando. El cocodrilo empieza con el segundaje corto, pero pronto empieza a caer bien con las olas y hasta hacer alguna izquierdita. En la ola de 10 segundos, el cocodrilo corrigió incluso la posición de la pezuña delantera sobre la marcha, moviéndose sobre la tabla. De manera que se lo pasó bien.

    No se sabe qué decisión tomará EL VIENTO a partir de ahora.




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