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RANDOM UNIVERSE

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  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,196
    Día 9: vaguada de los surfistas


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    Otra mañana despejada, pero con VIENTO de poniente más fuerte. El agua está en dieciséis grados, aunque lo que siempre resulta más preocupante es la temperatura ambiental. Al menos no hay que hacer el esfuerzo en ponerse el neoprenus. El cocodrilo rema hasta la boya. Cuenta sus paladas, son doscientas. Con ellas se pasa un poquito de la línea de boyas, que tan solo son unos flotadores guía de referencia para el verano, cuando ponen las amarillas.

    Las diminutas olitas que levanta EL VIENTO dificultan el equilibrio y el resto de operaciones. Eso recuerda a el cocodrilo las dificultades que encontrará en adelante, de manera que todavía necesita tiempo para pasar de una serie taimada a dos. Y de nuevo vuelve hacia la orilla con veinte paladas y alzamiento, una y otra vez entre chapoteos que recuerdan al ataque de un depredador. Ya sabe que conforme se cansa, encoge menos la pata trasera al hacer la cobra, y por eso no le sale bien el alzamiento. Solo debe concentrarse, y con el tiempo llegarán las olas.

    Acaba su primera semana completa. Solo tiene molestias en brazos, hombros y espalda, que se irán retirando durante el fin de semana. Parece ser que los surfistas de la ciudad del valle prefieren el gimnasio a la vaguada. O piscinas. Ellos sabrán...

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    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,196
    Día 10: vaguada de los surfistas

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    El cocodrilo aprovechó la tarde del domingo para salir a navegar, lo cual disgustó a los virgos que no paran de poner pegas ante cualquier actividad.

    Aunque EL VIENTO quiere cambiar a levante y para los días finales de semana pudiera levantarse una olita de aproximadamente un metro, todavía la mar está en total calma. Las jovencitas que llegan a la hora del recreo paseando hasta el paseo marítimo se fijan en en cocodrilo, que al menos ya consigue sostener la tabla con un solo brazo. Se giran mirando hacia atrás porque el cocodrilo va detrás de ellas, ya que lleva el paso lento de Regulares.

    Después ellas se sientan en la baranda mirando a la mar y el cocodrilo llega a la vaguada de los surfistas. Todavía seguían allí mientras el cocodrilo se ponía el invento a la altura sobre el gemelo, y se introducía con la tabla hasta mojarse las partes innobles. La temperatura del agua está en torno a los diecisiete grados y sigue sin ser necesario el neoprenus. El cocdrilo se moja las patas delanteras y se moja la cabeza mientras se estira. Sigue con el peto puesto, que no es del todo impermeable pero algo hace. Antes de subirse a la tabla se zambulle completamente. En ese momento las jovencitas se vuelven a clase, tras escuchar el cocodrilo, que emitían alguna especie de grito.

    Rema mucho más desahogadamente hacia la altura de las boyas. Sus pies están juntos y además los lleva arqueados hacia arriba. La posición será ideal para pillar más olas, sin resistencia alguna al no tocar el agua, y sin preocupaciones porque le quepan o no las pezuñas en la tabla. Los dos primeros alzamientos tras sus veinte paladas fuertes, resultan muy interesantes, porque tiene fuerza y encoge bien la pata, acto fundamental para un correcto alzamiento, ya que lo del salto son palabras mayores. En su segundo wipeout incluso se lanzó voluntariamente al agua cayendo de pie.

    Además, ha sustituido los chapoteos depredatorios atávicos por un sistema más rápido y limpio para recolocarse sobre la tabla. Fijándose en la línea amarilla que la atraviesa, atraviesa por ahí mismo una de sus patas delanteras. Y el cuerpo ya queda centrado sin que la tabla escape.

    Antes de comenzar la natación definitiva, el cocodrilo vuelve a mirar hacia las boyas. Es el primer día de la semana y no debe extralimitarse. Debe esperar como mínimo a que acabe el mes para iniciar una doble serie taimada. Y seguro que el último día de la semana y con la olita pronosticada de un metro, estará agotado.






    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,196
    Día 11: vaguada de los surfistas

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    La mañana es nublada, y EL TRONO DE CORAL BLANCO no consigue abrirse paso. El agua está a diecisiete grados y el cocodrilo sigue sin el neoprenus. Nueva serie taimada con natación. Prestando especial atención al encogimiento de la pata, los alzamientos son mucho mejores. Las jovencitas en esta ocasión siguieron por el paseo marítimo a la hora del recreo, sin prestar atención al cocodrilo que las veía mientras duchaba a la tabla. Sin olas ni surfistas...





