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  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,197
    Y Taimades aumentó su dosis de bicicleta :)

    "Le Marie Maquillage", us(h)er catégorie


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                                              Coll du Cabrerizas: https://www.youtube.com/watch?v=mc3P1iCHlwM 

    La tarde es de intervalos nubosos y VIENTO de levante. Taimades deja atrás la larga recta llana de su casa. Algún dinerillo ha tenido que pagar por los frenos, pero han quedado como nuevos y no le han robado del dinero. Anda algo cansado esta semana, no obstante hay que añadir a sus actividades habituales las de intenso lijado e infierno del serrín. Ya falta poco. Cruza EL RÍO sobre uno de sus puentes. Que mantiene su poder ilimitado discurriendo con debilitación intencionada todavía solsticial, dentro de su tradicional canalillo de cemento armado, haciendo según su voluntad. El desangrado de la gran Buganvilla no cesa del todo, precipitándose en una cascada púrpura casi inagotable hasta el lecho. "Recuérdalo, te amaré por y para siempre"

    Las cuestas comienzan junto al cuartel abandonado de Regulares donde reposan los sentenciados Árboles: El Sauce centinela que cubre a las pequeñas Chumberas. Su Eucalipto e Higueras custodios. Y la formación de altos Eucaliptos que se elevan en formación, acompañados por Taimades que también se alza inspirado, sobre la bicicleta. Los muros blanquedados de la acera de enfrente en cuyo interior los Árboles centenarísimos fueron tratados como a escombros, tienen las puertas abiertas: la furgonetita ha vuelto a entrar, pero esta vez acompañada de la excavadora, que mueve la tierra de un lado a otro sin respetar al Palán Palán. También hay un camión al fondo, pero no parece portar tierra. Hagan lo que hagan siempre quedan parapetados y aislados de la vista por el muro, que se molestaron en mantener y blanquear. La gran Chumbera solo mantiene unos pocos frutos con el tarbush rojo puesto por si algún día los reclama el solitario, ya que el resto de sus frutos fueron y siguen siendo despreciados por los humanos, que mantienen su hambre, miseria y presión demográfica por puro gusto y placer. Las puertas de la iglesia siguen prudentemente cerradas. El único Árbol superviviente de la plaza de los Árboles mutilados sigue intentando crecer hacia arriba rodeado todavía del resto de esqueletos inertes muñonizados.

    Taimades gira el repechito y se sienta sobre la bicicleta. No parece haber cambios en la ventana de la casa de la Cabrita, persiana y cristal entreabierto. La estatua de mármol blanco que representa a el Patrón de la ciudad del valle sigue de espaldas. El reloj digital de la farmacia en el lado contrario de la acera a la sombra, marca quince grados. Taimades vuelve a prescindir del pantalón, pero nada más. La tarde es nublada solo con leves apariciones de EL TRONO DE CORAL BLANCO. Se alza sin trabas, a la altura del semáforo donde se empina y se hace más dura la cuesta. Anoche soñé que en el rellano de mi casa realmente cabía o había espacio para dos puertas más. Y que una de ellas daba acceso a la casa que estaba colindante al pabellón militar. Era como si esta vivienda y el pabellón militar, cuartel general onírico, se hubieran medio fundido. Los vecinos de esa casa la abandonaron antes, y quedó unos años cerrada antes de que me fuera del pabellón. Sueño que salgo de esta casa al rellano, y allí me encuentro que al empujar la puerta, se encuentra abierta. Me cercioro de que no sube o baja nadie por las escaleras, y accedo a la casa encajando la puerta tras de mí con cuidado y sin ruido. Todo está abandonado y en ruinas, convirtiéndose en un paseo bastante romántico. Al llegar a la cocina, me encuentro cosas interesantes, que no tienen caducidad, como los jabones de lavar platos, usados pero todavía con contenido, y otros más por el estilo. Arramplo con ellos pero no me caben más en las manos, y empiezo a encontrar otras cosas interesantes por el baño y las habitaciones. Decido entonces salir con lo que pueda y volver con dos grandes bolsas de plástico para aprovecharme de todo el alijo. Y el sueño acaba cuando me despierta el teléfono móvil de la habitación colindante. Desde hace algún mes está ocupado por una mujer diferente a mi vecina, aunque la misma sigue estando en la casa. No voy a desvelar nada de esas ajetreadas vidas íntimas siempre y cuando no vuelvan a mezclarse otras cosas. Era una canción de cumpleaños. La señora, adicta al móvil que puede encender de madrugada, a veces con cancioncillas infantiles para dormirse, o bien otras que están de moda, activa en esta ocasión una música de cumpleaños. Se la ha mandado alguien a quien no duda en llamar en agradecimiento. He investigado que los nacidos hoy son acuarios y gozan de mucha popularidad y atención. Es una señora que se me quedó mirando fijamente, pues sabe donde duermo por dos ruidos, el ocasional del secador de pelo que a veces ya reprimo sabedor de que puedo despertarla y activa el móvil. Y algún terrible ataque de tos gripal surfera, ya superado. Los vecinos, también los zodiacales, tienen sus diferencias, pero se comprenden. Que acuario desprecie las cosas que rodeen a piscis no significa que no sienta intriga. Además, le sirve de escarmiento y cura a su orgullo. Lo que ocurre es que cuando descubre ciertas cosas lo hace con temor, e incluso con impotencia, sensación que acuario solo experimenta realmente con piscis. Disgustos, como las retiradas y seriedades hadiyescas también las puede experimentar aries. Es como el bebé cuando deja de llorar cuando algo ha captado su atención. Su intuición primigenia y pura infantil le hacen reconocer algo más que los demás, que solo andan atentos a los uniformes de neoprenus. Nadie toma en serio a piscis a pesar de los disgustos, como estos vecinos. O el propio piscis. Mientras que lo del escorpión es adoración y lo de cáncer todavía más, pudiéndose volver contraproducente. Por eso piscis es tan de relaciones antagónicas. Lo de la camarera del signo de virgo con madre pisciana, tan cariñosa, no pasó desapercibido. Pero ahora sé que lo que realmente quiere es tener unas relaciones excelentes con el diablo, es muy inteligente. Un sueño así solo puede significar que hay que aprovechar todo lo que se va uno encontrando, como el sillón y similares. Hay quienes abandonan sus cosas valiosas. Pero no es lo mismo hacerlo entrando en una casa ajena, por mucho que ésta esté abandonada. Tauro lo juzgaría como un pecado mortal. Si bien también aconsejó que podía volar de una esfera a otra. Son sueños para resolver sobre la marcha vigil. Como reciclar quillas o crearlas a partir de tablones de madera. Solo hay que tener la herramienta necesaria y se pueden crear quillas resistentes e ilimitadas, un poco de resina... Y en el caso del sueño, dos bolsas grandes, para poder llevarse todas las cosas a tiempo. Estar preparado. Todo ha ido conduciéndome hasta encontrarme frente a frente a la base de la Hamilton rifeña, que por tener tiene hasta otra bicicleta Conor de acero. El orden en el caos. Taimades deja atrás la curva del ataque a traición. Y no se sienta sobre la bicicleta hasta la altura del primero de los Ficus de la recta llana que antecede al repecho del Tercio.

    Arbolito torcido, cochecito destrozado y abandonado. También los marginados acaban juntándose. Y en cierto modo se hacen compañía. Taimades se alza en la rotonda pues un coche viene por detrás e igual quiere salir por la derecha, es mejor acelerar para que no te lleven puesto por delante. Y poco después ya es posible levantar la vista hacia el verde follaje de los Árboles respetados del cuartel. Con sus ramas agitadas en el aire tiranizado. Pero lo normal en la ciudad del valle es la cabeza cuadrada mal rapada y defoliada con calvas de tiña, en estado estático. Taimades no vuelve a sentarse sobre la bicicleta hasta la altura del último de los Ficus del Poblado.

    Da comienzo la larga recta llana adecentada de los múltiples baches y parches soterrados. El dueño de la última de las casitas del Poblado hace acto de presencia y da instrucciones a dos individuos que parece tener contratados para que le desmonten los tinglados de lonas verdes que impiden la visión y huelen a corral y moñiga aunque nunca se haya escuchado a ningún tipo de animal. Es un individuo con gafitas y muy blanco, un poco Lovecabrus, como para vivir en un Poblado donde predomina lo oscuro. Animales silenciosos y encerrados con los que se encariña la mujer y que seguramente debe sacrificar ante las quejas hambrientas del mismo que seguramente acabó con la pequeña Higuera y el pequeño Almendro. Siempre será un muerto de hambre.

    El vil gris humano queda atrás dando paso al verde clorofílico del Pinar. Y Taimades se alza para los repuntes finales de desnivel.


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                                                Coll du le Jeune: https://www.youtube.com/watch?v=0GpveZRy2Cw 

    LA MUJER DORMIDA y EL TRONO DE CORAL BLANCO interrumpen su cortejo invernal de lenta remontada desde las tinieblas hacia la luz, la Dama vuelve a tener la chilaba puesta. Hay un grupo de tres ciclistas, uno de ellos niño, y otros dos, pero todos por los andurriales y sin descender hacia los abismos. Taimades desciende hacia los Pinares bajos y desde allí se encaja entre las dos paredes rocosas del abismo, llenas de varitas con florecillas blancas que quizá intentan emular a las del Almendro. Desde lo alto de su pedestal de piedra, la pequeña Palmera y el pequeño Olivo contemplan como es engullido.

    La mar se presenta en movimiento, un poco caótico pero sin estandartes blancos de espuma. Los gatos se han ausentado, al igual que los ciclistas y la media luna gibosa que todavía no parece haber emergido.  "Eres mi tempestad y mi calma"

    Ya abajo, Taimades se detiene a beber sus rituales tres sorbos de agua sobre el altar de cemento armado orientado hacia el dios local de la ciudad del valle. Solo hay un carguero fondeado en el roquedo de la Plaza. Ningún otro barco es visible en la mar. "Pero te quise y aunque estamos destinados a no ser te quiero"

    Un vistazo hacia lo más alto, desde donde asoma por el pretil del acantilado la Chumbera, y Taimades se dispone nuevamente a ascender al punto más elevado de la ciudad del valle en un único y singular alzamiento. La curva de las Uñas de Gato en la que Taimades se alza sobre la bicicleta agarrándola por los cuernos laterales del manillar milagroso, el del día del borrego. Las curvas del sonido tintineante, una y dos. La rampa del azul sobre el azul, que conduce hacia la curva complicada señalada muy mortecinamente por EL TRONO DE CORAL BLANCO. El ciclista más débil siempre se arrima a la Jovencita por el lado más interno y empinado de la curva, más todavía que la mancha sanguinolenta precipitada sobre el suelo. La inercia de salida es buena pero cuesta mantenerla por la sinuosa y dura rampa, en cuyo lateral también hay Esparragueras con sus farolas encendidas. La curva de la Esparraguera, también con sus farolas encendidas. "Recuerda". La rampa de la ascensión lunar y aumento progresivo de desnivel. La rampa de la Chumbera que se eleva muy empinada hacia el cielo, y hacia la que Taimades vuelve a levantar la vista. Hay una gaviota colocada sobre el pretil en la curva, hacia la que avanza directamente Taimades. La gaviota finalmente se lanza volando hacia el acantilado produciendo en Taimades una sensación de vértigo inmensa, pues siente como si él mismo saltase al vacío. Al girar la curva a Taimades no le queda otra referencia visual que la de los calcetines del equipo Carrera para elevar la verdadera fuerza, LA IRA. Hay otras dos gaviotas más sobre el pretil. Sin embargo a juicio de las mismas, Taimades asciende demasiado rápido como para suponer una amenaza. No salen volando pero giran e intentan huir hacia arriba caminando. O simplemente muestran indecisión o confusión ante su presencia. No está claro si huir o permanecer quieto. Desconfían no vaya a salir volando tras ellas. EL TRONO DE CORAL BLANCO aparece fugaz y pertinazmente para señalar a Taimades. Palán, Palán. Un cuerpo fofaningorro es escupido de la boca del abismo. Se mantiene alzado sobre la bicicleta e introduce todo el desarrollo sin trabas y a la primera. Y prosigue así obedientemente tras dejar atrás a los Aromitos en flor, por la rampa de Aratamar que comunica  a los Pinares bajos con los altos. Llegando a la altura de la curva del zapato de tacón con brillantes hay un gato muerto en la cuneta en estado de descomposición tal que siendo supuestamente anaranjado, su pelo ya se ha vuelto blanquecino. Fauces y vientre abiertos. Taimades prosigue y acelera por los Pinares altos, con cierta actividad antrópica a paseo. "Más alto que nosotros solo el cielo". Gira en el cruce y entre severas pedaladas vuelve a alcanzar la rotonda de los tres Olivos, punto más elevado de la ciudad del valle, sobre las dos cuestas del dieciséis porciento. Ya puede sentarse y beber sus otros tres sorbos de agua (silencio gutural) ¡Tempestad perfecta!



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                                                Coll du Cementerie: https://www.youtube.com/watch?v=oJyZkDnR2ng

    Taimades desciende las dos cuestas. Pasa revista a los tres pequeños Cipreses, en fila y firmes. Y acompaña a la bicicleta junto al desfiladero arbolado del EL RÍO Nano, buscando las flores blancas de los Almendros. Hasta que el recodo anunciador de vetas grises y doradas reclama toda la atención.

    Y se abren la amplia Arboleda y el amplio graderío de vetas grises y doradas que se elevan hacia LA BLANCA SONRISA que refleja a EL TRONO DE CORAL BLANCO sin ser alcanzada ni por los eones ni por los creadores divinos. Y en lo alto se alza la solitaria Palmera aferrándose con fuerza al cielo y a LA BLANCA SONRISA DE LOS VIENTOS.

    El afluente principal de EL RÍO a su paso por el vallado sigue al menos embalsando abundante agua, pero traspasando ya poca através de un único ramal húmedo activo. A los Sauces llorones solo los acompañan un par de Aromos de los márgenes, demasiado grandes para la degradación asalariada de las excavadoras que nada pueden hacer con las Cañas incendiarias que ya proliferan, y lo harán en más cantidad ahora que no hay otras especies para hacer de freno. Siguen viéndose bolsas amarillas de "Conservación" en las cunetas.

    Y es que tras vadear el puentecillo sobre el cauce real de EL RÍO seco pero con charco delator, también aparecen otras bolsas que supuestamente serán recogidas. Esta vez la limpieza de la zona de la Acacia Aromo ha sido a conciencia. No hay ningún asentamiento o grupo excepto el tolerado, el de color rojo cada vez más disimulado por la cantidad de ropas que le van poniendo encima. El par de tullidos con sillas de ruedas y muletas impone y sirve de tapadera a la mujer y a los menas, haciendo el dinero el resto. Al alzarse con fuerte desarrollo por la cuestecilla, Taimades oye y mira de reojo a la que debe ser la familia de los dos muñequitos, bastante numerosa. Prosiguen las labores de desmantelamiento del lado de la valla de la paripé política, han retirado las únicas trabas adicionales que quedaban, las piezas abatibles de la primera línea de salto y las trabas entre las mismas. El salto en este lado es más sencillo ya que el dispositivo moruno, colocado a escasos metros. Se trata de una valla de menor altura flanqueada por fosos y potentemente concertinada de arriba a abajo. Aunque este dispositivo no está disponible en todo el perímetro fronterizo, tiene tiendas de campaña con vigilantes. En cualquier caso la demanda humana solicitada por motivos económicos y la presión demográfica sigue potenciándose y en auge. Todos dicen de todo excepto la verdad.

    Taimades acompaña a la inercia de la bicicleta hasta colocarse a los pies de la cuesta del doce porciento. Algunos menas descienden la cuesta mientras Taimades se alza para su ascenso. Arriba y tras el desplome sobre el sillín aguardan los Almendros en su apogeo floral. Muy abajo y al fondo aparece Don Burro. Hoy tiene trabajo y los arreos puestos del arado encima. Tiene que abrir los surcos en la tierra para los cultivos. Taimades se alza con todas sus fuerzas para la cuesta del fuerte de los menas, donde LA MUJER DORMIDA y los Olivos mantienen su peculiar danza.

    Nuevo descenso por inercia y ascenso con alzamiento y las fuerzas restantes para el repecho del aeropuerto, culminando las cuestas entre los campos de Olivos y Eucaliptos. Ya puede beber su resto del agua y descender a toda velocidad hacia la zona del maldito ARROYO Mezquita. Que prosigue aguardando en su morada del cielo.

    Tercera victoria de etapa para el equipo Carrera

    "Orden en el caos"





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    Buenos días...

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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

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    Muy Triste... y.... Muy Real


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    Con el Tiempo, Aprenderás.



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    Y Taimades aumentó su dosis de bicicleta :)

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                             Coll du Cabrerizas: https://www.youtube.com/watch?v=mc3P1iCHlwM

    La tarde es despejada con VIENTO de poniente recién entrado. Taimades se echa una gotita en el oído para su "cocotitis" y deja atrás a la larga recta llana de su casa. Prescinde igualmente del pantalón, mateniendo el culotte largo. Cruza EL RÍO sobre uno de sus puentes. Taimades solo mira hacia arriba, hacia el tradicional canalillo de cemento armado. Las plantas ahora sí, empiezan a invadirlo en esta parte más próxima a donde pasa. Todavía sigue siendo visible a pesar de todo su mínimo caudal solsticial. También el desangrado purpúreo de la gran Buganvilla hasta el lecho, que ya empieza a oscurecer antes de perderse. Un caudillo verdadero y eterno. "Recuérdalo, te amaré por y para siempre"

    Hay un ciclista clave, con maillot blanco, que antes de llegar a las primeras cuestas se pone delante de Taimades que sigue a poca distancia por detrás. Justo cuando van a empezar, se desvía, seguramente hacia el otro lado del cuartel donde está el pabellón militar que Taimades prefiere eludir. Las cuestas comienzan junto al cuartel abandonado de Regulares donde reposan los sentenciados Árboles: El Sauce centinela que cubre a las pequeñas Chumberas. Su Eucalipto e Higuera custodios, la última de ellos mudando ya sus hojas. Y la formación de altos Eucaliptos que se elevan a continuación junto a los que se alza Taimades sobre la bicicleta. Sus hojas sobre sus ramas que pasan por encima son como trapos extendidos y fosilizados, dando un aspecto fantasmagórico y vetusto maravilloso, unido a la absoluta negritud de sus troncos y ramas. Los muros blanqueados de la acera de enfrente en cuyo interior los Árboles centenarísimos fueron tratados como a escombros, siguen con las puertas cerradas. Puede resultar una frivolidad cuando te han robado alegando consignas como que los comercios deben dar el nombre de todos los clientes y que es un encubrimiento que el único trabajador del local sea el hijo de la empresaria, hablar de temas tan pueriles como el de los animalistas y los sentimentalismos. Pero piscis no va a ignorar al bebé de aries. Cierto es que leo con moderación intentaría decirle que hacer daño a los animales está mal, pero que ello no puede arrastrar a otras cosas pues sería contraproducente. Sin embargo el carnero no es de atender a razones. Y hoy Taimades ha comido un filete de ternera. De manera que no habrá más remedio que alegar al Liber Abomminabilis otra vez, lo que practicamente equivale a un uso de la bomba atómica (ya pueden los lectores agarrarse a sus asientos). Pero eso será dentro de unas pocas pedaladas, para no perder el hilo. Hay unas pocas margaritas tanto blancas como amarillas, puramente primaverales, que ya han florecido por si los degradadores asalariados se dan demasiado prisa en llegar para hacer el mayor daño posible, como suelen hacer. La gran Chumbera mantiene tan solo unos pocos frutos con el tarbush rojo puesto por si algún día los reclama el solitario, ya que el resto de frutos siguen siendo rechazados por los humanos que mantienen su hambre, miseria y presión demográfica por puro gusto y placer. Las puertas de la iglesia permanecen prudentemente cerradas. El único Árbol superviviente de la plaza de los Árboles mutilados, sigue intentando crecer hacia arriba, rodeado todavía del resto de esqueletos inertes muñonizados.