    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,196
    Día 12: vaguada de los surfistas


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    Otro pequeño miércoles, con olas aproximadas de un metro, más o menos, surfeables. EL TRONO DE CORAL BLANCO todavía estaba en lo alto, las temperaturas siguen suaves y no es necesario el neoprenus. Los padres del cocodrilo se retrasan, y éste espera en la tienda impaciente. Finalmente llegaron a tiempo.

    No había nadie en la vaguada de los surfistas, pero sí dos surfistas que en ocasiones se les veía tras el dique, en la vaguada de las surfistas. Sin embargo, las olas no son demasiado grandes, el cocodrilo las necesita lo más grandes posibles y tiene a su disposición a toda esta vaguada. Los otros surfistas realizaron un par de alzamientos cada uno con pinchos, seguidos de largos ratos de inactividad hasta que volvieron a alzarse. Uno de ellos utilizó la técnica de salir por las rocas y avanzar hacia adentro, acción que no le gusta a el cocodrilo. Por un instante el surfista se fijó en él...

    Las cosas con oleaje son mucho más complicadas que en las series taimadas, que quedaron suspendidas en favor del surf propiamente dicho. El cocodrilo había visto la noche anterior un video tutorial de cómo remontar olas con tablones largos. El monitor yanki parecido a Popeye aclaró que hay que hacer la cobra pero agarrando la tabla por los cantos, para que no escape. El cocodrilo no puede levantar más su morro ya que no puede apoyar las pezuñas traseras en la tabla, se le hundiría el morro demasiado.

    Los movimientos de calentamiento es recomendable hacerlos fuera del agua en esta ocasión. La ola llega levantando la tabla, que intenta partirle la cara, que afortunadamente protegió a tiempo. Le hubiera gustado remojarse poco a poco para aclimatarse, pero esta vez no puede, las olas lo empapan. Momento para ponerse sobre la tabla y remar embistiendo a la línea del rompeolas, que afortunadamente no estaba junto a la orilla sino un poco más allá, lo justo para surfear comodamente. La rompiente de la primera ola la sobrepasó bien, solo debe retrasar el cuerpo para que el morro se levante, y hacer la cobra pero agarrando la tabla por los cantos con fuerza, para que no escape. La rompiente de la segunda ola fue más fuerte, y la tabla estuvo a punto de escaparse por delante. El cocodrilo debe embestirlas acelerando sin miramientos, para que el morro las rompa. De lo contrario llegará un día (llegará) en que acabará volteado, y tendrá entonces que soltar la tabla a tiempo para no chocar con ella mientras la ola lo revuelca. El cocodrilo embiste con más fuerza a la rompiente de la tercera ola, y agarra a la tabla con más fuerza. En esta ocasión la rompiente le golpea en la cabeza. A la cuarta ola ya lo consigue, cae por la parte trasera de la misma. Ha superado la rompiente y ha quedado a poco más de medio camino de las boyas.

    Lo de juntar las patas traseras es algo que en la práctica y con oleaje, todavía no consigue. Le falta estabilidad ya que sus días de entrenamiento han sido con calmas. Sentarse en la tabla da una posición más elevada para la cabeza, algo muy apropiado para seleccionar la ola adecuada que va a venir. Sin embargo tampoco tiene equilibrio sentado, llega incluso a caerse en una ocasión. De manera que realizará sus movimientos a partir de ahora sobre la tabla, remando con mayor o menor velocidad, realizando giros y prestando cada vez más atención a las olas.

    El cocodrilo realizó instintivamente un recorrido que le llevó en dirección al dique, después se volvió en dirección a la altura de la ducha. Este modo de avanzar paralelo a la costa le permitió ir viendo venir a las olas, seleccionarlas, y acelerar remando hacia la orilla para cogerlas... En esa faena, el cocodrilo sabe que debe esforzarse en elevar las patas traseras y juntarlas, para que la tabla se deslice mejor... Está lejos de la rompiente, debe aproximarse más hacia la orilla... El cocodrilo tiene una mayor tedencia a mirar a la ola venir por el lado izquierdo. Rema con fuerza y las pilla. Por así decirlo es el aspecto más positivo de lo que hace. Su experiencia de joven con la tabla de foam pequeña, y como body surfer, le han servido en ese sentido. Pero los alzamientos comienzan siendo un desastre.

    El cocodrilo no tiene la agilidad de los surfistas humanos, además hay que hacer el movimiento muy rápido. Nada de fases, pues ya es tarde. Va a comprobar que todas sus carencias las tiene que compensar con una fuerza que todavía no tiene, y más velocidad, para lo que tiene que perseverar y dispner de más olas... Ahora le cuesta muchísimo encoger la pata a tiempo, y es fundamental para el alzamiento. Debe perfeccionarlo encogiéndola de antemano, una cuestión pendiente analizada a posteriori... El primer alzamiento sale fatal. Los siguientes van mejorando. El cocodrilo consigue surfear una ola de rodillas. No ha tenido fuerzas como para levantarse más alto. Todo es muy rápido, el morro de la tabla llega hasta abajo de la ola y como la posición no es la adecuada ni la tabla es más grande, el morro se hinca en el agua y el cocodrilo cae de cabeza en un duro wipeout. La fuerza de las caídas en surf son el equivalente a tirarte de un trampolín, dada la velocidad. Además, mientras la cabeza golpea el agua, la cresta de la ola rompe sobre el cuerpo, hundiéndolo a base de bien. No es mala técnica en ese sentido volver a la superficie impulsándose con el fondo, tras el paso de la ola. Al llegar a la superficie, la tabla está alejada, en ocasiones vuelta del revés. Suerte que las aletas son anticortes. Al asomar la cabeza a la superficie, el cocodrilo ha vuelto al punto inicial, es decir, está dentro de la rompiente. No da tiempo a ponerse sobre la tabla, hay que hundir la cabeza para que pase la segunda ola, la tercera, y cuarta si hubiese. Y ya es sencillo salir de nuevo.

    El cocodrilo sufrió aproximadamente una docena de wipeouts. Cuanto mejor le iban saliendo, hacia el final cuando se mentalizaba más sobre lo de encoger la pata, cayó desde lo alto de una gran ola que tampoco llegaba a los dos metros, aunque al cocodrilo le pareció grande. Cayó de pie pero desequilibrado, y también fue engullido. Ya había vuelto a la altura de la ducha. Los brazos le dolían, afortunadamente no con la inflamación dolorosísima de las primeras veces, pero sí que acabó machacado, tanto en los brazos, señal de que le faltan fuerzas, como por las acometidas. Señal de que sabe pillar las olas, pero no logra alzarse de momento.

    Como conclusión y dados los dos días de oleaje que vienen, con olas supuestamente crecientes, el cocodrilo debe encoger la pata antes incluso de hacer la cobra. Porque para un alzamiento directo le quedarían todavía meses con las pobres fuerzas que tiene.

    Como curiosidad, al agacharse una hora después, le salió abunante agua almacenada en las fosas nasales. Menuda paliza.





    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,196
    Día 13: vaguada de los surfistas

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    El cocodrilo sigue pasando del neoprenus a pesar de que el movimiento en las aguas las ha refrescado. Anoche llovió pero hoy ha disminuido EL VIENTO. Una mañana despejada con olas residuales que el cocodrilo se afana en pillar, en vano.

    Al bajarse de la tabla y quedarse cerca de la orilla un rato, reaparece la lesión de los codos internos, que se inflaman y duelen. Afortunadamente la cantidad de dolor es aproximadamente la mitad que en esas otras veces. Pero por esta semana, se acabó. Y no importa que EL VIENTO arrecie mañana. El cocodrilo está quemado...





    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,196
    Día 14: vaguada de los padres del cocodrilo (solo para cocodrilos)

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    A penas quedan si quiera, olas residuales del día anterior. Pero el cocodrilo no tenía más remedio que dejar reposar esas patas delanteras. Es una mañana soleada de VIENTO de poniente incipiente. De momento sigue exclusivamente con el peto.

    La playa de los cárabos, donde está la vaguada de los surfistas, en un principio no existía y era un rompeolas. Después echaron arena hasta convertirla en la actual playa. Pero a mitad de la misma, entre los dos diques, la fuerza del oleaje hacía y todavía hace que se lleve la arena, desnudando el basamento rocoso. Justo a esa media altura se encuentra la casa de los padres de el cocodrilo, y unas casetas que en verano hacen de aseo. A esa media altura, hay un dique horizontal de piedras casi a ras de superficie, un poco más afuera de la altura de las boyas. Entre este dique y la orilla hay un fondo donde se alterna la arena con muchas rocas, ya sean provenientes del dique o bien del basamento primigenio... Ningún surfista aparece en esta zona, sería un suicidio surfear la ola de este dique horizontal, donde en bajamar se posa el cormorán a estirar sus alas. A pesar de la ola tan bonita que provoca. Incluso es curioso, pero en días de oleaje todavía se siguen formando olas interesantes después del dique, camino a la orilla... Pero ningún surfista ha aparecido por aquí ya que el fondo es rocoso y poco profundo, el Pipeline rifeño.