    Taimades gira el repechito y se sienta. La ventana de la casa de la Cabrita tiene ahora los cristales cerrados pero las persianas abiertas. El ciclista del maillot blanco pasa justo por delante. Ha ascendido a la par por el otro lado del cuartel, recorriendo más distancia pero afrontando menos desnivel. Practicamente es lo mismo aunque el cruce de tres caminos de la calle del pabellón militar tampoco es del agrado de Taimades. No parece que el ciclista aumente distancia si Taimades se aplica un mínimo todavía sentado con los pedales. E intuye que en cuanto se alce debiera superar a este ciclista. La estatua de mármol blanco que representa a el Patrón de la ciudad del valle sigue de espaldas. El reloj digital de la farmacia en el lado contrario de la acera a la sombra, marca veinte grados. El ciclista del maillot blanco va de corto, es delgado y de piernas algo curtidas, bien equipado. Puede que Taimades vaya algo abrigado, pero la brisilla a la sombra es bastante fresca y engañosa. El ciclista remonta el dormiloncito y esquiva la arqueta semihundida por el lado de fuera, merced a otro conductor que deja el coche en el lateral, creyéndose más listo con ello que los demás. Taimades se alza aquí a diferencia del otro ciclista que sigue sentado, a la altura del semáforo donde se empina y se hace más dura la cuesta. Inmediatamente se aproxima y empieza un adelantamiento lento, simplemente siguiendo el propio ritmo. Taimades saluda al ciclista con un "buenas", saludo que es devuelto. Y aplica un par de pedaladas más rápidas para hacer un adelantamiento efectivo que no comprometa al tráfico para ponerse por delante. Taimades sabe que su cadencia de ascenso es más rápida y debiera distanciarse del ciclista, cuyo sonido va gradualmente desapareciendo. Ahora sí, volvamos a la referencia del libro, cuyo nombre completo es el de "Liber Abomminabilis Perversissimus Non Plus Ultra Malus"... Dividido en tres secciones acompañadas de un prólogo siniestro, y no recuerda si también una epifilosofía final, ellas mismas eran la de "Cena de Nochevieja: El Borriquillo", "Postre Perversus: El Cuchillo De Plata (dividido en Actos)", y "Dulce Perversus: Mensaje De Año Nuevo De SSMM El Perversísimo". Siendo quizá el cuento corto de solo cuatro folios de "El Borriquillo", el mejor logrado. Si bien el maltrato animal en este caso es facilmente asimilable al animal humano, como es de esperar. Dado su carácter explícito, exposición cristalina y profundidad pisciana, el inicio rupestre es muy hermoso, y muy similar a donde vive Don Burro, el de este mismo relato. Pero la mujer del granjero se ha quedado embarazada y tiene una curiosa manera de completar su dieta proteínica... Taimades colocó puntos suspensivos con gran crueldad dando a entender lo que quería decir. Aunque también hubiera sido arriesgado, pues todavía no sabía como ahora sabe, que en el caso humano también hay propiedades afrodisiacas. Indagando más sobre todo en lo relativo a este tema entre humanos y otra especias, todavía Taimades no ha llegado a encontrar tanto por internet. Tan solo hay referencias a que en países asiáticos se consume de especies concretas de animales, creyendo precisamente que tiene propiedades afrodisiacas... Este tema es clave para cuando el borriquillo envejezca y el granjero decida venderlo en el matadero aprovechando las Ferias de la ciudad del valle y la fuerte demanda de pinchitos para entreverar los de burro, donde ahora sí, se recrea de forma explícita el denominado rito de sacrifico judeomusulmán que vio de joven cuando en clase de Alimentación se le ocurrió a la docente llevarles al matadero municipal. Si bien Taimades lo denominó "rito monoteísta" para dejarlo peor todavía. Y así acaba el relato que tan hermosamente acababa. Aunque en el Cuchillo De Plata haya alusiones en las paredes del pabellón militar a los horrores tipo Hellraiser descritos en el anterior cuento, unido ello a una aparición fantasmal y horrible del propio borrico... A lo que vamos, el relato no era tan simplista como la película de Amenábar, bastante vulgar en comparación con un "Laberinto del Fauno", con un Unamuno haciendo de bueno, un Astray haciendo de malo, y un Franco haciendo de listo. Aquí no hay tampoco una "alimentación buena", o una "alimentación mala". Simplemente se ha reflejado la realidad. Pues la misma a la que está sometido un burro, lo estaría un ser humano. Y en la realidad, hombres y mujeres se comportan tanto con un burro como con un ser humano de la misma manera. Verdadero y morboso, Taimades solo lo expone, no lo juzga como tampoco hace con lo que ocurre al final. Pues la tensión del relato, aparte de un disgusto que el asno dio a su dueño en el mercado, eloqueciendo cuando dos niños pequeños le hicieron una faena por detrás con un palo, propuesto por la niña y ejecutado por el niño a modo de pecado original, está el de los propios celos que el amo tiene respecto al burro, relacionado con su mujer. Mientras el burro le da dinero, no le molesta. Pero al hacerse viejo y tras lo del desafortunado incidente, toma esta decisión sin reparo alguno, sacando un dinero y a sabiendas del sufrimiento final que esperaba al asno. Que logicamente ha ido adquiriendo un poderoso significado... Es un buen relato precisamente porque se hace sin ese bonus malus que como un veneno intenta introducir el Amenábar para darle un éxito. Y juega también con las propias decisiones éticas que debe tomar cada lector. Eso no significa que Taimades diera "libertad" al lector para hacer sus juicios. Pues la verdad es tirana. Y si se quiere buscar a un culpable, el cuento es tan bueno que las cosas acaban por mostrarse muy difíciles al lector, no se sabe si como decía el Lovecabrus, provocando la locura. Pues peores horrores reales se han descrito entre propios o con los propios humanos. Pero Taimades reproduce cada gemido y respiración en todos estos casos, tanto desde la belleza del campo como el olor a sangre del matadero. Y no es ningún hipócrita por comer carne. Pero puede no estar de acuerdo con el método, no con la religión pero sí con el que lo ha interpretado a niveles comerciales cárnicos de esa manera. Del mismo modo que puede gustarle el toreo a pie, y no el rejoneo. No obstante los festejos taurinos también han ido evolucionando con el tiempo. Goya no mentía cuando representaba esas escenas taurinas de su época. Tampoco son mentira las cogidas actuales, o malas faenas taurinas. Pero no se puede comparar el caso del taurus o de una cabra de granja al de un delfín que es sacrificado junto a su familia para escoger a unos pocos ejemplares para servir de atracción principal de entretenimiento en los acuarios, donde además casi todos mueren debido a los traumas con que llegan, lo cual aumenta las cazas de los japoneses. Es por culpa de los animalistas cuando guiados por otras perversiones políticas de fondo, se compara el festejo taurino con lo de los delfines en Japón, cuando estos delfines salen perjudicados. Y también lo sería gravemente el medio ambiente si triunfaran los postulados animalistas y sentimentalistas. Se perdería lo poco que queda, además de tener que sacrificar toda la cabaña, pues no hacerlo sería todavía peor. Efectivamente, animalistas y sentimentalistas ecológicos son los peores enemigos en la práctica del medio ambiente, y también los que pueden producir los mayores daños. Pues atienden a perversiones políticas tras las cuales siempre está el autoenriquecimiento, y se sirven de bebés como aries. Comer carne de vaca y de animales está bien. Otra cosa es exigir que los animales no sufran de esa manera. Porque somos animales, también nos hemos alimentado de nosotros mismos. Hubo campañas animalistas demasiado pendejas respecto a las costumbres chinas. Hay que entender por qué comen perros. Incluso comer humanos como hacen ciertas tribus actuales amazónicas con sus fallecidos, o gente accidentada y aislada con los fallecidos, no es malo. Si bien hacerlo demasiado está demostrado que provoca enfermedades. Cocer a perros para comerlos tampoco está mal. Pero sí hacerlo vivos. Sin embargo el animalista o sentimentalista es totalmente radical sin importar que con ello se carguen precisament el medio ambiente. Y se aprovechan de mala manera de un público precisamente como aries. Un público muy vulnerable, sobre todo si es catalán o de la margen izquierda del Ebro, donde se ha forzado un tipo de educación muy concreta. Si bien es cierto que eso de "la libertad" desde los nacionalismos, ha sido utilizado perversamente por absolutamente todos los gobiernos. Las cosas claras, nada de poner a aries ejemplos contradictorios como haría virgo para confundirlo con grises, con escenas de caza de indios y escenas donde rezan por el alma del animal recién cazado. Las cosas no son buenas o malas según se hagan. Y eso es lo que los lectores y el resto de signos temen en el relato pisciano de Taimades con el borrico, pues hay diversos tipos de trato con el animal durante el cuento. Y la moralidad extrapisciana prefiere censurar todo como tabú. Con el peligro de que igual que llegue alguien diciendo que todo es malo, llegue otro diciendo que todo es bueno. Pero no se trata de dar la razón a virgo con sus grises. Es simplemente que justificar o crear a un ser humano vehetariano, va contra natura. Es una mentira. Esto es lo que piscis quiere que comprenda aries. Cerrar la plaza de toros y rajar al mismo tiempo de "la libertad"... Pero dejemos atrás estos temas que en realidad están guiados por las élites para embrutecernos o idiotizarnos, como los rótulos que aparecen en los pasos de peatones de "ni una mujer menos, ni una muerte más". Porque parece como si la ley ya no existiera o los políticos fueran tiranos con sus inspectores que inventan un mundo donde los hijos no pueden trabajar en el comercio de los padres, y tienen que registrar los nombres de todos los clientes. Como si hubiera que suplicar que no se matase a más mujeres. Lo cual crea un ambiente de mayor cachondeo que el asesino aprovecha para matar más. Y lo mismo pasa con los animalistas y los sentimentalistas de m. Un acuario sin delfines puede ofrecer otros muchos entretenimientos y ser un buen negocio que incluso tenga un apartado pedagógico. Una tabla de surf de madera de Pino bien ejecutada y mantenida puede resultar muchísimo más ecológica que los impactos que provocan los materiales sintéticos. Si bien el reciclado o la taimadización de esos materiales ya existentes, también ayuda. La economía tampoco es algo malo o antiecológico, al contrario... Taimades no se sienta sobre la bicicleta hasta la altura del primero de los Ficus de la recta llana que antecede al repecho del Tercio.

    Arbolito torcido, cochecito destrozado y abandonado. La atención sobre los marginados y la marginación. Coches que tienen que acabar de esa manera... No es que los coches estén mal y haya que sustituirlos por carros tirados por cabras. El verdadero progreso no es el del que hablan los ladrones que nos han robado el dinero poniéndose por encima de toda ley. Es el llano, Taimades reduce, suda y hadea, y el ciclista del maillot blanco adelanta sonriente. Pero se equivoca si piensa que el ciclista de cuerpo fofaningorro, platos clásicos, pues él lleva monoplato y piñón intermedio, que ha visto ascender la cuesta integramente alzado, ahora está destrozado. Pues todavía puede hadear y agonizar mucho más fuerte. En realidad no ha visto nada.

    Taimades adelanta en la rotonda, ahora con velocidad ofensiva para así no tener estorbos durante su ascenso del repecho, con segundo plato y penúltimo piñón, sexto, de manera que ni un gran ciclista como el de la mochilita, puede resistirlo. El ciclista vuelve nuevamente a desaparecer auditivamente. Taimades sortea habilmente por el mínimo lateral al dormiloncito del repecho y levanta la vista hacia el verde follaje de los Árboles respetados del cuartel. Taimades tuvo una vez una profesora de filosofía que decía ser republicana, joven, gordita, mofletuda y muy simpática, seguramente todavía en activo. Pero es mentira, nadie puede autoproclamarse lo que realmente no es. Y menos si no estás disparando a matar. Pero en esta sociedad son muchos los corruptos y los mentirosos como para tratar con crueldad a estos bebés. Y los sueños aconsejan evitar esta guerra a toda costa. Derramar la sangre, solo por poner un ejemplo para algún lector entusiasmado con Taimades, de un animalista como medio de proteger al medio ambiente, no sería un acto heroico. Esta es una historia donde el bueno de aries puede hacer un mal terrible, y el malísimo de piscis, el mayor bien. Y eso es así porque no se escucha y obedece a los ángeles con ramas. La vista sigue puesta en las pantallas. Aunque eso no importa, porque la ley del más fuerte es la que prevalecerá. Y no la del más amable, como dice un científico que quiere abrirse paso y enriquecerse en este mundillo de desvertebrados donde cáncer ocupa el número uno como mayor criminal. Los Árboles no ofrecen sus frutos amablemente como si fueran regalos. Será mejor que ese bebé siga estudiando mejor a sus amebas antes de soltar sofismas y hacer películas, como el Amenábar. Taimades no se sienta hasta la altura del último de los Ficus del Polado.

    Comienza la larga recta llana adecentada de los múltiples baches y parches soterrados. Taimades espera a que vuelva a ser adelantado nuevamente por el ciclista del maillot blanco, pero eso no ocurre. Ha quedado demasiado rezagado en el repecho. El amable ladrón y vil gris humano, queda atrás dando paso al verde clorofílico del Pinar. Y Taimades se alza para los repuntes finales de desnivel.


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                           Coll du le Jeune: https://www.youtube.com/watch?v=0GpveZRy2Cw

    LA MUJER DORMIDA Y EL TRONO DE CORAL BLANCO prosiguen con su cortejo invernal de lenta remontada desde las tinieblas hacia la luz. Taimades deciende hacia los Pinares bajos. Y desde allí se encaja entre las dos paredes rocosas de la antesala de la boca del abismo. Desde lo alto de su pedestal de piedra, la pequeña Palmera y el pequeño Olivo contemplan como es engullido.

    La mar se presenta en calma, pero sin claroscuros entre aguas más o menos oxigenadas. Entre el grupo formado por cuatro gatos en la jardinera de la desaladora no se encuentra Negrito. "Eres mi tempestad y mi calma"

    Ya abajo, Taimades se detiene a beber sus rituales tres sorbos de agua sobre el altar de cemento armado orientado hacia los dominios del dios local de la ciudad del valle. Las dos jovencitas sentadas sobre el pretil en realidad ya tienen sus buenos años, y coches cercanos con ojos que les prestan atención, aunque ellas la tienen puesta en los teléfonos móviles. No es visible la luna, que rapidamente abandona su forma de llena y se retrasará cada vez más. Hay un carguero fondeado en el roquedo de la Plaza cuya proa mira exactamente hacia aquí, y otro hay que parece mucho más alejado. Hora de ponerse nuevamente en marcha. "Pero te quise y aunque no estamos destinados a no ser te quiero"

    La curva de las Uñas de Gato en la que Taimades se alza sobre la bicicleta agarrándola por los cuernos laterales del manillar milagroso, el del día del borrego. Las curvas del sonido tintineante, una y dos, no es que nada marche de forma anormal, pero se hace un poco más doloroso, acusando un tanto los esfuerzos anteriores. De todas formas Taimades se automotiva con la idea de que solo estamos a principios de semana. La rampa del azul sobre el azul, que conduce hacia la curva complicada esta vez claramente delimitada por una línea ofensiva trazada por EL TRONO DE CORAL BLANCO. El ciclista más débil siempre se arrima a la Jovencita por el lado más interno y empinado de la curva, más todavía que la mancha sanguinolenta derramada sobre el suelo. Resiste la misma y su salida, en la que al fin puede contemplar directamene a EL TRONO DE CORAL BLANCO. Pero todavía la imagen es muy efímera y también las fuerzas, perdiendo Taimades toda su inercia en la sinuosa y dura rampa de la bala perdida. Tiene que aguantar alzado como pueda y trabajarla pedalada a pedalada. Al llegar a la curva de la Esparraguera, no tolera abrirse y concederse una tregua, sigue por el lado interno y empinado de la curva, bastante agotado. Las farolas amarillas encendidas se vuelven blancas. Los molinillos se preparan para la llegada del mes de los horrores y sus primeros avisos. "Recuerda". Un gran número de ciclistas veteranos descienden por aquí, viendo los penosos arranques de Taimades por la rampa de la ascensión lunar y aumento progresivo de desnivel. Uno de ellos anima a Taimades diciéndole que "ya le queda poco". Pero lo cierto es que no es así. Ya por abajo, mientras gira la curva de la Esparraguera, algún ciclista comenta a otro que "...le veo todos los días..." Taimades piensa que se tratará de sus juegos acuáticos. La presencia de EL TRONO DE CORAL BLANCO no impacta demasiado en Taimades, que realmente debe estar muy agotado. Tanto acusa lo del ciclista del maillot blanco que en la curva que accede a la rampa de la Chumbera que se eleva muy empinada hacia el cielo, que el glúteo derecho roza con el sillín. Taimades debe resistir esta rampa como si de su último reto físico se tratase. Se concentra en una gaviota que está sobre un saliente diminuto en el acantilado por fuera del pretil, pero que mira hacia la carretera como si fuera más entretenido el ciclismo, aunque en silencio. Mientras gira la curva, Taimades siente EL VIENTO opositor que ya desciende por la rampa reforzado. Eleva la vista hacia la cima y encuentra la referencia visual de EL TRONO DE CORAL BLANCO reflejado en la garganta rocosa del abismo. Muestra las fauces abiertas a EL VIENTO y eleva la verdadera fuerza, LA IRA. La bicicleta arranca con fuerza y así sobrepasa la mitad de rampa, pero hacia el final de la misma el cuerpo de Taimades agoniza peligrosamente, decayendo el ritmo. Sin embargo, EL TRONO DE CORAL BLANCO acarició el perfil rocoso anticipadamente con respecto a anteriores ocasiones, y al ser señalado Taimades resistió nuevamente hasta la cima. Palán, Palán. Un cuerpo fofaningorro es escupido de la boca del abismo. Resiste alzado sobre la bicicleta pero nada más. Inicialmente no tiene fuerza para mover las garras e introducir los piñones de desarrollo. Y cuando lo consigue, la simple entrada de los mismos genera una fuerza que quiere desequilibrarle. Al menos el tercer plato entró a la primera, la tracción era sentida muy dura, como una piedra. Taimades eleva la vista hasta rozar con la nariz a las pocas flores que el Aromito ha abierto. Y prosigue obedientemente su ascenso alzado por la rampa de Aratamar, que une a los Pinares bajos con los altos. LA MUJER DORMIDA juzga severamente a Taimades al que tiene a la vista en la zona descubierta entre ambos Pinares. Allí cree ver la primera capanilla lila intentando abrirse. La curva del zapato de tacón con brillantes se hace especialmente dura, y la rampita que la sigue, bastante agónica. Pero Taimades recuperó un tanto en la entrada de los Pinares altos. LA IRA hacia LA IRA. "Más alto que nosotros... solo el cielo". La cima del mundo se hace visible al fondo mientras Taimades desciende entre los últimos Pinares que se abren mostrando completamente a LA MUJER DORMIDA. Pero falta girar en el cruce en dirección a la rotonda de los tres Olivos, alcanzada entre severas y definitivas pedaladas, el punto más alto de la ciudad del valle sobre las dos cuestas del dieciséis porciento. Ya puede sentarse y beber sus otros tres sorbos de agua (sonidos guturales: "¡KIQUIRIKÍ...!"). Llega a la rotonda un ciclista en bicicleta de carretera y gira en la misma, donde saluda a Taimades, que le cede la victoria de etapa, conformándose con el Especial. ¡Tempestad perfecta!


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                            Coll du Cementerie: https://www.youtube.com/watch?v=oJyZkDnR2ng

    Taimades desciende las dos cuestas. Pasa revista a los tres pequeños Cipreses, en fila y firmes. Y acompaña a la inercia de la bicicleta junto al desfiladero arbolado de EL RÍO Nano. Hasta que el recodo anunciador de vetas grises y doradas reclama toda la atención.

    Y se abren la amplia Arboleda y el amplio graderío de vetas grises y doradas que se elevan hacia LA BLANCA SONRISA que refleja a EL TRONO DE CORAL BLANCO sin ser alcanzada ni por los eones ni por los creadores divinos. Y en lo alto se alza llameante la solitaria Palmera aferrándose con fuerza al cielo y a LA BLANCA SONRISA DE LOS VIENTOS.

    EL afluente principal de EL RÍO a su paso por el vallado sigue mostrando las aguas estancadas al otro lado y ondas provenientes seguramente de algún ave acuática bajo los juncos. Los verdores intentan cubrir las zonas degradadas por las excavadoras, cada vez más degradadas y con mayor futura proliferación de las Cañas incendiarias. Pero igual que hay amiguetes en la desembocadura, lo hay también para la entrada de EL RÍO, y por aquí se enriquecen y paripean, ante la todavía mirada de los Sauces llorones.

    La cola de coches fronteriza queda atrás, estancada en la rotonda. Taimades cruza el cauce real de EL RÍO seco sobre un puentecillo. Sobre unas rocas, grandes cantos rodados, se sientan los negros en su zona de la Acacia Aromo. Uno de ellos les está pelando. Utilizan un curioso sistema consistente en pasarles una especie de lija, como si les estuvieran limpiando la cabeza. Al fondo, al final de la misma hilera de la Acacia Aromo, sigue la caseta roja disimulada con multitud de trapos. La silla de ruedas está vacía, y el tullido con la gorrita está sentado justo al lado. De repente se levanta sin mucho esfuerzo y se introduce en la caseta, cuya puerta queda alejada de la vista, mirando hacia la Acacia Aromo. Así que de tullido, nada, es otro más de esos "pobres hombres" expertos en ganar toleracia y dinero, que es tras lo que van todos los ladrones. Al otro lado de la carretera se encuentra el carrito doble de niño. La mujer y los muñequitos vuelven a estar en el suelo porque es lo que les gusta y su costumbre, en el suelo del campo se sienten felices.