    No es para tanto, pero la única ola que levanta espuma lo suficientemente separada de la orilla como para ser surfeada, está ahí. Incluso es lenta y empinada, como la de la vaguada del cocodrilo, y llega a formar un tubo donde solo cabría un gnomo. Pero alcanza más o menos un metro, y el cocodrilo acude remando desde la vaguada de los surfistas. Por la altura a la que está la ola, justo antes de la marca de la caseta de madera, el cocodrilo sabe que el fondo aquí todavía debe ser arenoso: no debe pasar de esa altura.

    Sus apreciaciones resultaron ser tan acertadas que enganchó la primera ola sin ser consciente de ello, ya que venían con bastante fuerza y empinadas, lentas, muy adecuadas para el surfista novato. Que al no estar alerta, no le dio tiempo a hacer el movimiento de alzado, y cayó en un wipeout en cuanto el morro de la tabla se clavó hacia abajo. Es necesario que el cocodrilo apoye la pata y que se anticipe a las olas, ya que parece gustarle surfear las olas por gravedad, un estilo que ni necesita paladas. Es complicado, aunque está acostumbrado por hacerlo desde hace mucho tiempo, primero con la tabla de foam naranja, y después con el propio cuerpo.

    El cocodrilo remota bien las grandes espumas que vienen a continuación. Debe aprovechar estas pocas olas porque EL VIENTO está acabando con ellas. El segundo intento fue el más acertado, encogiendo la pata y alzándose, pero se desequilibra, volvió a alzarse tarde, o demasiado lento. Debe encontrar el momento exacto entre su propia velocidad y la de la ola.

    Después del segundo wipeout, en el que tocó fondo con las pezuñas en una roca a ras de arena, pues sin darse cuenta había sobrepasado la altura de la caseta en el fragor del oleaje..., el cocodrilo rectifica alejándose de este punto donde empiezan las roquitas. Pero al volver, las olas ya están echándose. Espera. El pretil junto a la caseta es un lugar tras el cual le gusta sentarse a los menas, que no son vistos desde el paseo marítimo, y deben estar mirando a el cocodrilo. Cuando parece que al fin llega una ola interesante, escucha un silbido, seguramente de alguno de ellos que ya lo alertaba de que llegaba. Pero resultó ser una ola muy baja. El cocodrilo comprobó que además ya estaba muy cerca de la orilla, y volvió remando a gran velocidad hasta la altura de la ducha.

    Antes de salir del agua, ensayó el alzamiento sin olas. El invento puede molestar y quedar sobre la tabla. El cocodrilo se lo quita y prueba a ponérselo en el tobillo. Al probar de nuevo parece tener otra ventaja. El invento en el tobillo aumenta la sensibilidad en el mismo. Y el acto de encoger la pata y apoyar la pezuña trasera en la tabla, es más sencillo gracias a ese aumento de la sensibilidad. Un nuevo cambio. De todas maneras falta mucho hasta que el cocodrilo se alce definitivamente y camine sobre la tabla...

    Es una lástima, porque pilla más olas que el resto de los surfistas, que permanecen demasiado estáticos esperando a la ola. Tiene que tener paciencia y perseverar.





    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,196
    Día 15: vaguada de los surfistas y de las surfistas

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    El cocodrilo prefiere ahora el invento en el tobillo. Así, la sensibilidad en este punto, ayuda a un mejor rendimiento de sus neuronas a la hora de mandar la orden para encoger la pata. Necesita este apoyo y técnica debido a su falta de agilidad y fuerza, que puede compensar con un tren bajo fuerte de ciclista.

    Todo sigue igual, EL VIENTO de poniente, el uso exclusivo del peto... Mientras el cocodrilo practica su tradicional serie taimada, ve remontando sobre el dique de Nasser Lives a un par de pequeñas crestas de olitas que rompen al otro lado, donde los dos surfistas estaban el otro día. Puede que en días de olas muy residuales o de fondo, también se levante algo por ahí. Por eso y tras su serie, el cocodrilo acude a la zona, pasando ahora sí, a la vaguada de las surfistas.

    Había que estar bastante cerca de las rocas. Se hacía pie a la altura de las olas, que apenas tenían unos pocos centímetros, y tardaban mucho en regresar. Así que el cocodrilo se hartó y se fue. EL TRONO DE CORAL BLANCO proyecta un reflejo muy curioso en la parte de abajo de la tabla, parece ser que al ir mojada, algo así como un nimbo nacarado muy brillante hacia la arena, mientras el cocodrilo debe hacer todo el trayecto portándola con la pata delantera derecha.

    De manera que al finalizar, hubo cierto dolor en el codo interno de esa pata. El cocodrilo no sabe en ese sentido cuantos días va a resistir en esta semana de entrenamiento. Intentará resistir, pero parece que no está del todo bien tras la jornada del pequeño miércoles de la semana pasada. Tiene que encontrar el punto exacto entre su propia velocidad de alzamiento y de la velocidad de la ola. Si tuviera una tabla más grande y pudiera apoyar todo el cuerpo, sería mucho más fácil, y el morro no se le hincaría nunca al llegar abajo. Debe perseverar, ya que si lo consigue así, no tardará después en utilizar tablas más pequeñas si quiere.