    Taimades se alza para la cuestecilla. Adelanta a algún mena y desciende por inercia hasta los pies de la cuesta del doce porciento. No se alza hasta tener la visual en lo alto de todo el conjunto de la cima del mundo, con su oscuro pezón con forma de castillo tocando el cielo, simulando ser la última de las cupulitas piramidales de tejadillos verdes nacarados a los pies del templo. Tan solo hay un hombre anciano que desciende a pie la cuesta por la curva que hay en lo alto, el resto del ascenso es en silencio y calma. Incluso en la cima no hay presencia humana, tampoco de coches aparcados.

    Taimades se sienta y recibe un baño completo y cegador de EL TRONO DE CORAL BLANCO. Los Almendros están cuajados de flores blancas. Ya se oye a algún mena. Don Burro se ha asomado junto a la granjita, en una posición en la que girando la cabeza puede mirar a EL TRONO DE CORAL BLANCO y a los Almendros, al mismo tiempo que a la carretera. Siempre considerado, Taimades le saluda y se despide sonoramente.

    Y se alza con desarrollo reforzado y todas sus fuerzas para la cuesta del fuerte de los menas, donde LA MUJER DORMIDA y los Olivos mantienen su peculiar danza. Ya arriba, Taimades se sienta y es sobrevolado por cuatro garzas blancas en sentido contrario, y luego por una quinta que algo rezagada cierra filas (sonidos guturales: "¡B-E-E-E-E-E-E...!")

    Un veloz descenso en el que adelanta a algún mena más, y un definitivo alzamiento para culminar sus ascensos con el repecho del aeropuerto, finalizando todas sus cuestas entre los campos de Eucaliptos y Olivos. Puede beber su resto del agua y descender a toda velocidad hacia el maldito ARROYO Mezquita.

    Que engañosamente parecía reposar en su morada del cielo, alejado de los montículos de plásticos dejados por los porteadores fronterizos. Sin embargo entre esos montículos y cerca de los dos sumideros destinados a su entrada, no eran esta vez las puntas de su viperina lengua lo que se introducía en la ciudad del valle, y lo que esperaría el lector. Sino un charco aislado, bien redondo, de una oscuridad abismal como caracteriza al ARROYO. Como si fuera un ojo que nos estuviera mirando desde el inframundo. Como si esa corriente fresca que a pesar de la tarde cálida y preprimaveral, se sentía en las zonas a la sombra, en realidad brotase de unas tinieblas mucho más profundas.

    Tercera victoria de la temporada en el Especial de la Cabrita, coll du Cabrerizas us(h)er catégorie.

    "Escalofrío"






    JoseUser12 @ es 1
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    Y Taimades aumentó su dosis de bicicleta :)

    "Le Marie Maquillage", us(h)er catégorie


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                               Coll du Cabrerizas: https://www.youtube.com/watch?v=mc3P1iCHlwM

    La tarde es practicamente despejada, con nubes merodeadoras y VIENTO moderado de poniente. Taimades deja atrás la larga recta llana de su casa. La cocotitis prosigue, puede que su raíz sea más interna. Taimades probará al volver a casa el efecto de un paracetamol, en espera de que las cosas no lleguen a lo antibiótico. Por lo demás, se desprende del maillot de invierno, quedando la maglia celeste. Conserva eso sí, el culotte largo aparte de los calzoncillos militares. Cruza EL RÍO sobre uno de sus puentes. Muy lentamente, la vegetación autóctona va apoderándose de todo el espacio correspondiente al canalillo tradicional de cemento armado. Hacia abajo, se extienden desde la desembocadura las aguas allí latentes. No se puede vivir bajo una filosofía basada en ver quién te roba menos. Pero según los sueños, tampoco la opción es la del derramamiento de sangre y la guerra. A veces pienso en si tu familia o tú me planteaste a mí precisamente como eso, una opción. Si es como dice virgo, una partida de cartas donde debes tener el mayor número posible de ellas. Debieron hacer muchos esfuerzos en convencerte que yo estaba obsesionado, y que dicha obsesión acabaría a primeras de cambio con resultados no convenientes. No se puede mezclar a Esapersona, con la familia. Es una lección dura, porque para cáncer lo familiar es irrevocable. A un familiar que hace algo que te desagrada puedes castigarle, ponerte violenta... Pero Esapersona... Quizá el reproche de tu padre visiblemente irascible, sea además de por tener que confiar en el teórico enemigo, por la falta de caballerosidad y galantería. Pero para eso están precisamente los mentirosos. Hay quienes prefieren la seguridad que les ofrecen ellos mismos. Creo que en tu familia hay de esos conductores que se creen más listos que los demás. La propia familia se ha formado así misma de esa manera. Hace alguna noche, coincidiendo con la salida emergente de la luna tras acabar su plenilunio, pasó tu madre paseando a solas y sin el perrito blanco por la acera de la tienda, y saludó con voz varonil, la que ella a pesar de ser quiquitilla tiene, a los antiguos militares que se congregan en el local aledaño. Con los años a ti también te cambió la voz, ya en los juzgados no era la gangosa de tu juventud. Tu padre es más bien visigótico, pero tu madre es de un celta peninsular muy puro, al estilo del cabro Calleja de la tele que protagoniza aventuras y cosas similares. Todo ello unido a los típicos aderezos locales de tipo militar, yo mismo... No me queda más remedio que reirme. Os parecerá vejatorio. Sin embargo te recordaré ahora y más de una vez, que tu yo onírico que es la suma de todos tus yoes sin importar el tiempo, o vidas futuras o pasadas, es de una SONRISA burlona casi constante. No está bien esa seriedad vigil. Creo, pues piscis es creyente aunque de lo que sabe que realmente es eterno y verdadero, con este RÍO, que si he llegado a verte el día de la nochebuena, es para al menos censurar ese rostro. A sabiendas de que aunque fuera tu marido, no tengo derecho según esta sociedad a decirte la verdad, y por lo tanto a vejarte. Sé que siendo como eres, y que no escondes nada con tus más allegados, no te hace gracia la actitud aparentemente reprimida que he tenido o tengo contigo. Pero yo no soy como tú. Y tiene que ser así. Lo que quiero decir es que independientemente de lo mal que creas que está el ambiente y lo reflejes en tu rostro, lo que sientes es correcto. Por lo tanto y siendo correcto, lo lógico es que te rieras burlonamente de todo, incluso de mí... Sin embargo debes tomar en serio esto que escribo. Porque excede o sobrepasa a iconos sagrados cancerianos como la muerte. Aquí, en estas líneas, está la verdad, que por lo tanto solo puede ser entregada desde esferas superiores, através del rumor silencioso y amortiguado por las plantas de EL RÍO, através del aire tiranizado que agita a las cada vez menos numerosas ramas cubiertas de verde follaje de la ciudad del valle, por dar trabajo a otras personas con el dinero robado a otras... Búrlate de estas últimas cosas, pero atiende a las anteriores. Me sentaría bien contemplar esa merecida SONRISA burlona. Por ello estoy aquí, a golpe de pedaladas y letras. Cesa lentamente y se reseca el purpúreo desangrado de la gran Buganvilla hasta el lecho de EL RÍO, caudillo que no cesa o muere. "Recuérdalo, te amaré por y para siempre"

    Las cuestas comienzan junto al cuartel abandonado de Regulares, donde apenas se agitan los sentenciados Árboles: El Sauce centinela que custodia a las pequeñas Chumberas. Su Eucalipto e Higuera custodios. Y la formación de altos Eucaliptos que se elevan a continuación, junto a los que se alza Taimades. Los muros blanqueados de la acera de enfrente en cuyo interior los Árboles centenarísimos fueron tratados como a escombros, siguen con las puertas cerradas. La gran Chumbera mantiene solo unos pocos frutos con el tarbush rojo puesto por si los reclama alguna vez el solitario, ya que el resto siguen siendo despreciados por los humanos, que mantienen el hambre, la miseria y la presión demográfica por puro gusto y placer. Unas pocas margaritas blancas, que aquí se mezclan con las amarillas, han traído la primavera antes de que vuelvan los degradadores asalariados con dinero robado. Las puertas de la iglesia permanecen prudentemente cerradas. El único Árbol superviviente de la plaza de los Árboles mutilados sigue intentando crecer hacia arriba rodeado todavía del resto de esqueletos inertes muñonizados.

    Gira el repechito y se sienta sobre la bicicleta. Por delante va alguien subido en bicicleta pero con ropa de paisano y sin sistemas de agarre en los pedales, no contabiliza. La persiana de la ventana de la casa de la Cabrita está levantada hasta arriba, pero solo una rajita del cristal está abierta, protegiendo los visillos a la intimidad de las miradas indiscretas. La estatua de mármol blanco que representa a el Patrón de la ciudad del valle sigue de espaldas. El reloj digital de la farmacia en el lado contrario de la acera a la sombra marca su número del tarot. El de la bicicleta tiene que remontar el dormiloncito merced a otro conductor que se cree más listo que los demás y deja el coche aparcado invadiendo el lateral del paso. Pero también pasa la arqueta semihundida esquivándola por el lado de afuera, y es muy peligroso abrirse tanto en esta cuesta, exponiéndose a alguien que venga por detrás. Taimades remonta dormiloncito y arqueta ya alzado sobre la bicicleta, a la altura del semáforo donde se empina y se hace más dura la cuesta, adelantando rapidamente al de la bicicleta. Dice mi madre que alguien le ha preguntado hoy sobre qué hará su hijo cuando ellos se mueran. Contesto riendo como lo hacía mi profesor de filosofía universitario, el Lobo, con un "vivir". La gente vive llena de vanidades y está acostumbrada a hacer comentarios de estos tipos. Siempre tienen que aparentar en ese sentido estar muy jodidos, pues lo siguiente son los ataques por envidia. Me lo tengo que tomar como los que dentro de tres años, si sigo con mis actividades acuáticas, comenten cosas relativas al frío del agua, y no digamos los surfistas... Taimades no se sienta hasta la altura del primero de los Ficus de la recta llana que antecede al repecho del Tercio.

    Arbolito torcido, cochecito abandonado y destrozado. Un ciclista en bicicleta de carretera se incorpora al repecho. No se alza hasta haber pasado el dormiloncito que Taimades remonta o intenta esquivar en lo posible por el lateral. Pero este ciclista lo esquiva por el centro, un espacio que han dejado a la altura de la mediana. La bicicleta de carretera es superior al monoplato, no digamos con el ciclista alzado. Taimades ya puede contemplar el verde follaje de los Árboles respetados del cuartel. Puede que antes de que empiecen a pintar los troncos de colores a modo de abominación política y degeneración cainítica, estos mismos mueran masivamente, de manera que les tocará a los de siguiente generación. Eso si no hacen proliferar más a las Adelfas en las calles y plazas. Hay Ficus centenarísimos tan grandes como los de los parques que están siendo reducidos a escombros debido a las nuevas construcciones que se llevan a cabo. No es lo mismo la maquinaria que se empleó en el "Mercadoña" para drenar el subsuelo, que la local, mucho más pobre, abriendo pozos en las esquinas e intentando hacer vasos comunicantes con mangueras conectadas a las alcantarillas. Una impresionante catidad de agua en el subsuelo. Que tras todos los drenajes y obras, vuelve. Por eso los Árboles no son un simple elemento decorativo más. Pero eso no se le puede explicar a los arquitectos, que tienen otras cosas mucho más importantes en su agenda. El reparto de las subvenciones verdes. Dinerito. Cuando toda esta perversión deforestadora de paso a EL TERROR y las madres mías, son tantos los cambios y rectificaciones drásticas a llevar a cabo, y tal la dificultad y necesidad de una estabilidad de decenios, que solo un genocidio masivo humano puede garantizar el equilibrio. De lo contrario, el negocio de la deforestación seguirá su curso. Taimades no se sienta hasta la altura del último de los Ficus del Poblado.

    Comienza la larga recta llana adecentada de los múltiples parches y baches soterrados apresuradamente. El ciclista de la bicicleta de carretera ya asciende tras alcanzar el verde clorofílico del Pinar, a donde llega Taimades después, dejando atrás al vil gris humano. Especial atención merecen los pequeños Almendritos plantados en el lateral como actividad escolar, que manteniendo sus flores blancas, ahora les salen también las hojas verdes, todo ello señales primaverales iniciadas desde las calmas de enero partiendo de las flores más diminutas. Todo sería logicamente progresivo de no ser por la irrupción violenta del cercano mes de los horrores. Y Taimades se alza para los repuntes finales de desnivel.


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    LA MUJER DORMIDA y EL TRONO DE CORAL BLANCO prosiguen con su cortejo invernal de lenta remontada desde las tinieblas hacia la luz. Taimades desciende hasta los Pinares bajos. Se encaja entre las dos paredes rocosas de la boca del abismo, donde han declinado las varitas de flores blancas en las puntas. Desde lo alto de su pedestal de piedra, la pequeña Palmera y el pequeño Olivo contemplan como es engullido.

    La mar está en calma, prueba de ello es que se aprecia alguna estela dejada por un barco, produciendo claroscuros de mayor o menor oxigenación en la superficie. Taimades anima al ciclista de la bicicleta de carretera que ya asciende por la rampa de la ascensión lunar y aumento progresivo de desnivel. Es buen ciclista, va alzado, y parece cincuentón. También se parece a aquel ciclista que adelantaba viniendo desde atrás, y que parecía detenerse abajo del todo. Hoy se ha reunido Negrito junto al resto de sus congéneres en la jardinera de la desaladora. "Eres mi tempestad y mi calma"

    Ya abajo, Taimades se detiene a beber sus rituales tres sorbos de agua sobre el altar de cemento armado orientado hacia los dominios del dios local de la ciudad del valle. No es visible la luna. Hay dos pescadores de la caña abajo en las rocas, mirando hacia el agua, seguramente al banco de peces plateados, abundantes pero de pequeño tamaño. Solo son visibles dos barcos. Un carguero fondeado en el roquedo de la Plaza. Y un barco azul de pesca de los del país vecino que parece tener incorporado una especie de mástil. Puede que no provenga de este Puerto. "Pero te quise y aunque estamos destinados a no ser te quiero"
                                                                        
    Una mirada hacia la Chumbera que sobresale en todo lo alto desde el pretil hacia el acantilado, y Taimades se dispone nuevamente a alcanzar el punto más elevado de la ciudad del valle en único y singular alzamiento. La curva de las Uñas de Gato, en la que Taimades se alza sobre la bicicleta agarrándola por los cuernos laterales del manillar milagroso, el del día del borrego. Las curvas del sonido tintineante, una y dos, que indican que física y cardiopulmonarmente está bien aunque note la pedalada un poco pesada. Hay que aplicar un poco de aceite porque ya suena un "grillito" mecánico (sonidos guturales: "¡AO...!"). La curva del azul sobre el azul que conduce hacia la curva complicada señalada con una línea ofensiva sobre el cemento armado por EL TRONO DE CORAL BLANCO. El ciclista más débil siempre se arrima a la Jovencita por el lado más interno y empinado de la curva, más todavía que la mancha sanguinolenta precipitada sobre el suelo. Su inercia de salida es pobre por la sinuosa y dura rampa de la bala perdida, pero durante un breve instante puede volver a contemplar a EL TRONO DE CORAL BLANCO directamente. Hay fuego real que coincide con este sector, lo cual anima un punto a las pedaladas. No hay tregua en la curva de la Esparraguera, pasando por el lado interno. Las farolas blancas con molinillos preparados para el mes ventoso, siguen encendidas. "Recuerda". La rampa de la ascensión lunar y aumento progresivo de desnivel, retomada ya a media altura por EL TRONO DE CORAL BLANCO. En la curva Taimades no roza esta vez con el glúteo el sillín, pero sí da un manillerazo hacia afuera que casi roza al pretil. Sigue algo cansado, puede que acuse el pelín de VIENTO opositor en varias de estas rampas. La rampa de la Chumbera que se eleva muy empinada hacia el cielo. Era un poniente nortado. Las penurias físicas culminan al girar la curva. Hay un grupo de tres gaviotas expectadoras sobre las rocas, por fuera del pretil mirando al acantilado (sonidos guturales: "¡AO...!").  Taimades encuentra la referencia de EL TRONO DE CORAL BLANCO reflejado en la pared rocosa de la garganta del abismo, en lo alto. Eleva la verdadera fuerza, LA IRA, y la bicicleta avanza velozmente. Una de las gaviotas huye volando lanzándose al acantilado. Las otras giran mientras pasa Taimades con la idea de no ofender mirando cara a cara, lo hacen en redondo y mirando hacia afuera, de manera que a su altura ya están puestas de nuevo de forma lateral, para ver su evolución hacia la cima. EL TRONO DE CORAL BLANCO señala cada vez antes a Taimades, acariciando la pared rocosa. Después señala a la bicicleta. Palán, Palán. Un cuerpo fofaningorro es escupido de la boca del abismo. Se mantiene alzado sobre la bicicleta y empieza a introducir los piñones de desarrollo. El grupo de ciclistas veteranos inicia su ascenso. Uno de ellos comenta a otro que "...está metiéndole porque ahora irá a salir disparado...". Pero en primer lugar hay que lograr que también entre el tercer plato, y cuesta un poco. Dos inhalaciones perfumadas al pasar bajo la sombrita del pequeño Aromo que ya empieza con su floración. Taimades no sale disparado sino manteniendo el desarrollo obedientemente por la rampa de Aratamar que une a los Pinares bajos con los altos. No fue una alucinación lo de la campanilla lila que intentaba abrirse la otra vez, Taimades se encuentra con otra. Y ya por la carretera de los Pinares altos, Aratamar vestida de blanco desciende de la copa de un Pino y sobrevuela a Taimades. LA IRA hacia LA IRA. También alzado, el ciclista de la bicicleta de carretera que debía seguir dando vueltas por aquí, adelanta a Taimades pues las diferencias mecánicas son notables. "Más alto que nosotros... solo el cielo". Gira en el cruce a donde el otro ciclista gira hacia abajo. Y entre severas pedaladas alcanza nuevamente la rotonda de los tres Olivos donde aguarda un grupo de agentes, en el punto más elevado de la ciudad del valle, sobre las dos cuestas del dieciséis porciento. Ya puede sentarse y beber sus otros tres sorbos de agua. ¡Tempestad perfecta!


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                                   Coll du Cementerie: https://www.youtube.com/watch?v=oJyZkDnR2ng

     Desciende las dos cuestas. Pasa revista a los tres pequeños Cipreses, en fila y firmes. Y acompaña a la inercia de la bicicleta junto al desfiladero arbolado de EL RÍO Nano. Hasta que el recodo anunciador de vetas grises y doradas reclama toda la atención.

    Y se abren la amplia Arboleda y el amplio graderío de vetas grises y doradas que se elevan hacia LA BLANCA SONRISA que refleja a EL TRONO DE CORAL BLANCO sin ser alcanzada ni por los eones ni por los creadores divinos. Y en lo alto se alza la solitaria Palmera aferrándose con fuerza al cielo y a LA BLANCA SONRISA DE LOS VIENTOS.

    El afluente principal de EL RÍO a su paso por el vallado fronterizo experimenta un estancamiento y sequedad progresiva de sus ramales. Algo se nota en falta tras contemplar a los Sauces Llorones, parecen muy solos y aislados. Y es que en la zona degrada han desaparecido los grandes Aromos que quedaban y con los que no habían podido las excavadoras por estar en terreno empinado. Se han debido molestar en talarlos, buscando a más degradadores asalariados que deben haber cobrado un mes a la salud de quienes les suministra esas bolsas amarillas donde pone "Carreteras del Estado. Conservación". Sus restos deben ser esos esparcidos nuevamente por los laterales, ya totalmente secos y muertos. Por doquier empiezan a brotar las Cañas invasoras, responsables de los incendios. Que deben haber servido de escusa para la asalarización con dinero robado para los degradadores. Las Cañas crecen con especial virulencia sobre el abono suministrado por los restos que acumularon en los márgenes. Se han tomado la molestia de deforestar a conciencia, y garantizar mayores Cañaverales y mayores probabilidades de incendio estival que alimenten su círculo vicioso de enriquecimiento. Aquí me cargo a la valiente Adelfa, ya encontrarás otras por tus calles y plazas. También las laderas y Árboles del cerro de la Santa Palma corren ahora peligro, al igual que la Acacia Aromo, terrenos colindantes al aeropuerto, y Olivos colindantes a la carretera de la circunvalación de la ciudad del valle. Pues hay subvención y esa es la manera en que se conservan las carreteras.

    Taimades deja atrás a la rotonda monstruosamente grande, y remonta el puentecillo sobre el cauce real de EL RÍO, seco. El tullido de la caseta roja disimulada con sábanas al fondo en la zona de la Acacia Aromo, se levanta valiéndose esta vez de las dos muletas, avanzando presurosamente hacia la carretera, donde se sienta un mena solitario con cara de despistado. Avanza como un depredador con la pierna izquierda totalmente estirada pero sin vendaje alguno. Lleva calcetines y sandalias, ropa de chándal y su característico gorro de lana sobre su cráneo jibaresco. Su rostro es estrecho y caído hacia abajo, algo colorado y oscuro. Estira mucho las muletas y aterriza lanzándose sobre la pierna derecha, avanzando lo más presurosamente a la carretera. La silla de ruedas, algo plegada, ha quedado atrás junto a la puerta de la caseta, incrementando así los niveles de tolerancia. Sumemos menas, tullidos y hasta mujeres a lo que empezó como un contenedor volcado.