    Lo del morro no tiene importancia, una vez surfeando éste se levanta. Puede verse en los longboards utilizados en olas grandes, más grandes incluso que el ocho de el cocodrilo... Muy curioso lo del reflejo de la tabla en la arena...





    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,196
    editado 22.11.2018
    Día 16: vaguada de los surfistas


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    A pesar de las molestias en la cara interna de los codos, la recuperación es ahora mucho más rápida, en un solo día ya no se nota nada. Y eso es fundamental para poder completar semanas más largas y productivas de entrenamiento, e incluso días seguidos de fuerte oleaje.

    La mañana es soleada y EL VIENTO de poniente ha alisado por completo la superficie. Momento para poner en práctica la serie taimada. Sigue sin ser necesario el neoprenus. Sobre todo si las temperaturas ambientales del aire acompañan. No es lo mismo meterte en aguas de la misma temperatura en las playas del Sardinero en Cantabria, donde al salir puedes encontrarte con doce grados... Ya veremos en qué condiciones físicas llega el cocodrilo a los posibles temporales de levante de marzo, y si sería capaz de alguna manera, de superar una rompiente con olas de más de cuatro metros utilizando un tablón.

    De momento parece que rema con mucha más fuerza, llega más desahogado a la altura de las boyas, incluso se permite cambios de ritmo y aceleraciones, que le permiten llegar más rápido. Hoy resulta sencillo juntar las patas traseras, no tiene problemas en llevarlas ligeramente alzadas, con el invento ahora en el tobillo para incrementar la sensibilidad en esa zona y forzarse a apoyar esa pezuña en los alzamientos. Permanece un rato sentado, otra posición más cómoda en un día como éste. Aunque en días de oleaje al cocodrilo le va bien cruzando las patas delanteras en la tabla y manteniendo una posición más alzada, sin presionar tanto las costillas, y manteniendo la altura justa para ver venir las olas. Fundamental para elegir la correcta, habilidad que al menos ya tiene desarrollada de tantos años de body surf.

    Ahora realiza alzamientos más complejos conforme va remando de nuevo hacia la orilla. En los primeros encoge la pata. Tiene más fuerzas y le sale bien. Y con su imaginación crea la ola y el momento que cree que sería el adecuado para pillarla. Pero después su propia imaginación le lleva a recordar los videos de los surfistas expertos alzándose en la tabla, imágenes que va deteniendo para ver los pasos. Mc Namara estira mucho los brazos al hacer la cobra, así consiguen pasar las patas en el alzamiento directo. El cocodrilo lo imita, pero no debe olvidar en apoyar la pata. De todas maneras con el tiempo debiera ser capaz de alzarse de todas las maneras posibles. Como es un novato no sabe si está cometiendo errores o aciertos. Nadie lo sabe, ya que en la vaguada no hay más cocodrilos. Todo es intuitivo, y con perseverancia las fuerzas responden cada vez mejor. También nada mucho más rápido.

    Y tiene sueños relacionados con temas que vienen a decirle que ya tiene todo lo que necesita. Perseverar.

    https://www.youtube.com/watch?v=UyJl1vxxnqg
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    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,196
    Día 17: vaguada de los surfistas


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    Calma total y serie taimada. Las sobrecargas desaparecen. La velocidad aumenta.



    :)




    Y con temporal fuerte, de hasta cinco metros









    JoseUser12 @ es 1
  • PKMN Goromoiz (ES1)PKMN Goromoiz (ES1) ES1 Publicaciones: 1,362
    El cocodrilo comió carne 





  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,196
    Día 18: vaguada de los surfistas

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    La mañana es nublada, llega a chispear un poco, pero el cocodrilo sigue resistiéndose al neoprenus. El carácter levemente nortado de EL VIENTO hace que se forme una olita de aproximadamente una mano de altura, que rompe en la orilla. Parece ser que las calmas y el poniente van a durar lo que quede de mes.

    Una serie taimada más para finalizar la semana. Si todo sigue correctamente, el cocodrilo pudiera doblarla el mes que viene.


    El surfista de la melena larga, ya se sabe que tuvo un pasado socorrista. Ese lugar no es de la ciudad del valle, está frente a la roca de las Palomas, junto a Calablanca, una simple ola de mar abierto, grabado desde algún barco. No es el surfista más avezado, eso dice mucho de la calidad del surfista de la melena corta y del calvo, el Slater rifeño.