    Taimades se alza para la cuestecilla. Al sentarse al llegar a lo alto cae en la cuenta de lo despejada que va quedado la valla de este lado. El negocio de poner y quitar piezas por lo de la carnaza política también debe proporcionar asalariamientos. Por contra, la valla moruna al otro lado, aunque menos alta, tiene pleno de cobertera concertinesca. La sombra de un vigilante con una radio y su larga antena pasea sobre un terraplén artificial por ellos igualmente construido, donde van insertadas las casetas. Pero no todo el perímetro tiene el mismo grado de vigilancia. Casi pareciera intencionado, orquestado. No obstante y bajo todo tipo de mentiras las economías primermundistas se siguen nutriendo de esta manera. Hay que mantener la presión demográfica y la asfixia que ello conlleva porque un ambiente de mayor caos propicia un caldo de mayor robo político. Solo puede esperarse una mayor degradación. Y deforestación. Se maquillará con macetones, falsos bonsais, motivos florales muy efímeros, y ejemplares jóvenes robados de los Bosques para ser sobreexplotados y sometidos a la esperanza de vida lo más corta posible. Los Árboles centenarísmos serán aniquilados, siendo mantenidos los últimos ejemplares en los parques, donde morirán de viejos. Toda memoria será borrada al respecto, se evitará que las nuevas generaciones alcen la vista a cualquier rama con demasiado follaje como para ser agitada por EL VIENTO y cosas similares que supongan un freno a la asalarización. Hay que masificar a las masas y embrutecerlas, tal como se hace intencionadamente ya en los centros docentes. Es complicado hayar sociedades donde los humanos se desprecien y se aprovechen más del prójimo que aquí. Dar un repaso por la zona de la caseta roja en la carretera donde no conviene detenerse si alguien cae desfallecido sobre el asfalto, y ascender mientras se escucha el golpe seco sobre una pelota de golf, resulta desalentador. Los contrastes son inmensos, poniendo los humanos, odiosos, todo lo que sobra y es negativo.

    Taimades deciende acompañanado a la inercia de la bicicleta hasta los pies de la cuesta del doce porciento. Y no se alza hasta tener la visual en lo alto de todo el conjunto de la cima del mundo, con su oscuro pezón con forma de castillo tocando el cielo, simulando ser la última de las cupulitas piramidales de tejadillos verdes nacarados a los pies del templo. Los destellos de EL TRONO DE CORAL BLANCO son aquí dorados, y Taimades escapa de toda esta vileza hacia arriba, más alto, de manera que ni el cansancio parece afectarle tanto en esta ocasión como en otras veces.

    Ya sentado en lo alto avanza medio cegado directamente hacia EL TRONO DE CORAL BLANCO, hasta distinguir las ramas negras de los Almendros cuajados de flores blancas. Don Burro mira disimuladamente sin apartar la cabeza de unas hierbas del suelo de las que supuestamente come. Recibe así su correspondiente y sonoro saludo y despedida.

    Taimades se alza con fuerte desarrollo y todas sus fuerzas para la cuesta del fuerte de los menas donde LA MUJER DORMIDA y los Olivos de la cuesta interpretan su peculiar danza. Una gaviota parece acompañar desde atrás el vuelo de tres garzas blancas, pero se separa rapidamente, siendo sustituida por nuevas garzas blancas rezagadas, que a esta hora siempre siguen a EL TRONO DE CORAL BLANCO como si se despidieran. La mar y los cargueros vuelven a ser visibles a lo lejos.

    Otro descenso y Taimades se alza definitivamente para el último repecho, el del aeropuerto, finalizando sus cuestas entre los campos de Olivos y Eucaliptos. Ya puede beber su resto del agua y descender a toda velocidad hacia la zona del maldito ARROYO Mezquita.

    El charco ya debiera haberse secado..., pero maldición, sigue allí con su ojo tétrico mirándonos. El ojo de la oscuridad abismal, de las profundas tinieblas. Rodeado de grupos de plástico cada vez más numerosos provenientes del tráfico de los porteadores. No existe un negro que de tanta sensación de vacío. Pues no parece negro este óculo, es la representación de la oscuridad absoluta. Como si solo pudiera describirse lo que le rodea.

    "Sus restos deben ser esos esparcidos nuevamente por los laterales, ya totalmente secos y muertos"



    JoseUser12 @ es 1
  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) ES1 Publicaciones: 9,322

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    Ahora mismo diría....

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    ("¡B-E-E-E-E-E-E...!")

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    Me gusta leer a Taimadus...

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    +++++++++

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    pd:

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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

    SkyWolf @ es 1

  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,197
    Y Taimades aumentó su dosis de bicicleta :)

    "Le Marie Maquillage", us(h)er catégorie


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                             Coll du Cabrerizas: https://www.youtube.com/watch?v=mc3P1iCHlwM

    La cocotitis de Taimades no evoluciona bien, empezando a temer cosas como que se trate de un problema cardiovascular y por eso escuche el paso de la carótida. En cualquier caso pudiera intentar tomar los medicamentos que le quedan y ver si llega al lunes, y seguir con el paracetamol el lunes si decide seguir sin acudir a las SS. Ahora parece que desarrolla una gripe con estornudos como reacción antibiótica. Parece una cocotitis interna, todo lo demás sería un traumatismo por el wipeout. Mientras Taimades está haciendo actividades y oye otras cosas, no siente el tamborileo... La tarde es despejada con tendencia a nublarse, con VIENTO nortado rolando supuestamente de poniente a levante. Taimades deja atrás la larga recta llana de su casa. Cruza EL RÍO sobre uno de sus puentes. Hacia abajo toda la desembocadura está anegada. Hacia arriba por el canalillo tradicional de cemento armado discurre lento y mermado, solsticial. El purpúreo desangrado de la gran Buganvilla se reduce muy lentamente. "Recuérdalo, te amaré por y para siempre"

    Las cuestas comienzan junto al cuartel abandonado de Regulares donde reposan los sentenciados Árboles: El Sauce centinela que cubre a las pequeñas Chumberas. Su Eucalipto e Higuera custodios. Y la formación de altos Eucaliptos que se elevan a continuación, junto a los que se alza Taimades sobre la bicicleta. Los muros blanqueados de la acera de enfrente en cuyo interior los Árboles centenarísimos fueron reducidos a escombros, siguen con la puerta cerrada. No todos los arbustos del sotobosque bajo los Eucaliptos, son sus hijos que intentan rebrotar de los tocones. El misterio del resto queda ahora desvelado por su floración amarilla inconfundible. Se trata de Aromos. Es la vegetación primigenia que desgraciadamente no dejan crecer los degradadores asalariados. Las margaritas se siguen sumando ante la gran Chumbera, que solo mantiene algunos frutos con el tarbush rojo puesto por si alguna vez los reclama el solitario. Pues el resto de frutos siguen siendo rechazados por los humanos, que mantienen el hambre, la miseria y la presión demográfica por puro gusto y placer. Las puertas de la iglesia siguen prudentemente cerradas. El único Árbol superviviente de la plaza de los Árboles mutilados sigue intentando crecer hacia arriba rodeado todavía del resto de esqueletos inertes muñonizados.

    Taimades gira el repechito y se sienta. La ventana de la casa de la Cabrita sigue experimentando cambios, ahora tiene la persiana bajada hasa media altura. La estatua de mármol blanco que representa a el Patrón de la ciudad del valle sigue de espaldas. El reloj digital de la farmacia de la acera de enfrente a la sombra está de descanso. Taimades se alza sin trabas a la altura del semáforo donde se empina y se hace más dura la cuesta. No sé si sobreviviré a esta dolencia, no me gustan los médicos de aquí. Me aseguraré de que no sea infeccioso y ya veré. Igual es que me pongo yo solo nervioso. El antibiótico puede estar haciendo reacción y se desencadena una lucha interna que provoca algo de caloración y moqueo, también algún estornudo mientras iba en bicicleta. Es sintomático. Hasta puede que el wipeout malus no tenga nada que ver y sea algo transmitido por la gripe aquella que ya amenazaba al oído. Sea como sea, de volver a los juegos acuáticos será a partir de ahora con tapones. La curva del ataque a traición que es hacia donde conduce la tolerancia queda atrás. Taimades no se sienta hasta la altura del primero de los Ficus de la recta llana que antecede al repecho del Tercio.

    Arbolito torcido, cochecito abandonado y destrozado. Junto a los mismos y en un lateral con las ruedas montadas en la acera y detenida, anda una mujer empañolada sonriente. Le han pintado el coche tan mal, supuestamente en el aledaño garaje de chapa y pintura, que el logo de la marca ha quedado superpuesto. Taimades deja atrás la rotonda desde donde se alza para evitar a los coches que azuzan, y se alza para el repecho, pudiendo ya elevar la vista hacia el verde follaje de los Árboles respetados del cuartel. Aquí se detiene un corredor a pie muy fuerte y de largas zancadas, que durante un rato parecía ir más rápido que la bicicleta. Llevaba una camiseta donde ponía "monitor", pero no pudo con el repecho y se detuvo, agotado, mientras Taimades ya le alcanzaba en el mismo. No se sienta hasta la altura del último de los Ficus del Poblado.

    Comienza la larga recta llana adecentada de los múltiples parches y baches soterrados. El misterio de los animales escondidos en la última de las casas del Poblado se desvela. Han soltado aprovechando los verdores a el grupo de unas cinco ovejas, entre las que hay dos pequeñas crías. Deben ser todas churras, con la cabeza negra. La lana no tiene muy buen aspecto pues no parece que las trasquilen debidamente. No hay carnero, seguramente es el propio dueño el que hace de cabro...

    El vil gris humano queda atrás dando paso al verde clorofílico del Pinar. Tras el gran Palán Palán arborescente hay un Aromito que ya está en flor, lo mismo que los que vengan a continuación, que ya están medio florecidos. Las varitas con flores blancas en sus puntas abundan ahora por doquier. Y Taimades se alza para los repuntes finales de desnivel.


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                                   Coll du le Jeune: https://www.youtube.com/watch?v=0GpveZRy2Cw 

    LA MUJER DORMIDA y EL TRONO DE CORAL BLANCO interrumpen su cortejo invernal de lenta remontada desde las tinieblas hacia la luz. Son nubes oscuras que colocan la chilaba a la Dama, y avanzarán de forma incipiente durante la tarde. EL VIENTO también parece querer rolar de poniente a levante, se nota levemente a EL RÍO invisible ascendente. Hay un ciclista en bicicleta de montaña por los andurriales, pero no se atreve a descender hacia el abismo. Los ciclistas de los días de diario suelen ser más serios que los de los fines de semana. Desciende a los Pinares bajos en cuyo sotobosque, las hojas de los bulbos parecen ganar porte, no se sabe si con la idea de florecer más adelante. Taimades se encaja entre las dos paredes rocosas de la boca del abismo. Desde lo alto de su pedestal de piedra, la pequeña Palmera y el pequeño Olivo contemplan cómo es engullido.

    La mar está en calma reflejando el rolar de EL VIENTO. Los claroscuros de las estelas dejadas por los barcos, y su amplificación, son ahora bien visibles. Hay barquitos navegando, ya sean de recreo o pesca. Las varitas con flores blancas en sus puntas abundan por doquier en las lomas de los barrancos que descienden por la curva de la Esparraguera, con muchas farolas ahora blancas, encendidas. "Eres mi tempestad y mi calma"

    Ya abajo, Taimades se detiene sobre el altar de cemento armado orientado hacia los dominios del dios local de la ciudad del valle, donde bebe sus rituales tres sorbos de agua. Lo hace entre un solo espacio dejado por los coches de los jovencitos que ya están allí emboscados escuchando músicas raperas. Abajo, siguen los pescadores de la caña. Algún mendrugo de pan seco atrae a los bancos de pececillos con la esperanza de que vengan los más grandes. Hay un par de cargueros fondeados en el roquedo de la Plaza. "Te quise y aunque estamos destinados a no ser te quiero"

    Una mirada hacia lo más alto donde asoma la Chumbera al acantilado, y Taimades se dispone nuevamente a alcanzar el punto más elevado de la ciudad del valle en único y singular alzamiento. La curva de las Uñas de Gato en la que Taimades se alza sobre la bicicleta agarrándola por los cuernos laterales del manillar milagroso, el del día del borrego. Las curvas del sonido tintineante, una y dos, que ponen a prueba el estado físico y cardiopulmonar. Todo funciona bien, lo que debiera suponer ahora también un alivio. Hay que seguir remontando, con la idea de que si no se sigue empeorando lo único que se puede hacer será mejorar. La rampa del azul sobre el azul, que conduce hacia la curva complicada. Es un poco más tarde, lo justo para que no aparezca la línea ofensiva sobre el cemento armado. Taimades que ya sabe que durante el resto de la semana no ha salido demasiado bien por la sinuosa y dura rampa de la bala perdida, prefiere ahora entrar de manera conservadora en la curva, y acelerar solo cuando esté ya adentro, aprovechando así sus pocas fueras para salir con inercia ofensiva. El ciclista más débil siempre se arrima a la Jovencita por el lado más interno y empinado de la curva, más todavía que la mancha sanguinolenta derramada sobre el suelo. Las piernas tienen ahora fuerza durante la salida, lo que posibilita algo de inercia ganada para la rampa (sonidos guturales: "AAA.........., AO...., AO...!"). Taimades no se concede tregua en la curva de la Esparraguera, pasando por el lado más interno y empinado. "Recuerda" En la rampa de la ascensión lunar y aumento progresivo de desnivel. sigue encontrando a EL TRONO DE CORAL BLANCO que empuja desde atrás a mitad de la rampa. Lo que cambia es la inclinación, desplazando hacia un lado a su sombra. La rampa de la Chumbera que se eleva muy empinada hacia el cielo, con el mínimo de brisa contraria de la tarde. Un vistazo más a la Chumbera apurando el final del apartado físico. Gira la curva buscando avidamente la cima, y encuentra efectivamente la referencia que busca, EL TRONO DE CORAL BLANCO reflejado en la garganta rocosa de la boca del abismo. Eleva entonces la verdadera fuerza, LA IRA. El ataque fue muy duro en esta ocasión, muy veloz hacia la cima, rozando y sacudiendo hacia arriba a la planta que crece por el lateral en el suelo pasada la mitad de la rampa. Taimades lo detecta visualmente pero no se entera, no lo siente, poseído por la verdadera fuerza. EL TRONO DE CORAL BLANCO señala a Taimades. Palán, Palán. Un cuerpo fofaningorro es escupido de la boca del abismo y se resiste a caer en el sillín. Los piñones entran con más facilidad que el plato, los coches que adelantan en ese momento no le dejan tranquilidad a Taimades para hacerlo entrar cambiando la cadencia de pedalada para que la cadena no resbale y enganche. Lo consigue y tras un par de inhalaciones del perfume del Aromito, incia con obediencia su ascenso de la rampa de Aratamar. Se nota que fisicamente anda mejor que en ocasiones anteriores, aunque no va a rebajar tanto tiempo. Seguramente se trata de los Especiales, otros ciclistas no le han dado guerra esta vez. Hay mucha animación antrópica en los Pinares altos, tantos coches aparcados que algunos han tenido que ingeniárselas casi en doble fila. Alguna mujer gorda sin el calzado adecuado decide hacer deporte dando un paseo cuestecilla arriba por el lateral de esta misma carretera, donde Taimades avanza forzadísimo con el máximo desarrollo, rostro empapado y alzamiento indefinido. EL TRONO DE CORAL BLANCO ya quería ocultarse bajo las nubes incipientes, pero todavía eleva LA IRA hacia LA IRA. "Más alto que nosotros... solo el cielo". Las pedaladas son severas tras doblar el cruce y encaminarse definitivamente hacia la rotonda de los tres Olivos, punto más elevado de la ciudad del valle, sobre las dos cuestas del dieciséis porciento. Ya puede sentarse y beber sus otros tres sorbos de agua. ¡Tempestad perfecta!



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                                      Coll du le Jeune: https://www.youtube.com/watch?v=oJyZkDnR2ng 

    Taimades desciende las dos cuestas. Pasa revista a los tres pequeños Cipreses, en fila y firmes. Y acompaña a la inercia de la bicicleta junto al desfiladero arbolado de EL RÍO Nano. Hasta que el recodo anunciador de vetas grises y doradas reclama la atención.

    Y se abren la amplia Arboleda y el amplio graderío de vetas grises y doradas que se elevan hacia LA BLANCA SONRISA que refleja a EL TRONO DE CORAL BLANCO sin ser alcanzada ni por los eones ni por los creadores divinos. Y en lo alto se alza la solitaria Palmera aferrándose con fuerza al cielo y a LA BLANCA SONRISA DE LOS VIENTOS.

    El afluente principal de EL RÍO a su paso por el vallado fronterizo acusa la falta de llegada de agua en los últimos días. El estancamiento de agua al otro lado es menor, y las dos aves acuáticas negras de ribetes blancos en las alas laterales deben conformarse alimentándose de algún insecto o renacuajo, caminando sin la posibilidad ya de nadar, como gustan hacer. Los Sauces llorones siguen contemplando la barbarie realizada por los degradadores asalariados en el lecho de EL RÍO. Esas ramas secas que se ven al otro lado con la idea de formar otro montículo más de restos que ni siquiera recogen, son lo que eran los grandes Aromos. Las Cañas incendiarias ya dominan todos los espacios que antes frenaban estas otras especies, como ocurre con el desfiladero de EL RÍO Nano, donde no hay. Pero lo que ellos quiere aquí es enriquecerse de este otro modo, seguramente porque aprovechan la subvención anteriormente citada. Taladores sin ningún escrúpulo. Autoenriquecedores de derechas y de izquierdas. Todo gira entorno al dinero de un modo descerebrado que solo redunda en la miseria. Y ante la idea de que estos ladrones no son supermanes y son un reflejo de lo que nos merecemos, Taimades recuerda sus ambientes docentes... Aunque las cosas igual han degenerado desde entonces... Hay un callejón aledaño al paseo marítimo que da acceso a unos garajes, tras la primera línea de edificios. Había una jovencita de elevada estatura que solía sentarse ahí a fumar y a mirar el teléfono móvil. Taimades se fijaba en sus pantalones en ocasiones un poco sucios, como ocurre con los suyos. Con el tiempo llegaron unos pocos jovencitos provenientes de los recreos. Pintaron tres símbolos fálicos rodeando a uno femenino, una gamberrada. Tienen la fea costumbre de orinar en esa misma pared. Taimades les oye bromear con el callejón que denominan "el de las p,,," Finalmente, Taimades detectó que la mujer alta llevaba cartera, y aunque no se situaba con el grupo de jovencitos, seguía merodeando mucho por el callejón de las p..., como todavía hace. Pelo ligeramente teñido de colorado, móvil en mano, y mirada algo inquieta ante las taimadas de las que ya sabemos, la que en realidad es una estudiante jovencita del instituto, no para de fumar a escondidas gustando del callejón, mirando a las p... y colocándose en un lugar donde rezuma el olor de los orines. Taimades pasa porque está junto a la base. Siente curiosidad morbosa por esta jovencita de aires tan escorpionianos, y ha sentido ganas de dirigirle en alguna ocasión la palabra para burlarse un poco de ella. Pero el lado bueno tira del lado opuesto. Tiene un cuerpo y una lujuria adolescente muy desarrollados para una jovencita de su edad, aparenta los veintisiete pero igual solo tiene los dieciséis, puede que incluso todavía le falte por crecer. Ayer llevaba pantalones de licra ajustados, habría tenido educación física. A pesar de buscar tanto lo que debe estar buscando por el teléfono, no lo encuentra. Porque no se ajusta a los modelos que buscan los pervertidos, parece demasiado mayor y da problemas por su edad. Por contra, los jovencitos precisamente de las p... cuyo tamaño y proporciones no van a ser descritas, parece que tampoco la satisfacen... Este es el panorama y esta es la base con la que supuestamente hay que trabajar para que m. como la que se lleva a cabo aquí y en la desembocadura, no se lleven a cabo en el futuro. ¿Verdad que el panorama para dicho futuro se adivina en ese sentido cada vez peor en ese sentido? Las manadas y también este tipo de jovencitas se forman así. Marginación, discriminación y mentiras. Un fuerte descontento unido a un internet atroz... Imaginemos un aula donde Taimades pudiera dirigirse a sus alumnos de forma explícita. Quizá sentirían repugnancia pero saldrían preparados para los horrores que les deparan... Ese modelo de cáncer convertido en criminal número uno, o el caso de Taimades en el cual él hace de criminal a modo de chivo expiatorio para Esapersona... Y ese modelo adolescente escorpiniano en el callejón de las p...