    No parece haber más material en video relacionado con la ciudad del valle. Quizá el resto esté en fotos.

    Ver las imgenes de origen

    Un delfín en un día de fuerte levante. Menuda foto tomada desde el dique de Nasser Lives.





    JoseUser12 @ es 1
  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) ES1 Publicaciones: 9,322

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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

    SkyWolf @ es 1

  • PKMN Goromoiz (ES1)PKMN Goromoiz (ES1) ES1 Publicaciones: 1,362
    Pokimon Go? Me aburrí mucho.

    Hecho de menos el Pokimon de la primera generación ;-; y el Pokimon SS y el Pokimon Perli ;-;





  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,196
    Día 19: vaguada de los surfistas


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    El panorama en cuanto oleaje para la semana no es alentador. Hay fuerte VIENTO de poniente. Dicen que hay fuerte temporal en Galicia, puede que se formen olas grandes en Nazaré. Pero esas olas ya solo son un recuerdo de la niñez del cocodrilo, que se preguntaba cómo podían resistir las rocas esas embestidas. El tiempo está revuelto y quizá haya un día de levante. Como mucho llegará alguna ola de mar de fondo hacia finales de semana.

    La uña del dedo gordo de la pezuña molesta en ocasiones debido a los roces, pero parece ser un detalle sin importancia. El cocodrilo aprovecha para ponerse el neoprenus. Quiere comprobar si puede meter una llave debajo por la zona del tobillo sin que se le caiga. Es la parte baja de un traje de buzo, que se estira con dos tirantes hacia los hombros, hay que aprovechar lo que ya se tenía, pues todo es muy caro. La llave se mueve con los simples movimientos. Es mejor quitarla y no arriesgar nada. El método para regresar a la base cuando sus padres se vayan de viaje será atar las llaves por la anilla a una cuerda, y ésta al tirante del neoprenus. Para el cocodrilo el neoprenus es más una molestia que una ayuda.

    El agua siempre se cuela por la espalda, a pesar de llevar el peto puesto encima. Pero al meterse en el agua y calentar en la orilla, ya sabe que además de mojarse las patas delanteras y la cabeza, debe mojarse también el morrillo para que el agua descienda. Después se zambulle y se sube en la tabla. Remar hacia la altura entre las dos boyas. EL VIENTO levanta olitas conforme sale cada vez más fuera. Hoy no hay pescadores de los de la caña en el dique de Nasser Lives. El equilibrio del cocodrilo es cada vez mejor. Al sentarse en la tabla, procura en esta ocasión quedar más centrado para que toda quede sumergida. Así evita las perturbaciones, y así es como lo ha visto hacer en los videos de los grandes surfistas. Que el surfista de la melena larga deje salir la punta no significa que el cocodrilo deba hacer lo mismo. Pero debe abandonar esta posición pronto porque le duele el lado izquierdo de la cadera, otra molestia sin importancia.

    Comienza a remar hacia la orilla. Antes de nada, el cocodrilo se aleja un poco de las boyas. Es consciente de algún posible enredo con el invento, una zona a evitar. Los alzamientos son más costosos con el neoprenus. Pero no por pérdida de movilidad, sino porque resbala más: eso demuestra al propio cocodrilo que cuando se alza encogiendo la pata, su alzamiento no es un salto limpio sino que desliza su cuerpo por la tabla al estilo de la surfista manca. Tan solo uno de los alzamientos, y tras concentrarse a base de bien, fue del todo correcto. Tras lo que llegaron síntomas de cansancio en los alzamientos finales. Debido a la fuerza de EL VIENTO, en un wipeout la tabla se elevó y salió volando. Ya en la orilla, el cocodrilo no tiene inconvenientes en nadar contra corriente, es buen nadador.

    Al salir del agua la gente se queda mirándole porque creen que la tabla se le va a salir volando. Primero es un individuo que se detiene al ver que el cocodrilo llega a la ducha y levanta la tabla para limpiarla. Tras comprobar en silencio que el cocodrilo no tenía inconvenientes, siguió y se sentó por allí cerca. Un par de menas que estaban sentados en un banco tampoco apartaban la mirada del cocodrilo, incluso se giraron para seguir mirándole mientras regresaba a la base, con la tabla bajo el brazo. Tan solo a la hora de entrar en la misma, hubo resistencia seria, pero el cocodrilo tan solo tuvo que usar la otra pata delantera, y entró sin problemas. Una hora más tarde fue visto un windsurfista pasar a toda velocidad por la vaguada.

    Si el cocodrilo tiene fuerzas para remontar las olas sin que se le escape la tabla, más todavía con el tema de EL VIENTO. El cuerpo fofaningorro confunde a la gente. Para eso el cocodrilo tuvo que pasar por las lesiones de los codos internos, y de la costilla flotante.