    Pero hay otras inquietudes que junto a estos futuros adultos, les acompañarán en sus aventuras. Dificilmente defenderán o entenderán la importancia del majestuoso Eucalipto cuyas ramas se precipitan en cascada hasta el cauce real de El RÍO seco. Se trata de los menas. Que en vez de en la zona de la caseta roja camuflada de al fondo en la zona de la Acacia Aromo, se encuentran sentados formando un grupo en el área que debiera ser de los negros, que solo tienen un pequeño grupo allí dentro y separado de estos menas, todos morenos, abandonados por su criminales padres que no son ajusticiados ni perseguidos. Y allí al fondo, junto al tullido, hay otros tres o cuatro individuos más, muy sonrientes y contentos. Es sábado y es presumible que vengan clientes. Tanto los menas como la mujer que incluso merodeó por allí, en realidad no pueden competir contra los hombres adultos, que seguramente venden también sus servicios a las mujeres de la ciudad del valle que gustan de pasear y gritar en camada desde los coches, como si estuvieran en celo. Ya casi olvida Taimades a la de hoy, que desde el interior de uno de esos coches le gritaba poco antes de alcanzar la altura de la puerta de la iglesia, prudentemente cerrada. "¡Utah, utah, utah, venga que tú puedes!, gritó a Taimades desde el asiento del copiloto rodeada de otras hembras, toda cachonda como si también animase a un perro en celo. Por su parte, un anciano con pinta demacrada que se sentaba en los escalones de la puerta de la iglesia, volvió la cabeza en sentido contrario por un instante, como rechazo. Así que si los menas quieren sacar algo productivo de estas noches y de las visitas, tendrá que ser al raso, o quizá en los bajos del puentecillo aledaño. O montarse un nuevo garito. Con el problema de que ya no contarían con los aumentadores de tolerancia que son los tullidos que combinan la silla de ruedas y las muletas. Pero seguramente el resto de días de diario vuelvan a su misma dinámica. Imaginemos la futura mezcla social del callejón de las p... unida a la de estos menas. Y dibujemos un panorama realista, productivo, con los pies en la tierra, donde dar salida a esta base social, además en un futuro sostenible. Unidos con este tipo de "vegetarianos" de la margen izquierda del Ebro. No resulta poco realista el ser algo pesimista. Tampoco agrada reconocer que el loco de piscis pueda ser en realidad el más cuerdo. Aunque peor es el mentiroso y ladrón que va de cuerdo y en realidad debe estar loco. Este Centro es visita formal casi obligada para estos mandatarios cuando visitan la ciudad del valle. Pero no la casetita roja o el callejón de las p...

    Taimades se alza con lo que le quedan de fuerzas para la cuestecilla. Hay familias de inmigrantes de origen rifeño, tal como muestra la costumbre de estar sentados en el suelo del campo, en contacto con la tierra. Son muy delgados y pobres, seguramente provenientes de la semimeseta árida, sin arenas, un desierto de piedra desnuda con un burro tan desnutrido que parece un perro, unas cabras que parecen gatos, unas pequeñas Chumberas que crecen en el lado de la sombra de unos montículos o elevaciones seguramente creadas por ellos mismos, y unas mezquitas que son unas casitas bajas con un minarete del tamaño de un ser humano, muy blancas como iglúes. Y unas casitas construidas con piedras superpuestas, del tamaño de una persona puesta de rodillas. Los niños miran hacia la carretera como si fuera la televisión. Por eso aquí están tan agusto en este suelo, a la sombra de la Acacia Aromo, que a su vez también es inmigrante.

    Ya en lo alto Taimades se sienta y acompaña a la inercia de la bicicleta hasta los pies de la cuesta del doce porciento. Está nublándose, son nubes oscuras de lluvia que LA MUJER DORMIDA prolonga hacia la ciudad del valle, no es visible la cima del mundo, pero Taimades sabe de memoria dónde se encuentra y la forma que tiene. Se alza sobre la bicicleta y hace cima nuevamente entre mucha quietud y calma.

    El lomo oscuro de Don Burro se perfila inmediatamente al fondo. Está bastante cerca de la carretera y no es necesario levantar mucho la voz para saludarle y despedirse. Toda su frente es blanca y llena de canas. Taimades se alza con todas sus fuerzas y fuerte desarrollo para la cuesta del fuerte de los menas, son pedaladas victoriosas entre los Olivos danzantes y las garzas blancas que sobrevuelan. La mar vuelve a hacerse visible desde la cima. Solo falta otro alzamiento para el repecho del aeropuerto. Taimades ya puede sentarse, beber su resto del agua y descender a toda velocidad hacia la zona del maldito ARROYO Mezquita.

    Temiendo cualquier cosa. Si bien en esta ocasión volvía a estar ausente, secado el charco, reposando nuevamente en su morada del cielo. Un padre anciano y su hijo más joven remontan la carretera de tierra que hay aledaña a la parte trasera del aeropuerto, la de los Bosques de Buganvillas que seguramente en otros tiempos, apartaban al maldito de la vista de los humanos, manteniéndolos en la cordura, y sobre todo sirviendo de barrera y de vallado natural. Sin embargo el barrio de casitas baratas avanza aledaño a la pista, lo mismo que el asentamiento de los vehículos destinados a suministrar artículos a los porteadores fronterizos. Necesitamos más Buganvillas que nos separen de ciertos horrores.

    Cuarta victoria de etapa para el equipo Carrera.

    "De la árida semimeseta al callejón húmedo, se requiere un vallado primigenio de Buganvillas"


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    JoseUser12 @ es 1
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    Y Taimades aumentó su dosis de bicicleta :)

    "Le Marie Maquillage", us(h)er catégorie


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                             Coll du Cabrerizas: https://www.youtube.com/watch?v=mc3P1iCHlwM

    La tarde es practicamente nublada, con VIENTO de levante incipiente que hace que la humedad y la nubosidad se concentre. Taimades deja atrás la larga recta llana de su casa. Cruza EL RÍO sobre uno de sus puentes. Hacia arriba, por el más gratificante canalillo tradicional de cemento armado, sigue su discurrir lento y mermado, que permite el crecimiento en su interior de las plantas locales. No remite el purpúreo desangrado de la gran Buganvilla, que todavía sigue descendiendo hasta su lecho. "Recuérdalo, te amaré por y para siempre"

    Las cuestas comienzan junto al cuartel abandonado de Regulares donde reposan los sentenciados Árboles: El Sauce centinela que cubre a las pequeñas Chumberas. Su Eucalipto e Higuera custodios. Y la formación de altos Eucaliptos que se elevan a continuación, junto a la que se alza Taimades sobre la bicicleta. La floración de los Aromos, esta vez sí a tiempo antes de la degradación asalariada, permite distinguir realmente qué tocones pertenecen a la especie de los Aromos y a la de los Eucaliptos. Sin embargo es como intentar reconocer a distintos tipos de soldado dentro de un mismo ejército. Los muros blanqueados de la acera de enfrente en cuyo interior los Árboles centenarísimos fueron tratados como a escombros, tienen las puertas abiertas. Los camiones recogen la tierra de las excavadoras, que están profundizando mucho en un rectángulo hacia el final del recinto. Demasiado grande como para albergar simplemente a un colegio. La otra mitad puede que ni tengan seguro su funcionalidad. Dependerá de las subvenciones a repartirse. Por eso procuran eliminar cuanto antes a los Árboles centenarísimos. Todo es una mentira ligada a autoenriquecimientos y el remedio es mucho peor. Y eres cómplice con tus mentiras de izquierda o derecha al gusto. Se te ha educado para eso. Pero ante las consecuencias nefastas la verdad llegará por la fuerza. Si no tienes móvil de los modernos, la paripé también te la escriben en los pasos de peatones. Los troncos de los Árboles, además de acabar pintados de colores, también acabarán por llevar impresas estas consignas al gusto. Igual que con los bancos, llegarán también los troncos rojigualdas y los rosistoides con consignas de "visibilidad trans". Y en ellos vendrán inscritos también los mensajes de paripé izquierdil o derechil según la alternancia. En los nuevos aparecen extrañas alusiones que parecen sacadas de culebrones, donde la mujer alega que es más fuerte que lo que el otro ya de por sí le dijo, dando a entender que se trata de un hombre. Algo así como la mujer gritase de repente histérica un "¡soy mucho más fuerte!". Aunque Taimades desconoce en qué tipo de conversación se producirían tales escenas. Otro muy cínico es el de "indiferencia es también violencia". Solo faltaba que Taimades hubiera sido tratado con violencia, ya sabemos, lo del acoso pasivo. Por último llega "la libertad", usada por todos los regímenes y modelada al gusto. El hombre, se supone que hombre, debe quererla "libre". Ya no hay leyes u orden alguno. Solo mensajes cortos, todavía arcaicos sin abreviaturas sucias, que ya llegarán. Los Árboles, tipo macetón grande o falso bonsai, se fabricarán en masa en factorías y serán repuestos a la misma velocidad que tarden en morirse, cada vez antes. Finalmente no habrá ningún sentido en tener espacios verdes en un lugar urbano. Y sin escapes contaminantes, tampoco habrá espacios al descubierto. Los humanos se sentirán agusto viviendo engullidos en espacios cerrados. Tienen que aprender de la insostenibilidad de esta barbarie por la fuerza. En un punto dado de este avance de "libertad" las cosas quedarán hechas pedazos. Y desmontar toda esta bazofia se hará con fórmulas violentas que también beneficiarán a los mismos degradadores actuales. Por eso hay un enemigo, el pueblo, contra el que nadie se atreve a platicar porque genera impopularidad. Los "likes", y los dineros. Los Árboles sentenciados morirán, al igual que otros que también lo están. Y ganarán esta guerra sucia, planteada por los humanos. Ante tales calamidades venideras, los débiles culparán a los fuertes por guiarles de esta manera. Y los fuertes lo harán con los débiles por hacer de sumisos o de hacer eso con su "libertad". No importa, pues todos también caeremos con el mismo ejército. Y en el mejor panorama donde no acabemos extinguidos, habrá unos vendedores y unos vencidos. Es decir, escuchar y obedecer a los seres inmediatamente superiores, es algo que se tiene que hacer por los malos modos y sufriendo calamidades. Y todavía el solitario que atenta verbalmente contra la "libertad", es el malo. Y si fuera indiferente, además sería violento. Tienes que vivir con la cabeza puesta en las cajas tontas. Y pronto llegará un momento en que llevar un tipo de teléfono de los de pantalla digital antigua como los que lleva Taimades, sea una escusa para tratar con violencia a los demás. No chatear con los demás, será considerado un acto de violencia. No votar, un acto de violencia. Todo ello en medio de unas masas embrutecidas de camadas y manadas salidas de los institutos, en ambientes de discriminación y de inspectores que con su poder ejecutivo ya han dinamitado a todo el legislativo. Los alumnos votarán a quién es su payaso favorito y sustituirán al docente que no sea de su agrado. Esas son la barbaridades que van planeando, y que van registrando por escrito en alguna parte. Pero siempre redundando en la idea de como autoenriquecerse monetariamente. Pues más allá de lo dinetario, estas inteligencias parecen no funcionar. La gran Chumbera solo mantiene unos pocos frutos con el tarbush rojo puesto, por si algún día los reclama el solitario. Ya que el resto sigue siendo despreciado por los humanos, que mantienen su hambre, su miseria y su presión demográfica por puro gusto y placer. La iglesia mantiene sus puertas prudentemente cerradas. El único Árbol superviviente de la plaza de los Árboles mutilados, sigue intentando crecer hacia arriba rodeado todavía del resto de esqueletos inertes muñonizados.

    Taimades gira el repechito y se sienta sobre la bicicleta. La ventana de la casa de la Cabrita tiene ahora la persiana bastante bajada y los cristales están cerrados. La estatua de mármol blanco que representa a el Patrón de la ciudad del valle, sigue de espaldas. El reloj digital de la farmacia en el lado contrario de la acera a la sombra marca dieciséis grados. Taimades va de nuevo con maillot de invierno y el pantalón flexible por encima del culotte largo, nada de mojarse y pillar otra cistitis, y ya verá si como dice su médico de las SS, remonta por su propia naturaleza taimada la cocotitis. Y se alza a la altura del semáforo donde se empina y se hace más dura la cuesta. El todoterreno aparcado en el lateral le obliga a remontar el dormiloncito, pero con habilidad y un manillerazo, evita a la arqueta semihundida. Pero siempre por el lado de adentro. Hay algún sueño más comentado por ahí. Al otro lado, en otras vidas, hay muchos muertos que se han convertido en niños juguetones. Eso deja como malos a los adultos, y también a todos esos psicólogos que apologetizan sobre ellos y sobre sus m., convirtiéndolas en clave del éxito. Taimades deja atrás a la curva del ataque a traición, que es hacia donde conduce la tolerancia. Y no se sienta sobre la bicicleta hasta alcanzar la altura del primero de los Ficus de la recta llana que antecede al repecho del Tercio.

    Arbolito torcido, cochecito abandonado y destrozado. Las malas sociedades siempre crean a marginados. A veces tantos que hasta se puede formar un ejército con ellos... Tú mismo te lo guisas, y tú mismo te lo comerás. Nada más que te has esforzado en mentir y en robar dinero. Que si es un encubrimiento que el propio hijo sea trabajador en tu comercio. Que si todos los comercios deberán aportar el nombre de todos los clientes, certificándolo... Taimades adelanta a un niño muy perseverante, que con un patinete sin instrumental eléctrico, sube impulsándose a pie toda la cuesta.

    Y se alza para el repecho, pudiendo ya elevar la vista hacia el verde follaje de los Árboles del cuartel. Ahí dentro no les afecta de la misma manera la explotación monetaria, como lo hace en el exterior. No se sabe hasta donde querrán llevar las "podas" y "mutilados" a todos los niveles. Pero pongamos un ejemplo. Hace unos días, paseó una maestra a su clase de niños por el paseo marítimo. Voceaban y agitaban carteles que ellos mismos habían escrito y producido, como actividad. Activistas... Las mujeres se congracian con su propio ambiente social diciendo que entienden las manifestaciones violentas, aunque no les guste la violencia, tan solo pretenden calentar y aprovechar el desorden, seguramente para robar... Por eso venden la idea de inculcar la forma civilizada de manifestarse, cosa todavía posible ahora, antes de que llegue el caos de la adolecencia y su mafia docente institutil... Pero resulta que esta misma sociedad forma a militares, con chapiri o tarbush... Imaginemos a un maestro, macho para hacerlo más sangrante, que les pusiera a pasear por el paseo marítimo con la capa blanca y banderas nacionales. Y ya de paso, por el paseo marítimo de Barcelona... La justificación es la misma, es la forma adecuada de ser guerrero. Con un gobierno muy izquierdoso puedes tener a escolares educándose para ser buenos manifestantes huelguistas. Pero con uno muy derechoso, que es el que vendrá después, la ley tendrá que contemplar de la misma manera el supuesto del desfile militar infantil. Y hará cantar a los niños el himno de Regulares y de la Legión, y será igual de legal... Ese es el panorama que ahora a marchas forzadas, intentan imponer. Cuanto más embrutecidos, más maniobravilidad de robo, tienen. Los violentadores, son ellos. Y por eso es lógico que acusen a los indiferentes, de violentos. El que no se mezcle en política o tome partidismos, es el realmente violento, y hay que acabar con ellos, de lo contrario no lo tendrían tan sencillo para seguir robando. Y construyo colegios reduciendo a escombros a los Árboles centenarísimos para después llevar al extrarradio a los niños a plantar Árboles... Taimades no se sienta hasta la altura del último de los Ficus del Poblado.

    Comienza la larga recta llana adecentada, de los innumerables parches y baches soterrados durante eones. Hay especial énfasis en los sueños para que Taimades incida sobre el individuo de la última casa, que mucho esfuerzo hace en ocultar de la vista a los animales que oculta, que es un rebaño de ovejas. Cañas, talas de Árboles, lonas verdes que apenas dejan pasar el aire y evitan que se vea lo que hay en el interior... Media casa o la casa entera debe ser un establo. Tiene hambre y discute con la mujer al respecto. Imaginemos que tras exponer todas las lindezas anteriores, metiéramos una cámara en esta casita y filmásemos una película o un culebrón de lo que tiene que ser. Simplemente el olor a moñiga. Taimades lo recuerda de su época del campo. Pero Diego, el marido Rosalía, los vecinos de la casa de enfrente en el pueblo en la que Taimades se quedó a dormir alguna noche en la cama con su hija, una rubia de pelo largo que ya casi era una mujer, se levantaba de madrugada cerrada para ir a trabajar al campo, que quedaba distante del pueblo. Con el tiempo compraron la casa... Taimades aprendió de Diego en alguna ocasión, de visita a su parcela agrícola, como las vacas con su moñiga abonan la tierra. Y cómo se alimentan de la propia tierra, que en parte tiene destinada a plantas forrajeras que además fertilizan la tierra. La agricultura rotativa que después estudió en geografía pero enseñada bajo el olor a moñiga. Que siempre quedaba alejado de las casas del pueblo. Otra cosa era el almacén de maíz o enseres como el tractor, que quedaban en estancias traseras de las casas, y los patios que muchas veces hacían las funciones de corral de gallinas... Pero lo que era el ganado, con solo una excepción, no vivía con las propias personas en las casas de los pueblos. Dicha excepción eran unos poquísimos vecinos que usaban su patio como corral para cerdos. Sara, la amiguita de cinco años del primer beso, enseñó a Taimades de forma clandestina y bajo secreto, a los chanchos que escondían en el patio. Pues en el fondo, esa práctica no debía ser la correcta. Esos pueblos tenían y deben seguir teniendo a los mejores veterinarios del mundo, y por ende, a los mejores médicos, incluso para humanos en caso de urgencias y a los que Taimades debe la vida. Y seguro que saben que el ganado no debe mezclarse con los humanos, y debe estar prohibido y ser peligroso. Debiendo estar la corrala de las gallinas, bien aislada de la vivienda, como en el caso de la vecina... Lo del ocupante de la última casa del Poblado debe ser un maltrato animal, humano, aparte de lo sucedido con la pequeña Higuera y el pequeño Almendro.

    El vilísimo gris humano cede, dando paso al verde clorofílico del Pinar. Que si está aquí también es porque en parte los propios humanos los han necesitado. También Taimades soñó que la especulación y las viviendas llegarían algún día a aquí, comenzando por invadir a la zona de los Pinares bajos, urbanizándola. Pero no que sepa, a ésta aledaña, de los Pinares altos. Un par de ciclistas con bicicleta de carretera se meten por delante de Taimades. A pesar de las diferencias de las máquinas, Taimades siempre lo intenta. Y aunque el tercer plato no quiso entrar, y alzándose sobre la bicicleta, Taimades logró adelantarlos ya al empezar los repuntes finales de desnivel. Después sintió que volvían a aproximarse, pero imprimió un ritmo todavía mayor, de manera que desistieron en su persecución. Imponiéndose por primera vez en las cuestas a las bicicletas de carretera.


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                                 Coll du le Jeune: https://www.youtube.com/watch?v=0GpveZRy2Cw

    LA MUJER DORMIDA Y EL TRONO DE CORAL BLANCO interrumpen su cortejo invernal de lenta remontada desde las tinieblas a la luz. Taimades deciende hasta los Pinares bajos siguiendo a cierta distancia a los ciclistas de la bicicleta de carretera, que ya en el llano le volvieron a coger la delantera. Se encaja así entre las dos paredes rocosas de la antesala de la boca del abismo, por donde desciende EL RÍO ascendente invisible. Desde lo alto de su pedestal de piedra, la pequeña Palmera y el pequeño Olivo contemplan cómo es engullido.