    La siguiente manera es muy interesante, sobre todo si se consigue perfeccionar. Echarse hacia adelante y hundir el morro hacia un lado. En cualquier caso, no hay que soltar la tabla...








    JoseUser12 @ es 1
  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,196
    Día 20: vaguada de los surfistas

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    El cocodrilo repite la serie taimada pero sin neoprenus. La mañana es despejada y las aguas están fresquitas, siguen a quince.

    El cocodrilo prueba las posibilidades de hacer el pato con el tablón. Consigue hundir aproximadamente el tamaño de una mano, no sabe si será lo suficiente. En el video se recomendaba no encarar la ola sino ladearla en el último momento. De lo que se trata es de romper la barrera de olas, y hay que ser veloz y proseguir inmediatamente. Por eso la técnica de la tortuga, aparte de aparatosa, no convence al cocodrilo debido a su lentitud de avance.

    Por lo visto la madre del cocodrilo lo ha visto desde el paseo cuando realizaba la fase de alzamientos. Dice que de perfil parece el lobo marino de Sudáfrica poniéndose de pie sobre las rocas, para después desplomarse.

    Los menas siguen prestando atención, ya que por otra parte no tienen mucho más que hacer. Las tablas de corcho no son muy caras. El problema es que aquí les resultaría complicado encontrar las de segunda mano, de fibra. Con tantos menas, algunos de ellos tan ágiles, no tardaría en aparecer alguna celebridad. Pero de momento lo que hay es el cocodrilo. A los surfistas debe resultarles complicado entrenar en días laborales, y parece que no son dados a meterse en el agua. Sin embargo el cocodrilo piensa que es el mejor entrenamiento posible.






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    El Pequeño Jimmy sabe nadar; el Pequeño Jimmy quiere mucho a Taimades <3





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    Día 21: vaguada del cocodrilo


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    La mañana es despejada y EL VIENTO de levante es muy suave. Hay una olita en la orilla. La más destacable se encuentra junto a la vaguada de los padres del cocodrilo, pero es demasiado pequeña y rompe demasiado cerca de la orilla. Así que el cocodrilo, que se sigue resistiendo al neoprenus, prosigue tabla en mano en dirección al dique de Nasser Lives, para ver si desde allí hay alguna olita al otro lado, en la vaguada de las surfistas.

    Es muy pequeña, pero allá va y se mete. Apenas hay fondo. La olita, demasiado pequeña, rompe cuando se le acaba el banco de arena. Se la puede esperar de pie. Resultaría adecuada para niños pequeños, pero si hiciera un poco más de movimiento. Resulta tentador remar hasta la vaguada del cocodrilo, alejándose del dique. No está puesta la boya amarilla del verano, pero sí la básica equivalente.

    Conforme va llegando se producen elevaciones sucesivas sobre el agua, como si fuera mar de fondo. A esta altura de la boya sabe que no se hace pie. Si hiciera más oleaje, estas olas romperían a su llegada al banco de arena, un poco más adentro de la boya, donde el cocodrilo cuando nadaba dejaba de hacer pezuña. El centro de la bocana del Puerto queda justo enfrente. Las olas no son tan grandes como en las proximidades del dique de Nasser Lives. Sin embargo el cocodrilo confía en estas olas. La forma de la vaguada y la resaca al fondo hace que se empine la ola y tarde más en romper. De formarse tubos alguna vez, en algún día de fortísimo levante, cree que sería aquí, mientras que en otros lugares el surfeo se haría en un hervidero. Sin embargo hace falta más oleaje para disfrutar de esta ola, que parece que otros surfistas desconocen. Sienten mucha atracción por el dique de Nasser Lives, cuando en realidad cada roca supone un peligro.

    El cocodrilo rema ahora hacia la orilla realizando alzamientos cada veinte paladas. Tras analizar mejor el video del surfista de la melena larga, se ha dado cuenta de que cuando llega la ola hace la cobra, y se queda estirado en esa posición esperando el momento. No es un movimiento tan brusco y seguido como el que tiene que hacer la surfista manca, que no tiene otro remedio. Así que el cocodrilo toma velocidad, hace la cobra y espera a que la velocidad de inercia se acabe, momento en que le engancharía la supuesta ola imaginaria, y entonces es cuando se alza con el método de encoger la pata. La colocación de las patas delanteras hacia adelante en el aire, y el wipeout posterior con la tabla que se escapa elevándose hacia adelante, son un buen indicador. Ahora mientras se pone de nuevo sobre la tabla, piensa en lo que acaba de hacer y cómo pudiera hacer el movimiento todavía más perfecto.

    Aunque su vaguada como lugar de entrenamiento tiene dos defectos. Poco fondo debido al banco de arena, no hay que caer del todo de pie o se resiente algún tobillo. Y lo lejos que está de la base, que está al lado de la vaguada de los surfistas. Así que usa la misma como lugar de entrenamiento.

    La ola de la vaguada del cocodrilo es más potente, pero para que rompa necesita más oleaje. No será tan alta, pero sí con mejor forma, intuyendo un probable tubo a partir de los tres metros. La configuración especial del Cabo hace que por el lado de la ciudad del valle, se atrapen los temporales de levante. La bocana del Puerto refuerza todavía más el efecto. Es raro que el resto de surfistas no entiendan de la misma manera a esta ola y a su resaca, como el cocodrilo...

    Lo siguiente que se ve es un video ilustrativo. Lo primero que va a aparecer es el dique de Nasser Lives. El temporal es terrible y en ese hervidero no hay surfistas. La cámara se gira hacia la vaguada del cocodrilo, pero la imagen se desvanece antes de ver si la ola ya es más regular: el objetivo de el cocodrilo es surfear en estas condiciones. El fondo de las playas que se ven a continuación, las nuevas, son de rocas, practicamente un suicidio.








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    JoseUser12 @ es 1
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    Día 22: vaguada de los surfistas


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    El día es despejado y la situación respecto al oleaje es la misma, esa olita que quiere romper en la orilla. El cocodrilo sigue resistiéndose a usar el neoprenus, con el peto ya tiene suficiente. Hoy ha visto a un bañista calvo darse una zambullida y salir, aunque no estaba claro de si se trataba del Slater rifeño.

    Otra serie taimada con natación. Había unas ondulaciones extrañas que venían de la orilla, una especie de ola en retroceso.





    JoseUser12 @ es 1
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    Día 23: vaguada de los surfistas

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    Otra mañana despejada, de VIENTO de poniente suave. El cocodrilo se sigue resistiendo al neoprenus, sigue con el peto. Un método muy eficaz para juntar las piernas es cruzar un pie sobre otro. Aunque en días de oleaje ya se sabe que las cosas varían. Pero los entrenamientos y las series taimadas son para eso.

    Los alzamientos no resultan maravillosos, el cansancio también afecta al tren bajo. Aunque el cocodrilo tiene mucha suerte por tener una base ciclista, de lo contrario hubiera tenido seguramente alguna lesión inicial. La serie finaliza con algo de natación. Tan solo había un mena emboscado, sentado y sin nada que hacer. Mirar no hace daño, con algo tienen que entretenerse...

    FIN DEL MES DE NOVIEMBRE

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    Resumen:

    Primer mes en que el cocodrilo es capaz de completar su primera serie taimada, superado el mes inicial de lesiones. Solo hubo un par de días realmente surfeables, uno de ellos fue aprovechado por el cocodrilo, tras lo cual se resintió todavía de la lesión de los codos internos, iba justo de fuerzas. Así que se olvidó del otro día surfeable que ya quedó en fin de semana, y que aprovecharían los surfistas de la ciudad del valle. Predominio de EL VIENTO de poniente.

    La ola del mes:



    Una ola de aproximadamente metro y medio. El cocodrilo la toma aprovechando la gravedad. Su alzamiento todavía es muy impulsivo e instintivo, no tiene aglidad para efectuar el alzamiento directo, lo suyo debiera ser el de encoger la pata. Pero en la práctica es lo que hizo. Y las piernas no pasaron, quedando de rodillas. Al menos y desde una posición más elevada que la de un bodyboarder, pudo quedarse hipnotizado por la velocidad y por la espuma blanca que rodea a la tabla mientras se surfea. Aunque en esa posición y con las garras delanteras todavía apoyadas, en cuanto la tabla llega abajo, su morro se hinca. El cocodrilo cae de cabeza sin los brazos por delante, a la misma velocidad que si se hubiera tirado de un trampolín, y es sepultado por la ola. Al asomarse le espera el resto de la serie, tiene que zambullirse a cada ola.

    Puntuación: 1

    El wipeout del mes:
    o:)


    El cocodrilo estaba cansado pero quería alzarse de todas maneras. Cuando llegó otra ola de aproximadamente metro y medio, realizó la técnica de encoger la pata, pero seguramente fue muy lento, y la gravedad no fue suficiente para impulsar la tabla, la ola le sobrepasó... Sin embargo, ya en el aire, lo que el cocodrilo consigue es caer. Pero hacia el vacío, es decir, desde lo alto de la ola hacia abajo. Lo hizo de pie pero desequilibrado, de manera que fue engullido, tragado por la ola. Que fue la última de la jornada...

    Puntuación: 3


    JoseUser12 @ es 1

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