    La mar se presenta ya algo agitada, si bien es extraño que se haga visible algún estandarte blanco de espuma. Varios son los ciclistas que estaban ascendiendo, y en distintos puntos del trazado. Siendo el último de ellos el de la mochilita, siendo todos animados por Taimades. El de la mochilita pareció saludar. Se tapaba boca y garganta con un pañuelo. "Eres mi tempestad y mi calma"

    Ya abajo, Taimades se detiene sobre el altar de cemento armado orientado hacia los dominios del dios local de la ciudad del valle donde bebe sus rituales tres sorbos de agua. No tiene mucho tiempo mientras los ciclistas de la bicicleta de carretera dan la vuelta por abajo. Hay dos cargueros fondeados en el roquedo de la Plaza, y ninguna embarcación más, navegando. Hay alguien que se ha molestado en entreverar letras entre las de la inscripción que es aquí citada. Pero no importa, lo mismo que si se desgastan y borran con el tiempo. Taimades prefiere estas otras pintadas y mensajes a la de los políticos ladrones de m.: "Pero te quise y aunque estamos destinados a no ser te quiero"

    Una mirada hacia la Chumbera que asoma desde el pretil en todo lo alto, mientras se aproximan por detrás los otros dos ciclistas, y comienza la procesión ascendente. La curva de las Uñas de Gato en la que Taimades se alza sobre la bicicleta agarrándola por los cuernos laterales del manillar milagroso, el del día del borrego. Aunque los dos ciclistas también se alcen sobre las bicicletas de carretera y empiecen a ganar algo de distancia, Taimades no se amilana y no quiere ceder mucho. Si las distancias no son muy grandes, pudiera recuperar después un poco al pasar tan pegado a la curva complicada. Las curvas del sonido tintineante, una y dos, en las que Taimades siente el recordatorio de que ya viene de esfuerzos y ahora vienen más. El incremento de distancias es mínimo a pesar de todo en la rampa del gris sobre el gris que conduce hacia la curva complicada. El primer ciclista la toma pegado a la línea continua por fuera, es decir, se despega, y el compañero lo tiene que hacer más todavía. En el fondo debiera ponerse detrás suya y no abusar de ir en paralelo. El ciclista más débil sin embargo siempre se arrima a la Jovencita por el lado más interno y empinado de la curva, más todavía que la mancha sanguinolenta derramada sobre el suelo. Efectivamente, Taimades recorta distancias y echa los hadeos por detrás a los ciclistas en la salida de la sinuosa y dura rampa de la bala perdida. Pero el esfuerzo es muy grande y a Taimades le cuesta mantener la ofensiva. Las distancias se incrementan pero muy lentamente, lo que provoca que Taimades siga esforzándose un poco por encima de lo normal, castigándose sin tener en cuenta que son bicicletas de carretera (sonidos guturales: "¡OOO...!"). La curva de la Esparraguera con sus luces ahora blancas encendidas, no hay tregua. "Recuerda". Todavía los ve a la salida de la rampa de la ascensión lunar y aumento progresivo de desnivel. Pero para alcanzarlos tendría que haber atacado fuerte en este punto. Y solo puede seguir así, más forzado de lo normal. Por sus esfuerzos, acaba culebreando y hasta zigzagueando. Ya empieza a dudar incluso si resistirá alzado el ascenso. A pesar de todo, al iniciar el ascenso de la rampa de la Chumbera que se eleva muy empinada hacia el cielo, todavía ve a los ciclistas doblar la curva. EL VIENTO aquí es opositor y Taimades agota unas últimas fuerzas físicas ya muy mermadas. Al girar la curva todavía no han llegado los otros ciclistas a la cima. No hay otra referencia visible, quedando los calcetines tapados por el pantalón, que la propia bicicleta que según sus sueños es blanca. Así eleva la verdadera fuerza, LA IRA. Consigue algo de velocidad ofensiva. Tan solo le han sacado al final poco más de media rampa, gracias a esta pequeña remontada final. Sin embargo las fuerzas decaen mucho desde la mitad de rampa. Con todo, consigue mantenerse alzado. Palán, Palán. Un cuerpo fofaningorro es escupido de la boca del abismo. Se mantiene alzado y ya no hay señales de los otros ciclistas, pues las bicicletas de carretera salen disparadas como flechas en los llanos. La entrada de los piñones es penosa por el agotamiento pero hay suerte a la primera con el tercer plato. Ahora sí, el Aromito está practicamente encendido del todo. La rampa de Aratamar que comunica a los Pinares bajos con los altos. En la zona del cuartel hay un legionario de guardia tras el vallado. Está quieto y firme viendo al babeante y alzado Taimades, rompiendo solo su posición en el momento en que Taimades pasa ya a su altura. La guardia de este cuartel la hacen legionarios. Para ser día de diario había varios coches aparcados en el lateral habilitado a ese efecto, en la zona de los Pinares altos. Aunque nadie parecía dispuesto a abandonar los coches así como así. "Más alto que nosotros... solo el cielo". Taimades gira en el cruce y entre pedaladas severesísimas junto a Aromos en flor, consigue alcanzar nuevamente a la rotonda de los tres Olivos, punto más elevado de la ciudad del valle, sobre las dos cuestas del dieciséis porciento. Ya puede sentarse y beber sus otros tres sorbos de agua. ¡Tempestad perfecta!

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                            Coll du Cementerie: https://www.youtube.com/watch?v=oJyZkDnR2ng

    Taimades desciende las dos cuestas. Adelanta a cuatro ciclistas que acaban de salir de un andurrial y todavía no tienen tanta inercia de descenso. Pasa revista a los tres pequeños Cipreses, en fila y firmes. Y acompaña a la inercia de la bicicleta junto al desfiladero arbolado de EL RÍO Nano, donde los Aromos al fin se iluminan en un intenso dorado que pronto se magnificará mucho más. Todo ello coincide con el amago de aparición entre las nubes del oportuno TRONO DE CORAL BLANCO. Y el recodo anunciador de vetas grises y doradas reclama la atención.

    Y se abren la amplia Arboleda y el amplio graderío de vetas grises y doradas que se elevan hacia LA BLANCA SONRISA que refleja a EL TRONO DE CORAL BLANCO sin ser alcanzada ni por los eones ni por los creadores divinos. Y en lo alto se alza la solitaria Palmera aferrándose con fuerza al cielo y a LA BLANCA SONRISA DE LOS VIENTOS.

    El afluente principal de EL RÍO a su paso por el vallado no ha incrementado su cantidad de agua, y aunque permanece el estancamiento al otro lado, éste declina en profundidad y grosor. Uno de los ciclistas que venían por detrás adelanta a Taimades, que se sitúa a relativa distancia. Un segundo adelanta igualmente, juntándose al primero. Acto seguido vienen otros dos, que también se unen al grupo de cabeza al que intenta unirse Taimades como quinto ciclista, mientras los Sauces llorones contemplan esta operación. Taimades se da cuenta de que el último de los ciclsitas y el más corpulento, compensa la situación llevando una bicicleta trucada con un asunto eléctrico. Lo mismo puede decirse del grupo en general, cuanto peor es el ciclista, mejor bicicleta lleva en relación con los demás. Así van perfectamente igualados. Taimades comprende de que realmente debe tratarse del Equipo Carrera que ha llegado en su ayuda: Mucho se ha esforzado ya en el Especial de la Cabrita y también después intentando dar caza a los ciclistas de la bicicleta de carretera. Así que ahora en el llano y en zona de VIENTO de levante opositor, el Equipo le está haciendo un trabajo de parapeto en llano. Lo único que tiene que hacer Taimades es conectar con el grupo, acelerar un poco merece la pena si con ello se ahorra esa oposición ventosa. Además, así gana tiempo.

    Dejan atrás a la rotonda monstruosamente grande y remontan el puentecillo sobre el cauce real de EL RÍO. En la zona de la Acacia Aromo solo es visible hoy el grupo de los negros. Los de la caseta roja de al fondo o están ausentes o metidos dentro. El ciclista que va por delante, hace un gesto con el dedo de que va a girar a la izquierda. Los que van por detrás van imitando su gesto, y tras cerciorarse de que ya no vienen coches, salen de la carretera para perderse por las pistas de tierra que hay tras el aeropuerto. Finalizada su misión, el Equipo Carrera se retira y deja que su especialista en la Montaña se enfrente a las siguientes cuestas. En la cuestecilla de la Acacia  Aromo hay alguien sentado a medio camino, aparte de algún mena en sentido ascendente.

    Se sienta al llegar a arriba y desciende por inercia para alzarse a los pies de la cuesta del doce porciento, siguiendo así en adelante. Resiste toda la cuesta. Entre la maleza que hay frente a los Almendros en flor, hay un mena que se escabulle, siendo vigilado no muy de lenos por Don Burro, que se las sabe todas. Lo que estaba buscando el mena era un tronco, que seguramente va a usar como leña para una hoguera, y que levanta triunfal para mostrárselo a los otros, que aguardan. Taimades saluda y se despide sonoramente de Don Burro.

    Y se alza con todas sus fuerzas para la cuesta del fuerte de los menas, donde al menos los Olivos prosiguen con su peculiar danza. Conforme llega a lo alto entre muchos esfuerzos, Taimades se da cuenta de que las garzas blancas esta vez vuelan en su mismo sentido. Hasta que llega una que lo hace en el acostumbrado contrario. Hace cima y acaba muy reventado. Pero con las fuerzas justas para el repecho del aeropuerto, finalizando sus cuestas entre los campos de Eucaliptos y Olivos. Ya puede beber su resto del agua y descender a toda velocidad hacia la zona del maldito ARROYO Mezquita.

    Un par de lo que parecían menas corriendo a pie, que intentan convertirse en atletas, vuelven su vista para mirar a Taimades que han presentido al escucharle, con cara de inquietud y nerviosismo, pues están pasando junto al ARROYO y todos sus sentidos debe haberse puesto alerta. Y Efectivamente, el reptil de agua ha vuelto a aparecer introduciendo tan solo la puntita de un lado de su viperina lengua dentro de la ciudad del valle.

    Cuarto Especial de la Cabrita de la temporada, coll du Cabrerizas, us(h)er catégorie de la temporada.

    "El trabajo del Equipo Carrera"

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    JoseUser12 @ es 1
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    Y Taimades aumentó su dosis de bicicleta :)

    "Le Marie Maquillage", us(h)er catégorie


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                              Coll du Cabrerizas: https://www.youtube.com/watch?v=mc3P1iCHlwM 

    La tarde es nublada, aparentemente sin amenazar con lluvia, y hace VIENTO de levante. Taimades deja atrás a la larga recta llana de su casa. Cruza EL RÍO sobre uno de sus puentes. Hacia arriba, por su tradicional canalillo de cemento armado, discurre compartiendo el espacio con plantas autóctonas invasoras. Su ritmo es lento y su cantidad de aguas está en mínimos similares a los estivales. Pero se mantiene, es el mismo caso del purpúreo desangrado de la gran Buganvilla que desciende hasta el lecho. Su cascada era muy fuerte y ahora se resiste a remitir. "Recuérdalo, te amaré por y para siempre"

    Las cuestas comienzan junto al cuartel abandonado de Regulares donde reposan los sentenciados Árboles: El Sauce centinela que cubre a las pequeñas Chumberas. Su Eucalipto e Higuera custodios. Y la formación de altos Eucaliptos que se elevan a continucación y junto a los que se alza Taimades sobre la bicicleta. Aratamar vestida de blanco puede permitirse todavía flotar en el sotobosque de Aromos, antes de que los degradadores asalariados vengan a arrasar con todo lo que puedan. Con lo que se roba en los comercios hay que pagar a los degradadores asalariados. Otra novedad es que esta vez ha dado tiempo, y a pesar de solo haber tenido una temporada para crecer, de florecer, de lo contrario habrían pasado por los hijos de los grandes Eucalitptos, que en realidad están más próximos a la base de los mismos. Hay que imaginar como estaría este lateral del cuartel si fuera respetado, cosa que no se va a hacer, lo mismo que con los jardines al otro lado. Solo importa el dinero, pero no la economía y lo que la sustenta. Los países anglosajones y similares invirtieron la capitalización del esclavismo en su revolución industrial. La mayor potencia mundial en dinero negro proveniente del crimen, lo traslada hacia el despilfarro y la corrupción. A pesar de ello, nunca ha habido mayor calidad de vida. Pero el determinismo histórico cainita tiene mucho peso. También el complejo de inferioridad de quienes se rebelan con ánimo de provocación para ser pisoteados cuanto antes. Se sienten agusto de esa manera. Y hacen que las corruptelas y las belicosidades crezcan, empeorando en realidad las cosas. No se dan cuenta de que esto no es Ucrania, con combustible exterior para alimentar la llama. El proceso ya acabó con las bases de una potencia nuclear que ahí puede tener y tiene lo que quiera. Nos cocemos en nuestra propia salsa e involucionamos. Cada vez se mata de forma directa o indirecta a Árboles centenarísimos. Pero a ellos y en sus hojas de ruta, solo les importan las estatuas y carnaza con la que puedan seguir sacando dinero, incluso robándolo y dejando sus barbaridades de amedrentamiento por escrito. En ese sentido, el verde, los comercios también deberán gastar un mayor consumo eléctrico. Porque si les parece insuficiente, te roban. Con consignas escritas como lo del hijo y lo de los nombres de los clientes, que deben estar ya dadas desde el verano cuando comenzaron a diseñarlo antes ya de la paripé de investidura. Los muros blanqueados de la acera de enfrente en cuyo interior los Árboles centenarísimos fueron tratados como a escombros, vuelven a tener las puertas abiertas con los camiones y excavadoras cavando en la zona del fondo. Todos quieren apuntarse el tanto de cada nueva construcción, que seguro que vendrá con fondos y ayudas verdes, y espacios verdes... Dinero verde. Y muchos, muchísimos espacios de aparcamiento, seguro que sin ninguna sombra y mucho menos de Árboles. Y mucho menos centenarísimos. Los ecologistas, sentimentalistas, animalistas, y toda esa sección politizada, están haciendo fotos a los pajaritos y cosas similares, presumiendo de los amigos que tienen en la empresa taladora. Los mismos que ocupaban sus despachos, siguen y seguirán haciéndolo. Y los teléfonos móviles con poderes mágicos, solucionándolo todo. "Indiferencia es violencia", así que manda muchos mensajitos y miente para obtener más dinero, seguro que así arreglas el mundo, y sobre todo no te ahogas en la m... La gran Chumbera sigue manteniendo tan solo unos pocos frutos con el tarbush rojo puesto por si algçun día los reclama el solitario. Ya que el resto siguen siendo despreciados por el ser humano, que sigue aquejado por el hambre, la miseria y la presión demográfica que mantiene por puro gusto y placer. Frente a la misma aparecen nuevas margaritas, blancas y amarillas. Hay incluso algunas que ya han perdido los pétalos. Las puertas de la iglesia siguen prudentemente cerradas. El único Árbol superviviente de la plaza de los Árboles mutilados sigue intentando crecer hacia arriba rodeado todavía del resto de esqueletos inertes muñonizados. La mayor parte de las veces, la indiferencia solo se rompe ante el deseo de dinero de un ladrón, y es entonces cuando se cargan al Árbol centenarísimo.

    Taimades gira el repechito y se sienta sobre la bicicleta. La persiana de la ventana de la casa de la Cabrita está más levantada para aumentar la luminosidad, pero con los cristales cerrados para evitar a la humedad. La estatua de mármol blanco que representa a el Patrón de la ciudad del valle, sigue de espaldas. El reloj digital de la farmacia del lado contrario de la acera a la sombra está de baja. Taimades se alza sin trabas a la altura del semáforo donde se empina y se hace más dura la cuesta. Hay alguna novedad respecto al callejón de las p. y sus saumerios. Se vio en esta ocasión merodear por allí a otro tipo de jovencita, diferente a esa alta que no debe encontrar demasiados novios por estar muy desarrollada. Esta otra es fea, con un perfil pueblerino muy acusado. Parece que este callejón puede acabar por convertirse en viral. Y pocas novedades hay. Anoche soñé que tenía un wipeout, que la ola me hundía muy profundo. Pero era una sensación agradable, que me alejaba de esta vida. Había un placer mórbido en ese juego, pues si te hundías demasiado, después podía ser tarde a la hora de decidir salir. El sueño es una reflexión respecto a la vida y a la muerte... Taimades deja atrás a la curva del ataque a traición, que es hacia donde conduce la tolerancia. Y no se sienta hasta la altura del primero de los Ficus de la recta llana que antecede al repecho del Tercio.

    Arbolito torcido, cochecito abandonado y destrozado. Nunca hay que olvidar a los marginados, a los que viven centrados diariamente en la enfermedad o dolencia de algún familiar. Para ellos también deben ser dirigidas estas líneas. Es una tarde nublada donde se hacen visibles otras cosas que en otros días están ocultas. Las flores entreabiertas como las del Trébol, también resaltan más. Aratamar vestida de algún color oscuro, como la tarde, salió de entre ellas pasando por delante de la bicicleta. Incluso el tráfico parece tranquilo, de no ser por el autobús de transporte urbano que adelanta, para, y es adelantado por Taimades, sintiendo esa incomodidad hasta que finalmente se aleja en el repecho.

    Donde Taimades vuelve a alzarse, pudiendo ya elevar la vista hacia el verde follaje de los Árboles respetados del cuartel. Respeto... Esta sociedad no ha fomentado eso, más bien todo lo contrario, ataque al prójimo para robarlo. Si eres empático entenderás mejor y engañarás mejor al prójimo, robándole mejor. La tolerancia es antagónica del respeto. Eso deben saberlo los mentores de esta sociedad que hay extramuros del cuartel, y eso mismo han fomentado, junto al concepto de "libertad". Unos plantean revoluciones verdes que son una m. basada en el robo de más dinero, y los de intramuros no la necesitan, pues conservan y respetan lo más importante, al menos de momento. Taimades no se sienta hasta la altura del último de los Ficus del Poblado.

    Da comienzo la larga recta adecentada de los múltiples baches y parches soterrados. Taimades centra su atención en la última de las casas del Poblado, intuyendo que se trata del tema de maltrato animal advertido en su sueño. El número de dicha casa coincide precisamente con el asociado a la muerte. Las ventanas de la casa están tapiadas, son visibles los ladrillos que simplemente están unidos unos con otros por la argamasa. Con las lonas hacia afuera y palos han hecho una especie de corrala, quedando los animales metidos dentro. Taimades piensa que solo los ovinos, siempre silenciosos, y no también humanos... Si este escenario es posible y no se inspeccionan estas cosas, es simplemente porque aquí no hay mucho dinero que robar... A pesar de todo, los ladrones mantienen su política de engaño. Porque tienen miedo, son cobardes y conscientes de su crimen, por eso se escudan en ideologías cuando en realidad están centrados en el dinero. Son tan bárbaros que ya ni entienden de economía, se aparcelan ahí... Los sueños recuerdan a Taimades que también hay pobres malvados, de la misma manera que hay inmigrantes que no han pagado por los crímenes que han cometido durante sus recorridos. Y que la vileza de esta sociedad permite estas cosas, las tolera, como la caseta roja al final de la Acacia Aromo. Aquí crecía una pequeña Higuera y un pequeño Olivo, que fueron talados por algún vil humano. Pero todos cobrarán la violencia suprema del que atenta contra sus seres superiores. Y ante el divino TERROR se acabarán los sofismas que servían de escusa para el robo. Como dice virgo, solo se entienden los malos modos.

    El vil gris humano queda atrás dando paso al verde clorofílico del Pinar. Bendita intolerancia de sus pedaladas, aparece otro Aromo más que ilumina por debajo a un cielo muy nuboso, que amenaza con lluvia ahora que Taimades no lleva los pantalones, solo el culotte largo. Y se queda hipnotizado con los pequeños Almendros plantados en las actividades escolares de los niños. Ya hay muchos que combinan su floración con el resurgir de sus hojas verdes. Ya ha empezado los repuntes finales de desnivel, no debe olvidar alzarse.

                                             Coll du le Jeune: https://www.youtube.com/watch?v=0GpveZRy2Cw 

    LA MUJER DORMIDA y EL TRONO DE CORAL BLANCO interrumpen su cortejo invernal de lenta remontada desde las tinieblas hacia la luz. EL RÍO ascendente invisible se deja sentir una vez más, Taimades avanza hacia abajo, guiado por el mismo. El sotobosque de los Pinares bajos está cada vez más verde debido al crecimiento de las hojas de los bulbos, que ya lo invaden todo por completo, pero sin las flores blancas cuyo olor detesta virgo por considerarlo putrefacto.

    Se encaja entre las dos paredes rocosas del abismo donde todavía resiste alguna varita con flores blancas en las puntas. Desde lo alto de su pedestal de piedra, la pequeña Palmera y el pequeño Olivo contemplan como es engullido.

    MAGÓN envía a sus huestes en dirección a la costa, pero sin estandartes blancos de espuma. Las nubes cubren la doble osamenta del Yuguo, el monte de mayor elevación del Cabo, y que se encuentra pasada Cala Blanca. Por allí se estrelló el avión de pasajeros en el que había viajado Taimades en una ocasión, ese tan pesado con reactores, modelo que ya no ha vuelto. Subía y bajaba demasiado rápido, según recuerda, y en una pista donde hay que hacerlo todo a ojímetro. Una pareja de hermanos desciende a pie. Son jovencitos, tienen las mismas facciones y obesidades. Es una tarde agradable para el paseo, de emergentes misterios primaverales en la oscuridad  nubosa, que quedan sobresaltados. "Eres mi tempestad y mi calma"

    Ya abajo, Taimades se detiene a beber sus rituales tres sorbos de agua sobre el altar de cemento armado orientado hacia los dominios del dios local de la ciudad del valle. Aparte de un pescador de los de la caña abajo en las rocas, queda la presencia aquí arriba de un grupo de jovencitas que ha bajado en coche, alguna de ellas empañolada. Tienen un teléfono móvil y formando un corro alrededor del mismo como un aquelarre, ríen y dan saltitos. También son de cuerpo fofaningorro, como los dos que bajaban a pie. Para colmo, aparca otro coche cerca. Bajan dos ocupantes, uno alto que se ha dejado una cresta de pelo, y su otra acompañante, todavía más gordos. Taimades, para el cual las coincidencias no existen, mira hacia las olas intentando descifrar el misterio de tanta gordura, como si el mundo vigil fuera también un sueño. Y cae en la cuenta de que no es visible barco alguno. El oleaje es irregular, con alguna ola más grande que se escurre en ocasiones... "Pero te quise y aunque estamos destinados a no ser te quiero"

    Un vistazo hacia las alturas, donde la Chumbera lo preside todo asomando desde lo alto del pretil al acantilado, y comienza la intentona de alcanzar el punto más elevado de la ciudad del valle en un único y singular alzamiento. La curva de las Uñas de Gato, en la que Taimades se alza sobre la bicicleta agarrándola por los cuernos laterales del manillar milagroso, el del día del borrego. Negrito y sus congéneres procuran encontrar refugio bajo los coches de los pescadores de la caña, que pescan desde las rocas de aquí en lo alto. Las curvas del sonido tintineante, una y dos. Los dos hermanos a pie, descienden. Él, que ha visto a Taimades ajustarse al lado derecho de la carretera siguiendo sus sinuosos contornos, comenta que "va a caerse". Pero eso no ha ocurrido de momento ni una sola vez en más de cinco años, desde que Taimades regresó a sus pedaladas. También se giran para mirar como sigue alzado, pues no le conocen e igual les parece extraño... La rampa del gris sobre el gris que conduce hacia la curva complicada. El ciclista más débil siempre se arrima a la Jovencita por el lado más interno y empinado de la curva, más todavía que la mancha sanguinolenta derramada sobre el suelo. Consigue salir catapultado por la sinuosa y dura rampa y se afana en mantener y beneficiarse de este ritmo, pero la rampa es larga. No hay tregua en la curva de la Esparraguera con su farolas ahora blancas, encendidas, entre otras cosas porque viene un coche por detrás timorato en adelantar, desconfiando de que Taimades pueda arrimarse y castigarse tanto en la parte interna de la curva, cosa que hace. "Recuerda". A partir de ahora tiene que centrarse en resistir por la rampa de la ascensión lunar y aumento profresivo de desnivel, porque los esfuerzos son cada vez mayores y el ritmo no puede decaer. La agonía ha de alcanzar su paroxismo en la rampa de la Chumbera que se eleva muy empinada hacia el cielo. Junto a la Chumbera que asoma desde lo alto del pretil, hay una gaviota silenciosa. Taimades mira a la gaviota y la gaviota mira a Taimades. Y al empezar a girar la curva recuerda que a pesar de no tener referencias visuales, esta vez no lleva los pantalones, y mirando hacia abajo es posible mirar a los calcetines blancos del equipo Carrera. Eleva la verdadera fuerza, LA IRA. La bicicleta alcanza inmediatamente la velocidad de descenso, incluso más, se contorsiona y mantiene la misma velocidad incluso pasada la mitad de rampa. Un ciclista desciende por el carril contrario, Taimades gira la cabeza para ver quién le va a arrebatar la victoria de etapa. El ciclista le mira con la boca entreabierta y una mueca en la que alarga los labios. Es un gesto de sufrimiento. Taimades se imagina la imagen que está dando, aparte de la velocidad. Las fuertes contorsiones sobre la bicicleta y las largas babas que llegan hasta el suelo. Palán, Palán. Un cuerpo fofaningorro es escupido de la boca del abismo. Se mantiene alzado sobre la bicicleta y va introduciendo los piñones. Acto seguido tiene que entretenerse un poco con el tercer plato, pero entra. A un pajarillo se le escapa un trino, cosa extraña en esta pequeña recta de la agonía. Son varios los posicionados sobre la alambrada que da hacia la zona de tiro, sobre el pretil rocoso. Y ya no se atreven a cantar, como si fueran alumnos respetuosos. Ciertamente, el Aromito ya encendido y practicamente en su apogeo, da un tono festivo al que es complicado resistirse. Su fragancia ahora es fuerte y punzante, narcótica y casi hiriente. Taimades prosigue alzado por la rampa de Aratamar que une a los Pinares bajos con los altos. La cima del mundo está ahora tapada por las nubes oscuras. En un día nublado, Taimades llegó a allí, y durante un instante, la nubosidad descendió dejando al castillo suspendido en el aire, contemplando él tan solo, a EL TRONO DE CORAL BLANCO. Pudiera haber salido caminando por aquellas superficies nubosas, o mejor dicho navegando, dado su aspecto... ... ... Las campanillas se han abierto. Están presentes todas las flores, la primavera ha llegado realmente a la ciudad del valle y el mes de los horrores está a punto de dar comienzo. La presencia antrópica en los Pinares altos es escasa pero está presente. "Más alto que nosotros... solo el cielo" Taimades gira en el cruce y sigue la estela dejada por las flores de los Aromos que se han depositado en el lateral de la carretera hasta alcanzar el punto más elevado de la ciudad del valle, la rotonda de los tres Olivos situada sobre las dos cuestas del dieciséis porciento. Ya puede sentarse y beber su resto del agua (silencio gutural) ¡Tempestad perfecta!


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                           Coll du Cementerie: https://www.youtube.com/watch?v=oJyZkDnR2ng

    Taimades desciende las dos cuestas. Pasa revista a los tres pequeños Cipreses. Y acompaña a la inercia de la bicicleta junto al desfiladero arbolado de EL RÍO Nano, que a pesar de la oscuridad empieza a iluminarse con los Aromos que inician su floración. Hasta que el recodo de vetas grises y doradas capta la atención.

    Y se abren la amplia Arboleda y el amplio graderío de vetas grises y doradas que se elevan hacia LA BLANCA SONRISA que refleja por contraste a EL TRONO DE CORAL BLANCO sin ser alcanzada ni por los eones ni por los creadores divinos. Y en lo alto se alza la solitaria Palmera aferrándose con fuerza al cielo y a LA BLANCA SONRISA DE LOS VIENTOS.

    El afluente principal de EL RÍO a su paso por el vallado muestra refuerzos evidententes en su cantidad de agua. Todos los ramales húmedos de agua están activo y casi juntos. Las aguas al otro lado del escalón vuelven a ser profundas, y aunque no son visibles las aves acuáticas, si lo son las ondas que dejan y que provienen de debajo de los juncos. Las Cañas van inundando todo el espacio árido dejado por las excavadoras, así es la política del mero interés monetario, y la complicidad de su pueblo. Si pudieran las meterían también por los espacios militares. Más y peores incendios. Taimades aparta la mirada y la centra en los Sauces llorones, quizá a salvo de esta violencia gracias precisamente a la indiferencia de esta sociedad repugnante y asquerosa del callejón viral. Sobre todo la hembra prepara muchas bolitas verdes para cuando pasen los temporales, con la idea de salvar algunas.

    Deja atrás la rotonda monstruosamente grande. Al autobús de transporte urbano le está permitido el paso, pero tiene que realizar un extraño giro esquivando el carril cortado que va hacia la frontera. Siempre se vendió que las obras irían destinadas a solucionar estos problemas. Pero he aquí a la rotonda monstruosamente grande. Taimades remonta el puentecillo sobre el cauce real de EL RÍO seco. Es la indiferencia la que ha mantenido igualmente a este ejemplar majestuoso de Eucalipto. Así hasta que los patios traseros de las casitas que puedan acabar llegando hasta aquí, o cualquier cosa similar, acaben con el mismo. Raro sería ver morir a un ejemplar centenarísimo en la ciudad del valle extramuros de algún cuartel. Dinero por encima de todo.

    El tullido está sentado y mirando hacia la carretera desde el fondo, al final de toda la Acacia Aromo donde se encuentra la casetita roja. A ambos lados se ha colocado las muletas, ha debido dejar guardada la silla de ruedas. Hace días que no se ve al segundo tullido, el de refuerzo de tolerancia. Al otro lado de la carretera lo que es visible es el carrito de los muñequitos. Que efectivamente, vuelven a estar sentados con su madre en el suelo, sobre la tierra donde son felices. Parecen niño y niña, son oscurísimos pero sin los rasgos negroides de Taimades. La niña tiene además el pelo algo rubio. Taimades se alza para la cuestecilla sin encontrar esta vez movimiento de menas. Se percata de algo que solo puede desvelarle la oscuridad. La Acacia Aromo posee una primera floración diminuta y blanca, pudiera tratarse de las flores masculinas, en cualquier caso, las primaverales.

    Taimades se sienta en lo alto y desciende acompañando a la inercia de la bicicleta hasta los pies de la cuesta del doce porciento, donde vuelve a alzarse y supera la dura pendiente de la curva que le depara la parte más elevada. Sin embargo aquí hay un mena sentado en el banco de la puerta del Cementerio. Don Burro es el que está ausente y se ha retirado sabiamente a sus aposentos. Solo los Olivos de la cuesta del fuerte de los menas danzan cuando Taimades se alza con todas sus fuerzas para este ascenso. Las garzas blancas que suelen sobrevolar esta posición lo hacían esta vez desde una altura mucho más elevada y en formación de ala delta. La mar se hace visible en la cima durante un instante.

    Pero llega rapidamente el descenso y el repecho final del aeropuerto, donde acaban todas las cuestas entre los campos de Olivos y Eucaliptos. Ya puede beber su resto del agua y descender a toda velocidad hacia la zona del maldito ARROYO Mezquita. Que permanece aguardando desde su morada en el cielo. Aunque un olor punzante y nauseabundo llega desde el otro lado del vallado atravesando el doble sumidero.

    "Fin de los sofismas"


    JoseUser12 @ es 1
  • Ignacho (HIS1)Ignacho (HIS1) HIS1 Publicaciones: 374
    Me alegra saber que siguen subiendo la historia de "Y Taimades aumentó su dosis de bicicleta"

    ¿Cuál es la página para empezar a leer desde el principio?

    Oh, y qué diría ahora mismo... que estoy nostálgico.


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    Las vidas más pequeñas
    no son menos importantes por su tamaño
    Por ejemplo: esta tortuga vivirá 300 años

    The smallest lives
    they are no less important because of their size
    For example: this turtle will live 300 years
  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) ES1 Publicaciones: 9,322


    Resultado de imagen de cocodrilo enfermo

    Ahora mismo diría....

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    "La cocotitis de Taimades no evoluciona bien..."

    Cuídeseeeeeeeeeee Taimadus

    Resultado de imagen de cocodrilo enfermo

    Yo creo que no es usted precisamente ....
    Un Cocodrilo de agua salada....

    Resultado de imagen de cocodrilo enfermo

    más bien...
    Terrenal y Bicicletero...


    Resultado de imagen de cocodrilo bicicleta
    ehhhh

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    ++++++++++++++++++++++++++++

    pd:

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    Soñar con Cocodrilos: ¿QUÉ SIGNIFICA?



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    **********************************
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    Re Bienvenido Ignacho.

    ******************************


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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

    SkyWolf @ es 1

  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) ES1 Publicaciones: 9,322

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    *

    Cita con los ángeles




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    pd:
    canciones desconocidas".
    Poesía

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    Siempre estás a mi lado y yo te lo agradezco.
    Cuando la cólera me muerde, o cuando estoy triste.
    untado con el bálsamo para la tristeza como para morirme





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    "... En una semana se pueden reunir todas las palabras de amor ..."


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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

    SkyWolf @ es 1

  • Ignacho (HIS1)Ignacho (HIS1) HIS1 Publicaciones: 374
    editado 22.02.2020
    Oh, Skywolf

    Recuerdas la historia que hicimos con
    Benja084?

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    Por ahí, vagan los abundantes
    recuerdos, que tengo de este lugar

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    Y tú, te acuerdas de algo más?

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    Que yo de mucho pensar y recordar,
    me mareo y me desmayo en las más
    profundas nostalgias de
    aquellos tiempos...

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    Por ejemplo: esta tortuga vivirá 300 años

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  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) ES1 Publicaciones: 9,322


    Ahora mismo diría....


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    Y entonces....
    pongo Ignacho en mi buscador.....

    Resultado de imagen de ignacho

    Claro que se apoya, lo "apollable"...No?

    Jajajajaja

    Un Placer ver que vuelve algún Forero

    ¿Y?

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    No Recuerdo...jijiji
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    Jajajajaja, claro que me acuerdo...

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    ooooooooooooooooooooooo

    Pd:

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    comercial...y...nada más









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    SkyWolf @ es 1

  • Ignacho (HIS1)Ignacho (HIS1) HIS1 Publicaciones: 374
    Ahora mismo diría que flipo con estos artículos Geeks:

    a

    o

    No he encontrado uno que se parezca a un castillo, ¡Pero quiero uno de estos >.<!


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  • JoseUser12 (ES1)JoseUser12 (ES1) ES1 Publicaciones: 4,197
    Y Taimades aumentó su dosis de bicicleta :)

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                                         Coll du Cabrerizas: https://www.youtube.com/watch?v=mc3P1iCHlwM

    La tarde es despejada, de VIENTO de poniente opositor y temperaturas agradables, tanto que Taimades decide salir con el culotte corto. Pero converva los calzoncillos militares, pues las aguas siguen estando frías y tras los baños no hay que sobrecargar nada, sobre todo cuando los hongos todavía atacan de vez en cuando y hay que usar polvos de talco. Taimades deja atrás la larga recta llana de su casa.

    Cruza EL RÍO sobre uno de sus puentes. Si hubiera que apologetizar algún tipo de régimen político, ese sería una tiranía absoluta, y su caudillo, EL RÍO. Hoy día, aquéllos que se creen muy listos juegan a hacer la paripé del más fascineroso o el más rojo posible. Salen por la tele criticando a ciertos monumentos del pasado, cuando en realidad tienen amistades y varias chaquetas y familiares metidos en la docencia... Rojos muy adinerados, bla-bla-bla y chow-chow que si con los pobrecitos homosexuales, judíos, inmigrantes y musulmanes, cuando en realidad lo que sí saben es trincar dinero y a base de bien. Para las dosis de bicicleta, ya están los tontos como Taimades... Si bien debieran revisar sus vidas y en el uso que hacen de ese dinero. A qué edades andan ya intentando disfrutarlo... En qué condiciones si es que llegan, lo hacen a la jubilación... Que protesten si lo desean, alegando que pudieran ser mejores espejos de la verdad que Taimades, ya sea por categoría, educación o sensibilidad. Ninguno de ellos será capaz de ofrecer la misma intensidad de pedalada. Ideal tanto para la belleza como para EL TERROR, no hay relato similar a éste... Aparentemente ajeno a crecidas eventuales venideras con el mes de los horrores casi encima, discurre todavía en mínimos solsticiales por su tradicional canalillo de cemento armado. El ambiente está cargado de molinillos de VIENTO. Pareciera inofensivo, que tanto cauce desviado, tanto espacio, tantos muros de contención, sobrasen. Y en realidad todo eso es inútil. Se hará su voluntad. La gran Buganvilla mantiene su ya débil desangrado purpúreo hasta su lecho. Cuando mis cenizas se arrojen al polvo, mi sangre lo hará al RÍO. "Recuérdalo, te amaré por y para siempre"

    Las cuestas comienzan junto al cuartel abandonado de Regulares, donde se agitan levemente los sentenciados Árboles: El Sauce centinela que cubre a las pequeñas Chumberas. Su Eucalipto e Higuera custodios. Y la formación de altos Eucaliptos junto a los que se alza Taimades. Los muros blanqueados de la acera de enfrente en cuyo interior los Árboles centenarísimos fueron tratados como a escombros, tienen pegado el cartel de anuncio de las obras y las puertas abiertas. Para decir "colegio" hay que expresar ahora por lo menos seis palabras. Así de refinados y extremistas nos vamos volviendo. Así de cínicos, se proponen ellos educar para conseguir un ambiente sostenible. Enriquecerse a tu costa, robarte. Surge un nuevo antisistema, el que se encuentra dentro de la ley. Ellos mismos fomentan el falso concepto de "libertad". Ellos mismos fomentan la tolerancia y destruyen en respeto. Ellos mismos sustituyen a los Árboles centenarísimos de este recinto por ordenadores o dispositivos similares al teléfono móvil. Las ramas espectrales de los Eucaliptos centenarísimos, ramas extremadamente retorcidas y negras, con ramas y hojas que parecen trapos o representaciones fantasmagóricas, señalan hacia los camiones y excavadoras que ahondan en la tierra. Seguro que el proyecto cuenta con zonas verdes, para el regocijo de quienes se embolsen las subvenciones. Pero la tierra tiene memoria. Y EL TIRANO volverá para fertilizarlas. Maldición o bendición, como se quiera ver, en realidad la ley del más fuerte. Los eslabones de una cadena. Los niños venideros se ahogarán en las mentiras de los ladrones rojos o fascinerosos que juegan a ser más listos que los demás. La gran Chumbera, igualmente sentenciada, mantiene solo unos pocos frutos con el tarbush rojo puesto por si algún día los reclama el solitario. Ya que el resto siguen siendo despreciados por los humanos que mantienen su hambre, su miseria y su presión demográfica por puro gusto y placer. No se elige a quien nos gobierna. Se escucha y se obedece como mínimo al eslabón inmediatamente superior. Hay dos puños enfrentados en la lata de refresco que tengo aquí delante. Eso no funciona ante EL TIRANO. Ni las dualidades, miserias o amores humanos. Las puertas de la iglesia permanecen prudentemente cerradas. El único Árbol superviviente de la plaza de los Árboles mutilados sigue intentando crecer hacia arriba rodeado todavía del resto de esqueletos inertes muñonizados.

    Taimades gira el repechito y se sienta. La ventana de la casa de la Cabrita tiene ahora la persiana abierta hasta arriba pero con los cristales cerrados. La estatua de mármol blanco que representa a el Patrón de la ciudad del valle sigue de espaldas. El reloj digital de la farmacia de la acera de enfrente a la sombra marca veinte grados. El autobús de transporte urbano de pasajeros acaba de adelantar y se detiene antes del semáforo, haciendo ademán y poniendo el intermitente para salir. Pero por delante pasa un peatón borracho vociferando. Taimades puede ver en el espejo retrovisor al conductor del autobús que le está mirando, quiere que pase primero. Taimades se alza sobre la bicicleta y tiene que abrirse al exterior de la carretera para pasar por detrás del individuo. Pudiera haber esquivado el dormiloncito esta vez, a la altura del semáforo donde se empina y se hace más dura la cuesta, pero al tener que abrirse tanto, se lo traga. Al menos, esquiva a la arqueta semihundida por fuera, antes de regresar al lateral y facilitar el adelantamiento al autobús... Puede parecerte cruel el modo en que investigo tus orígenes étnicos basándome en apreciaciones raciales. Del RÍO Cántabras o Chenab de la India, a la cornisa Cantábrica. Seguramente tus genes maternos. Expulsados por otros pueblos, y a pesar del paso de tantos y tantos siglos, La Téne, los celtas... No olvidaron tanto a EL RÍO como a las Montañas que lo redeaban. Y tras tanta guerra, migración, refugio en castros en lo alto de las Montañas, pues el nombre de celtas lo dieron los romanos y significa "montañeses", llegan a la península y al verse entre la Mar y las Montañas, pudiendo asentarse en paz como si hubieran llegado a una tierra prometida, se autodenominan "cántabros" ante los romanos. Incluso hay cientos de lugares toponímicos cuyos nombres coinciden casi totalmente con los de las inmediaciones del Chenab... Largas noches entorno a hogueras, tradiciones orales que duraron siglos y no se perdieron hasta llegar a ese santuario entre las Montañas y la barrera de agua... Pero no te violentes o incomodes, en realidad es así de profundo. Lo que realmente perdura es eso. La retirada hacia el santuario de las Montañas. Ni tú ni yo podemos luchar contra eso, es algo superior a la raza o a cualquier otra cosa... En mi caso pudiéramos hablar de las profundidades del mayor desierto del planeta, aunque en otros tiempos fuera su mayor Selva. El trauma de ver un Edén convertido en un desierto en apenas una generación, y la opción de emigrar al valle del Nilo, o hacerte a la Mar de agua o de arena. En mi caso, lo último. No podemos enfrentarnos a ese TIRANO interno. Tú en tus santuarios de las Montañas, y yo con mis olas. Pero te recuerdo que nuestros orígenes son mucho más lejanos, y que nos hemos ido a encontrar en este RÍO. SONRÍE. Pero de alguna manera intento recordar tu olor a madera húmeda de Bosque, como representación del más extremo atavismo, uno de cuando todavía no nos habíamos bajado del tronco de los seres superiores. Invoco a este RÍO de la ciudad del valle como señal de fuerza, de la que muchos se burlarían. Y a tu SONRISA como santuario, allá en lo alto... Taimades deja atrás a la curva del ataque a traición que es hacia donde conduce la tolerancia. Los cánticos de llamada a la oración llegan desde el templo más próximo y seguramente y con posterioridad, de uno mucho más lejano y al otro lado del vallado. EL VIENTO, molinillos.

    Taimades se sienta a la altura del primero de los Ficus de la recta llana que conduce hacia el repecho del Tercio. Arbolito torcido, cochecito abandonado y destrozado. Marginados. Nómadas. Expulsados de nuestras Montañas y RÍOS. Ante EL TIRANO somos iguales, tanto Árboles, coches o humanos. Porque no son nuestras Montañas o RÍOS. Somos de ellos, y pertenecemos también a las olas de agua y arena. Afortunadamente como decía el Lovacabrus, no estamos diseñados para afrontar o resistir esta verdad, sobre todo en caer en una locura de SONRISA o TERROR. Pero tampoco muere lo que yace eternamente... ... ...

    Taimades se alza para el repecho, pudiendo ya levantar la vista hacia los Árboles respetados del cuartel. Haz desfilar a los niños por el paseo marítimo con las pancartas huelguistas para formarlos como agitadores, o hazlo con chapiris o capas blancas. Todo son instituciones del Estado. Ganarás fama de maestra roja o fascinerosa con ello, y así en popularidad y dinero, que es lo que buscas..., ¿y después qué, tía lista? Hay un Ejército de ángeles con ramas de los cuales no hay aquí escrita mitología alguna. Aquí se respetan sus ramas agitadas por EL VIENTO. Allí afuera con las "libertades" que puedes inculcar a los niños, te los encuentras con la cabeza cuadrada malrapada o tiñosa, en vías de ser convertidos en escombros con la escusa de hacer "colegios" de seis letras.

    Taimades no se sienta sobre la bicicleta hasta la altura del último de los Ficus del Poblado. Da comienzo la larga recta llana adecentada de los múltiples baches y parches soterrados. Siempre con una mirada puesta en la última de las casas del Poblado, la señalada seguramente en sueños, utilizada como establo o lugar de hacinamiento de animales. Sin embargo aquí no se meterán inspecciones pues no hay gran cantidad de dinero que robar. Detrás de muchos animalistas y sentimentalistas de la naturaleza y sus rojeríos, se esconde el ánimo de lucro, incluyendo el robo, actitud lógica como mínimo, en individuos de tal categoría. Dicen que ciertos virus suelen originarse en las granjas asiáticas tras las lluvias monzónicas, y se expanden después con el frío. He aquí a esta peculiar casita, cuyo número es el asociado con la muerte. La de la pequeña Higuera y el pequeño Almendro que igualmente fueron vilmente talados.

    El vil gris humano, enfermo, queda atrás dando paso al verde clorofílico del Pinar, dando la bienvenida un Aromito totalmente encendido que precede al Palán Palán arborescente. Las flores blancas de los pequeños Almendros del lateral plantados por los niños en sus actividades escolares, son las únicas seguramente que prevalecen todavía, alternándose con sus ramas ya verdes. ¿Cuando crezcan habrá que sacrificarlos, tanto niños como Árboles? Ese "habrá" dependerá por lo tanto de EL TIRANO. Taimades se alza para los repuntes finales de desnivel.


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                                            Coll du le Jeune: https://www.youtube.com/watch?v=0GpveZRy2Cw

    LA MUJER DORMIDA y EL TRONO DE CORAL BLANCO prosiguen con su largo cortejo invernal de lenta remontada desde las tinieblas hacia la luz. Taimades desciende hasta los Pinares bajos. Sobre las paredes rocosas de la boca del abismo entre las que se encaja, quedan todavía algunas flores blancas sobre las varitas, que parecen ser arrastradas por EL VIENTO. Desde lo alto de su pedestal de piedra, la pequeña Palmera y el pequeño Olivo contemplan como es engullido.

    La mar se presenta en calma pero sin claroscuros, tampoco borreguillos de espuma. Aratamar vestida de dorado ascendía por el acantilado, como en el poema onírico del Lovecabrus, o quizá descendía, no estaba claro. Lo cierto es que tuvo que esquivar a Taimades a la altura de la rampa de la ascensión lunar. Hoy toca fuego real, que además es atraído por EL VIENTO. En la jardinera de la desaladora los gatos han preferido dormir la siesta, enroscados unos con otros. "Eres mi tempestad y mi calma"

    Ya abajo, Taimades se detiene sobre el altar de cemento armado orientado hacia el dios local de la ciudad del valle donde bebe sus rituales tres sorbos de agua. No es visible la luna. A su derecha hay tres coches aparcados vacíos pertenecientes a los pescadores de las cañas que hay allá abajo colocadas en las rocas. A su izquierda, otros tres coches llenos de jovencitos de diferente sexo. Los cargueros fondeados en el roquedo de la Plaza de esta mañana han desaparecido, no es visible barco alguno. Tampoco Chafarinas. "Pero te quise y aunque estamos destinados a no ser te quiero"

    Es visible la baliza roja de un buzo en ocasiones visible, muy alejado de la costa, y completamente solo. Taimades echa un vistazo a lo más alto donde asoman las palmas abiertas de la Chumbera asomando desde el pretil al acantilado, y se dispone a alcanzar el punto más elevado de la ciudad del valle en un único y singular alzamiento. La curva de las Uñas de Gato, en la que Taimades se alza sobre la bicicleta agarrándola por los cuernos laterales del manillar milagroso, el del día del borrego. Las curvas del sonido tintineante, una y dos, todo marcha bien con alguna molestia sin importancia en los hombros. La rampa del azul sobre el azul que conduce hacia la curva complicada señalada con una línea ofensiva por EL TRONO DE CORAL BLANCO sobre el cemento armado. El ciclista más débil siempre se arrima a la Jovencita por el lado más interno y empinado de la curva, más todavía que la mancha sanguinolenta precipìtada sobre el suelo. Un ciclista con bicicleta de carretera desciende en ese momento. No coincidirían en el ascenso si diera la vuelta abajo del todo, estas bicicletas ascienden como misiles. De momento Taimades sale con inercia suficiente para la sinuosa y dura rampa de la bala perdida, fuego real incluido. Pero no llegaron silbidos de balas o impactos en la pared rocosa, solo los ecos de los disparos. La curva de la Esparraguera, todavía con farolas blancas encendidas en reserva. No hay tregua, pasa por el lado más interno y empinado de la curva. "Recuerda". La rampa de la ascensión lunar y aumento progresivo de desnivel. Taimades ya ve ascender al ciclista de la bicicleta de carretera. Va sentado y sin mucho esfuerzo con su cuerpo igualmente ligero, asciende rápida y limpiamente. Ha debido dar la vuelta nada más llegar a abajo. De todas manera a Taimades no le hace gracia ser adelantado. Al menos se propone acabar esta rampa y la que le sigue de esta manera. La de la Chumbera que se eleva muy empinada hacia el cielo. Llega la curva y empieza a sentir a EL VIENTO opositor. Gira la cabeza hacia atrás y ya tiene a la vista al ciclista. Nada más importa en cuanto tiene a la vista en lo alto a la referencia de EL TRONO DE CORAL BLANCO reflejado en la garganta rocosa del abismo. Taimades eleva la verdadera fuerza, LA IRA, la bicicleta se contorsiona y sale disparada hacia arriba, la torsión se mantiene pasada la mitad de rampa, un ascenso muy rápido. Taimades no oye a la otra bicicleta. EL TRONO DE CORAL BLANCO se anticipa cada vez más y señala a Taimades, no importa que hacia el final pierda algo de velocidad. Palán, Palán. Un cuerpo fofaningorro es escupido de la boca del abismo. El ciclista de la bicicleta de carretera adelanta limpiamente, sentado y sin audibles hadeos. Taimades resiste sobre la bicicleta, introduciendo sus piñones de desarrollo. El tercer plato se resiste un tanto, pero entra. El ciclista vuelva a descender. Necesitará repetir varias veces este ascenso para que le surta efecto. También descienden algunos jovencitos a pie, alguno más adelantado a la carrera. Los rezagados son los de cuerpo más fofaningorro, como Badaoui, al que otro jovencito llama sin que aparezca. Finalmente aparece tras el Aromito completamente encendido, con cara de pocos amigos y cerrando la comitiva. Taimades prosigue alzado obedientemente por la rampa de Aratamar que comunica a los Pinares bajos con los altos. Las margaritas amarillas ya abiertas todavía no se elevan sobre sus tallos todavía y siguen a ras de suelo. Es lo poco que Taimades distingue ya en la zona expuesta entre ambos Pinares donde recibe a EL VIENTO opositor y es juzgado severamente por LA MUJER DORMIDA. Aparece una zona donde se han abierto varias campanillas lilas. Una ráfaga más fuerte de VIENTO precede a la zona parapetada por los Pinos, pero lo que queda no se asciende solo. Hay que remontar esa curva del zapato de tacón con brillantes y la rampa que resta. E ingresa hacia la carretera de los Pinares altos dejando atrás a un ciclista más veterano y en bicicleta de Montaña, que descendía en dirección al abismo. Taimades prosigue por esta carretera dirigiendo la vista hacia las ramas de Pinos e incluso algún Eucalipto. LA IRA hacia LA IRA. "Más alto que nosotros... solo el cielo". Gira al llegar al cruce y con severas pedaladas alcanza nuevamente a la rotonda de los tres Olivos, punto más elevado de la ciudad del valle, sobre las dos cuestas del dieciséis porciento. Ya puede sentarse y beber sus otros tres sorbos de agua (sonidos guturales: ¡KIQUIRIKÍ...!) ¡Tempestad perfecta!

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                                      Coll du Cementerie: https://www.youtube.com/watch?v=oJyZkDnR2ng

    Taimades desciende las dos cuestas. Pasa revista a los tres pequeños Cipreses, en fila y firmes. Y acompaña a la inercia de la bicicleta junto al desfiladero arbolado de EL RÍO de Nano, con todos su Aromos encendidos y los Almendros ya verdes y sin flores. Hasta que el recodo de vetas grises y doradas reclama toda la atención.

    Y se abren la amplia Arboleda y el amplio graderío de vetas grises y doradas que se elevan hacia LA BLANCA SONRISA que refleja a EL TRONO DE CORAL BLANCO sin ser alcanzada ni por los eones ni por los creadores divinos. Y en lo alto se alza llameante la solitaria Palmera aferrándose con fuerza al cielo y a LA BLANCA SONRISA DE LOS VIENTOS.

    El afluente principal de EL RÍO  a su paso por el vallado fronterizo reduce su cantidad de agua pero sigue habiendo algo al otro lado. No lo bastante como para que flote la pequeña ave acuática negra de los ribetes blancos en las alas. Vista de frente parece tener pico amarillo y quizá una especie de coloretes rojos en las mejillas.

    Es triste mirar a lo que se ha reducido con excavadoras y con subvenciones de "Conservación", lo que pretendía ser una prolongación de EL RÍO Nano. Y los restos de ramas secas que parecen quemadas, del último montículo realizado, a base de los grandes Aromos. Pero todas las terrazas de EL RÍO realmente están llenas de estos montículos, de donde crecen las Cañas con especial virulencia. Lo mismo que nuevamente en todas las terrazas y ahora más, ya que pueden invadir todo el espacio que quieran. Todavía no alcanzan el medio metro pero ya les falta poco. En verano habrá más que nunca y el riesgo de incendio, seguramente la escusa utilizada para esta acción, será todavía mayor. Una degradación efectiva a costa como siempre de ganar dinero, que a su vez es robado de otros lugares. Con la misma facilidad con la que se reforestan unas zonas, se pueden desforestar otras, cuando todo el ansia realmente es monetaria. Todo depende de las subvenciones de Carreteras del Estado y el tirón que pueda llegarles. Desde antes que me robaran, me molestaba comer con los obreros en el comedor del Club, cuando estaban realizando las obras para la realización de la piscina cerrada cubierta. Hay una fuerte incitación al odio. Y a los políticos cuando roban no se les aplica el máximo penal posible permitido por la legislación internacional. Les sigue saliendo barato robar, ellos mismos se hacen la ley, pero su poder ejecutivo puede quedar por encima de la ley gracias a sus inspectores. Las obras de la piscina se han ralentizado mucho, y ya no se ve a los obreros por el comedor. Ahora hay "visibilidad trans" en los bancos de la plaza central de la ciudad del valle. Y en las sedes o locales destinados a las personas de la acera de enfrente y otras muchas variedades, colocan propaganda que también tiene que ver con los inmigrantes y el daño que se les hace. Todo va unido, dirán, nos mandan estos panfletos, dirán. No son centros para marginados. Son de captación. Es dinero invertido pura y llanamente para que ellos saquen más votos. Hace muchos años Taimades vio en televisión a una mujer política que contradijo a otro de una manera tan absurda que ella misma no sabiendo qué responder al reportero de las famosas "mañanas" televisivas, le respondió que todo lo que pueda hacerse o decirse para hacer que el rival político pierda fuerza, es bueno. Con esa escusa ya ni es necesario robar. Solo hay que montar esta especie de sedes o "paracomercios". Imaginemos que otro gobierno siguiente, en vez de con coletas o barbas se hiciera un paralelismo de este tipo de sedes. No hay legalidad vigente que pueda detener a estos ladrones. Los tiempos cambian, el afán recaudatorio hace que las multas por sacar la basura a deshora o dejar la bolsa fuera esté ya en varios miles de "leuros". Los contenedores se dejan en lugares donde hay que cortar el tráfico porque el propio camión de recogida del cartón o el plástico lo hace en horas aleatorias. Parte del tráfico se autodirige por un carril de aparcamientos aledaños y tiene que violar las normas de tráfico para seguir adelante. Los motoristas simplemente cabalgan por las aceras tras verse atrapados en esta situación. Pero hay coches, los que quedan en la parte más pegada del camión, que quedan atrapados durante toda la operación. Y un retraso, paso por las aceras, trangresión vial, puede suponer a su vez otra multa. Pero no se puede culpar a la misma ley por ello. Es el poder ejecutivo. Y la indiferencia también puede ser considerada como violencia, es uno de los eslóganes adoctrinatorios de los pasos de peatones. Quieren reordenar el tráfico de la plaza central de la ciudad del valle. Igual hacen que el tráfico gire en vez de hacia la derecha, hacia la izquierda, o pintarán un paso de cebra de arcoiris. Pero aunque acaben por hacer lo mismo con los troncos de los Árboles, que cada vez irán muriendo y secándose en mayor medida, la cabeza cuadrada malrapada o tiñosa seguirá siendo la misma.

    Taimades remonta el puentecillo sobre el cauce real de EL RÍO seco. No parece haber cola de coches fronteriza, pero sobre todo por estar el carril destinado a tal efecto, cerrado. En toda la zona de la Acacia Aromo solo sobrevive una estructura, una casetita, la roja de al fondo cuyo color es apenas ya visible por tener tanta colección de trapos y abalorios rodeándola. No parece haber nadie, al menos en el exterior. Y eso que hay una silla normal en la zona de la entrada para que el tullido se coloque como si fuera un vigía, y con ello hacer de pobre hombre y aumentador sistemático de tolerancia. Dentro caben sobre todo los menas, e incluso alguna mujer que merodeó por la zona. Pero el asentamiento solo adquiere popularidad hacia el fin de semana, pues seguro que deben llegar visitas de la propia ciudad del valle y los pertinentes ingresos. Tampoco hay inspección aquí por falta de dinero que sacar. Al contrario, hay tolerancia y miedo hacia los tullidos, pues una vez llegaron a juntarse dos, con sendas sillas de ruedas que llegaron tras las muletas. El carrito doble de los muñequitos vuelve a estar en el mismo sitio, la misma altura que la caseta roja pero al otro lado de la carretera. Sin embargo los niños prefieren jugar en el suelo, es a lo que está acostumbrados. Hay vecinos muy peligrosos, dinero en juego, y tolerancia desatada...

    Taimades se alza para la cuestecilla con fuerte desarrollo que tiene que reducir al sentarse al llegar a lo alto. Desciende hasta los pies de la cuesta del doce porciento. Pero no se alza sobre la bicicleta hasta tener la visual en lo alto de todo el conjunto de la cima del mundo, con su oscuro pezón con forma de castillo tocando el cielo, simulando ser la última de las cupulitas piramidales de tejadillos verdes nacarados a los pies del templo. Un par de menas está sentados en la curva, en el mismo suelo pegados a los muros del Cementerio mirando el duro ascenso. A pesar de lo cual Taimades mantiene la velocidad constante por mucho que los desniveles vayan en aumento, ya que perder la inercia de  subida es fatal para el ciclista que asciende.

    Ya en la cima se sienta y avanza hacia EL TRONO DE CORAL BLANCO. Casi todas las flores blancas de los Almendros han desaparecido. Uno de ellos ha reverdecido, pero otros no. Hay ejemplares muy ancianos, puede que muertos. Don Burro parece haberse retirado a sus aposentos. Taimades se alza con fuerte desarrollo para la cuesta del fuerte de los menas, donde los Olivos de la cuesta y LA MUJER DORMIDA vuelven a su peculiar danza. Esta vez todo cobra sentido al aparecer la musicalidad del grillo. Parece mentira, pero hay un ejemplar que ha despertado de su letargo y bajo la sombra del Olivo ha comenzado con su música. Taimades también debe mantener una velocidad constante sin importar las pendientes. Al hacer cima y caer desplomado sobre el sillín es sobrevolado por una de las tradicionales garzas blancas, en su procesión diaria a la caída de EL TRONO DE CORAL BLANCO.

    Otro descenso y el último repecho, el del aeropuerto, adentrándose entre campos de Olivos y Eucaliptos. Ya puede beber su resto del agua y descender hacia la zona del maldito ARROYO Mezquita. Una concertina llama tanto la atención de Taimades que evita que se fije en el maldito. Pues todavía tienen en el suelo, donde Taimades busca flores primaverales, los restos del sistema abatible de la valla, el último impedimento a retirar excepto la propia valla por motivos de paripé política. No, no era la aledaña concertina de la valla aledaña del país vecino, que no se deja torear por el nuestro, y que sumerge a su propia valla... Se trata de un segmento de unos diez metros en una zona justo anterior al ARROYO donde parece que se han olvidado de retirar la vieja concertina enrollada en lo alto de la primera valla del salto. Poco inteligentes serían en saltar por aquí. Y Taimades reflexiona sobre el despiegue por tierra, mar y aire que hicieron ayer los agentes por la llegada del segundo del Interior. Igual estaba asustado por tratarse de la ciudad del valle y pensaría que pudieran matarle. Seguro que nadie más se fija en el detalle entre tanta paripé. Hoy había un individuo que desde la calle y junto al comedor del Casino Militar, gesticulaba por las ventanas, incluso escupía haciendo ver que había que alimentarle. Finalmente lo hicieron los del propio local, al que pudieran acabar exigiendo el nombre de todos sus clientes. Que lo atiendan en la oficina de la acera de enfrente, donde además ahora ponen propaganda para atraerlos. Al final entrarán en los comercios con exigencias extrañas y consignas dadas por los políticos para reventarlos. Y así recibir alguna multa, siendo el beneficiario, eso sí, el Estado.

    A modo de anécdota, y acabado el descenso de su primer barrio, el ciclista de la mochilita y Taimades se entrecruzaron miradas. Cambia de itinerario ante las adversidades climáticas.

    "Molinillos y grillo"


    JoseUser12 @ es 1
  • PlayerJuan98 (ES1)PlayerJuan98 (ES1) ES1 Publicaciones: 98
    menudo tocho infumable ,toston, que parece alternar frases de persona que no ha leido mucho ,,o nada,con pequeñas frases que parecen cogidas de alguna obra de alguien que si 
    no cuadra el talento ,con palabras que no estan en el diccionario -apologetizar por ejemplo-
    VAYA TOSTON ¡¡¡¡¡ PIAZO TOCHO INFUMABLE QUE PARECE SACADO DE LAS CAVERNAS DEL DESCONOCIMIENTO ¡¡¡¡¡¡¡¡BUFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF
    de todos modos hay una teoria que dice ,que si el universo es infinito y damos a un mono una maquina de escribir ,acabara escribiendo el quijote , o mac beth ,,,o alicia en el pais de las maravillas ,parece que aun te queda un tocho trecho aunque seas un hombre , no un primate 
  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) ES1 Publicaciones: 9,322
    editado 26.02.2020
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    Ahora mismo diría....

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    NO critico los "Tochos", porque dentro de tanta palabra y tanta historia...
    SIEMPRE
    Hay una gran VERDAD.

    Así que, al que NO le guste leerlos, pues que No los lea y listo...
    ésto es como la Religión o la Política...
    Cada cuál "cree" tener su "gran verdad"...

    Por otra parte, leer o ver imágenes.... siempre nos hace conocer  algo Nuevo...

    Dentro de  ése Océano infinito  de ....
    Ignorancia, Mediocridad
    y
    Analfabetismo.


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    ooooooooooooooooooooooo


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    oooooooooooo


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    Buen día....al que lo tenga...

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    pd:

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    Post edited by SkyWolf (ES1) on

    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

    SkyWolf @ es 1

  • SkyWolf (ES1)SkyWolf (ES1) ES1 Publicaciones: 9,322

    Bien...

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    Ahora mismo diría...
    con el positivismo  que me precede...

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    oooo

    Pd:

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    oooo

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    Con el Tiempo, Aprenderás.



    "Un día te darás Cuenta que NO eres una Sobreviviente Más,
    Sino una Guerrera, que Nunca se Rindió"

    SkyWolf @ es 1

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